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jueves, 3 de mayo de 2018

Mientras duerme el sol —Desfase temporal —Parte III

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? No estoy muerta, sólo me fui de parranda (?) Ok, no (?) ¡Finalmente, vuelvo por aquí! Y la razón por la que he estado desaparecida es que estuve sin internet, hubo un problema con la línea, con el modem y hasta ahora puedo volver a publicar, que recién hoy me hicieron la conexión, que me tocó el fin de semana largo y no había chance de que solucionaran algo (?)

¡Pero ya estoy de vuelta! Y espero no tener más lapsus así <3 y como buen regreso, les traigo un capítulo de Mientras duerme el sol.

Además, les cuento que estuve haciendo algunos dibujos digitales, por lo menos, los que ya he ido subiendo los he mejorado, así que los iré colgando de a poco. Para los que no recuerden a Badb, ya está remasterizada, mucho más sexy y feroz que antes (?)


Capítulo 12

Desfase temporal —Parte III

Francis no había podido mantenerse mucho más tiempo en pie. El brazo le ardía y se sentía atontado con el correr del tiempo. Y usar su magia empeoraba su sensación de malestar. Aun así, la única forma de mantenerla prisionera sin que escapar, dependía de él y de nadie más, por lo que haciendo un esfuerzo sobre humano, se mantenía de pie, intentando contenerla todo lo que pudiera hasta que sus hermanos regresarán. Mientras, él había quedado con Ciro, que ciertamente en momentos así, no era de las mejores opciones para motivarse.

—¿Puedo hacer algo por ti? —preguntó tan inocente como siempre escuchando a la diosa reírse a carcajadas.

—No puedo creer que ustedes me hayan detenido así —dijo más que indignada mirándolos a ambos con superioridad en su mirada— son patéticos.

—Y sin embargo, te hemos parado —le dijo Fran intentando normalizar su respiración mientras le sonreía con sorna. No podía estar más a gusto de haber provocado al menos, esa indignación en la diosa, aunque no estaba seguro de por cuánto tiempo iba a resistir. Esperaba que sus hermanos se apresurasen y regresaran rápidamente, con ellos, podrían pensar en cómo actuar con aquella mujer, aunque no fuera de la forma más rápida y eficiente, como habrían querido hacerlo ¿cómo enfrentarse a un dios? Aun no tenían la respuesta para ella y era la primera vez en su vida en que se topaban con alguien como ella, por lo que seguía siendo un verdadero misterio. Confiaba que al menos, existiera una manera de hacer que sus poderes se vieran mermados, reducidos o controlarla de alguna forma ¿sería posible? Sellarla parecía ser una salida sencilla, pero el problema es que sellar a un dios no debía ser algo sencillo.

Francis caviló todas las posibilidades, cayendo hacia el frente, sosteniéndose con sus manos al sentir la quemazón llegar hasta sus pulmones y producirle un dolor tan intenso, fuerte e indescriptible que sentía que en cualquier momento, podría flaquear y ceder ante ella. Lo que lo salvaba es que su voluntad era grande y fuerte, a pesar de todo, aun podía decir orgulloso que aguantaría todo lo que su cuerpo le permitiera.

******

—¿Crees que es sensato que nos separemos ahora? —Maya sonó molesta aunque realmente estaba nerviosa por lo que sucedía.

—Tenemos dos salones y poco tiempo. Juntos vamos a perder valiosos minutos. Fran…

 Era suficiente pronunciar el nombre de su hermano para que su mirada ensombreciera y se tratase todas sus palabras. Miró su collar, el de Johann también brillaba por el amuleto de él: debían darse prisa.

—Estará bien ¿Sí? —Intentó animarla con una sonrisa poniéndole su mano en el hombro.

Asintió en un vano intento de imitar su buen ánimo y pronto, se separaron aunque antes, Johann le había dejado a Myrddin con la excusa de que él iba a ir más rápido y ella lo necesitaba más. Por supuesto, el libro no tardó en cantarle las cuarenta mientras lo veía irse.

—¡Brujos! Los seres más ingratos de la tierra.

—¿No eres uno también? —preguntó Maya abriendo la enorme puerta de madera al quemar la cerradura o mejor dicho, derretir la ¿Johann podría arreglárselas si tenía un impedimento así? Lo supuso e ingresó con Myrddin entre sus brazos.

—Por eso mismo, sé de lo que hablo.

Maya no sabía cómo debía tomar eso, ingresando a buscar la bitácora sin más dilaciones. Tampoco tenían mucho tiempo que perder como para ponerse a hablar sobre los brujos y cómo actuaban en determinadas situaciones, aunque algo le decía a ella que no eran exactamente como su familia, más bien, si tuviese que poner un ejemplo, su abuelo podría ser perfectamente ese brujo que no era de fiar. Aun recordaba los entrenamientos que les daba cuando eran pequeños, al menos, ella, que sus hermanos, especialmente Fran, ya era un adolescente en ese entonces, e imaginaba todas las locuras que debía haber pasado solo antes de que ellos dos se fueran sumando a los mismos. Recordó la ocasión donde los dejó con un fantasma que poseía objetos y ellos, tuvieron que exorcizarlo, lo que le costó a su hermano mayor un brazo roto y a Johann un buen moratón en el ojo. Su abuelo, como siempre, no había intervenido, los había dejado con la misma historia de siempre: les decía a qué se enfrentaban y que volvería en un par de días ¡y antes de que pudieran hablar, no estaba más! Maya agradeció internamente que no estuviera mientras iba revisando los diferentes escaparates luego de dejar a Myrddin encima de uno de ellos.

