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miércoles, 4 de abril de 2018

Ahora que estamos solos #2

¡Hola a todos! ¿Cómo están?

Sigue esta sección y con otra de las convocatorias a las que no llegué a participar. En realidad, para esta no tuve excusa que tenía una historia que me gustaba mucho con Valentino, mi superhéroe con miedo a la oscuridad y acabó quedando dormida en los laureles. Esa semana, quien llevaba la coordinación era Ibso y nos proponía el tema de Héroes y heroínas, que pueden leer justo aquí.

Si no han leído nada de Valentino y les interesa saber quién es, los invito a pasarse por aquí. Ahora, le toca a Evelyn entrar en escena también, personaje que ya han conocido en Camino al cielo y si no lo han leído, pues, es hora de que vayan pasando por ahí, que es prácticamente, su inicio como heroína y casi, su primer contacto con Valentino, pues, ambos serán parte de este relato.

Si quieren leer los otros, les dejo aquí el índice.



Actos heroicos

Tiró el portafolios sobre la mesa derrotado. Estaba cansado. A Josemi, alias ‘Valentino’ cada vez le pesaba más su vida de súper héroe. De hecho, cada vez le disgustaba mucho más. Si había empezado en ello, había sido todo por culpa de Joaquín, su mejor amigo y desde que había nacido Valentino, representante y centinela, que velaba por él en todo, hasta por mantener su identidad en secreto o cubrirlo en el trabajo cuando había algo de extrema urgencia que debía atender Valentino. 

Por mucho que quisiera pensarse como esos héroes de capa, valor indescriptible y una fuerza inhumana, Josemi no pasaba de ser un hombre ordinario que tenía un don que no lo hacía nada feliz. Quizás, por la falta de confianza que tenía, que no había nada que pudiera hacer que se sintiera a gusto con esos poderes, que pudiera hacerlo sentir merecedor del reconocimiento que Valentino tenía en Kizuna y como la gente lo aclamaba y vitoreaba cuando lo veía en los aires al salvar el día. No, él sentía que si bien, podía salvar el mundo entero, no era merecedor de eso. E intentaba ser digno de tales honores, como que a sus treinta años, llevaba lidiando con ellos de forma poco sana, quizás que se la pasaba entre un amor-odio entre ellos que no acababa bien cuando estaba solo. Estar solo le daba mucho tiempo para pensar y pensar le traía muchos problemas y con ello, llegaban las culpas, las dudas, los por qué. Y ¡ah! Para qué seguir. Lo mejor, era echarse a dormir o buscar a Joaquín para una de sus charlas motivacionales como para recobrar un poco el buen espíritu, el valor que debía tener su otra identidad.

Marcó más veces de las que pudo contar el número de Joaquín, pero no le contestó. Así, no le quedó otra alternativa que salir y buscar despejarse fuera, que sueño no tenía como para caer en la cama y no tener que pensar en ello de nuevo.

El bullicio de a la calle, el frío que calaba profundo en la piel le hizo bien. Apenas salir sólo pensó en buscar un lugar donde entrar y poder mantener el calor del cuerpo. La temperatura era tan baja que podía verse el vaho del aliento en el aire y él que intentaba frotar sus manos para que no se congelaran mientras caminaba a prisas, prisas que no tenía, pues, su jornada laboral había terminado, aunque la de Valentino… bueno, no importaba. Era él, no otro, tenía que concentrarse en eso y el deseo de un buen café caliente no sonaba nada mal en ese instante.

Se apresuró a un bar y en la entrada del mismo, se encontró con una mujer que reconoció de una de sus hazañas como súper héroe. No sabía su nombre ni nada por el estilo. Sólo recordó que el atraco al banco donde él llegó tarde, ella se hizo cargo de todo y la vio alejarse por los cielos mientras él acababa con su trabajo.

Evelyn le sonrió sosteniendo el picaporte aun cuando la mano helada de Josemi estaba encima de ella, empujando la puerta para abrirla e invitarlo a pasar. 

Idiotizado por los recuerdos, se disculpó con rapidez. Ella le restó importancia haciéndole una seña para que entrara y luego de eso, lo siguió, pero no a la mesa, no. Evelyn iba a ese bar por su biblioteca que siempre que consumieras algo y fueras cuidadoso, podías quedarte a leer entre sus mesas, pues, el precio de la lectura era tan sólo la consumición. Y era su paraíso para salir de casa y encontrarse con todos aquellos libros que leía a medias ahí para luego, elegir los que más le gustaban o necesitaba para sus investigaciones.

Josemi, a pesar de que se sentó en un extremo de la sala, no le perdió paso mientras estuvo ahí. Estaba concentrada en sus páginas, tanto así que cuando le llevaron el café, apenas levantó la vista, le sonrió al mesero de una forma radiante y siguió sumergida en la lectura. No llevó cuenta del tiempo, pero sí de que iba por su tercer café y ella, no parecía tener vista de que iba a irse. Y él, aunque muy valiente pudiera parecer tras el traje, era un hombre bastante ordinario y aburrido como para tener el valor de encararla, aun después de eso.

