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martes, 31 de octubre de 2017

Inktober: días veintitres, veinticuatro, veinticinco

¡Hola a todos, mis amores! ¿Cómo están? ¡Estoy molida! Ha sido un día larguísimo y encima, me ha agarrado la lluvia camino a casa.

¡Ya casi voy en la recta final! Que me queda nada para terminar de publicar estos micros ¡que escribí todo octubre! Y microrrelatos, algo en lo que no soy muy buena, que me expando más de la cuenta, pero me gusta cómo han salido todos. Algunos me han gustado más que otros, pero creo que eso es normal.

Los dejo con los relatos:

Día ventitres: jugoso


Día veinticuatro: Ciego


Tengo pensado retomar esta historia que me ha gustado mucho cómo ha quedado, así que seguro la extiendo un poco más a futuro.

Día veinticinco: Barco


Tengo un sueño recurrente con barcos. En realidad, lo único recurrente es el barco, que está hecho de cráneos y pasea por tierra como si nada. Apenas leí la palabra tenía esa idea de usarlo en un microrrelato.

¡Y es todo por ahora!

¡Un abrazo!
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lunes, 30 de octubre de 2017

Relato juevero: Las almas sin rumbo — Parte II

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Les traigo el desenlace de la historia! Y de paso, revelarles de qué libro se trataba. La verdad, es que el libro es uno de mis favoritos de la autora— que le he dedicado algún fanfic y todo—.

El libro lo pueden encontrar como 'El alma del vampiro' o 'La música de los vampiros' —aunque en inglés es Lost souls, desconozco por qué no lo tradujeron de manera literal, que no es otra cosa que 'Almas perdidas', el nombre de la banda de Fantasma y Steve que les dije que el relato daba pistas también—.


La autora es Poppy Z. Brite —ahora Billy Martin—, una autora/autor ya retirado de la escritura. Tiene varios cuentos que involucran a dos de los personajes que más me gustan de ella: Fantasma y Steve Finn, aunque tiene muchos cuentos, la mayoría sucede en Nueva Orleans, uno de sus lugares favoritos para ambientar sus historias y de hecho, su lugar de nacimiento.




Les dejo el final:

Fantasma tenía un don, a veces, una  conexión sobrenatural con las personas, con los espíritus. La mujer que se había aparecido sobre el guardarraíl, lo había dejado con una sensación de desasosiego, una desesperación tal que podía sentir mezclarse con su sangre y recorrer su cuerpo como si pudiera ser parte de él. La empatía era uno de sus fuertes, pero de sus peores maldiciones también. 

Si no hubiese sido por el rápido accionar de Steve, no habría salido bien parado que luego de verla, tan sólo recordó esos fuertes sentimientos y estar en el suelo, entre las piernas de su amigo mientras lo insultaba por haber intentado matarse.

—¿Qué fue lo que pasó ahí? —Steve finalmente preguntó a Fantasma sobre lo sucedió.  Había sacado las dos última cervezas de la hielera y dejado el arreglo del auto para después, en su estado, iba a terminar haciendo alguna estupidez y no iban a llegar a ningún lado.

Él se acercó a la barrera y la rozó con los dedos, quería saber un poco más. Su abuela le decía que era la única forma de tener contacto con ellos, era estar abierto a que le contaran lo ocurrido. 

Steve lo vigiló con la duda a flor de piel, teniendo la imperiosa necesidad de tomar del brazo y sentarlo para que nada más sucediera. Últimamente, había tenido demasiado y perder a Fantasma era lo único que no iba a permitirse, no mientras él todavía pudiera impedirlo.

Los finos dedos de piel traslúcida se pasearon por la botella antes de llegar a la tapa y quitarla. Su mirada recorrió la barrera metálica y los recuerdos fueron amontonándose en sus retinas hasta cerrar los sus ojos y sacudir la cabeza. Era una de esas ocasiones que tener contacto con alguien del otro lado era demasiado abrumador. Fantasma aun sentía el corazón latiéndole como un tambor en el pecho.

—Está sola. Desde hace mucho tiempo que está sola. Salió con su novio y unos amigos durante una noche. Iban bebiendo en la cajuela de la camioneta. Eran siete ahí y había dos chicos más delante. Sentí el frío del viento mientras me acercaba al vacío. Estaba helando a pesar de que era una noche de verano, el aire olía a tierra mojada, iba a llegar una tormenta y ellos seguían bebiendo cervezas —su mano estaba húmeda por la botella que empezaba a perder el frío y transpirar al sostenerla. Se vio y estiró su dedos hasta restregarlos en su pantalón.

