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viernes, 28 de diciembre de 2018

Relato juevero: Caperucita roja

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? ¡Vuelvo! Quiero creer que estoy volviendo con mi mejor y mi peor historia, como diría Benedetti. ¿Y que mejor que terminar el año sumándome a la última convocatoria de los jueves del 2018? 

Esta semana, nos conduce Dorotea y nos reta a tomar cuentos clásicos (nos da una lista de ellos) y hacer un cambio para que quede un giro sorprendente en ellos. Yo elegí el de Caperucita roja, porque... voy a serles totalmente sincera ¡no conocía los cuentos que estaban listados! Salvando Hansel y Gretel. De niña, mi madre inventaba historias para hacerme dormir, quizás, de ahí viene esto de que salvo los más conocidos y que por esas cosas de la vida, llegaron a una versión impresa en alguna antología infantil, pues, nada XD me siento una ignorante. Así que acabado todo, buscaré los demás cuentos y me pondré al día.

Los invito a leer a los compañeros por aquí.

Me excedí un poquito con las palabras, pero hacía falta para la historia >.< así que mi disculpo desde ahora.

Caperucita roja

Todos conocen la historia de Caperucita roja, sin embargo, conocen la versión contada por los hombres. Nunca nadie se tomó el tiempo de preguntarle a los lobos qué fue lo que pasó en realidad. O Caperucita.

La niña iba al bosque a visitar a su abuela. Tenía que llevarle una canasta con comida que su madre le había dado. Sin embargo, tenía la advertencia de ir por el camino que ella le había marcado, sin desvíos ni distracciones. Vi a la niña de lejos en una de mis cacerías. Los humanos suelen visitar esos caminos de manera seguida, creen que es el más seguro por ser el más conocido. No saben que entre lo que todos conocen, corren más riesgos que yendo por uno diferente.

Seguí en lo mío, llevando el conejo en la boca cuando vi a Perla acercarse a la niña. Ella era muy amigable con los humanos cuando sabía que eran potencialmente peligrosos. Teníamos por costumbre, mantenernos alejados de ellos, con sus armas y su creciente deseo de conquista y destrucción, nosotros nos manteníamos ocultos en nuestras tierras, lejos de ellos. Pero había algunos como ella, que rompían esas normas y de vez en cuando, nos veían.

Corrí hacia ella y me quedé escondido entre los arbustos, no muy lejos, cosa de que sintiera mi presencia y dejara a esa niña en paz. Ella me miró, sus ojos brillaron y me mostró los colmillos antes de volver a hablar con ella: tampoco tenemos permitido hablar con ellos. Tan sólo, nos limitamos a aullar en su presencia, jamás deben enterarse de que podemos entenderlos.

Al rato volvió y la niña se fue por el atajo del bosque.

—Si seguía por ese camino, se iba a encontrar con unos bandidos —dijo Perla antes de que le preguntara nada y paso con la cola erguida y sacando pecho delante de mí. Volteó y desprevenido me tomó que arrancó al conejo de mis fauces y se lo llevó. No tuve más remedio que perseguirla pues se llevaba mi cena.

La perdí un momento y llegando a la piedra cóncava que usábamos de guarida, no volví a verla. Pero encontré el conejo en la entrada, sin embargo, Perla no estaba ahí.

Seguí su rastro y me llevó de nuevo hacia el atajo: la niña.

Rodé los ojos y seguí con mi olfato el camino que ella había dejado marcado. La niña había llegado a la cabaña, podía sentir su rastro, pero había algo más: los gruñidos de Perla en el interior de aquella vivienda. No podía entrar por la puerta, así que rodeé la casa y entré por la ventana abierta que daba a la cocina. Derrapé al llegar al pasillo y entrar a la habitación. Lo había sentido y quizás, por eso ella había vuelto por la humana: los bandidos.

Perla mordió a uno de ellos en el brazo y estaba luchando por quitárselo cuando otro de ellos la atacó en el cuello. La niña había sido atrapada por uno y la anciana estaba en la cama inconsciente o muerta. Quién sabe: tan sólo me importaba Perla.

Salté encima del bruto que la había atacado y le clavé los colmillos en el cuello. Le arranqué un pedazo mientras gritaba y apoyándome en la espalda, tomé impulso y salté cayendo encima del otro que Perla había mordido. No fue el cuello, fue justo a su entrepierna que tiré un mordisco hasta arrancarle parte de sus ropas mientras él se retorcía y sangraba diciendo maldiciones en el suelo. No hizo falta el tercero, cuando lo miré con las fauces ensangrentadas y di un paso hacia el frente, tiró a la niña al suelo como quien se deshace de una carga pesada y corrió. Me acerqué a Perla que ahora, se veía teñida por su propia sangre, ella que siempre había sido un manto blanco y brillante, se volvía de color carmín y oscuro.

La moví con mi hocico intentando que reaccionara. Lamí su cara, pero no abría sus ojos. La llamé entre aullidos: Perla no reaccionaba.

La niña se acercó y esa tela que llevaba en su cabeza de color rojo, la apretó alrededor de su cuello y me miró con esos ojos que piden perdón sin decir palabras.

La cargué en mi lomo y salimos de ahí.

Perla jamás despertó.

Jamás volvimos a hablar con los humanos. Tenemos prohibido aconsejarlos y mucho más, salvarlos.



