domingo, 1 de abril de 2018

Envíame un ángel — Parte I

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Intentando retomar un poco un ritmo más seguido de publicación por aquí >.< no sé si a diario, pero daré señales de vida más seguido que últimamente, estoy más intermitente que de costumbre y no me gusta eso u.u 

Les cuento que hoy, primero de abril, comienza el Camp NaNo ¿y cómo no? Que yo me he sumado con un reto no menos importante de 30.000 palabras en un mes. Pienso escribir todo lo que pueda e ir adelantando de mi novela Mientras duerme el sol, que será con ella con la que voy a participar :) así luego llego a publicar aquí los capítulos que me faltan nomás +0+

Por lo pronto, hoy les traigo un cuento que iba a publicar en unos días, pero a pedido, estoy aquí de nuevo con historias de Fuyuki y Kakashi, que pueden leer más de ellos en El cielo a mi favor. ¿Cómo no? Me entusiasmé escribiendo ésta y la he tenido que dividir así no les sea pesada la lectura, por lo que publicaré hoy una parte y mañana la que sigue <3


Envíame un ángel

Tan sólo eran dos.  Dos pequeños engendros que le ponían la vida de cabeza y actuaban como si fueran cien. Su esposa no estaba en casa, había salido a hacer las compras y él había quedado solo cuidando a sus hijos. Pero resultaba ser más sencillo cuando Fuyuki estaba en casa que a él, le hacían poco caso. Quizás porque su mujer era mucho más determinada para hacer las cosas y eso, sus hijos lo sabían bien, incluso, en la difícil etapa que estaban los gemelos del yo solo, del no y del por qué, con berrinches incluidos y todo, ella llegaba a manejar mejor la situación. Kakashi lo afrontaba lo mejor que podía. Se había dado cuenta de algo hacía mucho tiempo: no era igual cuidar niños ajenos a sus propios hijos. Por mucho que pudiera creerse con algo de experiencia, la práctica le demostraba que aún aprendía.

Ahora, él se veía corriendo, que un descuido y ya hacían algo. Cómo bien sabía, tenía que tener los ojos bien abiertos y un par extra para ellos, que estaban jugando cuando vio a Anzu de alpinista. Bajó a la niña del último estante de la biblioteca —y vaya a saber Dios cómo había llegado allá arriba, que sólo se había sentado a leer la primera página de su libro— cuando escuchó un ruido en la cocina de un cristal rompiéndose. Dos minutos había quitado la vista de encima de Kazuki y ya había dejado de lado a Cheese-kun, ese horrendo muñeco amarillo de su esposa y ya estaba haciendo de la suyas en la cocina ¡no le daban descanso! Y eso que era su día libre. Pero como es bien sabido, cuando tienes hijos los días libres no existen.

Apenas llegó con Anzu en brazos, vio a Kazuki sacar una galleta de entre los vidrios que habían quedado del tarro donde las guardaba. Fue quitarle rápidamente la misma para que no la comiera, si tenía un vidrio, se lastimaría y ya se veía en urgencias. Ahora, debía limpiar y estaba pensando seriamente la opción de atarlos en algún sitio donde no se movieran. No podía evitar pensar que si eran así con dos años, cuando aprendieran a manejar su chakra iban a hacer volar la casa. La imagen vino a su mente y prefirió espantarla: suficiente tenía con ellos ahora como para que su imaginación se sumara.

—Bien ¿y si hacemos algo menos peligroso? Creo que había unas hojas por aquí. Dibujemos algo —dijo después de poner a sus hijos en el suelo, sentándolos en la mesa del comedor buscando las dichosas hojas intentando mantenerlos concentrados en algo por un momento, aunque fuera dibujando.

—¡Incel! —le dijo Kazuki siguiéndolo hasta la estantería donde estaban las cosas.

—Pincel no. Se ensuciaran completos —le respondió el sacando una caja de crayones.

—¡Incel! ¡Incel! —repitió rápidamente la palabra haciendo una rabieta el pequeño y ante un profundo y largo suspiro de su padre, acabó cediendo viendo la sonrisa del niño al llevar los pinceles y la caja de pinturas consigo. Se rascó la nuca sin pensar si había estado bien o no ceder ante eso, más, no le dio importancia al verlo tan contento.

