lunes, 16 de abril de 2018

52 días de escritura: día siete

¡Hola a todos, mis amores! ¿Cómo están? Espero que de las mil maravillas ¡Hoy retomé baile! Finalmente, que dije que iba a hacerlo y finalmente, lo hice. Quería retomar mis clases de flamenco o de comedia musical, pero con Luz y mi querido R, acabamos bailando tango ¿cómo? Pues, ni idea, pasábamos por ahí, había clase y entre el entusiasmo mío y de Luz, no tuvo más que ceder (?) Es genial cuando nos confabulamos así <3 Y que de paso, la siguiente clase era de floklore, así que la pasamos de maravillas entre gatos y zambas toda la tarde. Siendo sincera, de pequeña había aprendido a bailar algo de folklore, entre gatos y alguna chacarera, me sorprendió aún recordar todas esas cosas, que después de salir de la primaria y los actos escolares que era para el 25 de mayo, el 9 de julio y el 10 de noviembre que se celebraban los bailes, nunca más volví a bailar algo así ni de casualidad XD

Fue realmente divertido y espero, nos dure el buen clima, que lo interesante de las clases es que son al aire libre, así que me siento más que contenta con esto ahorita <3

Día siete: haz un relato ASMR para que tu lector se relaje leyéndolo. Suelen desarrollarse en entornos naturales, con cuentas atrás, descripciones muy detalladas y mucha sinestesia. Si estás un poco en blanco te recomiendo que entres en algún canal de ASMR como el de Luna Cántor para entender qué es.



Allá, muy lejos

Olía el color verde. Tenía un olor dulce, como a chocolate con leche. Cerré los ojos y toqué las flores: un sabor suave y acaramelado lleno mi boca. Me puse en cuclillas y sentí el viento lleno de colores a mi alrededor. Las líneas se veían claras, como si fueran pintadas con pincel, los colores tan vivos y alegres, con un olor tan fresco y energizante como una ensalada de frutas recién hecha.

Estaba cálido.

Estaba cómodo.

Estaba en paz.

Me fui sentando, casi con meticulosa precisión, como si mis movimientos fueran en cámara lenta y necesitara llevarlos muy lentamente para llegar a la postura que quería. No era incómodo, no era molesto, es más como si pudiera disfrutar mejor de las cosas cuando lo hacía con tanta precisión, sintiendo moverse los músculos de mi cuerpo como si nunca lo hubiesen hecho anteriormente.

Me siento como si mi cuerpo no pesara y a la vez, es lo mismo de siempre ¿por qué? No entiendo muy bien estas sensaciones, pero la tranquilidad que tengo en este momento en este campo abierto no la tuve en ningún lado. Los colores que veo en el cielo y las luces que producen el canto de los pájaros son lo más bello que he visto en mi vida. Los sonidos cobran forma, parecen vivos entre los colores brillantes y con aromas tan dulces que son empalagosos. Me siento como Charlie en la fábrica de chocolate.

Y no estoy emocionado. En este momento, me siento como en una situación de letargo, como si estuviera despertando de un sueño y no supiera decir con exactitud qué es verdad o que no lo es.  Estoy en el umbral, donde las notas se vuelven aire y el aire toma forma de aves. O de elefantes.

Me levanto, camino. El sonido de mis pasos va abriendo caminos, se ilumina a mí alrededor cada hoja, cada flor, cada raíz y da lugar a algo increíble: desde hormigas hasta nubes. Si piso esa hoja, puede convertirse en una estrella y elevarse hacia el cielo como si fuera una nave.

No tengo algún recuerdo de qué estaba haciendo antes de llegar hasta acá. Realmente, no recuerdo nada antes de estar aquí, como si estuviera muerto. Quizás, lo esté. Dicen que el paraíso es esto: dormirse y no despertar, dormirse y dejar de sentir, dejar de soñar, es esta monotonía de la paz. Ni si quiera puedo recordar cómo es sentirse mal por pensar en algo así. La tristeza, la ira, el desazón, ningún sentimiento me es familiar aunque sé exactamente lo que son, sólo me queda esta tranquilidad inhumana, este sentir, este saber que no siento nada más que esta paz.

Camino más rápido, quiero correr, peor por alguna razón, sigo caminando. Veo un puente y lo cruzo, incluso, sin miedo a mirar abajo yo que le tengo pánico a las alturas. Llegó al final, como un precipicio, un borde. Me arrimo a ver abajo, inspiro, me limpio la frente con la palma de la mano. Estoy tan tranquilo que si supiera, si recordara como tener miedo, ahora estaría espantado de mí mismo. 