—¿Le  pasó algo esa noche? —Preguntó Steve. Por alguna razón, siempre se terminaba dejando llevar por lo que Fantasma decía, no importaba que tan irreal o estúpido sonara, en su boca todo eso podía llegar a cambiar y a volverse tan real como  posible. Y a veces, le daba miedo el poder que le concedía a su amigo.  Otras, sentía que la única forma de vivir era dándole ese poder a Fantasma, si se dejaba llevar por él, si dejaba que su realidad fuera teñida por Fantasma, el mundo no iba a ser la mierda que era la mayor parte del tiempo.

—Ella murió, Betiana. Se les pinchó una rueda por allá —estiró su brazo sosteniendo la cerveza para señalarle el lugar— ninguno tenía idea de cómo cambiar el auxilio, así que mientras lo averiguaban, se bajaron y siguieron con la fiesta sin importarles mucho estar a la vera del camino —respiró vislumbrando la escena en su cabeza una vez más, enfocándose en la etiqueta para continuar. Steve lo seguía con la mirada y se dio cuenta de ello.

Lo detuvo dándole una palmada en la espalda, diciéndole que terminara la bebida antes de que se calentara que él haría arrancar el T-bird como  fuera.

Le llevó una hora. Fantasma se había acostado en el asiento trasero, con el sombrero sobre la cara,  cubriéndose de la luz mientras Steve terminaba de arreglar el coche. Finalmente, cuando pronunció puta por enésima vez, logró hacerlo arrancar.

En cuanto sintió el motor andando, Fantasma se incorporó en el asiento y vio a Steve limpiarse las manos y tirar la caja de herramientas en la cajuela como si nada. 

Se sentó en el asiento de copiloto como cuando venían y esperó a que regresara. Pronto estarían de nuevo en Missing Mile y el Tejo sagrado les daría cobijo una vez más  para que pudieran hacer algo de música.

Abrió la ventanilla y miró hacia el frente y la vio de nuevo, al lado de guardarraíl retrocediendo hasta caer de espaldas por él.

—¡Fantasma! ¿Estás bien? —Preguntó Steve asomándose por la puerta. Él también la había visto y si no fuera porque no podía tocarla, le hubiese dado un buen golpe, que no se contenía aun tratándose de una mujer, tampoco se contendría estando Fantasma en medio.

—Sí, lo estoy.

—Nos vamos antes de que pase alguna otra maldita cosa —ni esperó respuesta cuando ya había pisado el acelerador hasta el fondo y había girado tan rápidamente que el auto casi derrapó en la curva.

Cuando ya no pudo ver nada en el camino que le recordase ese momento, respiró profundo. Fantasma colocó una mano sobre la de Steve en el volante, pidiéndole que bajara la velocidad o los mataría a ambos. Él estaba tan ansioso que no se había dado cuenta de ello hasta que se lo recordó.

—Esa chica, murió a causa de su amiga y su novio —le contó finalmente, apoyando su codo en la ventanilla abierta haciendo que su cabello blanco se agitara por el viento— estaban borrachos. Él estaba coqueteando con su amiga, se besaron y se alejaron del grupo. Ella los siguió y los encontró semi desnudos a ambos. Salió corriendo, él la atrapó, quiso llevarla donde estaba su amiga, quería que estuvieran los tres juntos. Lo arañó intentando zafarse, le dio en el ojo. Él la empujó, la barrera estaba débil, a punto de romperse, con el peso de ella, simplemente, flaqueó —terminó diciendo con tristeza ¿cuántas almas estarían igual que ella por el resto de la ruta? Un escalofrío le recorrió el cuerpo.

Steve puso su mano sobre la rodilla de Fantasma. Su vaquero estaba roto y la piel oscura de Steve contrastaba de manera notoria contra la palidez sepulcral de Fantasma. A veces le daba miedo de que desapareciera como un espíritu, y llegaba esos momentos donde tenía que sentir que estaba a su lado y que no se iba a ir de ahí.

—Estaremos bien

—Define bien —Steve lo miró por el rabillo del ojo.

Fantasma no supo cómo empezar. Vio de nuevo el vestido corto y sintió atrapar entre sus dedos la muerte de la chica, asimilando esa historia, reviviendo la escena en su cabeza. Fue en ese momento que sintió todo su dolor, una sensación que recorría desde el dedo pequeño del pie hasta su cabeza, pasando por cada uno de sus nervios. El sabor metálico de la sangre llenando su boca y ahogándose con ella y la salvia soltando un gemido ahogado que le cortaba la respiración.

