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sábado, 12 de enero de 2019

Lista de colores en HTML

¡Hola, hola, mis queridos soñadores! ¿Cómo están? Para el Origireto, hice un diseño sencillo, pero diferente para los retos, debido a que la consigna así lo ameritaba para diferenciar microrrelatos de relatos y además, agregar el número del mes en que han sido usados.


Debido a esto, me tomé a la tarea de hacer una listita que pudiera editar de manera sencilla y como le gustó a la organizadora, la voy a publicar por si alguien quiere usarla.

Para descargarla completa, clic aquí, que además, les dejo un listado con colores que utilicé.

Y si quieren ver más modelitos de tablillas e índices, pueden hacerlo por aquí.



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Este es el código básico, con el relleno blanco y nada más. Si quieren cambiarle el color a los cuadritos, lo que deben hacer es cambiarle el valor a esta partecita del código:

background: #fff;

Sí, justo lo que está marcado en rojo. Ahí es donde buscan el color del código en HTMLcopian y pegan.

Como algunos están en el Origireto, yo hice los cuadritos para los relatos y los microrrelatos, así si no se animan a editar el código o les parece más sencillo copiar y pegar, aquí tienen el resultado:

Codigo relato: #79C6EC
Código micrrorelato: #FFFD83

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Texto
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Por último y ya para ir cerrando ese mini tutorial, para colocar un número o un símbolo en el cuadrito, es tan fácil como escribir algo antes del </div> del código. Les marcaré exactamente dónde deben hacerlo:

<div style="background: #FFFD83; border: 1px solid #000; display: inline-block; font-family: "georgia"; font-size: 11px; height: 12px; margin-right: 5px; padding-bottom: 2px; text-align: center; width: 12px;"></div>Texto

El div que está marcado en rojo es al que me refería, entonces, si queremos escribir algo en el cuadrito, lo correcto es escribir antes de ese texto ¿no? Quedaría de esta manera:

<div style="background: #FFFD83; border: 1px solid #000; display: inline-block; font-family: "georgia"; font-size: 11px; height: 12px; margin-right: 5px; padding-bottom: 2px; text-align: center; width: 12px;"> 1 </div>Texto

El número lo escribí en azul para que puedan verlo mejor y darse cuenta de dónde hacer el agregado de texto. Esto, si le cambian el witdh, que es el ancho, pueden hacerlo ajustando el texto que ustedes quieran, no sólo un número, dependerá de qué es lo que deseen hacer para poder adaptarlo a su gusto.



Y es tan sencillo como eso. Arriba tienen todos los packs de códigos para descargar y si necesitan ayuda con algo aquí, pueden dejarlo por los comentarios.

¡Un abrazo!

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jueves, 10 de enero de 2019

Relato juevero: Propósitos jueveros

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Espero que de maravillas ¡yo les traigo una entrada totalmente atípica! Y es que creo, jamás hice nada parecido en el blog. Pero el relato de este jueves pide algo así y bueno, decidí arriesgarme y probar a hacerlo escrito.

Moli nos propone que hagamos nuestros propósitos y deseos para este año. Y no es que no tenga ninguno, sino que jamás los había escrito, más bien, me llevo de esas listas mentales que son más fáciles de olvidar cuando nos falla cumplir alguno (????)

Los invito a leer muchos deseos por aquí.




Metas del 2019

Quiero sacar mi permiso de conducir ¡y aprender! La verdad, es que en ese sentido soy extremadamente cómoda y si me llevan o puedo tomar el colectivo ¡ni me molesto! Pero una de mis metas es comprarme un auto, así que, es momento de aprender.

¡Viajar! Este año, quiero viajar más. ¡Bien! Hablo como si en el 2018 me hubiese recorrido la Argentina y apenas fui a la esquina. Fue un año horrendo en todos los aspectos imaginables. Voy a cambiar eso este año y cambiar de escenario es una buena forma de empezar.

Empezar a trabajar más como freelance. No es que no tenga mis trabajitos, pero son pocos. Me gustaría dedicarme más a esto en diseño y programación, especialmente, en este último.

Relacionado con el punto anterior, quiero aprender un nuevo lenguaje de programación o hacer alguna especialización en los que ya sé. Aún no me decido, será que justo me salga el curso correcto en el momento correcto.

Aprender más de robótica. El 2018 empecé a trastear Arduino y Makey makey —en realidad, fue al revés, primero Makey makey— ¡me encantó! Fue poco lo que aprendí, es poco lo que manejo y sí, quemé un par de placas, pero ya saben, cuanto más rápido surjan los errores, más rápido se aprende. Tengo meta de empezar a estar más activa en el club de robótica —que también empecé el año pasado— y seguir formándome para trabajar con IA (Inteligencia Artificial). Posiblemente, el lenguaje que aprenda será el que esté más relacionado con esto.