Miro atrás. La fábrica de chocolate de Willy Wonka es poco. Quizás, la hayan mezclado con el mundo de Mi pequeño Ponny y Los ositos cariñosos. Niego con la cabeza, podría sentirme harto de este sentimiento. Sé que debo sentir aburrido de esto, de lo rutinario, de lo que no cambia, de lo que es tan exactamente igual a lo anterior que nada se ve diferente.
 
Vuelvo la vista hacia el precipicio. El sentido común me dice que me quede, que la paz es buena, que la tranquilidad que siento aquí no la voy a sentir en ningún lado, que me voy a arrepentir si me voy a otro lado.

Me paro erguido, cierro los ojos y me dejo caer. Una vez que lo hago, ya no importa nada, he salido, estoy en pie. Ahora que mi momento de meditación ha terminado, finalmente, puedo volver a seguir trabajando.






No tengo mucha idea de qué es lo que pedía realmente. Lejos de sentirme relajada con el video que recomendaba, me estresaba demasiado escuchar los susurros y entender poco lo que decía por eso mismo —además, según estuve leyendo, se usan susurros, goteos, soplidos, por lo que llevar esto a reproducirse de manera escrita es... ¡jo! No digo que imposible, pero que es tremendamente jodido, que lo es—. 

Espero lo hayan disfrutado al menos, que yo sé bien que no me relajé en lo absoluto ni escribiéndolo ni averiguando cómo superar este reto XD

¡Un abrazo!
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domingo, 15 de abril de 2018

Ahora que estamos solos #3

¡Hola a todos, mis amores! ¿Cómo están? De nuevo, no llegué a la convocatoria de la semana y tenía bien claro que quería usar a Jack y a Marissa para la historia, pero por una u otra cosa, no llegué a terminar de escribirlo y bueno, aquí me ven, que todo se publica, dentro o fuera de la convocatoria y estando ya fuera de la misma, el límite desaparece e.e 

Esta semana nos convocaba Gustavo a hablar de amos y amas de casa. Pueden ver a los compañeros en el siguiente link.

Y si no tienen idea de quiénes son Maarissa y Jack, los invito a leer Si perdemos el control, especialmente, en los cuentos, que es donde más participación tiene Jack, que Morgan es especialista en robar cámara (?)

Amo de casa

Se le hacía raro llegar a la casa y no escuchar a Morgan cantar desafinado mientras escuchaba a Louis Armstrong o a Ray Charles. Debía admitir que si no hubiese sido por su amigo, no se hubiese acostumbrado a escuchar ese tipo de música ni mucho menos, a disfrutarla. Jack no era mucho de la música, aunque le gustaba, llegaba el momento de elegir un género y podía decir que le gustaban todos y que podía relajarse o sentirse a gustos con todos. Por ahí, había alguna canción que lo movía un poquito más que otra, pero no llegaba a ser tan entusiasta como Morgan, que le había enseñado un poco a disfrutar la música.

Hacía apenas tres días que se habían mudado de la casa que habían compartido por casi cinco años. Y ahora, que estaba ya disfrutando su vida de casado con Marissa, lo normal era que tuvieran su propio espacio, más ahora que Morgan había conseguido un trabajo estable y pasaba gran parte del tiempo resolviendo los acertijos de la agencia o quejándose de la simpleza de los casos que le daban. Aunque, algunos le interesaban de simple cotilla que era, que las infidelidades eran como la novela de la tarde para él, si alguna vez lo había acompañado y hasta golosinas llevaba para ver las escenas, especialmente, cuando el trabajo estaba hecho y quería ver la resolución: si rompían, se arreglaban o no volvían a verse nunca más. Algunos, hasta eran violentos teniendo que recurrir a llamar a la policía para que no pasara a mayores.

