viernes, 2 de marzo de 2018

El cielo a mi favor: Capítulo 2 — Enmascarado

¡Hola a todos! ¿Cómo están?Sí, que he estado muy desaparecida en estos días, que no he tenido un día tranquilo. He tenido más de un problema en casa, que si mi madre venía saliendo mucho mejor de un infarto que tuvo hace poquito, mi hermana tuvo un ataque de pánico y acabó internada y no fue hasta la madrugada del lunes que acabó estable. Trabajo, por montones, además de que, creo que no les había contado que estoy trabajando de embajadora en Inkspired están más que invitados a sumarse y si usan el link que les dejo arriba, mejor que así salen referidos por mí—. Estoy en la sección de comunidades, especialmente, la de cuentos, pero hay muchas interesantes para que vayan uniéndose.

El equipo es genial, los chicos son más que motivados y han ido surgiendo ideas de lo más interesantes. Lo cierto es que hay bastante traabajito para hacer y entre todos mis pendientes, he tenido poco tiempo para escribir, leer o tener un momento de ocio. Pero ya intentaré ir un poco más al día con esto en los próximos días.

Ya que estoy por aquí, los invito al grupo en Facebook donde podrán ir enterándose de todas las novedades que vayan surgiendo en la comunidad <3

Y creo que ya con la publicidad correspondiente hecha, los puedo dejar con el capítulo. Espero les guste <3




Capítulo 2

Enmascarado 

La carta había llegado como una advertencia a la oficina del Hokage. Era una pequeña tarjeta de presentación que contaba con un mensaje corto: 

Mi estimado Hokage. Esta noche me haré con el pergamino de jutsu prohibidos. Ruego no me esperen despiertos.

Atte., Su amigo, el Barón fantasma

Y al final de este mensaje tan escueto, había un dibujito de él mismo Chibi, como su firma de autenticidad. Nunca era igual, por lo que era fácil detectar cuando había una falsificación y no era él quien los atacaba.

El Hokage no estaba a gusto con el mensaje. Había rumores sobre ese bandido y un listado de robos que había hecho: uno más valioso que otro. Lo peor era lo escurridizo que podría ser. No sé caracterizaba por ser violento ni tampoco por sus grandes jutsu de ataques, sino, por lo bueno que era para huir. Cada uno de sus robos era un espectáculo y nunca repetía su huida. Era un tipo ingenioso y con carisma, lo que hacía que fuera amado y odiado por igual. Como ya contamos antes, sus apariciones eran espectáculos llenos de trucos: verlo en vivo era un agasajo, al menos, para los que solos lo veían pues, quién era su víctima no era precisamente quién más feliz se ponía.
 
—¿Qué haremos con él, Hokage-sama? —Le preguntó Iruka a Kakashi.

El ninja seguía con sus manos entrelazadas a la altura de su barbilla.

—Lo atraparemos. Podrá ser un maestro del engaño, pero se enfrenta a otro maestro del engaño —estaba más que confiado en que podía ganar, más con esa advertencia ¿Sería real que estaba avisándole de sus planes? ¿Por qué? Debería tener cuidado para poder atraparlo, era su principal pensamiento: Konoha sería quién atraparía al bandido y revelaría sus secretos.

Se preparó todo para evitarlo. Aunque algo le decía que si tenía la valía para avisar de su ataque es porque tenía la suficiente confianza como para ganar la partida, lo que hacía pensar al Hokage sobre ser mucho más cuidadoso al respecto, después de todo, no era que se hacía fama por nada, pero por su honor que no iba a dejar que nada escapara de la aldea por manos de nadie, no al menos mientras él estuviese de guardia.

Salió de la oficina momentos después. Había cosas que quería hacer fuera de ella, en realidad, cualquier lugar era mejor que la oficina, era un hombre de acción después de todo, no alguien que estaría a gusto firmando y sellando papeles; entre informes y asignaciones de misiones. Pero se había hecho cargo de todo ello a pesar de que no lo quería y estaba dispuesto a defenderlo por todas las personas que estaban con su confianza en él.

Era mucho, por sobre todo, porque si fallaba en la misión, iba a fallarle a muchas más personas de las que se podía imaginar. Mucha presión y aun así, su semblante se veía tan tranquilo y despreocupado como de costumbre.

—Hokage-sama —gritó una jovencita extendiendo la mano a lo lejos para saludar al líder de su aldea con tal entusiasmo que todo el que pasaba por ahí habría escuchado su buen ánimo y volteado a verla. 

Kakashi no es que se acostumbrara a ese tipo de cosas, realmente, prefería estar solo y tranquilo que con las personas reconociéndolo por algo de lo que no se sentía merecedor. Pero lo aceptaba de buena gana cuando así sucedía.

