miércoles, 24 de enero de 2018

Mientras duerme el sol — Capítulo 11 — Desfase temporal

¡Hola a todos, mis queridos soñadores! ¿Cómo están? Espero que de las mil maravillas <3 ¡Finalmente traigo la continuación! ¡Un poquito lenteja, sí! Pero está. He estado haciendo algunos dibujos que he ido pensando en hacer algunas ilustraciones para cada capítulo, al menos, una escena de él me gustaría dibujar, pero eso me demora, así que puedo tardar un poquitín más, pero, irán viendo a los personajes mucho mejor ¿les gusta la idea? Creo que ya he ido presentando a la mayoría ¡Me falta Ciro! Me encanta y no consigo dar bien con la expresión de sus ojos, así que quizás, al próximo capítulo, subo finalmente algo de él, que ya sólo me faltaría Myrddin en ese caso (aunque lo tengo más sencillo con él, por el hecho de ser un libro (?)).



Capítulo 11

Desfase temporal — Parte II

Los tacones de la diosa repiquetearon en el silencio que se había generado apenas ella apareció. La sensación de no tener cartas para jugar contra ella les recorrió el cuerpo sabiendo que no tenían nada para contrarrestrarla. Intercambiaron miradas preocupados. Johann tragó saliva sonoramente, lo que no ayudó a que sus hermanos o Myrddin se tranquilizaran o pensaran en algo para salir bien parados de ahí. 

Ciro era el único que no parecía realmente preocupado por lo que estaba sucediendo en frente de ellos.

—Curioso —llegó a decir soltando una ligera risa que acabó perdiéndose en el aire— quizás es como un fénix ¿no?

—Ciro, como que no te calles ahora, juro que encontraré la forma de quitarte tu inmortalidad —le dijo Maya entre dientes.

—Me molestan, así que me desharé de ustedes de una buena vez —los interrumpió la diosa destruyendo la barrera de hielo que antes habían usado, haciendo que todos los seres animados e inanimados que habían atrapado se vieran de nuevo con vida, listos para perseguirlos a ellos.

Si antes estaban en una situación complicado, ahora estaría mucho, pero mucho peor por lo que se les avecinaba con la diosa y su arsenal de seres reanimados siguiendo sus órdenes o mejor dicho, la falta de las mismas, que era exactamente lo que ella quería conseguir en la tierra: caos, sólo así se alimentaria y se mantendría en el tiempo. Sólo así la diosa iba a sentirse satisfecha y era lo que ellos no podían permitir.

—Francis —tembló Johann al ver que su hermano flaqueaba con la barrera a punto de desaparecer.

—Necesitaremos separarnos e ir atendiendo un problema a la vez. Ciro, ve con Maya por la izquierda; Johann, tú con Myrddin por la derecha y yo me encargaré de ella.

—¿Cómo diablos harás eso, mocoso? —Le reclamó Myrddin a lo que él respondió con una confiada sonrisa con las manos al frente esperando que siguieran sus órdenes antes de mandar abajo la barrera que los mantenía alejado del peligro. Sólo podían confiar que tenía alguna idea para detener a la diosa aunque fuera tan sólo por un tiempo, que si necesitaban algo en ese momento era ganar tiempo como fuera.

—¿Y qué hacemos? —Preguntó Ciro como si no fuera obvio.

—Acaben con todo —y bajó las manos dándoles la señal para que se fueran. Lo único que tenían que proteger a ese punto, eran los apuntes de su padre, pero deberían con toda la ventaja posible para poder deshacerse de Badb y con el pequeño ejército de arte que había en el museo, no iban a poder hacer nada. Lamentaba no encontrar otra forma, pero era lo único que podían hacer considerando que si lograban salir del recinto, iban a causar grandes estragos en la ciudad, incluso, podrían costarle varias vidas, por lo que era mejor seguir ese plan.

Maya y Ciro se enfrentaron a neandertal y a los animales que lo seguían, mientras que Johann tenía la parte más difícil: los dinosaurios y las figuras de cera. Francis, por otro lado, le haría frente a Badb.