¡Hablar inglés! Pero hablarlo bien. Quiero poder mantener una conversación sin que alguien tenga que ayudarme porque no tengo idea de cómo contestarle a la otra persona, que más o menos entiendo, pero en términos prácticos, son un queso con el idioma.

Ser más optimista. En estos últimos meses, la salud de mi madre ha ido de mal en peor, incluso, más grave que peor. Y eso me ha tenido bastante desanimada al punto que hubo momentos que no tenía ganas de hacer nada. Si bien, no podré hacer mucho por ella y su salud más que acompañarla, no quiero verme apagada y sentirme de esa manera. Así que a todo lo posible para lograrlo.

En relación con lo anterior, pasar más tiempo con ella  💗

Terminar una de mis novelas. Pronto tendré mi libro para publicar ¡así que ya lo doy por hecho! Pero tengo varias novelas en curso ¡y al menos una voy a acabar! Si puedo más, bienvenidas sean, aunque posiblemente, no vean la luz hasta que salga una larga y tortuosa corrección >.< 

Ser más activa y ayudar más a Berii con el servidor Sueños de tinta. El proyecto se inició el año anterior como un servidor de escritores y lectores. Mi idea para este año es hacer un poco más por él para que pueda seguir creciendo y estar activo.

Ponerme más activa en el blog. El 2018 fue un asco hasta el último minuto del año y eso, se notó en el blog que he andado publicando tan poco y escribiendo mucho menos >.< ¡y eso tiene qué cambiar! Que de paso me distraigo y me relajo un poco más. 

¡Hacer más ejercicio! Esto de que el año pasado me tuvo mal me tuvo también, haciendo menos ejercicio. Empecé a bailar un par de veces y dejé. Este año, salvo por fuerzas divinas desconocidas, no pretendo que nada me haga dejarlo.

Dormir un poco más. Tengo horribles hábitos de sueño, al punto que a veces, apenas duermo cuatro o cinco horas. Y entre tantos reclamos que me han hecho —que en estos días es cuando más me han exigido dormir más—, es hora de ponerlo en práctica.

 Reír mucho más.


Iban a ser 19, pero después de que lo pensé mucho, al momento no recordé ningún otro propósito, a lo mejor, se van sumando luego, pero eso sí los tengo bien claros por ahora.


¿Qué propósitos tienen ustedes?

¡Un abrazo!




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lunes, 7 de enero de 2019

Origeto Enero: Si mi canción te llama...

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Espero que de maravillas. Ya les había contado en la entrada anterior que me sumé a un reto nuevo el año pasado ¡y es momento de estrenarlo! Si quieren ver los retos, pueden pasar por aquí, que encontraran los blogs organizadores y los retos, objetos y un montón de participantes súper interesantes <3

La consigna que yo elegí para empezar —más que nada, porque me surgió la idea así que por otra razón—, es ésta:

Utiliza un cementerio como escenario para un relato.

Además, como este es un relato, hay que agregar dos objetos y yo elegí los siguientes:

Un instrumento musical.
Lápices de colores.



Si tu canción me llama...

No le llevaba flores, llevó una maceta con una Azucena en flor y la dejó en su tumba. Se quedó un largo rato mirándola sin decir nada, con las manos en los bolsillos. Retrocedió unos pasos y la lápida que estaba detrás de él le sirvió de asiento mientras pensaba en ella.

Ella convertida en una pieza fría, dura, sin sentimientos ¿Cómo cabía la vida de alguien en un pedazo de piedra? ¿Cómo diablos podía simbolizar algo eso? Apretó la tela del bolsillo al leer su nombre:

Irma Guzmán.
1960 – 1998
Tu recuerdo siempre vivirá entre nosotros.

Apretó los dientes. Frunció el ceño. Se estrujó su corazón. La garganta parecía que estaba a punto de cerrarse ¿Podía morir por tragarse sus sentimientos? ¿Podría morir de dolor? Había sido tan poco el tiempo que Dios les había concedido juntos… seis años, cuatro meses, una semana y tres días. Y no quería seguir sacando cuentas al recordar lo poco que habían compartido ¿Por qué?

Volvía a mirar la lápida y los sentimientos se le atoraban en los ojos y la tristeza recorría su torrente sanguíneo ¿Así se sentía morir de amor?