******

En la noche, entre explosiones de colores y llamativa nube de humo entre verdes y azules, hizo su aparición, pero no precisamente desde el centro del humo, sino, desde lo alto de la cúpula. Su capa ondeaba al viento y su rostro era escondido por una máscara que aun así, le permitía tener una buena visión de la situación. Nada se veía de su cuerpo, cada milímetro de su piel estaba cubierto por un traje elegante, sin ir demasiado ajustado, pero contorneando la silueta debajo de él. El cuello llevaba un pañuelo y un broche con una piedra roja que brillaba con la luz de la luna. El traje azul, de corte frac tenía unas líneas blancas en las mangas y cruzaban su pecho haciendo una división de tres piezas, junto con el pantalón del mismo tono. Así mismo, sus pies terminaban cubiertos por unas botas con tacos de tres centímetros en tono negro. La capa llegaba hasta el suelo y era precisamente, una de las fuentes de la mayoría de sus trucos. En cuanto se cubría con ella, había que estar a la espera de lo que podía de ahí cuando abría sus brazos y dejaba escapar sus sorpresas.

—Gracias por la bienvenida —agradeció. La voz sonó más gruesa gracias a la máscara que hacía de caja de resonancia. 

—No se confíen —dijo el Hokage alerta. No hacía falta que estuviera ahí, que con un equipo especializado como el que tenía, debería seguir en su oficina con su trabajo, pero habiendo tanto papeleo, no se iba a perder una batalla contra ese personaje.

—Eso, no se confíen —saltó hacia atrás, cayendo al vacío y desapareciendo de la vista de los jounin, al menos, de los que estaban esperándolos por el flanco norte, por el sur y en el interior de la mansión, había varias ninjas listos para hacer sus movimientos y capturarlo… si podían.

Escurridizo como era, se escapó de los primeros tres que lo interceptaron en la ventana, saltando a uno de ellos, cayendo en la cabeza del segundo y haciendo un barrido de pies con el tercero, haciéndolos perder el equilibrio, hizo un jutsu que convirtió el suelo en hielo, haciéndolos patinar. Cerró la puerta tras de sí y bloqueó la salida con una muralla de hielo de la misma manera que antes. Su jutsu era fuerte ante el fuego, que apenas lo derretía, así que mientras buscaban una manera de salir, le darían tiempo a desaparecer.

Fase uno: completada.

Corrió haciendo resonar sus pasos por el suelo. El pasillo amplio le hacía un excelente eco, delatando su posición, y pensando que lo hacía a propósito, dos ninjas más aparecieron frente a él intentando detenerlo.

El primer lanzó una bola de fuego que el enmascarado tuvo que esquivar llegando a correr sobre la pared y quedando parado de cabeza en el techo gracias a que había mandado chakra a sus pies. Había esquivado ese ataque, pero no estaba ganada la partida todavía, que seguían con intenciones de pelear y en esta ocasión, el jutsu de fuego combinado con los explosivos del otro ninja fueron los que intentaron derribarlo. El Barón fantasma se cubrió con su capa y desapareció, habiendo visto dispersarse el humo, sin hallar rastro de él, pero no había desaparecido así nomás: los había dejado inmerso en una ilusión en el que los ninjas estaban peleando con él e intentando atraparlo, como si fuera el juego del pilla pilla.

Cayó con una pierna contra el suelo y miró a los shinobi continuar con sus ataques y antes de volver a correr, les lanzó unas agujas impregnadas en somníferos que los dejaron fuera de juego rápidamente.

Fase dos: completada. 

Sólo le quedaba la última que iba a ser la más difícil de sortear: conseguir el pergamino. Entró sin ver a nadie en los alrededores, merodeó por la habitación y lo consiguió. Fue una sorpresa que estuviera sin vigilancia cuando había anunciado que iba a por él, lo cierto es que no era así. Apenas lo tomó, el pergamino desapareció en un ¡puf! En sus manos: era un jutsu. Volteó a ver a sus espaldas y fue cuando encontró al Hokage sosteniendo justo lo que estaba buscando: la había engañado sabiendo que iba a llegar hasta ahí.

—Parece que vamos a jugar un poco —se rio con una mano en la cintura. Ya estaba suponiendo que estaba volviéndose fácil llegar a robar a uno de los cinco grandes.

Kakashi colocó el pergamino en la bolsa de shuriken y se puso en posición de pelea, a pesar de que su adversario lucía aun tan relajado como el momento en que había hecho su aparición en la cúpula.

—Hokage, muéstrame lo mejor que tengas —una lluvia de kunai salió disparada hacia él, haciendo una voltereta en el aire, esquivándolo, pero a ese entonces, Kakashi ya había aparecido detrás suyo y lo golpeaba en la espalda. Al hacerlo, se desvaneció en una nube de humo: era un clon de sombras y el original lo había atacado desde abajo apresándolo con un pilar de hielo al pegarlo al techo sin darle posibilidad a que se moviera y por sobre todo, que perdiera el calor de su cuerpo por el hielo.