De paso y aprovechando el espacio, me gustaría invitarlos a que se sumen a un directorio de blogs hispanos. Esta iniciativa es de mi queridísima Berii y tiene como objetivo hacer una recopilación de blog en español, organizados por países ¡es divino el proyecto que tiene! Y como siempre, están más que invitados a sumarse o pasar a ver a los que ya están ingresados ahí. Somos poquitos ¡pero va a crecer! Así que los invito a hacer clic justo aquí.


¡Un abrazo!
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viernes, 21 de diciembre de 2018

Cinco minutos

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Espero que de las mil maravillas. Hace unos días iba a postear ¡qué recuperé mi conexión! Razón por la que andaba tan desaparecida del blog y de los suyos (que por cierto, aún debo visitar >.<). Y como el 14 fue el aniversario del blog ¡ya tiene cinco añitos! ¿No es genial? Aunque este año he sido poco constante y he tenido más subidas y bajadas que montaña rusa ¡yo sigo por aquí un año más! ¡Jo! Cuando empecé el blog, no pensé que fuera a llegar a tanto y mucho menos, conocer a tantas personas tan geniales y con tanto talento por la blogosfera ¡así que también les agradezco a todos ustedes por estar ahí! Especialmente, este año que he andado tan poco por todos lados >.<


Cinco minutos

Rudo, tosco, una experiencia brusca en su boca y aun así, tan maravillosa que al cerrar los ojos, deseó que sus labios nunca se separaran de los de él. No obstante, la vida era injusta y él la dejó volver a tomar aire al separarse de sí. Sus dedos aún tenían el cobijo de su cabello oscuro enredándose en la piel morena de Ibiki.

—¿Cuánto tiempo nos queda? —preguntó tímida Hinata bajando la vista mientras llevaba su mano a la camisa del ninja.

Ibiki acarició su mejilla y tomándola del mentón, hizo que levantara su rostro y lo mirase.

—Cinco minutos antes de que vaya a ver al Hokage.

—Cinco minutos —susurró— ¿p-puedo pedir cinco más?

Si antes estaba sonrojada, el color que había tomado ahora su rostro dejaría avergonzados a los más rojos tomates. Hinata no podía más con sus nervios. Ibiki rio y acomodó su cabello detrás de la oreja de la mujer.

—Que sean quince —confiado de que Kakashi no se iba a molestar de su tardanza, la tomó de la cintura y volvió a besarla… por cinco minutos más y cinco y cinco. En la intimidad de su oficina, sólo los dos y con sus cinco minutos de puro amor Hinata no podía pedir más.

En el momento que empezó a tratar con Ibiki, su apariencia y la forma de verlo a él habían cambiado. Era un león, pero podía ver lo tierno y amable que era el trato con ella y con simples detalles que podrían no ser demasiado, como ayudarla cuando tenía que cargar archiveros o esperarla para almorzar juntos o cuando insistía en acompañarla a pesar de que ella era una ninja capaz de defenderse, él siempre caminaba a su lado, en silencio y de tanto en tanto, le dedicaba una enorme sonrisa que sacudían su corazón como si estuviera preparando un coctel.

Estaba tan a gusto siendo recorrida por sus manos ásperas, pero a la vez, tiernas y cuidadosas para tratarla, que se sintió mal cuando tocaron la puerta a interrumpirlos.

—Estoy ocupado —dijo Morino esperando que se fueran, pero la voz del otro lado le recordó su reunión y sus cinco minutos extra se vieron esfumados de golpe.

La mujer, sentada sobre el escritorio, se acomodó la blusa con timidez y las mejillas pronto a arder de tan rojas que estaban.

—Ve —dijo la princesa Hyuuga— tienes cosas que atender. Yo te esperaré —le sonrió cálidamente y se puso de pie.

El hombre rodeó el escritorio y buscó dentro de él, removiendo algunas cosas en él hasta que halló con expresión de triunfo lo que había ido a buscar. Tomó la mano de Hinata y depósito entre ellas, una llave.

—Es de mi casa, te veré ahí. No te haré esperar aquí hasta que termine mis deberes. Ponte cómoda.

—Pero…

La rodeó de la cintura y la besó de manera tan audaz que la sangre se le fue a la cabeza a la mujer, sin poder articular una sola oración para negarse a lo que acababa de suceder.

—Haré la cena —musitó con suavidad y él se rio besando su frente antes de salir de la oficina.
La princesa Hyuuga se quedó un rato más ahí, justo después de despedirse de él, miró la llave en su mano y una sonrisa tonta se formó en sus labios atesorándola contra su pecho, salió risueña a hacer las compras para prepararle una deliciosa cena.

******

El olor de la comida que había preparado Hinata traspasaba la puerta, haciendo que más que un transeúnte que pasaba por la casa sintiera hacerse agua la boca con el manjar que había preparado para su pareja. Era buena en la cocina y lo que no podía expresar hablando por causa de su timidez, bien podría mostrarlo en la dedicación que ponía al hacer las cosas para Ibiki.

Él apenas entró, se quitó los zapatos haciendo notar el intenso aroma de la carne estofada que ella había preparado. Hinata se acercó a darle la bienvenida a su casa secándose las manos en el delantal y con cierta prisa al no tener la comida totalmente lista para recibirlo ya con todo servido.

