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sábado, 27 de octubre de 2018

Mi dicha, mi perdición

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Yo sigo desvelada, con un terrible dolor de ovarios y llueve que es una locura desde hace días —sí, hoy estoy para quejarme (?). Hace mucho no publico y no estoy siendo constante, un poco los ánimos que andan como trapo de piso —en el mejor de los casos— y mi vida que sigue siendo más caótica que antes.

He buscado algunas imágenes para ilustrar este relato y sólo he salido reivindicada de lo mucho que me disgustan los bichos ¿Han visto que saliendo al detalle, son casi monstruos? Bien podrían pasar por uno o usarse de inspiración, que me dieron muchas ideas —y ganas de no querer ver a otro insecto tan de cerca (?)—. Y espero, aprovecharlas en algunos cuentos de terror, que justo para fin de mes vienen bárbaro. Aunque en cualquier momento, en realidad.

Además, me queda decirles que estaré pasándome por sus blogs en estos días >.< he dejado pasar mucho tiempo, así que es hora de pasar a visitarlos que seguro, ha de haber muchas cosas interesantes que me estoy perdiendo —sólo ténganme paciencia (?)—.



Mi dicha, mi perdición

Fue brutal. La mano emergió del suelo y lo arrastró con ella hasta el fondo de aquella cripta. La mano gigante lo arrastró y él no podía liberarse. Su piel azul y las venas brillantes que se marcaban a través de ellos como si fueran incandescentes lo dejaron anonadado. Cuando quiso reaccionar —pues ni si quiera gritó—, estaba en el suelo, barroso, sucio y tuvo la suerte de que apoyó la mano en éste y la metió en un charco de agua… viscosa. Le revolvió las tripas y se limpió rápidamente en su ropa quedando con una sensación pegajosa en la piel.

Miró a través de sus lentes oscuros el líquido del suelo: una especie de suero ¿Azul? Que estaba burbujeando ahora y empezó a despedir aire vaporoso, como si el contacto con Shino hubiese desencadenado una reacción química.

No quiso reparar en eso: necesitaba salir de ahí, estaba lejos de conseguir aquel pacto con los insectos de la leyenda que su padre le había contado tantas veces. Después de tantos años y tras el ataque de Akatsuki a la aldea ¡Necesitaba mejorar sus habilidades! Y para eso, necesitaba la colaboración de aquellos seres legendarios. No tenía que pensar en nada de lo que había sucedido. No, no, tan sólo, debía concentrarse en su trabajo.

Shino se acomodó el abrigó y empujó sus lentes por el tabique de su nariz. El olor era desagradable en el interior: una mezcla de putrefacción, humedad y una fragancia que no era capaz de identificar, que se había colado en su nariz a pesar de taparla con su cuello alto. Estaba incómodo entre otras tantas cosas. Su ropa sucia, el mal olor, la oscuridad, todo lo que sucedía que no podía explicar a menos que considerase que alguien con una técnica muy poderoso estuviera detrás de todo. Pero no conocía ninguna técnica que fuera capaz de algo como eso. Y por si fuera poco, la sensación de estar siendo vigilado no lo dejaba en paz. Intentó invocar a sus insectos en más de una ocasión, pero sólo cayeron muertos sobre el suelo. Y no tenía otros medios para manipular a los que estaban fuera. Nada le estaba saliendo bien, nada de nada.

«Debo salir de aquí pronto» se dijo mentalmente mientras comenzaba a andar. Debía andar con sumo cuidado. El piso estaba roto, resquebrajado y al llegar a una habitación, la gravedad desapareció para todo menos para él.

Shino no podía creer lo que estaba viendo. Se quitó los lentes oscuros incrédulo. Los escombros en vez de caer al suelo, se elevaban hacia el techo. Piedras, enredaderas que se entrelazaban en el aire, que cruzaban grietas cambiantes a cada instante, esqueletos que derramaban pétalos rojos de sus estructuras óseas quebradas.