Kakashi se sentó en la mesa con sus hijos y aunque intentó darle algunas indicaciones, ambos le dijeron que estaban bien solos. Sí, estaban en esa etapa en que querían ser independientes pero aún no tenían idea de cómo, sólo ese deseo que no sabían cómo manifestar más que de esa manera tan prepotente que la edad les daba. Aun así, eran sumamente mimados y eso podía fomentar algún berrinche, como ahora que le había concedido las pinturas en vez de los crayones. Pero eso le daba una oportunidad de sentarse y leer un poco mientras estuvieran tranquilos dibujando y pintando, él podría encontrar un poco de paz y dedicarse a la lectura, que entre el trabajo y la familia, poco tiempo para sus hobbies quedaba.

Apoyó el codo sobre la mesa y se sumergió en el libro. No era el Icha icha —aunque seguía siendo de sus favoritos—, su esposa le había regalado una novela hacía poco y hasta ahora, tenía tiempo de sentarse a leerla. No tenía la pluma de Jiraiya, pero no podía negar que estaba bastante interesante, tanto así que cuando levantó la vista para ver qué es lo que estaban dibujando sus retoños, se dio con que Kazuki estaba usando de lienzo a su hermana, pintándole la cara, el cabello y hasta los brazos. Y ella, sin darle importancia, seguía en su dibujo en la mesa ¡la mesa! No supo para qué se molestó en darle las hojas cuando habían obviado cualquier instrucción dada.

Se levantó de golpe tirando el libro y quitándole los pinceles, quedando manchado él también con la pintura en el proceso, causando el llanto de los dos niños en un santiamén.

—Fuyuki me matará —murmuró por lo bajo cerrando los ojos para momentos después, tomar a sus hijos en brazos y llevarlos directo al baño después de hacer un intento por calmarlos.

Apenas los dejó en el suelo para abrir las llaves del agua, ambos salieron corriendo del cuarto de baño diciendo que no querían tocar el agua. Así, Kakashi se vio en la persecución de ambos por la casa, que aunque no eran rápidos ¡eran dos! Y podría jurar que se ponían de acuerdo para hacer las cosas con el lenguaje no verbal y hacerlo perder tiempo. Al menos, daba por hecho de que serían buenos trabajando en equipo, que hasta ahora, ninguno lo había decepcionado de lo bien que se llevaban y organizaban para hacer travesuras. Aunque era sólo en esa materia en las que se lucían, bien podrían explotar ese potencial en algo útil cuando tuvieran edad.

Por lo menos, podía valerse de sus artes ninjas, apareciendo frente a su hijo haciéndolo caer de la sorpresa al suelo, mirando por sobre su hombro hacia atrás, como jurando que lo había visto en el pasillo en el segundo anterior. Para cuando lo tomó en brazos, alcanzar a Anzu fue mucho más fácil, que su hermano era el caudillo que guiaba sus pasos.

—Su madre no querrá verlos si están en estas condiciones –y fue cuando Kazuki le puso la mano llena de pintura aun fresca sobre la máscara, dejándole la mano marcada justo donde estaba su boca. El niño se rio sonoramente ante la expresión de cansancio de su padre mientras su hermana lo imitaba. Al menos, ya no lloraban.

Kakashi volvió a buscar paciencia y los llevó al cuarto de baño una vez más.

—Se bañaran y no hay más discusión —sentenció llenando la bañera y limpiándolos antes de meterlos en el agua. Les había puesto algunos juguetes de baño, un barquito, un pulpo y un tiburón. No eran sus favoritos, pero los de sus hijos sí. Y en cuanto superó la discusión de las razones por las que bañarse no era bueno y el por qué no dejar que Anzu fuera verde como el cabello de su madre, logró meterlos en la bañera consiguiendo su primera victoria del día al ver que se quedaron un poco más tranquilos ahí después de que negociara que, si se bañaban, irían a tomar un helado, porque, bandidos como eran, sabían conseguir las cosas a tan corta edad. De nuevo pensaba en lo que le esperaba cuando crecieran.