Maldijo y se levantó apresurado frotándose la frente, arrugando los ojos y abriendo la boca sin fuerzas para emitir sonido, sólo eran sus labios los que se habían movido diciendo improperios en el cementerio ¿Era más triste porque era un bello día? Había un sol maravilloso y los ceibos estaban rojos, brillantes y aún así, se veían marchitos por ese tono marrón propio de la flor.

Y ella ya no volvería a pintarlos bajo los rayos del sol de un otoño que se había enraizado en su corazón. Ya no volvería a decirle esa cruel mentira que lo había atormentado tantos días: si tu canción me llama, regresaré por ti.

Pero no había forma de que regresara. No había forma de reinventarla ni de llamarla. Estaba muerta y ya, no existía forma de traerla de nuevo.

Ni oírla.

Ni de verla.

¿De qué servía el talento si no había forma de salvarla? ¿De qué servía el amor si no existía forma de calmarlo?

—Vine a despedirme —se acercó a su tumba y posó su mano en ella, encogiendo las yemas de los dedos: estaba fría y áspera ¿Cómo esa roca podía conmemorar su recuerdo? Ella que era tan cálida y su piel tan suave y delicada…

Se aclaró lo garganta y tomó aire, lo necesitaba para poder continuar.

—Compuse una canción para ti. La última que te dedicaré. Oficialmente, la última que compondré —sacó una caja de lápices de colores y un block de dibujo y en él, hizo trazos rápidos con los lápices, entre rojos, verdes, blancos y negros, la figura fue cobrando forma de piano de cola. Su acabado parecía estar hecho de cristal, pero con tantas luces y colores que al ser rozado por el sol, se generaba un arcoíris.

Tiró la caja al suelo y arrancó la hoja del block haciéndola una pelota y arrojándola a un espacio vacío. El papel bailó en el viento un momento antes de que los colores se desprendieron de él y en un elegante aleteo, fueron dibujando líneas y formas en el aire, reproduciendo el piano como un objeto tangible y visible.

Cómo diciéndole lo que estaba por hacer, miró la lápida y algo brilló en ella. Sus labios se curvaron en una débil sonrisa caminando hacia el piano.

Sonó fuerte el Do mayor. Le siguió un Fa e hizo un glissando[1] tan sólo para comprobar que todas las notas sonaban bien y ninguna estuviera desafinada.

Se sentó y acomodó el mismo block en el que había una partitura escrita muy rápidamente, sin ser prolija y con dibujos bastantes temblorosos, quizás, porque la inspiración también había llegado con una dolorosa resignación que lo había hecho entender que no había lágrimas ni llamadas ni sonatas que pudieran resucitarla.

Empezó en las notas más agudas, apenas usando la mano derecha hasta que llegó al cuarto compás y un breve acompañamiento, sencillo y dulce como la recordaba, sonaba invocando recuerdos y trayéndole un dolor físico al cuerpo y una fuerte y terrible verdad lo acompañaba mientras el piano cantaba lo que él no podía decir con palabras: se podía morir de amor.

Sus lágrimas caían al borde de las teclas y ya ni miraba las notas borrosas en el borrador, lo seguía de memoria o quizás, estaba improvisando otra canción: entre su público muerto, no había ninguna distinción.

Cerró los ojos y siguió moviendo sus manos por el piano: las teclas parecían extensión de sus dedos al ritmo de la melodía que lo iba disolviendo entre recuerdos.

—Si tocas para mí, siempre vendré a verte —su voz sonó como un susurro amable en el aire. Él detuvo la canción tan abruptamente como se había detenido todo sistema ¡Era su voz!

El silbido del viento fue el único sonido en el cementerio. De nuevo estaba llorando frente al traslúcido cuerpo de ella que se comenzó a desvanecer. Desesperado ante la idea de que pudiera no volver a verla, sus dedos recorrieron el teclado torpemente hasta que hilaron una vez más la melodía, con más fuerza, más sentimiento, más pasión en cada uno de sus dedos.

El viento iba más fuerte a medida que el crescendo iba en aumento ¡y como si no pudiera llegar a más, se superaba! Los ceibos se deshojaron, una a una, se iban sumando en el viento, haciendo garabatos en el aire de colores tostados y verdes, entre las hojas y los pétalos de flores, él también comenzó a desprenderse de sí mismo. Como si estuviera hecho del mismo material que los ceibos, el músico se fue deshojando, deshaciendo en el viento mientras el piano comenzaba a sonar solo, ya sin que nadie lo ejecutase mientras él iba hacia su encuentro, hecho una luz roja mientras que ella, era de un color plata brillante, se entrelazaron en el aire, ante el baile de las flores, subieron al cielo y estallaron en el firmamento.