«Nada de esto es real. Nada de eso es real. Aun no despiertas de la caída» se dijo mentalmente comenzando a andar con duda. Temía pisar el suelo endeble que poco a poco iba cambiando de lugar. Miraba el vacío que dejaban las baldosas quebradas y abajo no había nada. No había un suelo al qué caer, no había un tope, en realidad, no estaba seguro de nada a estas alturas.

Tragó saliva y se colocó con cierta lentitud los lentes de nuevo haciendo un ademan por acomodarlos en su tabique nasal y rápidamente, cambió de opinión y cerró las patillas de estos y los guardó en el bolsillo mentalizándose de que en el estado en que estaba y sin conocer absolutamente nada del lugar, no podía darse el lujo de tener algún despiste por culpa de sus lentes oscuros. No había nadie cerca que lo ayudara: estaba solo y por eso, debía cuidar de sí mismo lo más que pudiera, un paso en falso, sólo uno que diera mal y quizás, acompañaría a sus insectos más temprano de lo que él esperaba.

Observó con detenimiento el suelo. Lo cierto es que la entrada no tenía ya nada para pisar. Shino alzó la vista y levantó la pierna, meditabundo antes de posar su pie en el fragmento de suelo que flotaba y cuando confirmó que éste no caería, subió todo su peso hasta él comenzando a andar con un poco más de confianza saltando hacia todos los elementos que flotaban. Se detuvo en el centro y observó a su alrededor.

«Llegaré al otro lado. Si soy cauteloso, no hay nada que me detenga» pensó y se arriesgó a no mirar los restos que flotaban a su alrededor. Los esqueletos, cuando quedaban sin aquello que parecía fluir en ellos como sangre, se desarmaban y comenzaban a flotar alrededor. Una escena realmente espantosa lo estaba cubriendo. Fémures, calaveras, radios, cubitos, cajas torácicas y todo esto mezclado con los pétalos rojos de las flores que salían de su interior flotaba a su lado y el sólo hecho de pensarse como ellos, lo inquietó. Shino sentía que se estaba asfixiando ahí. «Tengo que salir» se animó una vez más cuando flaqueó y casi acabó cayendo al vacío de no haberse sostenido por la enredadera. Miró hacia arriba, la planta le hacía cosquillas en la palma de la mano «maldición» se soltó casi al instante. Las hojas iban cubriendo sus dedos y aun cuando cayó y se sostuvo de un escombro, la planta se había metido debajo de sus uñas causando su desesperación por quitársela y arrojarla lejos de él.

Se tomó unos minutos para volver a respirar con tranquilidad y hasta eso, casi estaba cerca del techo de tanto que se había elevado. Sacudió su cabeza y miró hacia atrás: tenía que irse, pero la puerta por donde había entrado ya no existía, de hecho, nada quedaba de aquel lugar, la mitad de la sala se había vuelto oscura, densa, como un agujero negro que iba absorbiéndolo de a poco para que sufriera, para que sintiera la desesperación de no poder escapar de ahí ni aunque se esforzara.

—¡¡Huye!! —escuchó un grito que no supo de donde salió, pero no dudó en hacerle caso. Llegando hasta el otro extremo y al tocar el pomo de la puerta, como si hubiese desencadenado un huracán, se sintió succionado hacia el vacío. Se aferró con fuerza a la puerta ¡por nada de mundo iba a dejarse vencer! No podía, no podía morir ahí solo, sin que nadie supiera de él, sin que pudiera llegar a cumplir sus sueños ¡había tanto por hacer! Tanto… tanto…

«No puedo morir» se dijo y repitió hasta que la desesperación le arrancó algunas lágrimas. Sus dedos iban perdiendo fuerzas… Shino estaba por darse por vencido cuando unos huesudos y asquerosos dedos se aferraron a su muñeca, tenían como filamentos pegajosos que se pegaron a su piel, como los de un bicho.