A Ibiki no le importaba eso, que con tenerla en su casa era más que suficiente como para sentirse en paz. La atrapó entre sus brazos y acarició el cabello largo de Hinata, tan sedoso y suave como era el mismo temple de su carácter. Hinata era como una lucecilla en lo oscuro y rin de su vida y no quería, se esforzaba en que pudiera seguir brillando, que la oscuridad y todo lo que había pasado su generación no se repitieran para que la calidez de su persona no se viera afectada por las tristezas de la vida de un ninja.

Ella se apoyó contra su pecho y sonrió feliz antes de levantar la vista y recibir un tierno beso de él, que pronto fue tornándose más intenso haciéndola perder el aliento levantándola del suelo, listo para continuar lo que habían dejado inconcluso en la oficina.

—¡La cena! —exclamó ella al tomar aliento intentando recuperarse de sus propios sentimientos.

—Cinco minutos —le respondió él besando su cuello haciéndola estremecer. Hinata ya no podía más con el repiqueteo de su corazón.

—Tus cinco minutos nunca son cinco minutos —rebatió cerrando los ojos con las manos enredadas en el cuello de él.

—Entonces, dejemos la cena para más tarde —susurró en su oído y sus nervios estallaron haciéndole un nudo en la boca del estómago. Ya no podía, sentir esa calidez en su pecho y el deseo que él expandía en ella como si pudiera contagiarla con sus roces, con sus besos, con su amor, era suficiente para murmurar un sí y corresponderle como no había hecho con nadie.

Cerró la puerta de su habitación y no hubo nada más que ellos dos expresándose su amor. 



¡Un abrazo!
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martes, 4 de diciembre de 2018

Icha icha paradise

¡Hola, hola, mis queridos soñadores! ¿Cómo están? Espero que de diez <3 Dentro de unos días, espero terminar de publicar algunos retos ¡voy contra reloj! Casi, casi como el año pasado o peor, que si no me equivoco, acabé sobre la hora con todo lo que tenía pendiente ¡y para no perder la costumbre!

Hoy les traigo un fic de nuevo <3 Si no han leído nada de ellos, los invito a que pasen por El cielo a mi favor, que ahí encontraran la historia completa al menos, lo que llevo publicando, y además, cuentos extras con sus respectivos dibujos ¡que también tienen de todo! Espero disfruten éste.

Icha icha paradise

Su libro favorito ¡era su libro favorito! Todo mundo sabía que era aficionado a los libros de Jiraiya y que era común verlo leer cualquiera de sus obras en casi, todo momento. Kakashi amaba la lectura y no entendía cómo su novia nunca había sentido el más mínimo interés por ello.

Fuyuki era bastante… pervertida. Adjudicaba eso a la juventud de la mujer, lo desinhibida que era y que realmente, parecía no conocer límite del pudor… o al menos, conocer lo que significaba sentir pudor. Así, pensaba que era un libro que le encantaría y que, seguramente, le daría algo más de qué hablar.

—No es que me guste leer. Aun si es literatura erótica —dijo tomando el libro y hojeándolo rápidamente— tú sabes que me gusta más que lo pongamos en práctica —dijo sosteniendo el libro y rodeándolo por el cuello con una sonrisa pícara que iba a llevarlos a dejar el libro para otro día si daba ese paso.

Kakashi puso sus manos en su cintura y ella respiró profundamente.

—Bien, si es un libro importante para ti, lo leeré.

Sin más, se sentó a su lado comenzando por las primeras páginas del libro. Aunque él había estado bastante calmo de ello, mientras pasaba las páginas y veía el rostro sin expresión de su novia aun avanzando la lectura, lo ponía nervioso y eso que no era precisamente, de mostrar ese tipo de emociones. Pero algo arrepentido estaba, después de todo, su mente maquinaba cosas que… ni si quiera la protagonista de esa novela hacía. Sin contar que estaba ansioso de conocer su opinión ¿Le gustaría? ¿Estaba pareciéndole aburrido? ¿Simplemente, fingía leer mientras pensaba en otra cosa y solo pasaba las páginas?

Se peinó con los dedos y vio por el rabillo de ojo a su novia atenuar una sonrisa, así, curioseó la hoja en la que iba y llegaba a una escena donde el protagonista empotraba contra la pared a la mujer y comenzaban las caricias por debajo de la ropa.

Fuyuki dejó su imaginación volar no muy lejos, que con Kakashi a su lado ni dudó en tomarlo de la camisa y plantarle un beso aun sobre su máscara. Él realmente no se esperó semejante reacción de su parte, sintiendo el peso de ella encima acabando los dos en el suelo mientras ella proseguía quitándole la tela que cubría su rostro y lo llenaba de besos.

No sabía si había sido una buena idea o una mala que ella leyera el libro. Lo que sí sabía es que lo que acababa de aprender en la novela, lo iba a poner en práctica con él. Lo despojó de su máscara y lo besó con las llamas de la pasión a flor de piel. ¿Y el resto? Era cuestión de piel. 


 


¡Y la tira para ilustrar el relato! Espero que les haya gustado <3 La verdad, es que la tira surgió antes que la historia, que fue después de un tiempo que decidí detallarlo al escribirlo. Espero lo hayan disfrutado <3

¡Un abrazo!
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lunes, 3 de diciembre de 2018

La razón de estar ahí

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Espero que muy bien <3 Y ahora, les traigo una historia más. Ya les había dicho que tenía muchas ganas de escribir más de este ser de Ojos amarillos ¡y aprovecho ahora! Que cuando vi este Tweet, tuve a idea enseguida.