El cementerio quedó en silencio. El viento dejó de soplar y sólo quedó el suelo cubierto de restos de los ceibos que los habían visto y ayudado a reencontrarse.

Más tarde, el sereno llegó y vio el piano en medio de las tumbas y el suelo cubierto de pétalos de flores. Miró a todos lados y no encontró a una sola persona, un camión o cualquier ser humano que pudiera explicarle lo del piano. ¡Era una locura! ¿Y en tan poco tiempo? No vio en el suelo ni rastros de que lo arrastraron o dejaron en el suelo, por el contrario, solo estaba marcado el lugar donde reposaba ahora.

Volvió a la casilla y llamó a alguien por teléfono cuando la música comenzó a sonar por el piano encantado. Una alegre melodía que hacia bailar las flores en el viento; que podía traer un poco de paz o consuelo para aquellos que lloraban a sus muertos.

El vio el espectáculo sin mediar palabras hasta que la música llegó a su fin. Ya no se animó a quitar el piano.

Nadie lo hizo, el piano debía estar maldito.

Sólo el ceibo era testigo de que el piano no estaba ni maldito ni encantado. Sólo era ejecutado cada tanto por un músico enamorado…



[1] Es un adorno que se realiza deslizando la mano por el teclado, desde el más agudo al más grave o viceversa —hay varias maneras de hacerlo—. 



Para los que no tengan idea, el ceibo es un árbol frondoso y de flores rojas. Es la flor nacional de Argentina, que florece desde octubre hasta abril —puede durar más, dependiendo del clima, que hay veces que las flores siguen aun bien entrado el otoño—. Puede medir hasta diez metros de altura y a leyenda que envuelve al ceibo precisamente, habla de la música, del canto de un indiecita que murió en la hoguera. Y la escena me dio para hacer esto con el ceibo y el piano y un romance así, mágico <3

Espero les haya gustado. Si les interesa leer sobre el ceibo, aquí les dejo el enlace.

Relato de 1245 palabras



¡Un abrazo!
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OrigiReto 2019

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Espero que de las mil maravillas <3 Yo ya ando un poquito mejor y me he dado bastante maña para escribir en estos días, ¡así que aquí me tienen! Quizás, un poco menos puntual, pero ya saben que más vale tarde que nunca.

Yo no podía faltar sumándome cosas cuando aun debo muchas ¡pero me tentó! Más que se ve muy divertido con esto de que sea en modo competencia.

Si quieren pasar a ver los blogs organizadores y sumarse (que a mi me ha picado el del año pasado, y aunque haya pasado, posiblemente, lo haga también). No soy adicta a los libros y La pluma azul de Katty.



Listado de retos

Aquí les dejo los retos:

Haz que el protagonista principal del relato sea un botijo o un objeto maldito (o ambas), o que la historia se centre en él.
Crea un relato en el que aparezcan zombies.
Escribe un relato en el que la música tenga un papel importante.
Haz un relato que transcurra en una casa encantada.
1
Escribe sobre una fuga. //
Escribe un relato en el que no aparezcan seres vivos.
Escribe un relato que no suceda en la Tierra. Debe especificarse, no es válido si no se concreta dónde está sucediendo.
Crea un relato (post)apocalíptico/distópico.
1
Utiliza un cementerio como escenario para un relato. // Si tu canción me llama...
Crea una fábula (cuento con moraleja en el que los personajes deben ser animales).
Narra la aventura de alguien que viaja en el tiempo.
Crea tu propia versión de un cuento conocido.
Escribe un relato erótico.
Escribe sobre una infidelidad.
Cuenta una historia que suceda en una isla deshabitada.
Escribe un relato que transcurra al completo bajo el agua.
Haz un fanfic.
Escribe dos versiones de un relato cambiando el género de los personajes, de manera que cambie el significado o relata un hecho que sea la excepción a lo habitual.
Básate en una noticia o hecho real para escribir un relato. Puedes añadir artículos o datos de informativos, pero no contarán como parte del texto.
Haz un escrito sobre una cita que sea un desastre.
Cuenta una historia que suceda en un parque de atracciones.
Escribe un relato con solo diálogos o una obra de teatro. Este objetivo puede hacerse a cuatro manos con alguien más del OrigiReto (contará para ambas partes).
Relata la historia de un embarazo fuera de lo corriente (o conciencia sobre algo poco conocido del tema), en que la futura madre sea la absoluta protagonista y no el bebé.
Utiliza una de las dos imágenes sugeridas para basar tu relato en ella.

