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domingo, 6 de mayo de 2018

Mi divertido Valentín

¡Hola, hola, mis queridos soñadores! ¿Cómo están? ¡Les traigo cuento nuevo! Y ya van tres días seguidos que publico —voy tan constante que ni yo me lo creo ¡jo!  Esta vez, es otro de Kakashi y Fuyuki porque son adorables juntos <3 Si no han leído nada de ellos, les dejo aquí el link de El cielo a mi favor, donde podrán encontrar más historias de los personajes <3


Mi divertido Valentín

La puerta era cosa que no se acostumbraba a usar. Fuyuki había pasado tanto tiempo en el mundo criminal que había llegado a tomar de hábito las formas más insólitas de ingreso, aunque la ventana seguía siendo de sus favoritas. Y ahora que Kakashi no estaba en su oficina, no le quedaba otro lugar por donde entrar sin ser descubierta que ése. Aunque como ya habíamos dicho, tampoco era una molestia para ella.

Se acomodó la falda apenas puso los pies en el suelo, dejando las cosas de lado y asomándose a la puerta sigilosamente para asegurarse de que nadie se acercara a la oficina ¿Cuánto tendría? ¿Quince? ¿Veinte minutos? ¿Poco más, poco menos? Sin importarle mucho eso y sin perder un solo minuto de los pocos que tenía, comenzó a poner manos a la obra. Cubrió las ventanas, que lo que quería en ese momento, era precisamente, oscuridad o nada de lo que hiciera iba a verse realmente bien. 

Ese día no era un jueves cualquiera ¡No, señores! Era catorce de febrero, día de San Valentín. O dicho de otra forma: el día que las chicas aprovechaban a declarar sus sentimientos al chico que le gustaba regalándole chocolates hechos en casa. 

Fuyuki era una verdadera sucesión de tragedias a la hora de cocinar, por lo que había recurrido a comprar el chocolate ya hecho y hacerle unos pequeños arreglos por su cuenta. Pero había algo más que tenía planeado y eso era lo que necesitaba montar antes de que Kakashi llegará. Había dicho que se iba a ganar su corazón —en realidad, había dicho que lo robaría, pero él no estaba de acuerdo con el término usado, por lo que tuvo que cambiar de idea aunque no de meta—, y esa era la principal razón por la que estaba allí: iba a ganar un poquito más de terreno declarándose en un día tan importante.

El sonido del picaporte la alertó que debía tomar su puesto y hacer su gran entrada en escena. Apenas el Hokage entró, la neblina y las luces hicieron lo suyo, saltando justo sobre el escritorio, lista para seguir con su acto cuando vio que su futuro novio traía entre brazos varias cajas de chocolates.

Su ánimo se perdió entre la sobredosis de azúcar que traían esos regalos.

Fuyuki saltó al suelo nuevamente, olvidándose de toda su magnífica entrada para acercarse a él pidiendo explicaciones:

—¿Qué son todas esas cajas? No deberías recibir ninguna —dijo decepcionada después de contar quince cajas de chocolate. ¡Quince! Estaba más que indignada ¿cómo es que tantas mujeres se le habían adelantado?

—No me molesta que estés aquí, pero… —miró alrededor— ¿Qué diablos le hiciste a la oficina? —dijo atónito al ver el decorado, las cortinas, algunos adornos en forma de corazón. Había tanto que no quería seguir detallándolo.

—Yo te he preguntado primero. No debes recibir chocolates de otras mujeres. Sólo los míos —dijo mosqueada sin dejar de mirar las cajas de chocolates entre sus brazos.

Él la rodeó dirigiéndose hacia su escritorio, buscando con la mirada un lugar donde dejar los obsequios que con todo el chiche que ella había dejado encima, no sabía dónde apilarlos, haciendo al lado con sumo cuidado algunos de ellos para depositarlos ahí.

—Ni si quiera me gusta el chocolate —se encogió de hombros sentándose en la silla detrás del escritorio haciendo que ella fuera rápidamente hasta él con la decepción pintada en su rostro.