—Olvídalo, Fantasma. Simplemente, olvídalo —lo sacudió Steve —no puedes llevar al mundo sobre tus hombros—

Poco a poco, Fantasma volvía al interior de su  cuerpo, dejando atrás a Betiana, viéndola convertirse de un cuerpo frío a un fantasma que buscaba compañía en el camino. La sangre volvía a circular caliente en su cuerpo y el mal aliento junto con la cerveza volvía a saborearse en su boca.

—Jesús, Fantasma —rugió su voz estrechando los dedos tan finos y frágiles entre los suyos notando el tamaño de su mano en comparación. Steve se preocupaba por las visiones de Fantasma tanto como le encantaban. Se sentía su protector y al ser el mayor de los dos, era obligatorio proteger a Fantasma de la realidad— canta algo —le pidió con un ojo en la ruta y el otro sobre él.

—El futuro sólo te depara dolor. Oh, oh, uoh. Tu madre es la reina del vudú ¡OH! Dime ¿dónde aprendiste a bailar tan bien? —su voz sonó como el rugido del Mississippi.

Steve sintió tranquilizarse al  escucharlo y el estremecimiento en el cuerpo de Fantasma disminuyó hasta que vio sus manos rasgando la guitarra, creando formas mientras iba escalando las notas con una cuerda menos. 

El viaje en la bestia cubierta de polvo que era el T-bird se había vuelto más ameno ahora que volvían a estar como siempre: la guitarra, Fantasma, él y el camino de vuelta a casa, su querido Missing Mile.







Espero les haya gustado

¡Un abrazo para todos!  Y que tengan un buen comienzo de semana.
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domingo, 29 de octubre de 2017

52 días de reto: día treinta y ocho

¡Hola a todos, mis amores! ¿Cómo están? Espero que muy bien ¡Sigo con el reto! Que no me falta demasiado para terminarlo y pienso acabarlo antes de que finalice el año, como sea y sin trampas >.< que he visto que muchos están llevando esta opción DD: más, de alguna forma va a salir todo o eso espero, que si no me surge un método me lo invento, la cosa es terminarlo (?) Por si no lo han visto y están muy jugados a terminarlo este año, les dejo el link al reto aquí y a mis anteriores relatos del mismo.

He elegido a uno de mis personajes locos ¿Cuál de todos, que tengo tantos? A Zetsuai, que se los había presentado en unos relatos anteriormente —casualmente, en el reto del año pasado, que fue la primera vez que saqué algo suyo—. Les dejo aquí el linkpara que pasen a leer.

Día treinta y ocho: Documéntate si es preciso para hacer una descripción al detalle de un personaje que sufre una determinada adicción.



Sensaciones que no están

                ¿Cuándo fue la última vez que sentiste tu mano como tu mano? ¿Cuándo fue la última vez que te quemaste, que sentiste el dolor, el frío, el calor? ¿Cuándo? ¿Cuándo? El mundo se sucede como si fueras el actor de una película, todo pasa a tu alrededor. Las estaciones cambian, el cuerpo envejece, te lastimas, te deprimes, te alegras, te pasa todo lo que le pasa a una persona normal, sin embargo, actúas como si le pasara a alguien más porque has perdido la capacidad de ligar las sensaciones a tu cuerpo. Estás roto, destrozado. Partido a pedazos que no terminan de juntarse aun cuando te esmeras en armar el rompecabezas.

                Cuando la conociste, quisiste ser alguien que pudiera estar consciente de tenerla a su lado. Querías sentirla, tocarla y notar el calor de su piel, el frío, la humedad, hasta la textura de todo su cuerpo, pero no podías. A veces, por breves momentos, pero no es lo que quieres. Y así, con su llegada, conociste algo más y comenzaste a probar aquello que dijiste alguna vez, nunca probarías: drogas. Pero te olvidaste de las recreativas, de aquellas que prometían llevarte lejos de la realidad: lo que necesitas es conectarte con ella.

                La cocaína era buena, pero duraba poco. Podías sentir el dolor, el malestar, incluso, la alegría ¡la euforia de sentirte vivo! Una persona completa. Pero duraba tan poco, tan poco que no podías seguir drogado todo el día. Las anfetaminas fueron mucho más duraderas que la coca, pero pasaba lo mismo: duraban poco.

Tan sólo eran cuatro horas, como mucho, cinco. Pero con el tiempo, mientras más consumías, más rápido se iba el efecto. Estabas pletórico al verla, eras una persona completa, pero los minutos pasaban y el efecto de ser tú el protagonista de tu vida se iba perdiendo hasta que volvías a tener la sensación de ser simplemente un espectador ¿y cómo le explicas a alguien que quieres que no sabes relacionar la realidad contigo, incluso, si es lo que te está pasando a ti? ¿Cómo le explicas que tienes que recurrir a un externo, a las drogas para poder ser consciente de que tienes a alguien a tu lado, de que puedes recuperar tu sensibilidad de esa manera?