Aun así, el Hokage no estaba listo para rendirse y con su raikiri destruyó su prisión, cayendo al suelo volviendo a tomar las kunai.

—Ese truco ya lo usaste, te mostraré uno nuevo —dijo al saltar y quedar encima de su escritorio haciendo sellos con las manos y metiendo su mano en su capa, entre los espacios de sus dedos quedaron tres esferas de colores que las lanzó hacia él y explotaron en el aire provocando una neblina con olor desagradable, lo suficientemente nauseabundo como para inhabilitar el olfato de Kakashi y que pudiera encontrarlo. Fue cuando el jutsu se hizo presente comenzando a cubrir sus pies con hielo.

Kakashi concentró chakra en sus plantas para que la baja temperatura no lo fuera consumiendo tan rápidamente, pues, el hielo, cual enredadera, había empezado a subir por sus piernas cuando sintió el movimiento en su parte posterior, sabiendo que habían robado el pergamino de su bolsa.

—¡Gracias por esto! Pero llevo prisas para seguir jugando contigo —saludó haciendo un ademán con su mano y saliendo por la ventana, cerrándola y escarchándola para que no saliera por ahí fácilmente.

El Hokage no se permitió perder tiempo, rompiendo el vidrio no sin haber tenido que usar una técnica más fuerte por la dureza del hielo logrando saliendo a través de él. Aún quedaba la barrera de jounin esperándolos ahí. Mientras lo seguía, se preguntó si era capaz de cruzarlos con tanta facilidad como hasta ahora. Y se quedó sorprendido cuando se dio cuenta de que sí. 

Lo que su enemigo tenía a su favor, es que a pesar de seguir sus movimientos, pareciera que sus ataques y rápidas volteretas eran tan improvisadas que no había forma de sacar un patrón de ellas. Aun así, no dejó de pensar que un punto muerto debía haber para poder contrarrestar su ataque, o más bien, sus distracciones. A pesar de que le estaba costando seguirle el rastro debido a que no podía sacarse aquel olor nauseabundo de la nariz todavía, sus ojos y oídos eran capaces de seguirle el ritmo. Y cuando las estalagmitas de hielo se levantaron desde el suelo y explotaron, Kakashi esquivó el ataque, no así sus compañeros, siendo el único que los seguía a partir de ahora.

Había dejado a sus hombres heridos, pero él había salido por detrás suyo, saltando de árbol en árbol; rama a rama para alcanzarlo. El enmascarado era tan rápido como él, pero no estaba dispuesto a perder contra alguien que no daba la cara, aunque él hiciera casi, prácticamente lo mismo, era por situaciones totalmente diferentes, jamás se aprovecharía de que no conocieran su rostro para hacer una maldad. Bueno, sí lo haría, lo había hecho, pero nunca para hacerle daño a alguien.

—No pensé que fueras capaz de seguirme —dijo imitando una voz grave profunda sin detener su paso en ningún momento. No podía detenerse ni dejar ninguna abertura que sabía que si tenía que hacerle frente, no iba a ganar. Tenía que escapar como fuera posible y perderlo en el camino sonaba a una buena idea.

—Te llevas algo de Konoha —aseveró el ninja haciendo una llama hacia el ladrón, quien saltó por los aires y con un jutsu, creó una barrera de hielo bajo sus pies, moviéndose como si estuviera en una patineta con ella al usar el viento a su favor y lograba moverse en el aire con total soltura, como si fuera un ave.

Kakashi no se quedó detrás de él ni un segundo, y fue entonces, que el Barón decidió darle una razón para quedarse lejos, no podía permitirse ser capturado. Entonces, sacó de su capa un objeto que arrojó a las manos del Hokage, quién la atrapó al verlo similar a un muñeco. Apenas tocó sus manos, explotó en gas pimienta, impidiéndole ver por el ardor y la quemazón que le quedó en su cara. Fue el momento en que desapareció por completo el bandido, habiendo logrado llevarse el pergamino. Ni si quiera su olfato agudo era capaz de decirle el rastro en ese momento, habiendo perdido la batalla.

Al volver al lugar del enfrentamiento, rompió el genjutsu que había atrapado a sus hombres, dándose cuenta de que ninguno estaba herido, simplemente, estaba cubierto de salsa de tomate. Kakashi revisó a los más cercanos mientras rompía el genjutsu que los tenía prisioneros del dolor dándose cuenta de que sólo los había inmovilizado en una dolorosa ilusión.

Miró hacia atrás y se preguntó qué era exactamente lo que tramaba aquel bandido. Así, se dio cuenta de la razón por la que estaba seguro de que iba a ganar: había escapado, sin dejar heridos y conseguido lo que quería.

