sábado, 7 de julio de 2018

El sacrificio de Isaac — Parte II

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Como prometí ¡estoy de nuevo! Un día tarde,  pero más vale tarde que nunca >.< (?) ¡Finalmente! Después de tanta entrega, tanta intriga y tanto todo ¡tengo la continuación de este cuento! Y tendrá una tercera parte, que me ha quedado larguito, así que ahora sí, sin falta y con menos espera, (ya lo subiré mañana), dejaré la continuación <3

De momento, los dejo con la historia :)



La cerradura había sido fácil de abrir. A pesar de que había obras valiosas en el lugar, no tenían ningún tipo de alarma que delatara su presencia. Entraron los cuatro, en esta ocasión, Maya se quedó cerca de Ciro para evitar que hiciera alguna tontería.

Myrddin iba más cómodo en el bolso con Maya hacia el pasillo clausurado. Se detuvieron ahí y Maya iluminó la habitación haciendo aparecer una bola de fuego en su mano pudiendo ver a la perfección el lugar. 

—¿Lo sientes de nuevo? —Le preguntó a Ciro quien negó con la cabeza sin decir nada más.

—Afortunadamente, vinimos preparados —dijo Francis poniéndose de cuclillas en el suelo y sacando sus herramientas de trabajo. Si había algo ahí, lo iban a encontrar con un buen hechizo.

Hizo un dibujo en el suelo con tiza amarilla, formó un circulo con una espiral en su interior y líneas oblicuas a su alrededor, al lado de cada una de ellas, fue dibujando una runa hasta que terminó el dibujo completando la primera parte del hechizo. 

Mientras Francis trabajaba,  Ciro se fue por el pasillo y Maya lo siguió deteniéndolo de la manga de su abrigo.

—Oye, dijiste que no actuarías solo de nuevo.

—Está por aquí, se mueve —le dijo señalándole el final del pasillo. Maya sabía lo sensorial que era Ciro y si decía que aquello que buscaban estaba en ese lugar, le creería sin dudarlo, pero quería avisarles a sus hermanos, sin embargo, el fénix estaba decidido a encontrarlo en ese momento, teniendo que dejar ese pequeño detalle para después.

Maya forzó la entrada de tesorería y buscaron en la pequeña habitación. Ciro se paró frente al escritorio con el ceño fruncido a causa de su fallo una vez más. Se  frotó la frente y miró a su alrededor y acabó enfocando la vista en el techo encontrando la misma pintura del pasillo en el techo.

—Maya, Ciro, salgan de aquí ahora —dijo Myrddin desde el bolso. Ambos lo miraron sin entenderlo— Ahora —insistió. Maya asintió dirigiéndose hacia la puerta cuando ésta se cerró y se bloqueó, impidiéndoles salir de allí.

Forcejeó un instante, el fénix la ayudó sin éxito mientras la habitación se comenzaba a llenar de un humo de blanco impoluto, cubriéndolo  hasta las rodillas en escasos segundos hasta que finalmente, cubrió toda la habitación dejándolos sin punto de visión.

El fénix tanteó el aire y tomó la mano de la mujer y la atrajo hacia él, ambos sabían que en ese momento, debían permanecer juntos y buscar la forma de escapar. 

La visibilidad fue haciéndose mayor con el pasar de unos minutos y pronto pudieron darse cuenta de que habían desaparecido de la tesorería y estaban en un ambiente al aire libre. No había muebles ni puertas ni paredes, era como si hubiesen sido transportados fuera por causa de aquella niebla que los había envuelto en tan pocos segundos.

Un viento frío que helaba los huesos soplaba en medio de la nada. Había unos cuantos abedules alrededor de ellos, pero no más signos de que hubiese vida a varios kilómetros a la redonda. A lo lejos, algunos edificios relucían imponentes, sin embargo, llegar hasta allí no parecía ser algo sencillo, caminando, posiblemente les tomará todo el día y un poco más por la lejanía de la urbanización.

Maya se dio cuenta de que aún seguía abrazada a Ciro y se separó de él ligeramente sonrojada mientras que el fénix la veía sin entender nada de lo que sucedió, pensando que era raro verla con ese tono en sus mejillas, palpó su frente preguntándole si estaba bien.

—Los humanos no tienen ese color natural ¿no es así? —preguntó y ella sólo sintió sus mejillas arder mientras corría el rostro y se lo tapaba con las manos. Sonrojarse en frente del fénix no era una de las cosas más fáciles de llevar considerando que no quería explicarle exactamente por qué había ocurrido.

—Estoy bien, ya se me pasará —advirtió comenzando a caminar por el sitio— ¿no te suena familiar este sitio? —Volteó a verlo intentando recordar por qué el sitio le resultaba tan familiar.

El fénix enseguida comenzó a seguirla mirando el cielo rojizo, los colores no cambiaban como naturalmente pasaría al anochecer, sino que seguía el mismo cielo rojizo como si fuera consumido por el fuego, algo extraño, hasta las nubes que cubrían el firmamento parecían transmitir esa misma sensación: todo combustionaría pronto.

—¿No se parece a la pintura? Salvo por el cielo —dijo Ciro con las manos en el bolsillo. Maya giró sobre sus talones dándose cuenta de la similitud cuando vio a alguien acercarse por detrás de él.

Gritó advirtiéndole elevando su mano lista para atacar al hombre que llegaba con unas cuerdas y un hacha en su mano y se dio cuenta de que no podía usar su magia ni sus conjuros ni invocar el fuego para ello.