Y aun contra todos tus deseos, llegó el día que tuviste que contárselo, cuando tuviste una sobredosis y despertaste internado en el hospital. No hubo más remedio que decirle qué es lo que te había pasado, aunque los médicos ya le habían hecho un delante de tu sobredosis de anfetaminas y cocaína. Por si las dos podían darte lo mismo, juntas podrían ser mucho mejor ¡podrías conseguirlo! Pero sólo conseguiste verla llorar.

Cuando te dieron de alta, ella ya no estaba y tú tenías que ir con tu grupo de control de adicciones ¿cómo le explicas que no sentías deseos de tomar la droga? Posiblemente, un cuerpo sano sintiera esa necesidad, un cuerpo dividido y disfuncional como el tuyo era otro tema. Las consumías porque eres adicto a querer ser alguien, no porque eres adicto a las drogas. Quieres sentir, es lo único que piensas, pero no tienes una adicción funcional como el resto de las personas que te rodean, porque estás roto. Y alguien ha querido juntar tus pedazos y se ha lastimado. Sabes que a menos que logres juntarte y armarte tú mismo, no vas a llegar a ningún lado.

        Fuiste a dos sesiones y no volviste nunca más. Eres un fantasma a pesar de que estás vivo. Y menos que encuentres la forma de vivir como se debe, seguirás merodeando, asustando a los que están cerca, rondando los sitios habituales, aferrado a algo que no puedes tener, pero que tampoco puedes dejar: seguirás en un vals fantasmal que puedes llamar vida, aunque sólo se asemeje a respirar y exhalar.
 

Te propones que vas a lograrlo, de alguna forma, vas a arreglarte. Vas a tu casa, tomas una hoja de papel y haces lo único que sabes: escribir, porque ellos que están del otro lado, que no existen, son capaces de sentir lo que tú no puedes. ¿Un escritor puede escribir lo que nunca ha vivido y expresarlo como si fuera algo que padece en carne y hueso? Sí, puede como que tú lo haces. Y secretamente, mientras preparas la obra para enviarla a tu editor, vas escribiendo tus deseos y guardándolos en alguna botella. Si la magia existe y el universo es justo, algún día, esos papeles llenos de deseos desaparecerán, se fundirán en ti y te darán la magia, la vida que te hace falta.

Algún día...




Espero les haya gustado.

¡Un abrazo!

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No siento al mundo ni el mundo me siente a mí

      ¡Hola! ¿Cómo están? ¡Nuevo índice! Que tengo varios relatos de este personaje y sus pseudo aventuras que merecía tener un poco más de organización, que de paso, no me hago tanto lío buscando los relatos para linkearlos (?).

         Es uno de mis personajes favoritos a quién le tengo mucho cariño —y que he explotado mucho en mis juegos de rol —que sí, me encantan estas cosas— y es una ternurita <3— Y como para que lo vayan conociendo un poquito más, les dejo algo de él y sus historias.

        Padece de despersonalización y desrrealización, un impedimento para verse como parte de la realidad o reconocerse a sí mismo como tal. Ve todo como si fuera un sueño o una película. Y el padecer esto lo llevó a desarrollar un yo desdoblado que es precisamente, quien relata todo y quien siempre, aprovecha para burlarse de él o recordarle lo dañado que está. 
Su nombre originalmente era Zetsuboo (絶望)—desesperación— Zetsu para acortarlo, pero pasó a ser Zetsuai (絶愛) —amor desesperado— cuando se obsesionó con una mujer, dedicando su vida a encontrarla. De él tengo varios episodios sueltos más que nada que en algún momento, iré compartiendo con ustedes.

○○Ni el mundo me siente a mí ni yo siento al mundo

○○La corbata

○○Sensaciones

○○Reflejos

○○Sensaciones que no están

Espero les haya gustado.

¡Un abrazo!
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sábado, 28 de octubre de 2017

Inktober: Día diecinueve, veinte, veintiunoy veintidos

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Es viernes al fin! No saben cuánto me hacía falta que llegara el fin de semana, que siento que esta ha sido la semana más lenta de mi vida >.< a pesar de que Octubre se me ha pasado volando, que se nota más que dentro de uno días empieza el NaNo ¡Y también participo! aunque colapse, pero voy a llegar (?)