Por fin, logró secarlos y comenzar a vestirlos cuando sintió el graznido de Iwao-kun, la mascota de Fuyuki —un pato que no había llegado a cocinar por un accidente—, que era precisamente, la alarma que les decía que ella había llegado a casa, por lo que, sin que lograse terminar de vestir a Kazuki, el niño salió corriendo a los trompicones a recibir a su madre en la entrada, que estaba quitándose los zapatos después de dejar las bolsas de los mandados en el suelo, viendo con la sorpresa pintada en la cara como su hijo salía vestido sólo con la ropa interior, incluso, pasando a Iwao-kun al llegar al recibidor.

—¿Por qué estás sin ropa, Kazuki-chan? —preguntó la mujer tomando al niño en brazos dirigiéndose al interior de la casa en donde veía a su esposo llegar con su hija.

—Papá dijo de tomar helados —ella lo miró arqueando la ceja derecha con una sonrisa viendo la obra de arte que estaba en su máscara.

Su esposo se encogió de hombros.

—Iremos por un helado, pero primero, te vas a vestir o te resfriaras y no podrás salir por el helado. Y Kazuki-chan no quiere eso ¿no? —le dijo ella mientras el niño negaba con la cabeza y aceptaba ir a cambiarse.

Kakashi se bajó la máscara y le dio un beso a su mujer. Y ella aseguró que quería explicación para lo que había pasado en su ausencia.

—Tus hijos no me respetan.

—Son tus hijos también —le recalcó ella, sabiendo que ella había usado esa frase alguna vez— y es sólo una etapa —le dijo mientras buscaba una camiseta y un pantalón y vestía a Kazuki.

—Soy su padre y el Hokage de la aldea y aun así, no me respetan.

—¿Tú también entrarás en la etapa de los berrinches? —Se burló ella al mirarlo por sobre el hombro.

—Me mimetizaré con ellos —aseguró soportando que Anzu jugara con su máscara mientras la tenía en brazos, subiéndola y estirándola en su cuello mientras él intentaba tener una charla tranquila con su esposa, algo que no sucedía más que por breves momentos cuando sus hijos dormían.

—No seas tonto —dijo en tono melodioso— Kazuki, déjate la camiseta puesta o no habrá salida —dijo sin voltear, habiéndolo visto por el rabillo del ojo intentando quitarse la ropa.

El niño se cruzó de brazos haciendo un puchero dando una patada al suelo.

—¿Lo ves? Así le pones límites.

—¡Papi límites! —Gritó Anzu subiéndole la máscara casi a fuerzas hasta los ojos.

—Papi límites se irá a cambiar ahora —le dijo a la niña tomándola en brazos y dejándola en el suelo— si siguen portando bien, enseguida saldremos.

Su esposo asintió y dirigió a la habitación a cambiarse la camiseta mientras recordaba que no había limpiado la mesa del comedor, por lo que la obra de arte de sus hijos aún seguía fresca en ella, saliendo de la habitación como un rayo llegando cuando ella ya había descubierto el pequeño desastre montado. Y no era lo único, que aún quedaba el galletero en la cocina. Y quizás, alguna otra que no había descubierto ni quería descubrir ahora.

—En mi defensa, son dos. Y no me respetan —dijo él mientras ella lo miraba reprochante con media sonrisa como diciéndole «eso no es excusa».

Y justo cuando quiso decir algo más, se escuchó el grito de Pakkun vestido a medias con un vestido rosado mientras los gemelos corrían detrás de él con lazos de colores y un par de adornos para el cabello que le habían sacado a su madre.

Ambos intercambiaron miradas asomándose a ver por donde había salido el niken.

—¿Crees que estará bien? —preguntó ella.

—Podría ser la misión más peligrosa de su vida —respondió Kakashi sintiendo pena por lo que estaba pasando el nikken, que no era el único que alguna vez había sufrido los ataques de belleza que sus hijos eran capaces de hacer. Alguna vez se había despertado de su siesta hasta con las manos llenas de esmalte de uñas y el cabello con diferentes trencitas y accesorios varios. Era ese momento donde suspiraba profundamente, se encogía de hombros y se quitaba todo después de pedirles que no volvieran a hacer eso, algo que les entraba por un oído y les salía por el otro.