Listado de objetos
Una espada o daga de cristal.
Un disfraz de jirafa.
Una jeringuilla.
Una criatura mitológica.
Un cheque sin fondos.
Un informe médico.
Una letra del alfabeto griego.
Un extintor.
Una lata de conservas caducada.
1
Un instrumento musical.
1
Lápices de colores.
Una mascota.
Un mensaje instantáneo (wasap, sms, PM, etc).
Un avestruz disecado.
Una pluma.
Una persona asexual.
Un tornado.
1
Una plaga de babosas.
Una botella de ron.
Un ángel.
Un demonio.
Un microscopio.
Una foto vieja o Polaroid.
Un pez de colores.
Una explosión nuclear.
Un vestido de novia.
El Titanic.
Un ascensor.
Un videojuego.
Una llave.
Un candado.
Un árbol sagrado
Un decálogo (10 normas).
Una resurrección.
Una bicicleta.
Una estatua de piedra.


Los objetos ya los iré viendo a medida que haga los relatos, por ahora, los invito a sumarse si quieren hacerlo <3 que seguro, será más que divertido y de paso, avisen así los leo.

¡Un abrazo!
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martes, 1 de enero de 2019

52 días de escritura 2019

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? ¡Feliz 2019! ¿Qué tal el comienzo de año? A mi me ha costado horrores escribir y modificar esta entrada. El viernes tuve un pequeño accidente y sólo puedo escribir con una sola mano, que me he lastimado de lo lindo el brazo izquierdo. Y el terriblemente incómodo y doloroso >.< así que va a ser rápidito.

Si les interesa sumarse a la convocatoria, pueden pasar por la página de LiterUp.



52 retos de escritura


1) Escribe un relato sobre los propósitos de año nuevo de tu personaje. //

2) Escribe una historia sin un solo adverbio -mente. //

3) Tu protagonista se mira en el espejo y ve algo que no debería estar ahí. //
4) Haz un relato en el que tu protagonista, una herrera, realice el viaje de la heroína.//
5) Empieza tu relato con una pregunta y acábalo con la respuesta.//
6) Haz un relato desde el punto de vista de un yeti sobre sus avistamientos de humanos.//
7) Dos de tus personajes se enamoran. Escribe un relato romántico lejos de los tópicos.//
8) Haz un relato con un personaje mitológico como protagonista.//
9) Escribe un relato infantil con una moraleja educativa.//
10) Haz un relato sobre una mascarada.//
11) Escribe una ucronía con la invención de la imprenta en 1440 por Johannes Gutenberg.//
12) Haz un relato que incluya las palabras “lunes”, “guisantes” y “alfombra”.//
13) Escribe una historia sobre una maldición familiar.//
14) Haz un relato epistolar sobre un personaje que escribe a su “yo” de cuando tenía 12 años.//
15) Escribe un retelling de una historia de Disney en clave de terror.//
16) Haz un relato romántico que imite a ‘Pretty Woman’, pero con el género de los protagonistas intercambiados.//
17) Escribe un relato sobre dos alienígenas, muy diferentes entre sí, que son muy amigos/as.//
18) Utiliza el efecto Rashomon en tu relato para mostrar una fiesta de cumpleaños que acaba mal.//
19) Haz un relato sobre varios personajes encerrados a causa de una ventisca.//
20) Escribe un relato sobre un domador de dinosaurios.//
21) Haz un relato en el que todos los personajes lleven sombrero.//
22) Escribe un thriller en el que el protagonista deba conseguir salvar las amapolas de la extinción.//
23) Haz un relato sobre un protagonista que despierta al lado de un cadáver y tiene que descubrir qué ha ocurrido.//
24) Escribe una historia sin usar el verbo “tener” en ninguna de sus conjugaciones.//
25) Personifica uno de los siete pecados capitales y escribe un relato sobre su intento de cambiar.//
26) Escribe un relato sobre el mundo de la moda con un narrador editorial.//
27) Haz un relato sobre un personaje con síndrome de abstinencia.//
28) Escribe una historia sobre la maternidad.//
29) Haz un relato con un narrador en segunda persona al estilo ‘Elige tu aventura’.//
30) Escribe una historia que contenga la frase “Y eso no es lo peor que me había pasado”.//
31) Haz un relato sobre dos personajes que se odian y deben compartir un viaje largo en coche.//
32) Escribe un relato en el que tu protagonista acabe al final con un cliffhanger colgando de la cornisa de un edificio en llamas.//
33) Haz que tu relato gire en torno a un cuaderno de dibujo.//
34) Escribe un relato con dos personajes que tengan maneras de hablar distintas.//
35) Inventa una guerra y pon a tu protagonista en la vanguardia de la batalla.//
36) Comienza un relato con “Estoy en el fin del mundo”.//
37) Escribe una historia sobre un superhéroe que de pronto pierde sus poderes.//
38) Escribe un relato en el que tu protagonista siga el arco emocional de Ícaro.//
39) Haz un relato en clave de humor sobre un hombre con miedo a los cacahuetes.//
40) Escribe una historia que tenga lugar en una carpintería.//
41) Haz una historia sobre un personaje que tiene remordimientos.//
42) Haz un relato que incluya las palabras catalanas ‘primmirat’,  ‘seny’ y ‘escanyolit’.//
43) Escribe un relato sobre dos personajes que se conocen a través de una app de contactos.//
44) Haz un relato sobre un personaje que está solo, pero se siente muy bien acompañado.//
45) Escribe un relato que contenga una leyenda inventada por ti.//
46) Tu protagonista se enfrenta a un proceso de duelo. Escribe un relato muy emotivo.//
47) Haz una versión alternativa de ‘El mago de Oz’ en la que Dorothy es la antagonista de la historia.//
48) Escribe un relato situado en Júpiter.//
49) Escribe una historia sobre un personaje que despierta y al que sus familiares y amigos no reconocen.//
50) Haz un relato con un personaje secundario que sea un pirata que roba pizzas. ¡Y ojo, que no eclipse a tu protagonista!//
51) Escribe un relato que describa un beso (¡solo uno!) y todas las sensaciones que provoca en los personajes.//
52) Todo le sale mal a tu personaje el 31 de diciembre antes de la cena. De ti depende que empiece el 2020 con buen pie o en la miseria.//