En realidad, veía cómo había quedado dada vuelta la oficina que no sabía por dónde empezar. Todo era tan aparatoso y tan al estilo alegre de Fuyuki que podía desentonar con el estilo sobrio y desarreglado que antes lucía la oficina. Pero hasta las pilas de archivos lucían una tela que los cubría y unos lindos lazos y faroles que proyectaban luces de colores por los papeles con los que los había armado. Daba mérito a la muchacha que se había esmerado en todo ello, no había pasado detalle y había sido tanto en tan poco tiempo que parecía digno de un truco de magia y sabiendo de lo que ella era capaz, no lo descartaba en lo absoluto.

—¿Cómo es eso posible que no te guste el chocolate? ¿Por qué no me lo dijiste antes? —insistió ella en el tema, que una vez se le metía algo en la cabeza, era difícil que lo dejara pasar así nomás.

—No preguntaste —le respondió con una sonrisa sosteniendo una vela con forma de ¿Cheese-kun? Sólo imaginó que ella era la única capaz de encontrar bonito algo como eso e iba a hacer un comentario al respecto cuando ella se le sentó encima de él con los brazos rodeando su cuello.


 Cheese-kun, el icono slogan de una pizzería, el favorito de Fuyuki.

—Fuyuki-chan…

—Kakashi-kun —repitió en el mismo tono que él, como una burla.

—¿A dónde quieres llegar? —preguntó él con las manos en el apoyabrazos de su silla, aunque ella estaba muy cariñosa con él, él no era del tipo que se aprovechaba de la situación, que de hecho, era algo bastante extraño estar así con una mujer, mucho más con una que se había autoproclamado su novia sin pensar en nada más. 

—¿A dónde quiero llegar? Al templo y que me digas en voz alta tus votos de amor eterno —contó sumamente alegre, apoyando su mejilla contra la de él intensificando el abrazo habiéndose hecho el cuento entero mentalmente de cómo sería ese día y hasta lo que usaría Kakashi, que de sólo imaginarlo en hakama fue la gloria para ella.

Por su parte, Kakashi estaba bastante inquieto y sonrojado con semejante declaración de ella. De no haber sido por la máscara, se habría visto sumamente rojo por las acciones de la mujer. Y es que hasta ahora estaba viendo ciertas cosas en las que no había reparado antes, como su vestimenta y el escote corazón que podía apreciar a la perfección en la postura en la que estaban como si ella lo estuviera haciendo a propósito. Carraspeó y la miró a los ojos, tranquilo, lo más que podía en semejante situación.

—Hablas mucho de demostrarme tu amor, pero…

—Si quieres una muestra, puedo hacerlo. Puedo darte todas las que quieras —lo interrumpió dejando su rostro tan cerca del suyo que sus respiraciones se mezclaban como si fueran una sola. 

Atrapó los labios del Hokage entre los suyos con tal audacia que no le dio tiempo a reclamarle nada moviendo sus manos sobre su pecho y eso, lo hizo reaccionar sosteniéndola de las muñecas y haciendo que ella lo soltase con una sonrisa en los labios tan feliz y radiante que no podía negar que lo estaba disfrutando. Quizás, demasiado.

—En mi defensa, querías que te demostrará mi amor y mis manos y mi cuerpo pueden hacerlo muy bien.

—No era esa clase de demostración a la que me refería.

—¡Es cierto! El chocolate —dijo mirando su bolso y volviendo la vista a Kakashi— aunque dijiste que no te gustaba… —se levantó de un brinco de encima de él y fue a buscar sus cosas— igual, te lo dejaré. Pero prometo que iré a verte más tarde con algo que sí te va a gustar.

Le sorprendió verla tan animada a pesar de la negativa anterior y mucho más, cuando le dijo que iba a volver con algo mucho mejor. Él sintió un escalofrío y miró a oficina: algo mejor que lo que tenía ahí iba a ser algo sumamente complicado para él, y posiblemente, estrafalario.

—Espérame en tu casa —le dijo ella entregándole el chocolate, tomando su bolso y saltando por la ventana, desapareciendo al saltar por el balcón.

No le quedó mucho qué hacer. Ver en lo que había convertido su oficina lo hacía temer por las ideas que tuviera para hacer algo que le guste en su casa. Y considerando su habilidad para romper las cerraduras, forzarlas o abrirlas como si fueran de juguete, debería ingeniar algo para detenerla. Posiblemente, blindar la casa fuera una buena opción.

Entró y se quedó mirando hacia el exterior un momento con la caja de dulces en la mano cuando la puerta de su oficina se abrió.

