miércoles, 27 de diciembre de 2017

52 días de reto: día cuarenta y siete

¿Hola a todos! ¿Cómo están? Ya casi, casi voy en la recta final de estso 52 días de escritura que me han costado mucho más este año y me veo en figuritas acabándolos ¡pero ya casi llego! Así que es cosa de hacer un último esfuerzo y proponerme llevar mejor los del año próximo -que ya está a la vuelta de la esquina (?)-.

Día cuarenta y siete: Escribe un cuento de princesas, pero dale un vuelco radical a algunos de sus tópicos.

Se arregló su cabello caoba largo y lacio sola. Le gustaba tomarse su tiempo y peinarse por sí misma, a diferencia de sus hermanas quienes, preferían dejar todo en manos de sus respectivas nodrizas y ellas, se esforzaban lo menos que podían. Nisa era distinta, pretendía hacer la mayor cantidad de cosas posibles por ella misma y lo lograba con insistencia y dedicación, por eso, siempre había sido la más rebelde de toda su familia. Siempre sobrepasando los límites y haciendo el ridículo cada vez que pudiese por no seguir el protocolo de la realeza.

Se miró una vez más en el espejo y contempló su perfil con una sonrisa al terminar de trenzar su cabello y adornarlo con un narciso blanco en su lado derecho. Corrió la silla y arregló la falda de su vestido verde con detalles en dorado aunque, de porte simple, pues, le gustaba ésa clase de ropa, sin demasiado ostento que mostrar. Una vez estuvo lista, se dispuso a salir con un pequeño bolsito haciendo juego con su atuendo. 

—¿Quiere que la acompañe, mi lady? —preguntó la nodriza de Nisa, a quien ella tiernamente llamaba Nana. Sin embargo, Nisa no estaba con ánimos de salir acompañada así que simplemente negó con la cabeza, agradeció y siguió de largo. Más, Nana no iba a dejar que se fuera de aquella forma.

Nisa tenía arranques así todo el tiempo, lo que le causaba grandes problemas con su padre y con sus hermanas porque no les daba una buena reputación a ellas. Pero a la joven poco le preocupaban estas cosas.

—Pero, mi lady, su padre se enfadara si sale sola. Él me pidió expresamente que no la dejara salir a menos que fuese en compañía mía y de la guardia del palacio. Es peligroso que vaya así nomás. Es por su seguridad. Usted no sabe las amenazas que hay fuera de estos hermosos aposentos que rodean el castillo —comentó Nana con total seguridad y preocupación por la muchacha que seguía firme en salir a dar su paseo, llegando a las puertas de los establos sin que su nodriza pudiese convencerla de lo contrario. 

Nisa sacó uno de los caballos y lo llevó hasta la puerta.

—Estaré bien, sólo iré a dar una vuelta por ahí— se excusó la joven alegremente con tal de irse de manera rápida de allí. Pero la conversación seguiría un buen rato.

—Pero señorita…

—Perdone mi intrusión ¿Sucede algo?— se excusó el ahora General del ejército imperial acercándose a las damas que estaban en los establos hablando calurosamente a ésta altura.

—No se preocupe, general. Estaba por salir a dar un paseo pero Nana se preocupa más de la cuenta— argumentó la princesa dedicándole una mirada de reproche a la mujer.

—General, explíquele que es una insensatez que ella salga sola— buscó apoyo en el hombre recién llegado con ánimos de disuadirla si alguien más la secundaba –con el peligro que hay fuera. Una princesa debe quedarse aquí.

—Si ése es el problema, podría ser su escolta, si mi lady me lo permite— se ofreció el joven guerrero con una mano sobre su pecho haciendo una reverencia a la dama que estaba al lado del sangre pura.

—¿Señor? ¿No estaría muy ocupado para ello?— dijo de mala gana la nodriza esperando que la joven al menos, dijese que no.