Se levantó dejando el dinero sobre la mesa, demorándose un momento extra cuando se le cayó uno de los billetes debajo de la mesa. Para cuando emprendió camino de nuevo, chocó con ella por ir cabizbajo y ella pendiente en la sinopsis del libro.

—Estás dispuesto a seguir metiéndote en mi camino esta noche —dijo ella con una sonrisa amplia pintada en sus labios.

—No, yo…

—Sólo bromeaba —dijo guiñándole el ojo y haciendo amague de volver a su mesa y su mano, la de él, sostuvo la suya.

—Yo…

—¿Quieres sostener mi mano otro momento? Parece que el roce en la puerta no fue suficiente —movió su cabeza hacia a puerta y él la soltó de golpe frotando la palma de su mano por su rostro y volviéndose a disculpar. Quería salir corriendo de ahí cuanto antes o iba a volver a actuar de alguna manera estúpida.

Se despidió cabizbajo, sin animarse a verla a los ojos, apresurando el paso, que ahora sí iba con prisas, todas las que no había tenido durante el día le habían surgido en esos últimos dos minutos.
Evelyn buscó con rapidez su bolso y salió de allí, entregando el libro y el dinero al mesero en el pasillo, casi sin mediar más palabra que «el café» y salió tras de él acomodándose la bufanda como podía mientras caminaba a prisas por no perderlo de vista.

Lo detuvo casi a una cuadra del bar con las mejillas y la nariz roja por el frío y la agitación, que correr con tacones en ese clima helado no era nada sencillo, pero nada de nada.

—Eres horriblemente rápido para caminar —se quejó sujetándolo de la manga de su abrigo para detenerlo— creo que nos debemos un café juntos ¿no?

—Creo que he tenido demasiado café por hoy, pero podría aceptarte caminar un poco más.

—Evelyn —extendió su mano hacia él estrechándola con la suya.

—Josemi.

Los ojos café de Evelyn brillaron y se rio suavemente metiendo las manos en los bolsillos al sentir los dedos fríos, diciéndole que se dieran una vuelta por la plaza, a esa hora, los juegos de luces en la fuente debían verse maravillosos.

Él no objetó y siguió caminando a su lado. Pasando esos roces incomodos, la conversación se volvió bastante animada, más que nada, por ella que parecía no tener pelos en la lengua para hablar, que había dado inicio a casi, cada uno de los temas, desde los libros que había estado leyendo en el bar hasta de su programa favorito en la televisión. Había sido demasiado ameno, tanto que la invitó a que se vieran otro día y esta vez, sin roces accidentales.

—¿Quieres un roce intencional? —Se burló ella cuando pronunció aquella palabra— lo siento, lo siento —se rio al ver la expresión que había puesto Josemi, de pura sorpresa y vergüenza— me lo pones demasiado fácil —dijo intentando aguantar una risa— me encantaría.

—A mí también.

Se despidieron un sabor dulce en la boca y una calidez nueva en el cuerpo. Josemi se sintió mejor después de aquella charla y el paseo. A veces se olvidaba que no hacía falta súper poderes para poder hacer bien a otra persona. Y Evelyn había sido un buen recordatorio de ello. Más que nada, esperaba no volver a olvidarlo y así, poder disfrutar mucho más su próximo encuentro… intencional.








Espero que les haya gustado <3

¡Un abrazo!




10 comentarios:

  1. Un superhéroe merece tener una vida social, esos contactos intencionales o no. Interesante personaje.
    Besos.

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  2. Me encanto ese roce intencional ..ajjajaj que buena palabra para decir te quiero besar ... Quizás es el preludio de un gran amor de dos personas sencillas pero con un don especial para salvar a la humanidad..Roxana eres especial muakissss.

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    1. ¡Qué buena expresión! No lo podría haber dicho mejor, Campi. Qué gusto que lo hayas disfrutado.

      ¡Besos!

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  3. (。◕ ‿ ◕。)/ Holaaa!!!
    me ha encantado la historia sobre todo porque te has adentrado más al hecho de que un super héroe también tiene derecho a socializar y amar, gran texto lo ame <3

    Espero puedas pasarte por mi humilde espacio ♥

    穛 S4Ku SEK4i®

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    1. Creo que es lo que más gustó de la historia: el lado humano del super héroe. Me alegra que lo disfrtaras

      ¡Un abrazo!

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  4. Uy me gusto Evelyn es una buen personaje. Te mando un beso

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  5. Me encantó la entrada de Evelyn en este capítulo.
    Valentino puede estar pasando una crisis de timidez, o se sentirá insatisfecho con su papel de súper héroe? La llegada de esta chica, creo será una muy buena ayuda para él. Me quedo a la espera de su próximo encuentro.
    Abrazo!

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    1. Pasa por una crisis de ambos y eso, mella en la poca confianza que él mismo tiene en su persona. Me gusta Evelyn, tiene lo que a él le falta. Espero subir más de ellos pronto.

      ¡Un abrazo!

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