Este relato, está relacionado con el anterior de Ojos amarillos, quizás, explique un poquito lo que hace aquí y su razón de ser. He tenido idea de meterlo con mis brujitos, aun no sé si en un cuento o como parte de la novela Mientras duerme el sol. Será ir viendo un poquito más adelante :)

La razón de estar ahí


Sus garras afiladas desgarran las hojas secas. Los pasos pesados crujen en el suelo, rompen raíces, dejan marcas en la tierra. El aliento fuerte, como un rugido que deja a su paso un olor a muerte y sangre. Los colmillos se ven sucios, con algunos restos de su alimento entre ellos. Con su lengua bífida, mientras anda entre la maleza y lo que queda de vegetación por el invierno, se limpia los espacios interdentales y sisea. Sus ojos brillan en la oscuridad como dos linternas.

Se detiene y gira con brusquedad la cabeza. Los pelos de la crin se erizan y los dos orificios de su cabeza se dilatan: ha oído algo. Y con la destreza que sus extremidades largas y flacuchas le dan más velocidad para acabar con cualquier presencia en el camino. Pisa el agua, su piel escamosa se ve sucia por el barro y los restos que hay en el suelo de hojas, ramas, frutos podridos, entre otras cosas. Salta sobre su víctima. Un fuerte estruendo se escucha, un alarido y luego, el sonido de la piel desgarrada. Ya sólo se escucha, en el breve silencio que le da la morada del bosque, el sonido de sus fauces devorando al animal que atrapó hace unos instantes.

Engulle hasta sus huesos, se siente el crujido de ellos en su boca. De nuevo, comienza sus rondas una vez ha terminado de comer. Sacude su cuerpo, se quita los restos de follaje que ha quedado encima de su cuerpo por la cacería.

En el corazón del bosque, donde la nieve no lega el frío no traspasa el circulo de protección, hay una bella mujer durmiendo. Su piel de porcelana se ve más pálida por el brillo que le da la noche. Está durmiendo desde hace siglos, acomodada en un mullido colchón impecable a pesar de estar en medio del bosque, con finas sedas y telas a su alrededor y cubriendo hasta su pecho. Su cabello largo cae sobre la almohada, se esparce en el lecho de la mujer y cae al suelo.


Las personas se van reuniendo. Pronto estará por despertar. Presencias de todo tipo. Algunas más oscuras, algunas más claras, otras, casi humanas. El guardián las deja pasar, sólo aquellos que Ojos amarillos permita van a presenciar aquel momento en que ella abra los ojos y su destino se desencadene…




¡Un abrazo!

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sábado, 1 de diciembre de 2018

52 días de reto: día doce

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? ¿Qué tal llevan el fin de semana? ¡Yo con ánimos de avanzar en este reto! Apenas voy al día doce y ya se termina el año y me faltan como cuarenta, es más ¡son exactamente cuarenta! Así que es hora de ponerme las pilas y avanzar con esto de una buena vez òwó

La verdad, es que no tenía nada de idea de qué iba a hacer el cuento. Iba a buscar uno de mis libros de Benedetti y releer sus versos, pero Bukowski se metió en medio y por algo habrá sido. Quizás, no sea su mejor poema, pero es uno que me gusta mucho, quizás, porque pienso demasiado cuando lo leo y él sólo le reclamó a ''La puta que se llevó sus poemas''.


Día doce: Esta semana toca un relato con una canción o poema como tema central de tu texto.


Se llevó mi esencia

No lo entendía hasta que lo volví a leer. No era por machista, no era por misógino. Siempre escuché lo mismo ‘A la puta que se llevó mis poemas’ era un poema de bronca, de ira. Pudiendo llevarse tantas cosas, se llevó lo más preciado: mi alma, mi esencia. Arrancó el espíritu del cuerpo y se marchó. Y eso, eso es peor a que se lleven el dinero que has ahorrado toda tu vida o las joyas de la familia.

No, te llevaste eso único que importaba, esa fuerza interna que me obligaba a hacerlo, a sentarme a escribir, a veces, algo malo, abstracto, como decía Bukowski, sin sentido. Pero saqué los mejores de ese mismo sitio.

Y lo llevaste ¡me los robaste!

¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero?
Usualmente lo sacan de los dormitorios y de los pantalones borrachos y enfermos
en el rincón.
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de 50,
pero no mis poemas.

Quisiera perdonarte, pero sólo siento bronca. Hay tanto que podías llevarte. Esos cuadros, esos libros que decías eran tan valiosos.

Te llevaste mi poesía.

No soy Shakespeare
pero puede ser que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros.
Siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba

Un poeta sólo hace poesía con el corazón.

pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
veo que he creado muchos poetas, pero no mucha poesía.


                Ahora, que soy sólo un poeta sin poesía ¿Qué será de mí? ¿Habrá alguna forma de recuperar mi corazón o tan sólo moriré de amor?



¡Un abrazo!
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miércoles, 28 de noviembre de 2018

Pack de texturas

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? De nuevo, les tengo varios recursos para que puedan usar en sus diseños y esta vez, son unas bonitas texturas que hice <3 

Si quieren ver más packs de texturas y otros recursos pueden pasarse por aquí que encontraran bastante cositas que espero, les sean útiles :)

Si quieren descargar el pack completo, pueden hacer clic aquí.



