—Qué personaje tan peculiar —dijo colocando una mano en la cintura.

******

Estaba oscuro y era un paso estrecho, y difícil de seguir si no lo conocías bien. Se quitó la máscara y respiró aliviada dejándola caer sobre la mesa. Su cabellera verde cayó sobre su espalda y la terminó de acomodar con sus manos. Se quitó la capa y se dirigió hacia donde estaba Mochizuki, su fiel compañero que la esperaba en su escondite. Era un mono, una bestia de invocación, no uno cualquiera, casi pasaba los dos metros y había tenido una de esas ideas de acompañarla en sus aventuras por lo emocionante de ellas, aunque bien había pasado de esa en la noche, considerándola sencilla para contar con su presencia. Y lo era, que Fuyuki lo había logrado.

—Mochizuki-san, lo conseguí —dijo poniendo el pergamino sobre la mesa con una sonrisa triunfal— la misión ha sido un éxito, me preguntó cómo repercutirá en Konoha esto.

Se sentó junto a él y le quitó el plato con ramen junto con los palillos escuchando un sonoro suspiro del mono, levantándose a servirse una porción nueva, una de esas cosas que le permitía porque era ella.

—¿Crees que con ellos está vez lograras tener una mejor respuesta, Fuyuki-chan? —preguntó volviendo a la mesa.

—Posiblemente —respondió al terminar de sorber los fideos sonoramente— creo que alguna organización se va a fijar en mí, ya lo verás —le guiñó el ojo y terminó de comer soltando una fuerte exclamación de gusto al beber la sopa de los fideos.

Estaba más cerca de llegar a su objetivo. Estaba más cerca de ponerle fin a los secretos. Estaba cerca, ya lo presentía. Y por eso mismo, no se rendiría.




<<Capítulo 1

Capítulo 3>>


Como hay algunas palabritas que pueden sonarle raras a los que no están familiarizados con el fandom, les dejo un pequeño glosario de términos.

Hokage: es el líder máximo de la aldea, vendría a ser como un Presidente.

Chibi: es un tipo de dibujo japonés de proporciones exageradas. Destaca la cabeza y los ojos grandes y el cuerpo pequeñito. Pueden ver ejemplos de Chibi aquí.

Jutsu: técnica ninja que implica el uso de energía (chakra).

Si se me ha pasado algo por alto, me avisan en los comentarios.

¡Un abrazo!

6 comentarios:

  1. Has tenido tus motivos para preocuparte. Y has estado ocupada.
    Que buena historia, me gusta el personaje, me cae bien. Quiero que siga haciendo de las suyas. Es admirable.

    Pregunta: ¿Que es una bestia de invocación?

    Besos

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    1. ¡Qué genial que Fuyuki guste! Yo le tengo mucho cariño a este personaje, me encanta <3

      Una bestia de invocación (gracias por recordarmelo, que sabía que algo se me escapaba), son animales especiales, que pueden hablar y que tienen habilidades tal y como las personas, se diferencian principalmente por eso y porque pueden llegar a ser mucho más grandes de lo que son los animales normales (como que hay sapos de tres metros, por ejemplo). Te dejo algunas https://www.google.com.ar/search?q=bestias+de+invocacion+naruto&client=firefox-b-ab&dcr=1&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwj5xbXuos_ZAhVnp1kKHV8cAEkQ_AUICigB&biw=1280&bih=584

      Fuyuki tiene de su lado a los monos.

      ¡Besos!

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  2. Eres tremenda , como vas poniendo emoción a cada capitulo , desde luego lo del" Baron Fantasma" te ha quedado niquelao ajjaja , muy bueno .
    Un abrazo

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    1. ¡Gracias! Que me esfuerzo para que las historias queden bien ¡me alegra que las hayas disfrutado!

      ¡Un abrazo!

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  3. Que bien que tu Mom y hermana ya se encuentren bien.
    Felicidades! por ese trabajo de embajadora en Inkspired. Al tener tiempo te visito.
    Me encantaron las escenas de la presentación. Me lo imagine con el traje azul, de corte frac, la capa y la máscara. Me gustan los personajes, y la ambientación. Un capítulo muy intenso.
    Abrazo


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    1. Gracias <3 estaré esperándote por ahí <3
      Me encanta que lo hayas podido imaginar así, me gusta mucho el personaje y su doble identidad. Espero subir pronto la continuación.
      ¡Un abrazo!

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¡Hola! ¿Cómo estás? Gracias por pasar a leer mi blog y agradezco que vayas a comentar. Me encanta leer sus opiniones.

Pueden escribir lo que gusten, tienen todo el espacio que quieran para comentar ¡Y no se echen para atrás por ser una entrada vieja! Yo responderé el comentario sin importar la fecha <3

¡Qué tengas un lindo día!

¡Un abrazo enorme!

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