¿Se animan al reto? Si es así, avisen así puedo pasar a chusmear por sus blogs también.

<3 br=""> ¡Un abrazo!
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viernes, 28 de diciembre de 2018

Relato juevero: Caperucita roja

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? ¡Vuelvo! Quiero creer que estoy volviendo con mi mejor y mi peor historia, como diría Benedetti. ¿Y que mejor que terminar el año sumándome a la última convocatoria de los jueves del 2018? 

Esta semana, nos conduce Dorotea y nos reta a tomar cuentos clásicos (nos da una lista de ellos) y hacer un cambio para que quede un giro sorprendente en ellos. Yo elegí el de Caperucita roja, porque... voy a serles totalmente sincera ¡no conocía los cuentos que estaban listados! Salvando Hansel y Gretel. De niña, mi madre inventaba historias para hacerme dormir, quizás, de ahí viene esto de que salvo los más conocidos y que por esas cosas de la vida, llegaron a una versión impresa en alguna antología infantil, pues, nada XD me siento una ignorante. Así que acabado todo, buscaré los demás cuentos y me pondré al día.

Los invito a leer a los compañeros por aquí.

Me excedí un poquito con las palabras, pero hacía falta para la historia >.< así que mi disculpo desde ahora.

Caperucita roja

Todos conocen la historia de Caperucita roja, sin embargo, conocen la versión contada por los hombres. Nunca nadie se tomó el tiempo de preguntarle a los lobos qué fue lo que pasó en realidad. O Caperucita.

La niña iba al bosque a visitar a su abuela. Tenía que llevarle una canasta con comida que su madre le había dado. Sin embargo, tenía la advertencia de ir por el camino que ella le había marcado, sin desvíos ni distracciones. Vi a la niña de lejos en una de mis cacerías. Los humanos suelen visitar esos caminos de manera seguida, creen que es el más seguro por ser el más conocido. No saben que entre lo que todos conocen, corren más riesgos que yendo por uno diferente.

Seguí en lo mío, llevando el conejo en la boca cuando vi a Perla acercarse a la niña. Ella era muy amigable con los humanos cuando sabía que eran potencialmente peligrosos. Teníamos por costumbre, mantenernos alejados de ellos, con sus armas y su creciente deseo de conquista y destrucción, nosotros nos manteníamos ocultos en nuestras tierras, lejos de ellos. Pero había algunos como ella, que rompían esas normas y de vez en cuando, nos veían.

Corrí hacia ella y me quedé escondido entre los arbustos, no muy lejos, cosa de que sintiera mi presencia y dejara a esa niña en paz. Ella me miró, sus ojos brillaron y me mostró los colmillos antes de volver a hablar con ella: tampoco tenemos permitido hablar con ellos. Tan sólo, nos limitamos a aullar en su presencia, jamás deben enterarse de que podemos entenderlos.

Al rato volvió y la niña se fue por el atajo del bosque.

—Si seguía por ese camino, se iba a encontrar con unos bandidos —dijo Perla antes de que le preguntara nada y paso con la cola erguida y sacando pecho delante de mí. Volteó y desprevenido me tomó que arrancó al conejo de mis fauces y se lo llevó. No tuve más remedio que perseguirla pues se llevaba mi cena.

