lunes, 14 de mayo de 2018

Locos y azules — Capítulo 2

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Seguramente, no se acuerdan de esta historia, que llevo tiempo sin actualizar >.< Y la verdad, es que no tengo la menor idea de por qué no he subido la continuación, porque en el borrador, tan sólo me faltaba ponerle una bonita portada y nada más ¡Jo! ¡A saber en qué pensaba en ese momento! ¡Pero ya tienen la actualización!


Capítulo dos

—Caminaremos. No puedo ingresar a los bares de la zona y estoy segura que los bares a los que puedo ir no te gustaran —Prue sonrió adelantándose a él, tomando su larga cabellera verde y comenzando a trenzarla por pura comodidad aunque, debía admitir que estaba un poco nerviosa. Las charlas con un hombre que no quería nada carnal de ella eran una novedad ¡ni si quiera había creído que eso era posible hasta ese momento!

—¿Y eso por qué?

—Soy una prostituta. Hay reglas. Las damas son demasiado estrictas. Hasta hace unos años, no había tales restricciones, unos seis o siete. Pero las damas de la corte son muy exigentes. Una cualquiera no podía tener acceso a verse igual que ellas. Así que se estableció la ropa, el calzado y hasta el largo del cabello que debemos llevar. Así también, se restringieron los lugares también creándose zonas para nosotras —y aprovechó la misma longitud de su cabello para anudarlo y que no se soltara su nuevo peinado— de hecho, no debería estar por aquí. Si alguien más me ve tendré problemas.

Garret se imaginó lo dura que era su vida y lo bien diferenciadas que estaban las clases sociales. En ese momento, pensó que tenía que haber averiguado más de Noshua y no sólo limitarse a volver a su hogar. Hasta ahora, no había preguntado exactamente por el tipo de zonas rojas ni nada más. Noshua lo había guiado más o menos  por el mundo, contándole lo que necesitaba saber para guiarse por donde debía y nada más, lo que debía evitar de otras, pero jamás habían llegado a hablar  de prostíbulos y prostitutas, quizás, porque ninguno de los dos sacaba el tema, había quedado relegado al olvido, hasta ahora.

Caminaron un par de cuadras, Garret compró un par de cosas y la llevó a un parque, alejado de la vista de los curiosos, podrían conversar tranquilos, pues, estaba bastante oculto de todos y las paredes altas de los edificios no permitían que los rayos del sol alcanzaran bien las plantas, por lo que también, estaba bastante descuidado pues, no era precisamente el lugar que frecuentarían para pasar la tarde, salvo ellos.

Sacó unas golosinas. Supuso que si ella era como su novia, adoraría los dulces y había visto unas frutas muy similares a lo que él conocía como frutillas con chocolate y aunque eran similares en forma y color, había descubierto que todo tenía un sabor y nombre diferente. Nassa era el nombre de la fruta y la cubierta, que era una golosina muy común, se llamaba kakaw, servido en brochetas que había visto tenían muy buena pinta. Y no creyó la ilusión de ella cuando vio el postre.

—¿En serio es para mí? —Preguntó ella dudosa. Eran demasiadas sorpresas para tan poco tiempo. Empezaba a pensar que realmente había una tercera opción, aunque aún no sabía cuál era— nunca me habían hecho un regalo así. Salvo el intendente —dijo antes de morder una y sonreír como una niña al probarlas.

—¿Es un amigo tuyo?

Ella casi se ahogó al escucharlo. No podía contener la risa, una risa sonora y completamente desvergonzada, dejando un poco perdido a Garret. No imaginaba que alguien como ella pudiera tener una risa tan musical y agradable.

—¡Por supuesto que no! Las prostitutas no tenemos amigos. Es un cliente. Pero me hace bonitos regalos cuando cumplo sus fantasías. Su esposa no lo sabe, así que suele pagarme el doble para que guarde el secreto.

—Pero acabas de decírmelo.

—No tienes idea de quién es el intendente, dudo que puedas usar esa información de alguna forma —se rio terminando las nassas, clavando la brocheta vacía en la tierra.