La diosa no dudó en atacarlo de la mejor forma que podía, haciendo una esfera de energía en sus manos y lanzándosela desde el techo, haciendo que cubriera todos los flancos de él. Pero Francis logró repelerlo a duras penas, consiguiendo que sólo el suelo a su alrededor se viera destruido. No tenía una forma exacta para atacarla y comprobar que pudiera llegar a herirla, sólo tenía una idea en mente pero debía estar cerca de ella para llevarlo a cabo y con la suficiente cautela como para no caer en sus garras una vez más.

Mientras tanto, Myrddin ayudaba a Johann con los velociraptor y los cóndores ¡no habían elegido el camino fácil para ellos!

—¡Salta! —Le gritó Myrddin a Johann y éste, negándose al principio, ante la repetición del grito del hechicero le hizo caso y terminó saltando cuando Myrddin logró hacer un hechizo para que pudiera esquivar al velociraptor por los aires.

—Pensé que no podías usar magia —dijo sorprendido intentando mantener el equilibrio en el aire. Myrddin abrió sus tapas y le señaló un hechizo en sus hojas, esperando que Johann o invocara, logrando hacer un rayo que terminó destruyendo al dinosaurio. Lo único que no habían pensado era en como amortiguar la caída al suelo, dándose un fuerte golpe entre los restos del animal completamente chamuscado.

—Puedo hacer alguna cosita simple. Mis poderes están limitados a esto —le explicó dando un brinco en el suelo y acercándose al brujo, que aún tenían a los cóndores volando encima de ellos y si cualquiera los atrapaba, aunque fuese sólo uno, se iban a ver en verdaderos problemas.

Mientras tanto, Maya y Ciro estaban por su cuenta. Maya más que nada, que veía a Ciro entre la duda de lo que había dicho Francis primero de no dañar nada y ahora, de acabar con todo. Tenía ciertos dilemas cuando se trataba de esas cosas y Maya, imperiosa de acabar con todo rápidamente, fue la que le dio el ánimo suficiente como para abandonar sus dudas por completo.

—Sólo quémalos a todos. Luego vemos qué es lo que hacemos con ellos. Si salimos de ésta —susurró esto último con cierto tono fatídico. La vez anterior les había costado muchísimo enfrentar a Badb, mucho más ahora que le salía con trucos totalmente nuevos.

Maya estaba lista para hacerlo cuando vio al neandertal golpear su teléfono enojado, o más bien, lo que quedaba de él, haciendo que ella se viera envuelta en llamas, literalmente ¡las cosas que tenía en ese teléfono! Y lo había perdido todo principalmente, por un desliz, pero lo no iba a perdonar esas cosas así nomás, que había fotografías de su madre, su abuelo y hermanos que no iba a poder recuperar así nomás.

—¡Ciro! —Lo llamó fuertemente— tú ve por los otros, yo me encargo de éste —le ordenó la mujer enojada. Y Ciro supo al ver su mirada que debía hacerle caso, que ya la había visto una vez así, justamente, cuando habían tenido aquel encuentro con la diosa y ahora que podía, podían dejar que descargara su ira, posiblemente, toda esa frustración que venía sintiendo desde que se habían vuelto en esa vida tan escueta que no había liberado aun.

Francis era quien llevaba la peor parte con la diosa. Era una dura adversaria y hasta ahora, no había podido llegar a atacarla ni si quiera, a ganar tiempo para inmovilizarla por completo, tal y como había intentado desde un principio. Se había dado cuenta de algo: todas las joyas que llevaba Badb despedían un brillante flujo de energía, como si fueran capaces de contener y controlar su poder. Lo que tenía pensado es hallar una forma de acercarse a ella y por fin, poder sellar eso momentáneamente. Sus habilidades no eran suficientes para hacerle frente, de eso estaba seguro ¡era una maldita diosa! Pero podía con ello o al menos, eso iba a intentarlo.

—Ustedes me aburren ya —dijo Badb haciendo un ademan con su mano y un lazo negro se dirigió con estrépito hacia Francis. Él lo bloqueó haciendo una cruz con sus brazos y fue cuando el lazo se enredó en su brazo izquierdo y lo fue cubriendo, penetrando en su piel como si fuera a fusionarse con ella.