¡Un abrazo!
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jueves, 22 de noviembre de 2018

Ahora que estamos solos #8: En el fondo del espejo

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? ¡Llego tarde a la convocatoria! Así que de nuevo, vengo a recurrir a esta sección :3 Esta semana había que elegir un libro al azar y fijarse en la línea veinte y hacer parte del texto aquella oración que los astros eligen para nosotros, como un oráculo. 

Yo elegí el libro Corazón salvaje de Caridad Bravo Adams, que era justo el que tenía a mano en mi mesita de noche y me tocó esto que no se note que es un libro romántico (?)


Una fuerza extraña parece envolverlo, como si aun flotara en el ambiente algo de ella, como si la delatase su sutilísimo perfume que aún parece persistir, como si el espejo de luna verdosa guardase en su fondo, misteriosamente, aquella imagen que le obsesiona.


Si quieren leer a los compañeros, los invito a que pasen por aquí en La trastienda del pecado, que encontraran a todos los relatos participantes <3

En el fondo del espejo

«Odio que esté cerca tu fantasma. Que me hagas el amor cuando se te dé la gana y me abandones de la misma manera. Odio que no estés. Odio que vayas y vengas. Te odio. Te odio. Te odio. Y aún intento creérmelo» se decía mentalmente mientras veía las sombras danzar en la pared.

La luz de la una entra por la ventana y el viento mece los árboles, sus ramas bailan con una música inexistente que forma figuras en la pared. Él mira por la ventana, se truena los dedos y cuenta las mentiras que guarda en ellos. Sacó más de veinte al tronarse los diez dedos y no quiere seguir contando sorprendiéndose de lo que puede averiguar.

Fija la vista en la luna y luego, en el espejo de cuerpo completo que está del otro lado de la pared. Está cubierto por una tela desde hace meses, juntando el polvo, pues ni siquiera se atreve a quitar eso de encima: iba a llevarse lo que quedaba de ella y quizás, tan sólo quizás, si él se ve en el espejo, ella finalmente desaparecería y su reflejo, el reflejo que el espejo conserva es su último recuerdo.

«Te odio» repite mientras camina por la habitación.

La cama. La mesa de noche. ¡Hasta la pintura en la pared! Todo es de ella.

«Odio esto» se vuelve a decir y patea sus zapatos acomodados al lado de la cama, tal y como los dejó antes de irse.

Se arrepiente, los toma y acomoda en el mismo lugar. Se frota la frente, se siente idiota.

Maldice por lo bajo.

Maldice en voz alta.

Grita hasta que se le seca la garganta.

Se siente agitado, hastiado. Está vacío y vuelve a mirar el espejo.

Grita de nuevo y sale dando un portazo.

Vuelve pasado unos diez minutos.

Aprieta los puños, extiende la palma de su mano abriendo y cerrando el puño, intenta calmarse. Cierra los ojos, respira profundo.

«El espejo, el espejo» se dice mentalmente. Mantiene los ojos cerrados, está quieto. Insiste en volver a verla. La visualiza, la recrea con su mente en frente de él y en su fantasía, ella lo abraza, lo besa, le dice que lo ama. En su fantasía, ella es de él de nuevo.

Es sólo fantasía.

«Convéncete» se vuelve a decir. Tiene que creerlo.

Pero es tan lindo el sueño…

La abraza. Aún con los ojos cerrados. La siente y respira su perfume, el calor del cuerpo, la suavidad de su piel, hasta como lo arañan sus uñas en la nuca.

Es ella.

No hay duda.

«Te amo» susurra y se resiste a abandonarla.

La ventana se abre de golpe. El viento entra, huracanado. Desarregla todo en la habitación. Entre abre apenas los ojos. El polvo y el viento son demasiado fuertes, apenas puede ver.

La tela que cubre el espejo vuela. Él grita. Se lamenta.

Su reflejo escapa.

Ella baila.

Una fuerza extraña parece envolverlo, como si aún flotara en el ambiente algo de ella, como si la delatase su sutilísimo perfume que aún parece persistir, como si el espejo de luna verdosa guardase en su fondo, misteriosamente, aquella imagen que le obsesiona.

Ella es un vaho verdoso, como la luna. Se aferra a él, lo disuelve. Se vuelven uno.

Y el viento los arrastra por la ventana…



¡Un abrazo!
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miércoles, 21 de noviembre de 2018

Obras de teatro

¡Hola, hola, mis queridos soñadores! ¿Cómo están? Creo que ya finalmente termino con los índices, que si no me equivoco ¡éste es el último! O eso creo, que a veces me voy convencida de que he terminado y me salen pendientes por todos lados.

Es otro género que he empezado a escribir apenas hará ¿uno o dos años? ¡Jo! Casi nada, así que todavía, hay mucho que explorar y explotar de este género para mí, pero poquito a poco lo iré haciendo. Por lo pronto, les dejo estos trabajitos :3

Obras de teatro
Obras de teatro (escritas en formato de diálogos y acotaciones). La mayoría que iré colgando serán escenas únicas, aunque si se presenta la oportunidad, continuaré alguna.

Terminado
romance, drama, aventura, acción, suspenso
Capítulos
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¡Un abrazo!
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martes, 20 de noviembre de 2018

Oh! My love

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Antes que nada, quiero recomendarles a una excelente artista digital: Zekirina. Hace dibujos a pedido y por si quieren verlos, pueden pasar por su Deviantart o por su Ko-fi para solicitar algún trabajito de ella <3 que seguro, quedan encantados con su trabajo :3

Este de aquí arriba es uno de sus trabajos ¿A que no es precioso? Les dejé arriba sus dos cuentas para que puedan pasar a ver sus demás trabajos y hacerle algún pedido si gustan <3

¡Ahora, acabando con la publicidad, a lo que nos compete!