Su vida de casados era agradable. Aunque Marissa solía llegar una hora después de él, por lo que se encargaba de preparar la comida hasta que ella llegara y ordenar la casa. Eso era algo que también extrañaba: cuando llegaba a casa, Morgan estaba tan aburrido que se ponía a ver programas de cocina o compraba libros de recetarios estrafalarios y terminaba haciendo un gran experimento en la cocina que es lo que servía de almuerzo. Y no podía negar que aunque siguiera las recetas al pie de la letra, no lograba conseguir el sazón que le daba su amigo a la comida. Marissa tampoco, aunque no cocinaba nada mal, que las veces que había preparado la cena para ellos, había sido exquisita. Sin embargo, a ese momento, Jack creía que dependía absolutamente de Morgan. Primero el ejército, luego el trabajo, ahora la casa. No podía dejar de pensar que él había abandonado todo para servirle de apoyo y había sido al revés, siempre era al revés cuando se trataba de Morgan. Quizás por el carácter frío y directo como si fuera una flecha que diera de lleno en el corazón, no tenía pelos en la lengua para decir absolutamente nada y mucho menos, para hacerlo, de ahí que se llevara tan mal con Marissa. 

Eso lo llevaba a otra de las razones por las que habían decidido que la casa no podía seguir siendo compartida: era un campo de batalla entre ellos dos. Si bien, él había participado en una guerra, prefería el campo de batalla y no las discusiones y las bromas de su mejor amigo y su esposa, que llegaba a querer desaparecer en ocasiones, que ninguno se contenía en lo más mínimo.

Mismo, ahora que estaba solo con su esposa, se daba cuenta de lo mucho que hacía en la casa, que era llegar y ponerse a cocinar y organizar algunas otras cosas, hacer la colada, limpiar, ordenar la mesa que quedaba hecha un desastre tras el desayuno por las prisas, porque los dos salían casi al mismo horario y para mejor, iban en sentido contrario, así que ni si quiera podían compartir vehículo para hacer el viaje más ameno e ir charlando un poco más. No, ni si quiera eso.

Jack suspiró mientras sentía el olor a quemado y corría dejando el cesto de ropa a quitar el bife de la plancha. Lo miró, bueno, esa porción iba a ser para él, haría el otro con más cuidado que se había olvidado por completo de la comida por estar al pendiente de otras cosas.

Y mientras corría las cortinas y abría las ventanas para que entrara el sol de la media tarde a la sala, sintió la puerta y a su esposa decirle algo sobre el olor a quemado que salía de la cocina. Sí, él también lo sentía e iba a costar sacarlo, por eso, iba a ventilar bien la casa.

—Ya casi está listo.

Marissa miró la carne que se veía poco apetitosa y sonrió lo mejor que pudo dándole un beso a su esposo y recargándose contra su brazo un momento para luego, soltarlo y poner la mesa.

—No vayas a decirlo, pero, extraño a Morgan. Es un idiota, pero sabe cocinar bien.

Jack se sintió tan sorprendido por la confesión de la mujer que casi se quemó con la sartén por culpa de ello, golpeándose con el mango y barajando el paquete de sal que estaba al lado de la hornilla, que si eso caía encima, sí que iba a ser incomible.

Marissa sintió el ruido y volteó a verlo señalándolo acusadoramente con el dedo.

—Llegas a repetirle eso a Morgan y te mataré lenta y dolorosamente –le dijo y él se rio. Con su relación, imaginaba que él iba a aprovecharse de eso, así que era mejor mantenerlo en secreto.

—Sí, señora —dijo irguiéndose cual soldado en el ejército a lo que ella respondió dándole un suave golpe en el brazo, discutiendo juguetonamente mientras hacían la ensalada.

En eso, sintieron el timbre de la casa. Marissa salió a atender pensando que era un vendedor cuando vio al detective llegar con una cazuela en manos. Juraba y rejuraba que tenía poderes telepáticos además de ser insoportable que había llegado justo cuando hablaba de él. 

—Como sé que hasta la fecha no has hecho nada de consumo humano, traje el almuerzo. Mataras a mi único amigo si se alimenta sólo de lo que cocinas —le dijo Morgan como saludo mientras se limpiaba los pies en el tapete y entraba a la casa sin prestarle mucha atención a la mujer, lo que siempre le hacía hervir la sangre.

 ¿Por qué ni si quiera viviendo lejos de él podían deshacerse de su presencia? ¡Oh, sí! Por Jack. En bendito momento había llegado a ser el único amigo de Morgan, aunque, en algún momento tenía que preguntarle si conocía a alguien más que fuera tan cercano como él, que en sus reuniones y salidas con amigos, el detective era el único que estaba presente, lo que hacía que pensara que eso de ser únicos mejores amigos era mutuo.

—¿Eso pensaban comer? —dijo mirando la carne quemada—te dije que era terrible cocinando.