—Señora, mi deber es con el reino y ante todo, con su familia. Sería un honor para mí ser escolta de la joven doncella, Nisa si es que ella así lo desea— argumentó con amabilidad y decoro el general de porte fuerte. Su cabello rubio resplandecía más de la cuenta bajo los rayos del sol y sus ojos verdes azulados mostraban la sinceridad a través de sus palabras.

Nisa no lo meditó si quiera y aceptó el ofrecimiento de aquel hombre para poder salir un rato de aquella prisión en que se pasaba el día entero. Por sobre todo, se alejaría un rato de su nodriza quien no dejaba de martirizarla con todas las cosas que una señorita debería hacer y las cosas que le estaban prohibidas.

El general se despidió con un noble gesto de la nodriza y ayudó a la joven a subir al caballo para luego, montar él y comenzar a cabalgar siendo él quien direccionaba al animal. Cruzaron las puertas del palacio y tomaron camino al riachuelo, un lugar calmo y apacible para que la joven diera un paseo y tuviera un poco de contacto con la naturaleza y menos con la gente. Había deseado un viaje tranquilo, así que la visita al pueblo había quedado por completo descartada.

—No tenías que venir conmigo—

—No iba a perder la oportunidad de pasar la tarde contigo— le respondió con una sonrisa acercándose a los labios de la joven para darle un tierno y corto beso. Ella se recostó sobre su pecho tras aquel suave roce de sus labios disfrutando de la compañía de él. Se sentía cómoda con él mientras iba siendo rodeada por sus brazos que la protegían durante el viaje y su pecho cálido que la dejaba oír el sonido de sus palpitaciones aun a través de ésa malla metálica que lo protegía de los ataques enemigos.

—Quisiera poder salir así a diario contigo.

—Pronto podremos— aseguró él manteniendo el ritmo del caballo a paso lento para que pudieran apreciar el paisaje en el transcurso de su viaje –pretendo pedir tu mano oficialmente cuando tu padre regrese de su viaje.

—¿En serio?— dijo la joven irguiéndose emocionada con una sonrisa en los labios. No podía creer sus palabras aun pero su sonrisa era segura y su mirada clara como el agua al pronunciar aquellas palabras y asentir a cada pregunta que ella le hacía —me hace muy feliz saber eso— aseguró ella abrazándolo fuertemente mientras él acariciaba suavemente su espalda –espero que mi padre acepte. Hace tiempo que quiere conseguirme marido.

—¿Ah, sí?— dijo levantando una ceja –ya te lo consiguió— y sus labios se unieron una vez más en un beso más profundo y largo que el anterior. Fue más cálido y apasionado que el primero, dejándose llevar por los sentimientos que los embriagaban a ambos desde hacía tanto tiempo.

—Te extrañaba— aseguró volviendo a acomodarse sobre su pecho

—Ha sido difícil escapar a diario de las obligaciones del escuadrón. Hay muchos cabos nuevos en estos días y hay que entrenarlos para un futuro ataque— respondió con seriedad el rubio. Detuvo el caballo y lo llevó cerca de un árbol donde lo ató y tomó a Nisa para ayudarla a bajar de él.

—Lo sé. Las lecciones de modales y de buena señorita también me han comprometido mucho— dijo ella con un suspiro –no pueden aceptar que soy como soy. ¿Para qué mejorarme si estoy perfecta así como estoy?— se quejó ella. Tenía ego y mucho pero no para meterse en la corte real, de hecho, toda aquella fachada no era realmente de su encanto ni mucho menos. Le disgustaba ser tan refinada y portarse tan bien, hablar sólo lo justo y necesario y tan sólo, asentir con la cabeza cuando estaba en presencia de gente de mayor título o incluso, de hombres. Era su deber verse linda y sonriente, nada más. ¡Era tan vacío todo! No creía aún que sus hermanas se sintieran a gusto de formar parte de todo aquello pues, ella simplemente, lo odiaba con pasión. Era un bello circo en el que ella era sólo un adornito de jardín, un muy bello y preciado adornito de jardín, pero nada más que eso.