Oh! My love

Hace varios meses que ya no tenía ganas de reír. Le dolía verla de esa manera, le dolía ver que no podía disfrutar de sus hijos como quería, que no podía seguir con su trabajo, que ya no podía tomar fotografías con ella posando como si fuera una diosa, con ella sonriéndole con todo su amor.

Nadeshiko estaba en cama, débil y todavía, le sonreía con aquella alegría que no era capaz de demostrar en sus acciones a causa de su enfermedad. Touya entendía que su madre estaba realmente delicada que hasta el piano dejó de tocar con él y la pequeña Sakura… ella realmente, no sabía nada y quizás, por eso cuando Nadeshiko la tomaba en brazos y hacia caras y jugaba con ella, reía alegre, emitía esa risa que hacía que se les alegrara el alma y enriqueciera su vida.

Y aunque con el tiempo iban siendo cada vez menos esos momentos, Nadeshiko nunca en ninguno de esos días, perdió su espíritu.

—Fujitaka —lo llamó cuando entró a la habitación y se sentó en la cama, con la espalda contra la almohada. Dio unos golpecitos en el colchón y él se acercó y se sentó a su lado.

Él la rodeó por la cintura y la atrajo hacia su pecho, aprovechando eso, Nadeshiko se refugió en él, cerrando los ojos, degustando la hermosa calidez de su amor. Él siempre estaba ahí para ella, la cobijaba entre sus brazos, le daba ánimos para todo y jamás le reprochaba nada y en su estado, se sentía tan poco capaz de ser reciproca con él.

—Te amo —dijo ella entrelazando sus manos con las de él. Volteó y le dio un beso para luego, acurrucarse a su lado una vez más— y quiero que sigas sonriendo para mí y para los niños siempre —le pidió apretando un poco más su mano. Sus dedos temblaron y en voz baja, como si le costara decir aquellas palabras en voz alta, habló escondida entre las frazadas con las que su esposo la arropó— prométeme que no vas a llorar cuando suceda.

—Nadeshiko, nada va a…

—Fuji-kun, lo sé. Lamento no ser más fuerte para ti —sonrió acariciando su mejilla y se arrimó más hacia él, quedando su pecho pegado al suyo. Podía hasta sentir sus pulsaciones aceleradas y el calor de su respiración.

Fujitaka no tuvo el valor de seguir hablando. A diferencia de Nadeshiko, él no tenía la fuerza para asumir algo como eso, no se imaginaba una vida sin ella ¡no podía! Quería tener esperanzas, quería volver a verla feliz: quería volver a tener a su familia completa y sin ella, eso jamás sucedería.

La abrazó y la besó quedándose con ella hasta que se durmió en sus brazos. Tenía tanto en qué pensar que ni si quiera podía dormir con aquella tranquilidad.

Más tarde, esa misma noche, Nadeshiko halló la fuerza para levantarse y hacer sonar el piano una vez más. Su esposo se despertó por la melodía y Touya también, llevando a Sakura hacia el piano, viendo a su madre tocar. Sus dedos largos y pálidos se movían con destreza ante la sutil canción llena de amor que articulaban.

Y una vez más, su familia estuvo feliz y completa.

******

Un mes más tarde, Nadeshiko lo había abandonado. Aquella vez que tocó el piano fue la última en que pudo hacerlo. Su hijo estaba triste, y aunque la pequeña no estaba del todo segura de qué es lo que había sucedido con su madre por su corta edad, se impregnaba de la tristeza del ambiente que el ámbito funesto irradiaba.

Él, como padre que era y con lo mucho que amaba a sus hijos, sabía que lo último que quería Nadeshiko era verlos tristes, mal por ella ¡No podía permitir que se sumieran en ese mundo! O posiblemente, ninguno de ellos saldría, bien sabía Fujitaka que la tristeza era un camino de ida… quién sabe dónde encontraría la vuelta.

Tomó a la pequeña Sakura de los brazos de su hermano y la mano de Touya, dedicándoles una sonrisa a los dos.

Nadie entendía cómo un hombre que acababa de perder a su esposa podía mostrar una sonrisa y animarlos cuándo él debería estar llorando. Pero Fujitaka hizo una promesa y pensaba cumplirla, porque si se ponía triste, su familia lo haría y si debían recordar a Nadeshiko de una forma, sería con una sonrisa.

—Sé que estarás bien —dijo el espíritu de Nadeshiko viendo marchar a su esposo con sus hijos a almorzar. Touya la vio ese día y le dedicó una sonrisa— estaré más cerca de lo que piensas, por favor, sonríe para mí —le pidió alegre a su hijo.

Touya asintió y siguió a su padre.

Los Kinomoto se fueron con la certeza de que estarían bien, porque aunque Nadeshiko ya no estuviera viva, sabían que ella nunca los abandonaría.




Esta historia está inspirada en la canción Oh, my love de Ishikawa Hideo. Una bellísima y triste canción <3

¡Un abrazo!
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52 días de reto: día once

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo está? Antes que nada, tengo para recomendarles el blog de una amiga muy querida que además, tiene una bonita iniciativa de Blogs recomendados: el Blog de Bleiÿ <3 tiene además un blog donde sube sus escritos, aunque el que les pase anteriormente es misceláneos, que encontraran entradas de lo más variadas, desde reseñas, recomendaciones y algunos tips muy interesantes que pueden servirles si les gustan las manualidades o curiosear por el internet.