—Lo hice yo —dijo Jack cruzado de brazos.

—Te ha contagiado —fue su respuesta rápida dejando la comida en la encimera— les dejaré esto aquí y tengo —estiró su brazo mirando su reloj— quince minutos antes de que llegue a vecina del frente con su amante. Con su permiso, usaré su ventana —y directo a lo que había ido a la casa, se instaló en el sofá con los binoculares y un sistema de audio para escuchar todo lo que pasaba, además de la cámara de fotos para no perderse nada.

—¿Vas a espiar a nuestra vecina? —le reclamó Marissa indignadísima—¡Acabamos de mudarnos! No quiero tener problemas con ellos.

—Es trabajo y no los tendrás. Finge que no me conoces, eso te sale bien —le hizo una seña con la mano para que se fuera de su improvisada oficina.

Ella, molesta como estaba, llamó a su esposo quien inhalando todo el aire que sus pulmones podían contener, se acercó a negociar con Morgan. Éste, que ya lo conocía de memoria sólo dijo dos palabras: monster truck. Y ya con eso, no pudo decir absolutamente nada. Era el espectáculo más brutal y fascinante del año como para perdérselo, no iba a decirle que no. Aunque sabía que por su bienestar debía decirle que no, que la mirada de su mujer clavada en su espalda era peor que un cuchillo atravesándolo. Y aun con cada fibra de su cuerpo gritándole que era un idiota y que era un error, dijo que sí.

Marissa se fue mosqueada a la cocina, él la siguió y Morgan sacó su termo con café del bolso y un chocolate mientras seguía mirando fijamente hacia la calle.

Jack sabía que mantener la casa era difícil, que mantener el matrimonio lo era y las amistades también. Todo necesitaba mantenimiento y dedicación. Le costaba y le iba a costar más. Pero apenas probó el guiso que había cocinado su amigo, las prisas y furias se desvanecieron al igual que las de su mujer. Y supo que el primer paso para ser un buen amo de casa, era cocinar bien, que al menos, si la comida estaba buena, hasta las broncas se pasaban y la charla se volvía más amena. Y ya su amigo que espiaba por la ventana no importaba, era feliz en su nueva casa, en su nueva vida y con su amada. 




Espero lo hayan disfrutado <3

¡Un abrazo!
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sábado, 14 de abril de 2018

30 días de BUCK TICK: día catorce

¡Hola, mis amores! ¿Cómo están?¿Extrañaban a estos chicos? Porque yo sí, que hace mucho que no continuo con este reto, con lo que me gusta (y con lo que pensaba hacerlo en un es, que ya pasó su aniversario y yo sigo aquí aun XD hasta sacaron uno de The Mortal banda que Atsushi formó de manera pararela por el 2016— y otro de su carrera en solitario, allá por el 2014. Si hay algo genial de la banda es que hacen sus proyectos en solitario, pero siempre vuelven a BUCK TICK <3).

Día catorce: Canción que te recuerda a alguien



Las dos versiones más bonitas en vivo de esta canción son las del recital de Memento mori  el de arriba y el Yumemiru uchuu, pero me quedo con Memento mo que realmente, me encanta la escengrafía y su look, que esa barba le sienta de diez <3— hasta parece el hermano perdido de Jhonny Depp (?)—.

Con este tema dio comienzo mi amistad con Luz <3 La verdad, la conocí en la facultad, pero ella había tenido en el año que ingresó muchos problemas de salud con su hijo, por lo que poco pudimos charlar y casi, en ese año, si nos vimos dos o tres veces, fue muchísimo. Aun así, al año siguiente, nos pusimos de acuerdo por otro compañero en cursar juntos las mismas materias. Nos habíamos quedado solas y yo que ya no sabía de qué hablar, porque no la había tratado mucho hasta ese momento, saqué el celular y fue 'te voy a hacer escuchar algo maravilloso' y ahí, yo compartiendo mi amor por BUCK TICK con el mundo, nos dimos cuenta de que nos gustaban las mismas cosas, que hablar de BUCK TICK, babear por Atsushi, ejem, nos llevó a hablar de otros temas y nos dimos cuenta de que teníamos más gustos en común de lo que nos esperábamos —y nos llevamos la sorpresa de que hasta tenemos el mismo gusto en cuestión de hombres ¡jo!— ¡hasta a Dolina lo fuimos a ver juntos! De ese entonces, que estamos ahí las dos, al pie del cañón por la otra. Y bueno, de ahí quedó Coyote como nuestra canción, así, bien románticas las dos (?)