En esa habitación, había de todo, desde huesos fosilizados hasta joyas con largas historias de maldiciones. También vio cascos, guanteletes y algunas espadas oxidadas con mucha historia por detrás, eso era seguro, pero nada de eso le resultaba realmente importante a ella en ese momento, por el contrario, era completamente inútil. 

La bruja se revolvió el cabello molesta y volvió a peinarse con los dedos gruñendo frustrada. Podría haber roto todo lo que estaba ahí de esa misma impotencia que sentía.

—Prueba en la bóveda. Allá atrás —le señaló Myrddin haciendo que Maya se diera cuenta de ello. 

Había un sello y un marco con símbolos mágicos ¿en un museo? Casi tuvo ganas de reírse, se suponía que la ciencia y la historia los abalaba, no la magia. Pero eso le dio nuevas esperanzas a la mujer que destruyó el mismo sin contenerse un solo segundo, abriendo la puerta y encontrándose con la bitácora protegida con un sello encima. Maya estaba sorprendida de la dedicación que habían puesto a cuidarlo, lo cierto es que no entendía los motivos para ello. Sin prestarle atención, tomó a Myrddin entre sus brazos y salió al encuentro de su hermano con alegría renovada que esperaba que eso fuera suficiente como para marcharse de ahí y no volver.

—Myrddin… Francis ¿hay algo que podamos hacer? —preguntó dubitativa antes de ir por Johann. Intranquila como estaba, lo que menos quería era que su hermano la viera de esa manera.

—Si la hay, no la conozco —se tomó su tiempo para responderle porque era precisamente, el tipo de respuesta que no quieres oír y con el cariño que le tenía a la muchacha, eso podía resultar mucho más difícil aun.

No dijo nada más llevándolo consigo fuera de la habitación, dirigiéndose por el pasillo a buscar a Johann deteniéndose un momento al ver el colgante de Francis brillar con más intensidad, eso sólo significaba que estaba empeorando. Maya lo apretó entre su mano y apresuró el paso a buscar a su hermano.

Encontró a Johann revisando una caja de cosas que tenían el nombre de su padre ¿cuántas cosas de él había en ese museo? Ni lo pensó y en cuanto ella le dijo que tenían la bitácora, también se hizo con la caja, guardando todas las cosas en su interior y dirigiéndose de nuevo al punto de encuentro.

Badb estaba de pie golpeteando con sus dedos su brazo bastante inquieta al no poder hacer nada para librarse del brujo ¡lo que le parecía ridículo! Ella, una diosa poderosa y con cientos de años encima se veía detenida por un brujo que no llegaba a vivir su primer siglo.

Las sirenas de la policía no tardaban en acortar distancias y llegar hasta donde estaban ellos ¡y ahora sí no iban a poder escapar con facilidad! Se les iba a sumar a todos los cargos que ya tenían encima, el robo al museo y la destrucción de patrimonio de la humanidad ¿quién iba a creerles que era cosa de una diosa de la destrucción? Se les iban a reír en la cara si llegaban a argumentar una estupidez de ese calibre, aun si llevaran a la diosa de testigo al juicio, no les iban a creer. Mejor, salir lo más rápido que pudieran de ahí.

—Ciro, Johann, los voy a necesitar. Francis, aguanta un poco más ahí —dijo Myrddin desde los brazos de Maya. Johann asintió dejando la caja con cosas en el suelo prestándole atención a lo que Myrddin decía.

La diosa miró a los brujos con un temblor en la ceja izquierda: temía por lo que tenían pensado hacer con ella en esas condiciones en las que estaba.

Maya dejó de Myrddin con su hermano y el fénix y se acercó a Francis buscando en su bolsillo un pañuelo y secando el sudor de su frente, corriendo los mechones de cabello que habían quedado pegados a su piel. Posiblemente, de no haber sido por su gran voluntad, el brujo hubiese caído hacía rato sin dar batalla, pero si había algo en su familia era tenacidad, de esa tan constante y brutal que bien podía confundirse con estupidez.

El libro les había dado claras instrucciones para poder moverse aun con Badb estando con ellos. La necesitaban si querían salvar a Francis y para ello, debían convencerla y mucho más: mantenerla controlada. Myrddin ideó algo rápido para prolongar la duración del hechizo del mayor de los hermanos y así, ganar un poco más de tiempo que era lo que necesitaban para poder ayudarlo.