¡De paso, le cambié el look al blog! Que ya le hacía falta y que mejor que con uno de mis colores favoritos. Tenía una idea bastante surrealista y liada de lo que quería para la cabecera, con ese mar que desafía a las leyes de la gravedad con peces nadando por el cielo, el libro hundiéndose y el paño atravesando todo, del cielo al mar, me gusta bastante a decir verdad.

Día once: Esta semana tienes tema libre pero sin descripciones: solo diálogo (y acotaciones)

La importancia de ser educado

Escena única

(Están a cielo abierto, el campo de batalla se extiende hectáreas y hectáreas y hasta donde se pierde la vista, se pueden ver filas y filas de soldados armados hasta la médula. Ninguno se mueve, esperan la orden del general, montado a caballo encabezando la batalla, a distancias considerable de la tropa enemiga. Ambos líderes intercambian miradas y alzando el sable, están a punto de lanzar el grito de batalla… con todo respeto).

General Giménez: (haciendo un ademán con la cabeza a modo de saludo) Con la debida trayectoria que le confiere, debe hacer el primer movimiento.

General Gómez: (infla el pecho y se yergue sobre el caballo) ¡Faltaba más! Ese honor se lo ha ganado usted, viniendo de tan noble familia.

General Giménez: (Se enoja frunciendo los labios, su bigote ondea sobre sus labios con aquel esto) Me niego, mi estimado. Jamás daría el primer ataque contra alguien como usted. No corresponde.

General Gómez: (Guarda el sable y toma las riendas del caballo, ansioso) ¡Tampoco seré el primero! Es una descortesía.

(Los soldados se miran impaciente, con una cara que dice «decídanse de una vez». Ninguno dice nada y entre palabras bonitas y obstinados rechazos llenos de cortesía, la batalla se va retrasando sin llegar a averiguar ninguno de los dos a quién le corresponde el honor de dar el primer grito de batalla.

Los pelotones se van dispersando. Los soldados montan fogatas, buscan algo qué comer, aquello va para largo.

No hay guerra que sobreviva a los modales).



Esta historia surge de una charla que tuve con Berii sobre las reglas de un chat de rol. Las dichosas reglas decían que los personajes deben ser respetuosos en las batallas ¡Joder! Entiendo que ente usuarios seamos considerados y amables entre nosotros, pero ese pacto muere cuando se comienza el rol, que, que el usuario sea educado no quiere decir que el personaje que interpreta tenga que serlo ¡y más en batalla! Me reí mucho de ellos y con todo el sarcasmo que puedo usar, me rio de nuevo aquí.

Espero que les haya gustado <3

¡Un abrazo!
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sábado, 17 de noviembre de 2018

Honoríficos en japonés

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo los trata la vida? ¡Muy bien, espero! Tuve que hacerle una limpieza a la pc y me ha costado varias horas porque tuve que reinstalar muchísimas cosas >.< no sabía que tenía tantos programas hasta que tuve que ponerlos a todos de nuevo ¡jo! Pero ya está funcional de nuevo y como me quedó este tema en el tintero, aprovecho a actualizar ahorita :)

Este es un tema que consultó Demi y que aprovecho a desarrollar ya que en algunas historias (mayormente fanfics) los he llegado a usar, así que para saldar dudas, aprovecho a explayarme por aquí, de paso, ya me queda tema sólo para linkearlo cuando haga falta (?)

Honoríficos
El japonés es un idioma muy particular porque no tiene un lenguaje formal para tratar a una persona (así como nosotros tenemos el Usted), sino que se basa en estos sufijos para determinar el grado de confianza/respeto que hay entre dos o más personas. Cada uno se usa en un caso especial y para determinados ámbitos también. Abajo, les iré explicando uno a uno su función :)

-kun (くん): Este se usa para hombres desde adolescentes a mayores. Es sólo utilizados para agregar a un nombre masculino, puede ser de manera cariñosa por los amigos o puede ser una forma de referirse de un superior a uno. El jefe puede usar este sufijo para sus empleados, pero los empleados jamás con su jefe.

-chan (ちゃん): se usa de manera cariñosa para nombrar a las chicas y a los niños (ambos sexos). Es poco común que se lo use en hombres mayores (quizás, a modo de broma cariñosa en confianza), sino, lo correcto para referirse a un hombre, es usar el -kun. También se lo usa para los nombres de mascotas o para decir que alguien es pequeño/adorable.

-san (さん): este es el más usado de todos los anteriores y la traducción casi literal sería Señor, señorita, señora. Sí, puede significar todo esto, sólo va a depender de la persona a la que nos dirijamos y es, además, el que se usa siempre, incluso, con desconocidos. Casi que no conocen a nadie, pues, este es el sufijo que tienen que usar sin pensar en nada más.

-sama (さま) : este es un poquito menos común que el anterior. Se lo utiliza para personas muy expertas o sabias en algún campo o para las deidades.

-senpai (せんぱい): Este se usa para alguien que está en un cargo/curso/nivel más experimentado que nosotros, ya sea que tiene un cargo superior o que va en un curso más alto que nosotros, incluso, para compañeros de oficina que saben más que nosotros/tienen más experiencia. Se puede usar de sufijo con el nombre de la persona o sólo, que lo van a entender igual.