Badb se rio y sin meter prisas al ver a Francis caer de rodillas al suelo por el dolor que estaba sintiendo en el brazo, como si lo estuvieran quemando desde el interior de la piel, se acercó a él, pateándolo al suelo y clavando su tacón en su brazo libre.



Aun así, en esa situación, el hechicero no se dio por vencido. Escuchó la voz de sus hermanos preocupados, pero se concentró sólo en ella. Su brazo quemaba como las llamas del infierno, pero aun así, tomó a la diosa del tobillo, evitando que siguiera clavándole la bota en su brazo, aprovechando a derribarla en la postura en la que estaban, quedando él encima de él. De sus hombreras eran de las que veía la mayor cantidad de energía, por lo que centró su barrera en ellos, extendiéndola en el resto de su cuerpo.

—No creas que con eso me vas a matar —se burló ella tomando el brazo herido de Francis y haciendo que las marcas negras se tornaran de un rojo intenso— esto de aquí es una maldición. Tú morirás antes que yo —agregó triunfal haciendo que su piel comenzara a bullir cuando de repente, todo se detuvo, habiendo él logrado concretar el hechizo en su collar, cayendo rendido hacia atrás.

Badb se levantó molesta y más que atónita al ver que su poder se había detenido.

—Mi intención no era matarte —dijo entre jadeos peinándose con los dedos. Le había llevado un buen esfuerzo y casi toda su energía, sin contar que el brazo le estaba molestando demasiado a pesar de que intentaba mantenerse intacto, iba siendo más difícil que de costumbre— sólo necesitaba ganar tiempo para detenerte.

Y había sucedido como tal, que todo lo que había cobrado vida en el museo y que sus hermanos y el fénix no habían destruido todavía, se habían desplomado en el suelo, destruyendo parte del suelo o las mismas piezas que tan bien se conservaban hasta que los hermanos brujos habían ido a parar ahí.

La diosa intentó transformarse en cuervo una vez más y frustrada quedó sentada en el suelo cuando no lo consiguió. Se puso de pie dispuesta a salir de ahí y hallar la forma de liberarse, cuando Francis utilizó lo último que le quedaba de fuerzas creando una barrera para que no escapara.

Maya y Johann corrieron a su lado, viéndolo bastante mal, por no decir pésimo. Ahora tenían dos problemas: la maldición de Francis y la diosa.

—Vayan por la bitácora. Yo la detendré todo lo que pueda, de todas formas, no es peligrosa. Temporalmente —se corrigió él. Apenado de no poder decir que realmente estaban a salvo, pero se enfrentaban a algo que escapaba de los límites de su conocimiento y por ahora, dejarla indefensa era su mejor arma. Su gran pregunta era qué iban a hacer cuando la diosa recuperara sus habilidades y Francis empeorase.


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¡Un abrazo!

6 comentarios:

  1. No sé ya que comentario dejarte me sorprendes siempre lo bien escrito que haces todo y ahora me encuentro con este impresionante dibujo pues completo del todo ...eres muy buena no desaproveches ese don que tienes de escribir y ahora dibujar tus propias historias ..mucho , mucho ánimo .
    Un abrazo cielo y a seguir dándolo todo.

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    1. ¡Qué genial que lo disfrutes, Campi! Muchas gracias por tus palabras, me encanta sorprenderlos <3

      ¡Un abrazo!

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  2. Uy extrañaba esta historia que imaginación la tuya me gusta como narras veamos que pasa Maya y Johhan. Tambien deseo saber que pasara con la maldición de Francis. Te mando un beso

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    1. ¡Gracias! Espero demorarme menos en subir el próximo capítulo <3

      ¡Un abrazo!

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  3. Me gusta. La detuvieron temporalmente, así seguirá haciendo de las suyas. Con beneficio para la historia.
    Maya y Ciro pelearon bien.
    Un abrazo.

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    1. Badb me gusta mucho como para quitarla de la historia, así que creo que seguirá en esas idas vueltas durante un tiempo.

      ¡Un abrazo!

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