Pero en medio de todo eso, algo bueno había: él. El hombre a quién se le había declarado de pequeña y que después de todo, había mantenido sus sentimientos hacia él. De niña, poco contacto  había tenido más que el casual cuando ella andaba haciendo de las suyas y se escapaba hasta el pelotón que él dirigía ocasionando varios problemas a las mujeres que se encargaban de cuidarla, incluso, dándole varios sustos a sus padres haciendo que su vigilancia fuera mucho más estricta que la de sus hermanas. Pero sus ganas de salir y ver lo que pasaba fuera siempre fue más grande que toda la vigilancia que le pusiera incluso, hasta saltando por la ventana, logrando así, una vez, quebrar uno de sus brazos por una de sus travesuras. Pero el tiempo tampoco había sido bueno para todos los que esperaban que ella calmase sus ánimos de ésa manera ¡no! Su ímpetu de mujer valiente y guerrera seguía latiendo en ella cada vez más fuerte, cada vez más difícil de controlar, más ahora que era una adolescente y estaba a la espera de cuanta cosa pudiera hacer sin que nadie la viese. Una de esas era sus encuentros casuales con Sealtiel cuando nadie los miraba. Sabía que no era bueno que la princesa se escapase seguido con un hombre, así fuera alguien del ejército, debía tener todos los protocolos requeridos por la corona y su título, por supuesto y eso, a ninguno le agradaba. Pero Nisa era feliz de ésa manera, vivía tranquila y por eso, estaba más que feliz.

—¿Cuánto más será que estaremos así?— preguntó ella acariciando una de sus mejillas mirando sus labios con deseo.

—Pronto no habrá que escondernos, lo prometo—dijo haciendo lo que ella deseaba desde que la vio: un beso apasionado como él que se estaban dando. Sus labios se fundieron al igual que sus deseos, los cuales emergían por cada poro de su piel pidiendo más y más todavía. Se sentían realmente necesitados del contacto con el otro después de todo, poco podían verse entre tanto que tenían que hacer. Y si había alguna batalla, era mucho peor pues, Nisa esperaba expectante a que su amado regresara con bien, siempre con el nudo en la garganta, por eso quería estar cerca, lo más que pudiesen en ése momento, hasta volverse uno solo con el otro.

La noche no tardó en llegar, despertándolos a ambos por el frío de la zona. Sealtiel despertó a Nisa quién estaba cómoda durmiendo sobre su pecho, casi tanto que le costó traerla de nuevo al mundo real. Cuando al fin abrió los ojos, se levantó de un salto ¡habían estado toda la tarde fuera! ¿Qué iba a decir en casa? Se echaría la culpa ella de que había distraído más de la cuenta al general, no podía hacer otra cosa más que esa.

Se vistieron con rapidez y él la ayudó a montar su caballo para subir detrás de ella y emprender marcha al reino, a ésta altura, suponía que debían estar todos con el Jesús en la boca.

—Te veré luego— dijo la joven dándole un beso antes de que llegaran a la zona del castillo que allí, ya no podrían hacerlo —les diré que me alejé de ti y me perdí, así que tú has lo mismo,  me estuviste buscando y cuando me encontraste, ya se te hizo tarde. Decir que fue puro juego no quedará bien para ti— aseguró ella con una sonrisa haciendo reír al soldado.

—Los regaños caerán sobre ti— dijo él preocupado.