-kohai (こうはい) : es lo contrario a un senpai. Este es usado por los senpai para aquellas personas que están en un grado inferior a ellos, recién empiezan en determinadas áreas o son de grados inferiores.

-dono (との): este sufijo es extremadamente formal y un poco arcaico. Es similar al lady, aunque conlleva mucho más respeto hacia la persona que se lo dice. En español, no tenemos nada similar, así que es difícil encontrarle una equivalencia. Por fortuna, salvo en algún certificado o con alguien que guste usar particularmente este sufijo, no lo escucharan.

-sensei (せんせい): este se utiliza para los profesores o para los médicos y se los utiliza al final del nombre o también, por cuenta propia.

O- (お): este es un prefijo y se lo utiliza también, como un prefijo de respeto, también, se puede utilizar con las deidades, aunque no es tan común, pueden encontrarlo de esa manera. Para las personas, es algo de mucho respeto, no es que sea tan común, pero tampoco es tan descabellado usarlo. Sí les contaré que se lo usa para el dinero okane (お金).


Y estos son de los más comunes, hay para la realeza, para los que práctica las artes marciales, hasta algunos más que ya no se usan y que sólo encontraran en la vieja literatura. No sé si agregarlos o no, pero si lo ven conveniente, quieren saberlos, con gustos lo edito y agrego <3

Espero les haya interesado :)

¡Un abrazo!
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jueves, 15 de noviembre de 2018

Ojos desgarradores

¡Hola, hola, mis amores!! ¿Cómo están? Que espero, la vida los esté tratando bien. ¡Tengo cuento! Y esto ha surgido de un delirio momentáneo, una horrenda canción y aparentemente, unos ojos amarillos que me atormentan, que no he podido pensar en otra cosa cuando he ideado la idea para este relato ¡jo! Que no es el primero, lo que hasta me hace pensar en incluirlo en una historia más larga que este bicho, sea cual sea, está reclamando atención y no seré yo quien se la niegue (?)



Ojos desgarradores
Sudas frío, tiemblas. Los huesos se sacuden en tu cuerpo como si fueras una bolsa y tus piernas flaquean al punto de que parecen de goma. Eres de goma, de repente, ya sientes que te faltan toda estructura ósea. Te mareas y unas horribles arcadas llenan tu garganta, el sabor de los jugos gástricos y un inquietante sabor al jugo de naranja que tomaste en la mañana te hacen encorvarte hacia adelante. Apenas te mueves, es como si no tuvieras control alguno de tu cuerpo.

De repente, sientes aquella fuerza que te insta a levantar la cabeza con tal brusquedad que podría romperte. Los ojos amarillos, brillantes, aquellos ojos felinos que son capaces de mirarte como si se metieran dentro tuyo, escarbaran en tus venas con un afilado bisturí y llegaran a lo más recóndito de tu cuerpo.

El dolor es increíblemente denso, horrible. Ya no resistes más, quieres gritar, quieres abrir la boca y cuando lo haces, sólo sale de ella la bilis blanca mezclada con sangre, sintiendo que te rajas la garganta con ello.

Caes al suelo y te arrastras. Tus piernas siguen sin funcionar, literalmente, las ves y son de hule, como si nunca hubiesen tenido huesos en ella.

Siseas algo inentendible, estás en un estado entre la desesperación y la parálisis. Quieres huir, das lo mejor de ti para huir, correr, arrastrarte como un simple gusano lo más rápido que puedas…

Y no lo logras…

Y no lo lograrás…

Desde que viste aquellos ojos amarillos endemoniados, supiste que serían lo último que verías.

Algo se clava en tu espalda baja y te detiene, te ha clavado al suelo y sientes que te ahogas con tu propia sangre.

No hay nadie que pueda ayudarte, nadie… estás complemente solo, abandonado a la crueldad que irradian esos ojos amarillos.

Caes de espalda, entre la sangre, la tierra, tu saliva y ves los ojos amarillos brillando en la oscuridad.


Te atraviesa la garganta esas garras que salen de la oscuridad. Y ahora sabes que cierto era aquello que te dijeron: si entras al bosque y lo molestas, esos ojos amarillos serán lo último que verás.


Por si a alguien le interesa (y ojalá no sea fan por lo que dije a la entrada (???)), les dejo la canción :)


¡Un abrazo!
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miércoles, 14 de noviembre de 2018

Mujer perfecta

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Espero que de maravillas ¡les traigo microrrelatos! Que hace mucho no subía nada de esto ¡y aquí les dejo dos de mis favoritos! El primero es uno de mis favoritos y el segundo que les traigo, un poco atrasado, va de los retos del Inktober.

Mujer perfecta


Su novia era la más bonita, la más perfecta de todas. Cuando le preguntaban donde se conocieron, la respuesta era siempre la misma: esta clase de mujeres sólo se fabrican. Se lo tomaban a broma, era un chiste del que todos reían. Sin embargo, su secreto era donde se habían conocido, desde que era ella era un simple circuito con redes neuronales. Ella, le dio la felicidad que no supo encontrar afuera: era su primera IA con conciencia.


Y he empezado e Inktober, a paso lento, pero voy lenta, bien lenta, así que iré subiéndolos de a poco y aquí les dejo el primero con la palabra.

Venenoso


¡Un abrazo!

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