—¡Agáchate! —gritó corriendo hacia él, sin embargo, el fénix la sorprendió tomando al hombre del brazo, dándole un golpe en el plexo solar y echándolo al suelo con tan facilidad que dejó a la mujer anonadada. ¿En qué momento había aprendido eso? El fénix parecía ser una caja de sorpresas y no se daba cuenta de todo lo que era capaz de hacer y por eso mismo y su falta de memoria, tampoco podía decirles exactamente todo lo que sabía de él.

Maya se acercó y vio al hombre yacer en el suelo hasta desvanecerse como la misma neblina que los había llevado hasta allá. Miraron los restos de la neblina que se desvanecía en el aire e intercambiaron miradas entre ellos.

—Hay que salir de aquí cuanto antes —aseveró Maya tragando saliva tomando la mano de Ciro y alejándolo de aquel lugar. No podían darse el lujo de separarse un poco si quiera, de usar sus poderes al menos— ¿puedes usar tus poderes? —preguntó mientras andaban.

Él extendió su mano e intentó cubrirla por el fuego sin éxito alguno, dándoles a entender que lo mismo que los había llevado hasta allí, los estaba privando de sus habilidades y seguramente, no era por algo bueno. Tendrían que ser cuidadosos en ese momento.

—Myrddin —llamó al libro dentro de su bolso, sacándolo del mismo sin conseguir una respuesta de él.

—Posiblemente, su magia sea muy débil para poder usarla aquí dentro —asumió el fénix al ver que el libro era sólo un libro. 

La expresión de tristeza de Maya no se redujo por saber eso, sabiendo que necesitaban salir de ahí cuanto antes ¿Myrddin estaría bien tanto tiempo sin magia? No quería averiguar cuáles eran las posibles consecuencias de eso, por lo que se apresuró en su camino junto con su compañero: perder tiempo no estaba entre sus opciones.

Avanzó unos pasos cuando Ciro la detuvo señalándole su lugar a la derecha y viendo a sus hermanos del otro lado, como si hubiera una pared invisible que los separaba. Se acercaron hacia ellos y notaron que todo ‘su mundo’ terminaba ahí como estuviera cortado.

—Realmente estamos dentro de la pintura —murmuró despacio poniendo su mano en la pared notando que tanto Johann como Francis podían verlos apresurándose a intentar sacarlos de allí, sin éxito. La pintura era sólo una pintura y a menos que encontraran la forma de sacarlos de ahí, estarían perdidos.

—Quédense ahí, buscaremos la forma de traerlos de nuevo —dijo Francis sabiendo que la invocación que estaban haciendo con anterioridad no serviría de nada.

Ambos asintieron, no tenían mucho más qué hacer que esperar, que si estaban en lo cierto, la pintura tenía un espacio delimitado y no tendrían mucho para donde moverse. Sin embargo, la neblina que los había llevado hasta ahí de nuevo, volvió a hacer de las suyas, cubriendo todo a su alrededor. Maya tanteó la mano del fénix, sin éxito cuando sintió que algo la tomaba de la cintura y la golpeaba en la espalda. Cayó al suelo adolorida, intentando incorporarse para combatir aunque no tenía visibilidad más allá de su nariz.

Pronto cayó inconsciente con el nuevo golpe que recibió en su cabeza. Lo último que escuchó fue la voz de Ciro y sus hermanos, preocupados por su destino y lo que verían al disiparse la neblina.






<<Primera parte

¡Un abrazo!


10 comentarios:

  1. Anticipaste que iba a ser mejor y cumpliste con tu promesa, es muy bueno.
    Yo diría que el cuadro es más que un cuadro, sea una dimensión de bolsillo o un portal a algo. Pero es algo que revelarás en la siguiente parte.
    Algo o alguien que restringe los poderes de Maya y de Ciro, parece peligroso.

    Me parece que Maya podría ser comparable a Sofía Electra Valentino, quien también se habría preocupado por Myrddin.

    Besos.

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    1. ¡Qué bueno que te gustó! Quiero terminar un dibujo de Ciro y subiré la última parte del relato, que es la que me falta postear por aquí <3

      Me parece que podría ser esa equivalencia, en todo caso, creo que las dos se llevarían muy bien si se topan alguna vez.

      ¡Muchos besos!

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  2. Impresionante cuento nos dejaste y como siempre lleno de intriga y acción , da gusto leerte y aunque a veces por tus compromisos te retrasas no importa merece la pena esperar .
    Un abrazo y cuidate mucho y que todo te salga a pedir de boca ..
    Feliz semana.

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    1. Qué gusto que lo disfruten aun con mis largas esperas <3 Gracias, Campi, siempre es un gusto leerte y tenerte por aquí.

      ¡Feliz semana! ¡Besos!

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  3. Uy lo dejaste super interesante. Quiero saber que pasará . Te mando un beso Extrañaba leerte.

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    1. También lo extrañaba <3 gracias, se aprecia eso <3

      ¡Un beso!

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  4. Wow, y aún habrá tercera parte *__* Estoy deseando descubrir cómo escapan, y me encanta el personaje del fénix. ¿Te dije que me encanta el nombre de Ciro? ¡Es precioso!
    Un besazo, Roxy

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    1. ¡Habrá tercera parte! Palabra que sí <3 Me encanta Ciro, suena tan melódico y hecho para el fénix.

      ¡Muchos besos!

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  5. Ya está el próximo jueves de relatos

    https://deraiceslasalas.blogspot.com/2018/07/convocatoria-jueves-de-relatos.html?m=1

    El tema es Hablemos de nuestros nicks.

    Un abrazo.

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    1. Como siempre, eres un dulce avisándome <3

      ¡Muchos besos!

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