La perdí un momento y llegando a la piedra cóncava que usábamos de guarida, no volví a verla. Pero encontré el conejo en la entrada, sin embargo, Perla no estaba ahí.

Seguí su rastro y me llevó de nuevo hacia el atajo: la niña.

Rodé los ojos y seguí con mi olfato el camino que ella había dejado marcado. La niña había llegado a la cabaña, podía sentir su rastro, pero había algo más: los gruñidos de Perla en el interior de aquella vivienda. No podía entrar por la puerta, así que rodeé la casa y entré por la ventana abierta que daba a la cocina. Derrapé al llegar al pasillo y entrar a la habitación. Lo había sentido y quizás, por eso ella había vuelto por la humana: los bandidos.

Perla mordió a uno de ellos en el brazo y estaba luchando por quitárselo cuando otro de ellos la atacó en el cuello. La niña había sido atrapada por uno y la anciana estaba en la cama inconsciente o muerta. Quién sabe: tan sólo me importaba Perla.

Salté encima del bruto que la había atacado y le clavé los colmillos en el cuello. Le arranqué un pedazo mientras gritaba y apoyándome en la espalda, tomé impulso y salté cayendo encima del otro que Perla había mordido. No fue el cuello, fue justo a su entrepierna que tiré un mordisco hasta arrancarle parte de sus ropas mientras él se retorcía y sangraba diciendo maldiciones en el suelo. No hizo falta el tercero, cuando lo miré con las fauces ensangrentadas y di un paso hacia el frente, tiró a la niña al suelo como quien se deshace de una carga pesada y corrió. Me acerqué a Perla que ahora, se veía teñida por su propia sangre, ella que siempre había sido un manto blanco y brillante, se volvía de color carmín y oscuro.

La moví con mi hocico intentando que reaccionara. Lamí su cara, pero no abría sus ojos. La llamé entre aullidos: Perla no reaccionaba.

La niña se acercó y esa tela que llevaba en su cabeza de color rojo, la apretó alrededor de su cuello y me miró con esos ojos que piden perdón sin decir palabras.

La cargué en mi lomo y salimos de ahí.

Perla jamás despertó.

Jamás volvimos a hablar con los humanos. Tenemos prohibido aconsejarlos y mucho más, salvarlos.



De paso y aprovechando el espacio, me gustaría invitarlos a que se sumen a un directorio de blogs hispanos. Esta iniciativa es de mi queridísima Berii y tiene como objetivo hacer una recopilación de blog en español, organizados por países ¡es divino el proyecto que tiene! Y como siempre, están más que invitados a sumarse o pasar a ver a los que ya están ingresados ahí. Somos poquitos ¡pero va a crecer! Así que los invito a hacer clic justo aquí.


¡Un abrazo!
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viernes, 21 de diciembre de 2018

Cinco minutos

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Espero que de las mil maravillas. Hace unos días iba a postear ¡qué recuperé mi conexión! Razón por la que andaba tan desaparecida del blog y de los suyos (que por cierto, aún debo visitar >.<). Y como el 14 fue el aniversario del blog ¡ya tiene cinco añitos! ¿No es genial? Aunque este año he sido poco constante y he tenido más subidas y bajadas que montaña rusa ¡yo sigo por aquí un año más! ¡Jo! Cuando empecé el blog, no pensé que fuera a llegar a tanto y mucho menos, conocer a tantas personas tan geniales y con tanto talento por la blogosfera ¡así que también les agradezco a todos ustedes por estar ahí! Especialmente, este año que he andado tan poco por todos lados >.<


Cinco minutos

Rudo, tosco, una experiencia brusca en su boca y aun así, tan maravillosa que al cerrar los ojos, deseó que sus labios nunca se separaran de los de él. No obstante, la vida era injusta y él la dejó volver a tomar aire al separarse de sí. Sus dedos aún tenían el cobijo de su cabello oscuro enredándose en la piel morena de Ibiki.

—¿Cuánto tiempo nos queda? —preguntó tímida Hinata bajando la vista mientras llevaba su mano a la camisa del ninja.

Ibiki acarició su mejilla y tomándola del mentón, hizo que levantara su rostro y lo mirase.

—Cinco minutos antes de que vaya a ver al Hokage.

—Cinco minutos —susurró— ¿p-puedo pedir cinco más?

Si antes estaba sonrojada, el color que había tomado ahora su rostro dejaría avergonzados a los más rojos tomates. Hinata no podía más con sus nervios. Ibiki rio y acomodó su cabello detrás de la oreja de la mujer.

