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sábado, 26 de mayo de 2018

52 días de escritura: día ocho

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Tal y como prometí, voy regresando de a poquito a publicar <3 que de paso, adelanto un poco lo que es este reto que tengo medio olvidado ¡si aun no llego a los diez retos realizados! Pero va por buen camino, que pasando los primeros, los demás son más sencillos, que estos son de los que no suelo tratar a menudo en mis historias y me cuestan un poquitín demás >.< ¡Jo!

Advierto que aunque este tema pedía que se tomara la primera Guerra Mundial para armar el relato, yo me tomé mis licencias, como que pueden encontrar que la tecnlogía no sea apta a la época, pero es mi relato, así que vale (?).

Día ocho: Desarrolla un relato en el frente, en la Primera Guerra Mundial en concreto.


Ganamos

Quedaba tan sólo una cuartilla de pie, las municiones se las habían agotado y aún faltaban tres días para que llegaran los cañones y tanques que habían pedido de refuerzos. Resistir parecía realmente imposible, iba contra toda estadística, contra todas las vidas que se estaban arriesgando a pesar del frío, el hambre y las altas probabilidades de no volver a ver a sus familias, amigos, a nadie en realidad.

—¿Y si lo usamos? Es lo que nos garantizaría la victoria —le dijo el director de investigaciones a su superior mientras analizaban la estrategia en el cuartel, esperando encontrar algo que se les hubiese pasado que les diera tiempo ¡necesitaban tiempo!

—¿Qué magnitud destructiva tiene?

—Aún no lo hemos probado. Pero a gran escala, nos dará tiempo suficiente para que lleguen los refuerzos y los soldados descansen —aseguró el científico confiado en que iba a ser así.

El general lo dudó. Un arma que no había sido probada y llegara a la batalla recién a hacer el experimento era un riesgo, pero era mucho más riesgoso seguir sin hacer nada. 

Dio el visto bueno y comenzaron a prepararse todos los elementos para ponerlo en marcha. Un arma de destrucción masiva, capaz de destruir un ejército de un solo golpe era realmente prometedor, pero no contaban con la seguridad de que haría ese efecto debido a que nunca había sido puesta a prueba por su calibre devastador. Ahora, sin embargo, estaban en esa situación donde eran ellos o los otros. Y si había que elegir, serían ellos.

Cuando todo estuvo preparado, tragó saliva estando al lado del creador del arma sintiéndose con el corazón en la mano. Pulso el detonador y el rayo que surcó el cielo y cayó impactando hacia la tierra, causó estragos. La onda expansiva se fue haciendo mayor y mayor, la nube en forma de hongo tomaba más y más diámetro, expandiéndose a límites insospechados.

Corrieron como si pudieran escapar de su muerte, como si sus piernas fueran lo suficientemente aptas para evitar lo que habían creado.

Los gritos de muerte y desolación fueron peores que con las balas y misiles. El olor a muerte calaba más fuerte que estando la parca a su lado recogiendo almas.

Cuando todo quedó en calma, estaba en el agua, con los miembros amputados y el pecho destrozado, sosteniéndose en el cañón de un tanque por un pedazo de su traje que se había enredado en el metal desarmado.

—Ganamos —fue lo último que dijo, escupiendo sangre junto con su último aliento.

Habían ganado. Habían llegado a destruir el continente y sus alrededores, dejando a las aguas adueñarse de lo que antes, había sido su hogar.






Espero lo hayan disfrutado.

¡Un abrazo!

16 comentarios:

  1. Uf, disfrutado, disfrutado... Pero sí, tu forma de contar relatos es maravillosa *__* si bien la historia que hoy nos traes es desoladora.
    Qué pena que encierre tanta realidad.
    ¡Besos!

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    1. Muchísimas gracias <3 efectivamente, la guerra es desoladora u.u tristemente, el hombre piensa más en ella de lo que debería.

      ¡Besos!

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  2. De manera, pues, que el hombre y su ego fue el único responsable de la Hecatombe. Me gusto la ambientación, te quedo excelente!
    Abrazo!

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    1. El hombre es el destructor de sí mismo ¡tú lo has dicho! Muchas gracias <3 ¡un abrazo!

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  3. ¿Esa es la última reflexión de un hombre que muere por causa de un arma que él mismo hizo detonar? Y destruyendo todo un continente.
    Lo inquietante es que podría pasar.

    Bien contado.
    Un abrazo.

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    1. Tú mismo lo has dicho, creo que lo terrible es que no está tan lejos de la realidad como pensamos >.<

      ¡Besos!

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  4. Está genialmente relatado... estoy convencida de que será así de duro (o incluso más...)
    Bss

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  5. Ya está el proximo jueves de relatos

    http://doroteafuldebenke.blogspot.com.ar/2018/05/convocatoria-del-31-de-mayo-relatos-de.html

    Besos.

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    1. Cada vez se ponen más exigentes y meticulosos con los jueves XD a este no lo haré porque realmente, tampoco me interesó XD

      ¡Besos!

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  6. Como siempre Roxana nos dejas con la boca abierta , y eso que tienes infinidad de cosas que hacer y que escribir pero quien tiene talento el tiempo no es lo más importante ...Me alegro de leerte .Un abrazo muakisss feliz y serena semana.

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    1. Ojalá tuviera más tiempo, haría muchas más cosas que ahora XDDD y publicaría más seguido por aquí. grcias por siempre estar por aquí <3

      ¡Besos!

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  7. Buen relato, me gusto se siente la desesperación y el horror de la guerra.

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  8. Genial relato, Roxana. Nos muestras con todo el grafísmo del mundo el absurdo de la guerra. Me recordaste una frase de Einstein. Le preguntaron cómo creía que sería una III Guerra Mundial, el respondió que no lo sabía, pero que sí podía predecir cómo sería la IV: con piedras y palos. Un abrazo!!

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    1. No creo que pudieras haberlo dicho mejor. Einstein era un genio y al paso que vamos, no dudo que acierte con esa predicción.

      ¡Un abrazo!

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