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domingo, 29 de julio de 2018

Enemiga mortal — Parte I

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Espero que de las mil maraviillas <3 poniéndome un poquito al día por aquí, les traigo cuento nuevo <3 Si no han leído nada de estos personajes, los invito a pasar por El cielo a mi favor y encontraran mucho más material de ellos en ese índice.

Les cuento, además, que el relato estará dividido en dos partes porque me entusiasmé escribiendo y salió larguísimo, así les es más cómoda la lectura.

Enemiga mortal

Se descuidó un momento y cuando volvió a ver el atún, ardía en la cocina. Fuyuki lo sacó de la hornilla tirándolo en la pileta de la cocina, con sartén incluido ¡y fue peor! El fuego creció con mayor rapidez impidiéndole abrir el grifo, alcanzando la pared. Para su fortuna ¡la pintura era inflamable! Así que rápidamente, vio el fuego extenderse por casi toda la pared alcanzando parte del techo de la cocina.

Fuyuki salió corriendo de la habitación con el pato siguiéndole los pasos mientras este último graznaba fuertemente por lo asustado que estaba; volvió a los pocos minutos con el extintor y apagó el fuego. Del atún quedaba una cosa quemada y negra en la cocina y la peor parte, es que la pared había quedado completamente negra por las quemaduras. No sólo tenía la salsa en el cabello, que había intentado procesar las verduras y se olvidó poner la tapa a la procesadora, viendo volar los ingredientes por la cocina ¡y ahora!Se sumaba esto. La mujer suspiró con pesadez y tragó duro cayendo derrotada de rodillas al suelo. Iwao, el pato que tenía de mascota, la vio y se subió a su regazo ahora que el peligro del fuego había pasado y que veía a Fuyuki decaída.

—Iwao-kun, no sirvo para esto —dijo tristemente abrazando al animal que se acomodó entre sus brazos— quería hacer una cena digna de Kakashi-kun y mira, pondrá el grito en el cielo cuando vea la cocina…

Quedó totalmente bajoneada al ver el desastre que había hecho para cocinar una cena de tres pasos. Ni intentó el postre o posiblemente, necesitarían otra casa después de su intento, que por muy buenas intenciones que tuviera, la cocina no estaba hecha para ella. Tenía salsa en el cabello, los dedos lastimados y un problema grave de refacciones, hasta, una cacerola con el arroz pegado a la base y otra en condiciones que prefería evitar detallar. No supo cómo, pero el arroz parecía soldado al fondo de la misma. Si hubiese pensado en una ensalada no le habría pasado algo como eso.

El pato la golpeteó en la barbilla con el pico y graznó fuertemente mientras comenzaba a aletear todavía entre los brazos de la mujer. Fuyuki lo vio con los ojos bien abiertos y pronto, una sonrisita floreció en sus labios.

—¡Tienes razón! No debo dejar que uno o dos errorcitos me desanimen —dejó al ave en el suelo y levantó sus brazos volviendo a remangar su camisa— pero antes… tenemos que volver a comprar todo —le dijo a su emplumado compañero y buscando su bolso, salió con el pato una vez más a hacer los mandados.

Cocinar para ella era hacer cálculos para las compras en grandes cantidades, no porque fueran muchos comensales sino porque ella sabía que no iba a salir a la primera. Pero ya había agotado sus intentos y no le quedaba más que una cebolla y un poco de limón… todo lo demás ya había pasado a mejor vida. De paso, tendría que sumar a su recorrido una farmacia que se habían quedado con muy poco en el botiquín. Aunque le costase, no se iba a dar por vencida, al menos, no hasta que viera el rostro de su novio con una sonrisa por la cena que ella le haría.

Fue tienda por tienda con Iwao-kun caminando a su lado. Fuyuki iba atenta de su compañero hasta que entró a la pescadería. El pato se había quedado debajo del cartel que tenía la oferta del día, por lo que ella no se preocupó, ya que éste siempre la esperaba en sus compras y entró, no le iba a tomar más de un par de minutos. Sin embargo, al salir, no lo encontró.

—¿Iwao-kun? —lo buscó con la mirada y revisó exactamente el lugar donde lo había dejado, comenzando a pasar comercios y preguntar a los transeúntes por el animal.

Con el pasar de los minutos y la falta de su mascota, Fuyuki comenzó a preocuparse más y a ponerse ansiosa. Tanto fue así que se le cayó la bolsa de los mandados por buscar al ave y no se dio cuenta de ello, comenzando a andar rápidamente por el camino recorrido buscándolo. Lo llamaba y hasta silbaba como si se tratase de un perro esperando que la oyera y regresara con ella, y mientras más tiempo pasaba sin tener noticias, los nervios iban en aumento quedando a flor de piel.

Caminó por cada una de las calles de Konoha sin saber nada de él, preguntando a cuanta persona encontraba en el camino esperando que alguno pudiera darle una noticia, una mera pista del paradero de Iwao-kun sin tener éxito alguno.

—Es un pobre e indefenso patito. ¡Alguien tiene que haberlo visto! ¿Y si alguien lo llevó y piensa cocinarlo? ¿Y si un perro lo atacó? ¿Y si…? —Salió corriendo llamándolo antes de seguir pensando en todas las posibilidades y lo mal que veía a Iwao-kun en cualquiera de ellas.