Su salvador era un ser realmente horriblemente. A él le gustaban mucho los insectos, pero nunca había visto nada similar en su vida. Medía como unos setenta centímetros y parecía tan endeble como hormiga: flaquito, con las alas de moscardón rotas, como sucede con las plantas que son comida por las larvas. Sus ojos reflejaban una pena tremenda y un miedo que se volvía tangible.

—Vete pronto o te arrepentirás —dijo el bugul noz, ese ser raquítico que había demostrado tener la fuerza suficiente para salvarlo —¡¡¡Vete!!! —gritó estrepitosamente antes de que Shino tuviera posibilidad de hablar.

Inmediatamente, hizo una reverencia y sintió como lo pateaban haciéndolo caer al suelo. Cayó de bruces, rompiéndose el tabique de la nariz. Pronto empezó a sangrarle, sin embargo, aquello lo había salvado de algo mayor: el suelo seguía desapareciendo y aquella negrura absorbía todo y si no se movía con rapidez, lo iba a absorber a él. Veía los restos, seguía viendo esqueletos sangrar rosas, seguía viendo huesos flotar a su alrededor y ahora, una neblina azul se impregnaba en el ambiente. El aire se volvía tóxico, le estaba costando respirar, de por sí, con la nariz rota, le estaba costando, apretando su nariz para que parara la hemorragia y respirando por la boca cuando era sumamente necesario. Tomaba aire y contenía la respiración lo más que podía. Pero el lugar era enorme. No había escapatoria.

Escuchó un grito desgarrador una vez más. El bugul noz lo quería fuera y él no sabía cómo escapar. Se arrepentía de seguir leyendas, se arrepentía de estar ahí. Se arrepentía de ser un maldito ninja apegado a los insectos.

Corrió con la mano ensangrentada. Ya no le importaba contener o no la hemorragia. Trastabilló varias veces, hasta que finalmente, obvio un escalón y acabó cayendo al suelo. Se sujetó de una tela roída por el tiempo, tan sucia y amarilla que cuando la tocó, sintió que el paso de los años también lo alcanzó a él.

La tela cayó al suelo descubriendo un espejo roto. Shino alzó la vista y se vio con horror. No se había dado cuenta de ello antes y ahora que se veía bien, que observaba cada parte de su cuerpo al detalle, ya era tarde. Su centenar de ojos parpadearon frente a su reflejo y las patas vellosas se posaron en el espejo. Estiró su lengua ¡quería gritar! Y sólo zumbó.

Ya era tarde. Ya no había vuelta atrás. Siempre había adorado a los bichos, le parecían increíbles, fascinantes. Y ahora, era uno de ellos.

Y ahora, ya no quería serlo…



Estos bichitos bugul noz son tan feos como el diablo, pero más buenos que el pan. Según estuve leyendo, debido a su apariencia horrenda, suelen espantar a los humanos para protegerlos de males mayores en los bosques, que es en donde habitan. Son super simpáticos, pero su apariencia no los ayuda. Y esto es sumamente difícil para usar en un relato de terror, así que me tuve que ir por otros lados para incluir al susodicho.

Espero lo hayan disfrutado.

¡Un abrazo!

17 comentarios:

  1. ¡Me encantó! A mí también me pasa que me encantan los bichos y, al mismo tiempo, me dan un poco de yuyu *__* Será porque no estamos acostumbrados a verlos tan de cerca (y menos a imaginarlos del tamaño de elefantes jajaja) Me pareció muy interesante la nota que dejaste al final.
    ¡Un besazo, Roxy!

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    1. A mi por el contrario, siempre me han dado mucho asquito los bichos, de cualquier tipo >.< y cuando veo las fotos así, bien ampliadas y es peor xD pero dan ideas tan random como estas xD
      Gracias, me alegro que te gustara
      ¡Un besazo!

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  2. Espero que puedas sentirte mejor, que el clima mejore hasta ser de tu agrado.