Fuyuki se rio y después de mandar a que se cambiara una vez más, fue tras Pakkun sintiendo el graznido de Iwao-kun tras ella. Apenas llegó, tomó al niken en brazos quién ya estaba con lazos y trencitas encima, suplicando ayuda. Eran niños después de todo y aunque no le simpatizaba que lo usarán como juguete, mucho más no podía hacer que intentar desaparecer de su alcance. Y mientras Kakashi había estado entreteniéndolos, Pakkun había descansado, pero ahora, volvía a ser el centro de atención. Después de todo, eran los hijos de Kakashi y hacía de tripas corazón aguantando, más si había una buena comida y una cama cómoda al finalizar el día.


Niken: es un perro ninja, que tiene la capacidad de controlar el chakra. Además de que hablan.

Icha icha: es una serie de libros eróticos a la que Kakashi es aficionado.Tiene tres tomos y un cuarto a medias debido a que el autor, Jiraiya, murió antes de finalizarlo. 

Creo que no me he olvidado de ningún término, si se me ha pasado alguno, me avisan y lo agrego a las explicaciones :) de paso, les cuento que esta historia surgió en base a un reto de La aldea escondida entre las hojas, que trataba de situar a los personajes siendo padres. Y bueno, aquí vino todo esto.

El dibujo fue otro de mis experimentos con el photoshop ¿qué les parece? Casi que me fui a los colores pasteles, me encanta cómo quedó <3

¡Un abrazo!


18 comentarios:

  1. Ese Kakashi es todo un loquillo xD

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  2. Que personalidades tan..especiales las de esos personajes.

    Me gusta mucho Mientras duerme el sol.
    Besos.

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    1. Como dicen: rompieron el molde al hacerlos ¡y qué suerte! que tener más como ellos sí que es un trabajo a tiempo completo XD}

      Pronto subiré más de esa histori ;D

      ¡Un abrazo!

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  3. Aissss, qué adorables toda la familia *__* Conseguiste que sintiera el mismo desasosiego de Kakashi persiguiendo a sus criaturillas (porque mamma mia, ¡qué diablillos! no le dejan respirar)
    Con ganas de leer la siguiente parte :3
    ¡Y gracias por las aclaraciones! No se me ocurre ninguna más.

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    1. ¿Verdad que sí? Son hiper tiernos <3 Aunque es cierto que Kakashi tiene que multiplicarse para poder cuidarlos XD que no le dan descanso.

      ¡Un abrazo!

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  4. Son como dicen la compañera diablillos todo terreno ajja.
    Roxana , si publicas el libro por favor dilo para poder adquirirlo ok ..un besazoooooooo

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    1. Cuando lo publique, serás la primera en saberlo ;D ¡Un abrazo!

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  5. (。◕ ‿ ◕。)/ Holaaa!!!
    que chicos mas revoltosos, me ha encantado la historia como siempre escribiendo algo completamente hermoso.

    Espero puedas lograr el publicar más como quieres amiga, no te frustres si no puedes, gracias por compartir siempre tus encantadoras historias.

    Espero puedas pasarte por mi humilde espacio ♥

    穛 S4Ku SEK4i®

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    1. Son pequeños diablillos, como han dicho XD y tienen la energía del mundo encima.

      Intentaré no hacerlo, aun así, haré mi mejor esfuerzo para no estar tanto tiempo desaparecida.

      ¡Un abrazo!

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  6. Te quedo bien el dibujo y me quedo con ganas de mas. Me gusta Kakashi . Te mando un beso

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    1. ¡Qué alegría que te guste! Kakashi es un encanto <3 ¡Besos!

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  7. Me ha gustado mucho esta parte uno, me gustan todos los personajes, una familia hermosa.
    Los chicos son adorables.
    Abrazo!

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    1. Los niños son adorable y traviesos. Me encantaron <3
      ¡Un abrazo!

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  8. Yay! Olvide decirte que le dibujo te quedo muy lindo, los colores pasteles te quedaron perfectos.

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    1. Le da una sensación de calidez al dibujo, me encanta <3

      ¡Un abrazo!

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  9. ¡oiii! Adoro a Kakashi, aunque esté como una cabra.
    Animo guapa, seguro que podrás hacer todo lo que te propongas.
    Un besito

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    1. Ajajajajaja tiene sus momentos también XD
      Gracias por los ánimos <3
      ¡Besos!

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