—¿Qué sucedió aquí? —Shizune se detuvo en seco en la puerta al ver cómo estaba decorada la oficina mientras Kakashi miraba por la ventana— ¿Oshiro-san?

—Exacto —dijo él mirándola con una sonrisa que escondía tras su máscara. ¿Quién más si no era ella podía llegar a poner patas para arriba su vida e irse como quien sale a caminar? Nadie, sólo ella, que ni su título de Hokage ni la diferencia de edad valía un soberano pimiento. Había decidido a conquistarlo y poco le importaría lo que el mundo dijera si lograba obtener su atención. Y para obtener su atención, se valía de todos los métodos. Y todos, eran todos los métodos, que él se había dado cuenta del poco pudor que tenía la mujer para tratar con él.

—¡Qué gustos tan… peculiares! —dijo observando uno de los diseños de las telas que cubrían los legajos: Cheese-kun y varias cajas de chocolates en forma de corazón en una especie de viñeta en la que llegaba a compartirlas con… estaba segura de que ese dibujo era una versión chibi era Kakashi. Pero aguantó estoica casi todo lo que vino a su mente.

El Hokage no dijo nada. No tenía qué decir. Los extraños gustos de Fuyuki y su actitud habían puesto su vida patas para arriba ¿y qué podía agregar? Ahí, en medio de toda esa extravagancia, lo había elegido a él, por lo que no sabía cómo tomar ese comentario considerando que él se veía como un tipo de gustos sencillos. Aunque Fuyuki… era tema aparte.

Miró el escritorio y observó sus regalos. Kakashi se encogió de hombros y miró la caja de chocolates que ella le dio: la única que tomaría de entre todas las que había recibido.

—Puedes tomar los otros, Shizune-san. Éste es el único que quiero —dijo llegando a la puerta— y tómate el resto del día. Es San Valentín.

Él llegaría a su casa, a detener una locura más grande o quizás, simplemente, la dejaría ser.







Espero que lo hayan disfrutado <3

¡Un abrazo!

9 comentarios:

  1. Las sorpresas de Fuyuki suelen terminar en un fracaso, como sus intentos de cocinar. A pesar de eso, tienen algo muy grande esos dos.
    Besos.

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    1. Yo no podría haberlo dicho mejor realmente XD pero se aman con locura que es lo que importa y ella que está dispuesta a todo por él <3 me encanta su entusiasmo.

      ¡Besos!

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  2. Uy adoro a esa pareja. Son tan lindos

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    1. Son extremadamente tiernos, me encantan <3

      ¡Un abrazo!

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  3. Me encanto lo melodramático de este capítulo en un San Valentín lleno de chocolates.
    La fuerza del amor, hace que Fuyuki haga lo imposible para ganar el corazón de Kakashi-kun. Para rematar los celos que despertaron todos esos chocolates! Me encanta esta parejita, muy buena señal, escogió solamente la caja que ella le regaló. !Super encantador!
    Abrazo!

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    1. ¡Gracias! Son un encanto y Fuyuki es extremadamente celosa, que se le nota y tengo algunos donde se va a notar mucho más esto xD

      Me parece encantador que él haya elegido sus chocolates a pesar de que no le gusten, es un dulce <3

      ¡Un abrazo!

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  4. ¡Nooo! ¿Como lo dejas así? ¡Quiero más! Me ha encantado Fuyuki... ¡es tan adorable! Me fascinó. ¡Quiero más!
    Un besito guapa

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    1. Lo sé, lo sé, ya me lo han dicho y prometo una continuación de esta historia <3

      ¡Un abrazo!

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  5. ME ENCANTAAAAAAAA *___* Y genial que pensasen en mí y me escribieras para avisarme de que lo habías colgado. ¡Los adoro! ¿Habrá continuación de este relatillo? ;) Fuyuki me recuerda en muchísimas cosas a mí... ¿será su locura?
    Un besazo, Roxy

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¡Hola! ¿Cómo estás? Gracias por pasar a leer mi blog y agradezco que vayas a comentar. Me encanta leer sus opiniones.

Pueden escribir lo que gusten, tienen todo el espacio que quieran para comentar ¡Y no se echen para atrás por ser una entrada vieja! Yo responderé el comentario sin importar la fecha <3

¡Qué tengas un lindo día!

¡Un abrazo enorme!