    Que historia la que contás, con un final inesperado, sobre todo para el protagonista.

    Besos.

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    1. ¡Gracias por los buenos deseos! Me encanta el final, porque yo tampoco esperaba escribir algo así XD
      ¡Muchos besos!

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  3. Hola reina , ya decía yo que algo tenía que sucederte , bueno espero que mejores y todo se pase , tú mucho ánimo ..
    Y bueno tu relato esta lleno de imaginación y saber transmitirlo , me ha gustado mucho aunque lo bichos no tanto , pero todo es necesario en este nuestro planeta .
    Un abrazote grande.

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    1. Eso, eso, pero ya andaré dando señales de vida más seguido, palabra de bloggera :)
      Me encanta que lo disfrutes y sí, desgraciadamente, como dices, son un mal necesario que necesitamos que haya equilibrio.
      ¡Un abrazo!

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  4. Que intenso es . Lo narras tan bien que se siente angustia como si se estuviera viviendo. Muchos besos.

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    1. ¡Qué genial lograr eso! Me alegra que te haya gustado.
      ¡Muchos besos!

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  5. Muy buen relato te da miedo y desesperación y te sorprendes al final Te quedo de lujo y lo hiciste super original. Te mando un beso

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    1. ¡Gracias! Que gran comentario <3 <3 <3 me alegra haber conseguido esas reacciones,.
      ¡Un beso!

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  6. Un relato muy imaginativo y descriptivo. Y con una angustia que va creciendo y consolidándose hasta el sorprendente final… Muy bueno, amiga.

    Un abrazo, y pronta mejoría, amiga 😘

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    1. Hay varias escenas muy surreales que me encantó escribir aquí, espero repetirlo en algún otro texto.
      ¡Un abrazo!

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  7. Que tremendo relato!
    Qué aventura más trepidante y escalofriante que pasó Shino desde que esa mano lo arrastró hasta el fondo de la cripta. Y pensar que solamente quería la ayuda de esos bichitos para mejorar sus habilidades. Las escenas son espeluznantes, me dejaron helada, y el final me impacto! Pobre chico, le fue super mal. !Me fascino!
    Deseo que todo te vaya bien, y que te recuperes muy pronto.
    Abrazo

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    1. ¡Los bichos provocan eso! Me gustó mucho esa idea y tenía que aprovecharla al máximo ¡qué genial que haya causado eso! Me alegra que las escenas se hayan visto de esa manera.
      ¡Un abrazo enorme! Y gracias por los buenos deseos <3

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  8. Holaaa (。◕ ‿ ◕。)/ Roxana, si mal no recuerdo es la primera vez que leo un relato que contenga bichos, la verdad no soy muy amiga de ellos, aunque hay unos muy hermosos, el relato me hizo recordar que hay gente que tiene fetiches con los bichos, incluso creo que hay un episodio de caso cerrado que tiene que ver con esto XDDDD

    De todas formas me ha gustado el relato ha estado bastante intenso, y me ha gustado que para mi haya sido inusual :D


    Espero puedas pasarte que estés bien!

    穛 S4Ku SEK4i®

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    1. A todo esto amiga tú podrías explicarme de que va la web Ko-Fi????

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    2. Los bichos no son muy común en la literatura, a menos que hayas leído 'La metamorfosis' algo que te recomiendo muchísimo de kafka porque el protagonista se transforma en bicho y sufre como si no lo fuera, que su primera idea es que convertido en bicho va a llegar tarde al trabajo ¡sublime!
      ¡Un abrazo!

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¡Hola! ¿Cómo estás? Gracias por pasar a leer mi blog y agradezco que vayas a comentar. Me encanta leer sus opiniones.

Pueden escribir lo que gusten, tienen todo el espacio que quieran para comentar ¡Y no se echen para atrás por ser una entrada vieja! Yo responderé el comentario sin importar la fecha <3

¡Qué tengas un lindo día!

¡Un abrazo enorme!

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