Ciro hizo los símbolos en el suelo por medio de su fuego, rodeando a la diosa sin quemarla, haciendo los dibujos a gran escala mientras Johann se había sentado en el suelo con Myrddin sobre su regazo guiándolo exactamente con lo que tenía que hacer. Sus habilidades mentales eran lo que iban a necesitar para hacer el sello desde el interior del centro de poder de la deidad. Era una locura, sumamente arriesgada, pero el brujo sabía que ninguno de los tres conocía los límites cuando se trataba de su familia. Y Ciro… bueno, era un fénix, siempre iba a renacer de sus cenizas, lo que era un mal menor cualquier cosa que sucediera a su alrededor, además, confiaba en que no fuera tan fácil de matar, mínimo debía tener una resistencia igual que la diosa. Al menos, Myrddin contaba con eso.

—¿Qué diablos están haciendo? —dijo Badb preocupada de lo que estaban haciendo, volteando a verlos enfadada. 

—Cuando veas esa luz, debes trasladar el sello de Ciro —le seguía indicando al muchacho— así potenciaremos el hechizo de Francis sin que tenga lo tenga que mantener.

Y aunque sonaba fácil, Johann estaba nervioso, no sólo por ver el estado en que su hermano mayor se encontraba sino, porque no era algo sencillo lo que pedía. La magia tenía cientos de caminos conductores y las de Francis eran de las más poderosas que había visto, sin contar que era la primera vez que hacía algo como eso. Aunque Myrddin se había encargado de ayudarlo a que manejara un poco mejor sus habilidades con Ciro, que había sido su conejillo de indias en lo que intentaban hacer que sus recuerdos volvieran, pero era algo totalmente diferente al estar hablando de una deidad.

—¡Deténganse! —insistió la diosa sin que ninguno les prestara atención. 

—Estoy al límite —susurró Fran a su hermana al sentirse flaquear, apoyando su peso sobre ella.

—Hace rato deberías haber muerto —intervino Badb— un humano no soporta mis poderes a ese nivel —y fue como un elogio que él le sonrió con sorna. Por el contrario, su hermana se preocupó al pensar en eso, esperando que Johann se apresurase al terminar con todo. Hubiese querido ayudar, pero en la situación en la que estaban con Francis en ese estado y con ella nerviosa como estaba, no servía más que siendo el apoyo de su hermano mayor.

—¡Casi lo tengo! —dijo Johann emocionado sin abrir los ojos.

—¡Concéntrate! Luego festejaras —lo regañó Myrddin.

El fuego, que Ciro mantenía estable, fue consumiéndose poco a poco tras eso, desapareciendo dejando una profunda marca en el suelo. Badb se abrazó a sí misma al sentir el calor que emanaba su cuerpo y cayó inconsciente tras eso. Fue cuando Fran finalmente pudo respirar y cedió en los brazos de Maya.

Y no tenían mucho tiempo ya. Ciro tomó a la diosa en brazos Johann se hizo cargo de Francis mientras Maya llevaba la caja con todo lo que tomarían prestado del museo, regresando al auto y emprendiendo camino a su casa.

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Espero les haya gustado.

¡Un abrazo!

6 comentarios:

  1. Un gran personaje Badb, me recordó a alguna mujer peligrosa de Supernatural. Tal vez a Rowena.
    Por alguna razón, no me cae mal, como tal vez debería. Tal vez porque es un personaje con cierto atractivo.
    Llevar a una diosa desmayada en los brazos, parece algo interesante. Aunque con el inconveniente de que es peligrosa. Por alguna razón, intuyo que no es la peor. Que podria existir un mal peor. ¿Con que nos sorprenderá tu historia?

    Que gran trabajo de equipo, no se la vio venir Badb.
    Parece que al libro-brujo le gusta estar en brazos de Maya. Tiene sentido.

    Besos.

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    Respuestas
    1. Personalmente, me gusta mucho la diosa, aunque pueda parecer odiosa e insensible xD sólo hace lo suyo XD no había pensado en la bruja, aunque pueden tener un parecido.

      Me parece que vas por buen camino.

      Y sí, Myrddin disfruta mucho estar en brazos de Maya ¿quién no lo haría? XD

      ¡Besos!

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  2. Hola linda , bueno menos mal ya lo tienes solucionado mejor tarde que nunca .
    Tus dibujos son cada vez más logrados eso quiere decir que vas mejorando y muy mucho y el texto me gusta esa continuidad que le das a los capítulos y sobre todo cuando una diosa se desmaya como si fuera una verdadera humana ...estupendo .
    Un fuerte abrazo y a seguir trabajando y dibujando muakkk.

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    Respuestas
    1. ¡Gracias! Me alegra que te gusten mis dibujos, me esfuerzo en mejorarlos con el pasar del tiempo <3

      Un gusto que hayas disfrutado del capítulo <3

      ¡Un abrazo!

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¡Hola! ¿Cómo estás? Gracias por pasar a leer mi blog y agradezco que vayas a comentar. Me encanta leer sus opiniones.

Pueden escribir lo que gusten, tienen todo el espacio que quieran para comentar ¡Y no se echen para atrás por ser una entrada vieja! Yo responderé el comentario sin importar la fecha <3

¡Qué tengas un lindo día!

¡Un abrazo enorme!

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