Ya voy un poquito más actualizada aquí que no me falta tanto para ponerme al día con el relato y terminarlo. Y ya tengo índice del reto así que ya puedo invitarlos a pasar directamente por aquí por si quieren verlo completo o leer los anteriores <3

Día diecinueve: nube


Día veinte: profundo


A éste lo subí corregido, que siento que me dio un lapsus horrible cuando lo subí, que hasta los tiempos verbales me fallaron al escribirlo >.< debo haber estado en corto en ese momento (?) es por si ven la otra versión, que la verdad, no me enorgullece en nada (?)

Día veintiuno: furioso


Las palabras de los últimos días son realmente complicadas, será que me hago la película y me invento una super historia y no debo superar las ciento cincuenta palabras y empiezo de nuevo hasta que llega una idea que me gusta y que puedo desarrollar sin pasarme del límite.

Todos estos días han sido un calvario pensando en todo eso >.<

Día veintidos: sendero



Espero los hayan disfrutado.

¡Un abrazo!
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jueves, 26 de octubre de 2017

Relato juevero: Las almas sin rumbo

¡Hola! ¿Cómo están? Aquí, intentando retomar el ritmo a mis relatos y con la convocatoria, que esta semana es de lo más peculiar. Esta semana Mamaceci es nuestra anfitriona y nos propone una cita con un libro desconocido. La idea es hablar sobre un libro que no tenga mucha popularidad, que sea de un autor desconocido y todo aquello que lo mantiene siempre en un rincón olvidado y hablar sobre él, dar pistas para que alguien o ubique y el domingo, cuando finalice la convocatoria, dar a conocer de qué libro se trataba.

Yo he elegido uno de mis favoritos para ello <3


Las almas sin rumbo

El T-bird se quedó a mitad del camino. Tuvieron que orillarlo en la ruta a pesar que por ahí no pasaba nadie: Missing Mile no era un sitio muy popular. En la noche tocarían en El tejo sagrado, por lo que debían llegar a su casa por lo menos, para darse un baño. El cabello de Steve brillaba por lo grasiento que estaba, oscuro y largo, se notaba mucho más al sol.  

Fantasma bajó del auto con la hielera y la guitarra en la espalda.

—¿Cómo carajos no escuchas que estás en un tono más arriba? —Le gritó Steve  apoyando los codos en el borde del capó intentando hallar el problema del auto.

—Estoy a tono. Sólo tienes los oídos sucios —continuó marcando las notas de la guitarra de cinco cuerdas, se le había roto una en el camino y sin importarle mucho esto, había seguido cantando sobre peces de colores, un bosque y unas nubes con la misma forma de su sombrero arco iris.

Steve sacudió la cabeza y volvió a su trabajo.

—¿Encontraste el problema? —Preguntó Fantasma mirándolo con un solo ojo, el otro había sido tapado por su cabello largo y ni se había molestado en quitarlo, pasando los dedos por la guitarra y haciéndola sonar como burbujas que reventaban y teñían de colores su propio espacio: él era capaz de teñir la realidad sólo por ser él.

—Esta puta vieja. Un día la dejaré en el chatarrero y no volveré más —bufó buscando la llave dentro de la caja de herramientas.

Fantasma se rio y alzó la vista sujetando el sombrero con los lazos que caían sobre su cara y ondeaban al viento formando un arco iris.

—Tú no te desharías del auto aun si lo fueras perdiendo a pedazos por la ruta.

No respondió. Steve levantó la vista listo para discutir y no lo encontró en la hielera, sino, caminando hacia el guardarraíl roto de la ruta. Apenas vio que iba a seguir su camino, Steve sintió que le paró el corazón, corrió hacia donde estaba Fantasma, lo tomó del cuello de la camisa y lo jaló hacia él, cayendo los dos al suelo instantes después.

—¿Qué mierda…

—Había una mujer. Me pidió que la siguiera y al segundo siguiente, me tiraste aquí —le explicó, en lapsus aun. La sensación de desesperación que el espíritu le había transmitido aún quedaba en su cuerpo y no sabía cómo quitarla de encima.




Bueno, hasta aquí llega. Decidí tirar las pistas a modo de relato, que de paso, concluiré el domingo cuando revele el nombre y autor del libro —pero si alguno sabe de qué libro hablo, los invito a que pruebe suerte en la caja de comentarios—.

Les doy unas pistas del autor: se retiró de la escritura por 'haber perdido por completo la habilidad para interactuar con su obra' —ojalá nunca me pase esto que no sé qué haría si no vuelvo a tener conexión con mis personajes >.<— y desde el 2010, se ha sometido a un cambio de sexo —yo me desayuné con esto mientras buscaba la cita de arriba—, pero a lo mejor, algún fan ya lo haya sabido de antes.

¿Tienen idea de quién es?


¡Un abrazo!
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