—Sí, pero no serán iguales. A lo sumo, ponen a Nana a vigilarme. Pero sé cómo escapar de ella— sonrió —así que has lo que te dije ¿entendido? No quiero que quedes mal ante mi padre por mi culpa— lo señaló con el dedo índice decidida. No iba a permitir que algo le pasase a él, menos, por su culpa.
 ******
El último encuentro que tuvieron fue aquella tarde, antes de que su padre regresara con la noticia de que partirían hacia la guerra. Se habían aliado con el reino vecino, pronto celebrarían la boda entre ella y el hijo del rey para poder congraciar la alianza, sin embargo, Nisa estaba lejos de estar feliz por ello. No sólo no vería a Sealtiel por mucho tiempo, sino, que había sido la elegida para casarse con aquel príncipe, más, su corazón pertenecía a un solo hombre y era el principal líder del ejército. Pero ahora, no podría alegar ante su padre con la inminente guerra. Pero cuando todo acabase, contaba con él para poder estar con el hombre que amaba. Sin embargo, pasaron dos meses desde la partida y no volvían. Nisa se estremecía al mirar por la ventana esperando ver algo a lo lejos, alguna campiña, alguien que se acercara al palacio con buenas noticias. Pero ni su padre ni su novio regresaban. Hasta que un día, aparecieron, sin embargo, Sealtiel no estaba con ellos.

Nisa fue la primera en preguntar por él al salir a recibir a su padre y no verlo junto a los demás hombres. Lo buscó con la mirada, incluso, se animó a buscarlo más a gusto entre los heridos, más, tuvo la mala noticia de saber qué había desaparecido en la batalla, probablemente, muriendo debido a las heridas que tenía. Esto devastó a Nisa quien ansiaba volver a verlo para poder celebrar su matrimonio una vez todo estuviera calmo y sin embargo, le llegaban estas fatídicas noticias.

Perdió el equilibrio de su cuerpo, cayendo al suelo, alegando que era simple estrés. Más, al llegar a su habitación, se desahogó. No podía creer eso. Era demasiado, demasiado. Quería pensar que estaba vivo, que la estaba esperando.

Después de dos días de llorar y permanecer en su habitación con la excusa de que se sentía mal, la muchacha decidió tomar cartas en el asunto. Esperó que la noche cayera, preparó un bolso con algo de ropa, provisiones y herramientas: una daga y una espada y llevó algo de dinero. Con todo esto, tomó a su caballo y galopó en busca de su amado. No dijo nada a nadie, nadie debía saber que ella estaba buscando a aquel hombre y menos, donde se dirigía pues, podrían encontrarla con más facilidad. Lo cierto es que ya no había vuelta atrás en el viaje que ella había comenzado aquella madrugada.


Y había pensado hacerlo una sola parte como si fuera un cuento, pero da para cerrarlo en dos, quizás, en tres, no creo que se más de eso, así que apenas termine el reto -si puedo antes-, seguiré esta historia y las que me faltan cerrar.

¡Un abrazo!
 

6 comentarios:

  1. (。◕ ‿ ◕。)/ Holaaa Roxana!!!
    Espero hayas pasado una hermosa navidad.

    Amigaaaa no me puedes dejar así!! relato para buenoooo dios estaba muy metida leyendolo, quiero saber que paso con el soldado si esta muerto o vivo, si se quedan juntos dios estaba muy emocionada leyéndolo hasta que llegue al final jajajajajajajajaja de hecho pensé que "Y había pensado en" era parte del relato aksjaksjaskajskasjaksajskasj espero la segunda parte con ansias!!!

    Espero puedas pasarte que estés bien!

    穛 S4Ku SEK4i®

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    1. ¡Gracias! Aish, lamento haberte confundido, pero me alegra que te guste así la historia, prometo no demorarme, si me falta poquito para ponerme al día <3

      ¡Un abrazo!

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  2. Uy genial espero que lo hagas que quiero saber como termina

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    1. ¡Gracias! Sí, sí, voy a continuarlo, como a todo <3

      ¡Un abrazo!

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  3. Una princesa convertida en heroína épica. Todo un giro argumental con respeto a un género.
    Besos.

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    1. Sí, debía ser de armas de tomar la muchacha si quería salir de esa vida.Me alegra que te guste <3

      ¡Besos!

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