Coyote


覗いたら駄目さ 二度と戻れないよ いいんだね
Sin mirar atrás, sabemos que no podemos regresar
天国への螺旋 武者震いひとつ 行くぜ
Me elevaré en la espiral del cielo, hasta el Edén, temblando de emoción

貴方の名前 口遊み 屍踏みしめ ただ歩く
Susurra mi nombre tan sólo para mí mientras camino sobre los muertos

俺の名前呼んでくれ  遠い 遠いあの日の様
Di mi nombre como lo hiciste hace mucho, mucho tiempo
僕の名前呼んで お願いもう一度
Di mi nombre, por favor, una vez más
俺の名前呼んでくれ 遠い 遠いあの日の様に
Di mi nombre, como lo hiciste hace mucho, mucho tiempo.

髪飾りにハイビスカス 夕焼けやけにsuicide.
Un hibisco adorna tu cabello justo en el suicidio del atardecer
背中の骨軋むほど
Te abrazo tan fuerte que puedo romper los huesos de tu espalda
抱きしめたらひとつかい 許しのキスを下さい
Por favor, abrázame y bésame como si me perdonaras
もう二度とこんな夕日に 会えないだろう
Porque nunca volveré a ver este atardecer.

貴方の手の鳴る 方へと歩いている もうすぐさ
Mientras tu aplaudes yo sigo caminando siguiendo ese único sonido. Pronto estaré ahí
ユラリ影は揺れ ドロリ俺は這う 行くぜ
Veo tu sombra que oscila ante la luz mientras me arrastro. Llegaré

屍踏みしめ ただ歩く
Caminando con paso muerto…

俺の名前呼んでくれ  遠い 遠いあの日の
Llámame de nuevo como lo hiciste hace mucho, mucho tiempo
僕の名前呼んで お願いもう一度
Por favor, di mi nombre. Una vez más, repítelo
俺の名前呼んでくれ 遠い 遠いあの日の様に
Llámame de nuevo como lo hiciste hace mucho, mucho tiempo.

今夜はやけに綺麗だ 夕日と君と潮騒 
Esta noche es demasiado hermosa, la puesta de sol brillando como oro, solos tú y yo
胸を焼き焦がす情熱
La pasión ardiente abrasa mi corazón
抱きしめたら踊るかい YESのキスを下さい
¿Bailarías conmigo? Abrázame. Por favor, dame un beso. Di que sí.
もう二度とこんな夕日に 会えないだろう
Porque nunca volveré a ver este atardecer.

髪飾りにハイビスカス 夕焼けやけにsuicide.
Un hibisco adorno tu cabello justo en el suicidio del atardecer.
背中の骨軋むほど
Te abrazo tan fuerte que puedo romper los huesos de tu espalda
抱きしめたらひとつかい 許しのキスを下さい
Por favor, abrázame y bésame como si me perdonaras
もう二度とこんな夕日は
Porque no volveremos a ver esta puesta de sol
今夜はやけに綺麗だ 夕日と君と潮騒 
Esta noche es demasiado hermosa, la puesta de sol brillando como oro, solos tú y yo

胸を焼き焦がす情熱
La pasión ardiente abrasa mi corazón
抱きしめたら踊るかい YESのキスを下さい
¿Bailarías conmigo? Abrázame. Por favor, dame un beso. Di que sí.
もう二度とこんな夕日に 会えないだろう
Porque nunca volveré a ver este atardecer.

 


Les debo la traducción del título. Hasta la fecha, no tengo idea a qué se habrá referido Atsushi, que lo escribió tal cual, usando el romaji (silabario romano), por lo que, me quedo nula buscándole un significado. Él alguna vez habló en una entrevista de relacionar este tema con lugares tropicales, pero jamás dio un significado en particular para este título y considerando esto, no puedo decir mucho hasta que alguna vez, se le ocurra revelar el significado tras Coyote (que para los que no sepan, es el kanji/ideograma, lo que da un significado a la palabra, normalmente, cuando usan el romaji, queda sólo como un sonido, habrá sido que le pareció bonito y lo utilizó ¡Jo! A saber en qué pensó). 

Lo cierto es que Imai se lució con este tema, y Atsushi con esa letra tan desesperada y triste, por sobre todo, la melodía melancólica que hace un deleite al oído.

Espero les haya gustado

¡Un abrazo!
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