—Que sean quince —confiado de que Kakashi no se iba a molestar de su tardanza, la tomó de la cintura y volvió a besarla… por cinco minutos más y cinco y cinco. En la intimidad de su oficina, sólo los dos y con sus cinco minutos de puro amor Hinata no podía pedir más.

En el momento que empezó a tratar con Ibiki, su apariencia y la forma de verlo a él habían cambiado. Era un león, pero podía ver lo tierno y amable que era el trato con ella y con simples detalles que podrían no ser demasiado, como ayudarla cuando tenía que cargar archiveros o esperarla para almorzar juntos o cuando insistía en acompañarla a pesar de que ella era una ninja capaz de defenderse, él siempre caminaba a su lado, en silencio y de tanto en tanto, le dedicaba una enorme sonrisa que sacudían su corazón como si estuviera preparando un coctel.

Estaba tan a gusto siendo recorrida por sus manos ásperas, pero a la vez, tiernas y cuidadosas para tratarla, que se sintió mal cuando tocaron la puerta a interrumpirlos.

—Estoy ocupado —dijo Morino esperando que se fueran, pero la voz del otro lado le recordó su reunión y sus cinco minutos extra se vieron esfumados de golpe.

La mujer, sentada sobre el escritorio, se acomodó la blusa con timidez y las mejillas pronto a arder de tan rojas que estaban.

—Ve —dijo la princesa Hyuuga— tienes cosas que atender. Yo te esperaré —le sonrió cálidamente y se puso de pie.

El hombre rodeó el escritorio y buscó dentro de él, removiendo algunas cosas en él hasta que halló con expresión de triunfo lo que había ido a buscar. Tomó la mano de Hinata y depósito entre ellas, una llave.

—Es de mi casa, te veré ahí. No te haré esperar aquí hasta que termine mis deberes. Ponte cómoda.

—Pero…

La rodeó de la cintura y la besó de manera tan audaz que la sangre se le fue a la cabeza a la mujer, sin poder articular una sola oración para negarse a lo que acababa de suceder.

—Haré la cena —musitó con suavidad y él se rio besando su frente antes de salir de la oficina.
La princesa Hyuuga se quedó un rato más ahí, justo después de despedirse de él, miró la llave en su mano y una sonrisa tonta se formó en sus labios atesorándola contra su pecho, salió risueña a hacer las compras para prepararle una deliciosa cena.

******

El olor de la comida que había preparado Hinata traspasaba la puerta, haciendo que más que un transeúnte que pasaba por la casa sintiera hacerse agua la boca con el manjar que había preparado para su pareja. Era buena en la cocina y lo que no podía expresar hablando por causa de su timidez, bien podría mostrarlo en la dedicación que ponía al hacer las cosas para Ibiki.

Él apenas entró, se quitó los zapatos haciendo notar el intenso aroma de la carne estofada que ella había preparado. Hinata se acercó a darle la bienvenida a su casa secándose las manos en el delantal y con cierta prisa al no tener la comida totalmente lista para recibirlo ya con todo servido.

A Ibiki no le importaba eso, que con tenerla en su casa era más que suficiente como para sentirse en paz. La atrapó entre sus brazos y acarició el cabello largo de Hinata, tan sedoso y suave como era el mismo temple de su carácter. Hinata era como una lucecilla en lo oscuro y rin de su vida y no quería, se esforzaba en que pudiera seguir brillando, que la oscuridad y todo lo que había pasado su generación no se repitieran para que la calidez de su persona no se viera afectada por las tristezas de la vida de un ninja.

Ella se apoyó contra su pecho y sonrió feliz antes de levantar la vista y recibir un tierno beso de él, que pronto fue tornándose más intenso haciéndola perder el aliento levantándola del suelo, listo para continuar lo que habían dejado inconcluso en la oficina.

—¡La cena! —exclamó ella al tomar aliento intentando recuperarse de sus propios sentimientos.

—Cinco minutos —le respondió él besando su cuello haciéndola estremecer. Hinata ya no podía más con el repiqueteo de su corazón.

—Tus cinco minutos nunca son cinco minutos —rebatió cerrando los ojos con las manos enredadas en el cuello de él.

—Entonces, dejemos la cena para más tarde —susurró en su oído y sus nervios estallaron haciéndole un nudo en la boca del estómago. Ya no podía, sentir esa calidez en su pecho y el deseo que él expandía en ella como si pudiera contagiarla con sus roces, con sus besos, con su amor, era suficiente para murmurar un sí y corresponderle como no había hecho con nadie.

Cerró la puerta de su habitación y no hubo nada más que ellos dos expresándose su amor. 



¡Un abrazo!
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