Hacía tiempo que no se sentía así de bien: tranquila. Se sentía bien por primera vez en compañía de una persona. Quería creer que era realmente su tercera opción, por lo que se sintió despreocupada durante un momento, aunque aún no confiaba del todo en él, quería hacerlo y esperaba tener las razones para sostenerlo.

Por su lado, Garret la invitó a que se sirviera lo que gustase y ella no tardó en arrasar con los dulces: eso era lo que realmente le fascinaba y no conseguía de manera seguida. Los barrios marginados tenían muchos menos lujos que los que no, por lo que incluso, mercadería común en otro lado, no lo era con ellos. Por eso Prue cumplía bien con el intendente, tenía sus beneficios a pesar de ser un viejo ladino y eso, había que saber usarlo pues, nunca sabía cuándo podía dejar de visitarla.

—¿De que querías hablar? Insististe mucho por este tiempo conmigo tan sólo para que me viera comer.

—Lo siento, es que verte tan feliz por un postre me recordó a alguien.

—Una mujer ¿no?

—¿Cómo...?

—Siempre es una mujer —se rio— si supieras las cosas que he escuchado que hacen por ellas. Aunque igual, pueden acabar entre mis sábanas. Ni si quiera la mujer amada los detiene de buscar placer entre mis piernas.

Le sorprendía la forma en la que hablaba del amor y de los hombres. Podía intentar entenderlo, pero no dejaba de ser un fuerte choque para él escucharla hablar de esa manera como si el mundo estuviera perdido. Lo que Garret no sabía es que Prue consideraba realmente que su mundo lo estaba. Y ella lo decía en voz alta y se limitaba a no soñar porque jamás podría ir más allá de lo que su zona de trabajo le permitiera y la tiara que llevaba en la cabeza. Viajar, vivir tranquila y libre y no volver a dormir con un hombre eran cosas a las que no podía aspirar.

Aunque pronto se vieron interrumpidas todas esas imágenes por la voz ronca de su acompañante. Supo que se llamaba Garret, un nombre que jamás había escuchado, justo ella que se jactaba de coleccionar clientes de nombres extraños. Pero él llegaba ganando.

Hablaron de lo que ella era y como la controlaban con su tiara. Alguna vez había intentado escapar y se había dado cuenta de que mientras la llevara encima, no habría forma de escapar que la encontrarían, fuera donde fuera. ¡Y lo peor de todo! No se la podía quitar. Lo había intentado, pero no lo logró. Tal y como ellos le habían dicho: estaba atrapada para siempre... A menos que ellos quisieran liberarla y al brindarles dinero, estaba segura de que no iba a conseguirlo nunca. Era una buena fuente de ingresos como para liberarla, por lo que estaba condenada a una vida así por… bueno, por lo que durase su vida o su belleza, que su cuerpo joven y esbelto alguna vez dejaría de ser deseable y quizás, sólo quizás, obtuviera lo que ansiaba.

Aun así, se deprimía pensando en ello, por eso, se había aislado. Prue cumplía en cuanto le era beneficioso, que un poco de sexo era mejor que pasarlo en el calabozo. Y con algunos clientes, como el intendente y algún otro pez gordo, podría sobrevivir bastante bien, realmente, que a pesar de eso, Prue era una mujer astuta y se las había ingeniado para salir beneficiada a pesar de todo. No era como si derrochara lujo, pero podría vivir con ello. Además, tenía sus propios secretos. De vez en cuando, sacaba algo del dinero de sus ganancias para ella y lo iba guardando y ahorrando. Estaba segura de que cuando consiguiera librarse de la tiara, iba a marcharse de ahí de manera definitiva.

Al hablar con Garret de sus proyectos, de su hogar y de todo lo que iba a hacer, sintió el gusano de la envidia al verse condenada de esa manera.

—¿De verdad nunca has pensado en huir? —Preguntó Garret haciendo que ella fingiera una sonrisa, estirara sus piernas sobre el césped marchito y mirase al cielo.

—Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto —soltó ella.