Atardecía y ella andaba frustrada. Estaba cansada y ya creía haber recorrido todas las calles de Konoha sin encontrar señales de su mascota ¡Nadie lo había visto! ¿Qué tan difícil era notar que había un pato andando solo por ahí? Su tarea se convirtió en una búsqueda de una aguja en un pajar y lo peor es que pronto llegaría lanoche y se dificultaría mucho más encontrarlo. Se le acababan los sitios donde buscar, en realidad, tampoco tenía mucha idea de dónde podría haber ido, que después de las compras que hacia con ella, Iwao-kun no era exactamente un pato muy aventurero ni si quiera sabía volar como para salir fuera de la casa por lo que sus opciones se veían reducidas a que alguien lo había llevado y eso, la estaba carcomiendo. Si esa era su única alternativa, encontrarlo iba a ser mucho más complicado que ya no se trataría de recorrer las calles sino, de saber quién había atrapado a su mascota.

Fuyuki se sentía mal, parecía una confabulación en su contra para que nada ese día le saliera bien ¡nada! No terminó la cena, no podría darle aquella gran noche a Kakashi y había perdido a Iwao-kun.

—Le fallé a Iwao-kun y a Kakashi-kun… soy una pésima novia —se dijo mientras andaba con el corazón en la boca aun con la esperanza de encontrarlo. Se detuvo al ver al final de la calle aparecer a su novio con el pato en brazos y la bolsa de mandados, dándose cuenta en ese momento que no la llevaba consigo.

Fuyuki lo vio como si tuviera brillo propio. Apareció justo cuando menos lo esperaba, como un gran héroe. Se tomó un instante para reaccionar y corrióhacia él y tomó en brazos a Iwao-kun apenas lo vio con algunas lágrimas a punto de derramarse de sus ojos.

—¡Lo encontraste! Iwao-kun, me preocupaste. Pensé que ya no iba a volver a verte —le dijo feliz mimándolo y alzando la vista momentos después para ver a su novio en frente de ella. Apenas lo vio se sintió avergonzada, ella no había llegado a hacer nada por él ni si quiera le había pedido ayuda y llegó haciendo lo que ella no consiguió en todo lo que anduvo en la tarde buscándolo. Kakashi sin decir nada, había resuelto su mayor preocupación en un santiamén y ella ni si quiera era capaz de cuidar un pato y preparar un poco de arroz— ¿cómo lo encontraste?—preguntó intentando olvidar todo aquello que la molestaba.

—Te vi en la calle corriendo buscando a Iwao-kun, perdiste el mandado e invoqué a Pakkun. Encontrarlo no fue difícil. Se fue detrás de unos niños que tenían unas galletas dulces, cuando se dio cuenta, ya no estabas cerca y empezó a graznar y aletear asustado. Encontrarte a ti fue más complicado, no te quedaste quieta toda la tarde y Pakkun tuvo que seguir tu rastro varias veces.

—Lo siento —dijo con la cabeza gacha— no pude hacer la cena que querías por estar buscando a Iwao-kun.

Él sonrió bajo la máscara y la atrajo a su pecho dándole un beso en la cabeza, diciéndole que no se preocupara por esas cosas, sin saber lo importante que era para ella poder darle con todo gusto y complacer hasta el mínimo capricho que él tenía. Fuyuki estaba apenada, triste de no haber sido capaz de algo tan sencillo y de no poder darle la sorpresa que ella tanto ansiaba, por supuesto, ésta no incluía el estado de la cocina, sino lo que ella podría prepararle, pero no sería ese día.





Espero les haya gustado <3

¡Un abrazo!

6 comentarios:

  1. Me gusta que el pato se haya convertido en mascota, por la ineptitud de Fuyuki por la cocina. Tiene algo en común con su novio.
    ¿Por que el título es Enemiga mortal? Supongo que se sabrá en la segunda parte.
    Bien contado.
    Besos.

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    1. Se merecía un lugarcito en la casa después del trauma que le causó Fuyuki XDDD es enemiga mortal porque Fuyuki siempre que intenta cocinar, termina en una misión casi suicida
      ¡Muchos besos!

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  2. Ya está el próximo jueves de relatos.
    Un viaje con...

    https://doroteafuldebenke.blogspot.com/2018/07/convocatoria-del-2-de-agosto-de-2018-un.html?m=0
    Besos

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    1. ¡Más que interesante se viene este jueves! A ver si llego con un buen relato. Gracias por avisar <3
      ¡Besos!

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  3. Es la primera vez que leo uno de tus cuentos (o semi cuento, porque entiendo que es la mitad), y espero la continuación. A medida que avanzaba el relato iba sintiendo cómo se graficaban muy claramente las escenas en mi cabeza. Me gustó!

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  4. Uy me dio pena Fuyuki adoro ese personaje

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¡Hola! ¿Cómo estás? Gracias por pasar a leer mi blog y agradezco que vayas a comentar. Me encanta leer sus opiniones.

Pueden escribir lo que gusten, tienen todo el espacio que quieran para comentar ¡Y no se echen para atrás por ser una entrada vieja! Yo responderé el comentario sin importar la fecha <3

¡Qué tengas un lindo día!

¡Un abrazo enorme!