Escucharla hablar así, le hizo pensar a Garret que aunque ella hablase de esperar el momento correcto, se había resignado a que no sucediese nunca. Y no lo soportó, haciendo algo que jamás pensó que haría:

—Ven conmigo.

—¿Ahora sí pagarás por mi tiempo? —Lo miró pícara Prue.

—No, no —negó él poniéndose en frente, de cuclillas— quiero ayudarte. Podemos irnos juntos, encontraremos la forma de quitarte esa cosa de la cabeza y…

—No sé si entiendes que le pides a una prostituta que te acompañe. Y te dije que esto les dirá dónde estoy —y se señaló la cabeza.

—Le pido a una mujer que me acompañe —la corrigió él— hallaremos la forma de quitártelo. Si lo pudieron poner, significa que hay una forma de quitarlo. Te pagaré incluso si eres mi guía. Tú conoces este mundo mejor que yo.

Prue lo dudó. Era una oferta demasiado buena para ser cierta. ¿Qué le pagasen sin tener que desnudarse? Parecía un sueño, que ni si quiera se había permitido pensar que alguna vez alguien pudiera decirle una cosa así.

—¿Qué dices? 

—Que si es una broma, voy a castrarte usando esas brochetas —y miró los palos de madera clavados en el suelo— ¿Qué ganarías tú con esto?

—Saber que si consigo volver a casa, no estaré pensando «¿Habrá logrado escapar y empezar de cero?» Sabré que lo lograste con certeza.

—Eres un tonto romanticón.

—¿Y…?

—Quisiera irme. Pero…

—No, nada, de peros —la detuvo tomándola de las manos, gesto que tomó por sorpresa a Prue.

Se sintió abrumada por ese gesto que parecía tan sencillo y fácil de entregar y que para ella, era toda una novedad ¡maldito hombre! Quitó sus manos con sentimientos encontrados, iba siendo demasiado para un sólo día y aun así, todavía permanecía ante el extraño e inusual hombre que acababa de conocer.

—Hazlo.

Fue todo lo que tuvo qué decir. Prue asintió y pensó en todo lo que deseaba, en eso que podía liberarla y dejarla hacer lo que ella quisiera. Se rozó los dedos, aun sentía su toque como si la hubiese dejado impregnada de él con un simple roce y sin pensarlo, manteniendo fija las orbes rojizas sobre él, dijo que sí. Dijo que sí y se sintió con cien cadenas menos, aunque la duda y el miedo se apoderó de ella, ese sentimiento de anhelo y de libertad se volvieron más fuerte.

Sólo les quedaba la noche por delante y a emprender el viaje.


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¡Un abrazo!

8 comentarios:

  1. Que interesante desarrollo de personajes. Como para desear leer la continuación ahora mismo
    Besos.

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    1. ¡Gracias! Lamento no subir la continuación tan pronto, que a ese capítulo sí lo tengo a medias, pero pronto estará <3

      ¡Muchos besos!

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  2. Uy me gusto esta historia no la recordaba pero esta genial. Ojala la actualices pronto.

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    1. ¡Qué gusto que la hayas disfrutado! Espero subirla pronto <3

      ¡Un abrazo!

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  3. ¿Subirás pronto el viaje? *__* Me gustan mucho las conversaciones entre Prue y Garreth, guardan muchos secretos y tengo ganas de descubrirlos.
    ¡Besos!

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    1. Muchos que ni ellos mismos conocen. Espero subirlo pronto, que me encantan ellos dos <3

      ¡Besos!

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  4. Tienes tantas historias, que es comprensible se te haya pasado.
    Muy buena continuación. Me agrada saber que Prue a aceptado irse con él y pueda ser libre. Que interesante lo dejas, me muero por leer cómo hará para quitarle la tiara de la cabeza.
    Abrazo

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    1. De hecho que sí XD la verdad es que me comprometo a decirme a mí misma que no voy a subir ni empezar ninguna hasta acabar alguna, pero mi mente me traiciona y llegan las ideas y hay que hacerle caso a las musas.

      ¡Un abrazo!

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