lunes, 30 de enero de 2017

Me sobran los motivos #26

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Antes de que se termine el mes tenía que hacer de nuevo entrada musical. De hecho, empcé a hacerla varias veces y quedó guardada en los borradores hasta ahora que me puse de cabeza a querer vaciarlos, que tengo mucho en pendientes >.< pero cuando yo lo dejo vacío, me descuido un poco y ya vuelvo a estar llena de borradores :,D

○○Devil`s wings de BUCK TICK
Esta es una de las canciones de su último album <3 Ya les había contado que sacaban disco nuevo y salté en una pata cuando tuve el mío *^*. El sonido es increíble. Si hay algo que demuestran con el pasar de los años, es la pasión que tienen con la música y el compromiso con la banda, que tampoco son de quedarse quietos y se reinventan con cada album que sacan. Mi canción favorita del disco es ésta, donde tientan los nervios de Dios y Flor del infierno <3 —que los nombres también son preciosos <3—




○○Varpunen jouluaamuna de Marco Hietala


Este es un tema que estaba incluido en el CD navideño de Raskata Joulua. La mayoría es poesía adaptada a la música. Este especialmente, es uno de mis favoritos, de un poema de Zachris Topelius y cantado por este vikingo es muchísimo mejor *^*
La nieve ya ha cubierto las flores del valle,
la ola del lago se ha congelado en el frío hibernal
Un pequeño gorrión se ha terminado la comida del verano,
la ola del lago se ha congelado en el frío hibernal.

○○Moment of peace de Amelia Brighman y The Gregorian 



Me encanta este grupo. Es increíble como la monotonía de los cantos gregorianos queda tan bien con el rimo de rock/pop y la bella voz de Amelia. También tiene una versión donde canta Sarah y otra, donde cantan ambas. Aunque mi favorita siempre será la de Amelia. Sin contar lo relajante que es escucharlo.

Somos energía
Entregamos el mundo para ti
Eleva tu corazón
Y calmaremos el dolor en ti

○○Amigo de Roberto Carlos
He leído muchas versiones del origen del tema. Mi madre me contó alguna vez que se la escribió a su padre, algunos dicen que es a su hermano y otros, a Eramos Carlos, otro cantante. Más allá de eso, el tema es bellísimo, que debe ser uno de los temas que más me gustan de Roberto. Aunque también tiene una versión hecha por Ataque 77, creo que no se puede comparar con la emoción y la ternura que pone Roberto Carlos al cantarla, además, el interludio con los instrumentos de viento es simplemente, precioso.

○○OST de Inuyasha

Fue casualidad que encontrara este video —hay un concierto completo del OST de Inuyasha tocado por esta orquesta—. La interpretación es bellísima, sin contar que son varias de las canciones enganchadas. Como para estar en el teatro escuchándolos *^*


Espero que les haya gustado la selección musical <3

¡Se cuidan! Pasan una hermosa noche y un bello día.

Bye!
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sábado, 28 de enero de 2017

Claro de luna; luz de sueños: Capítulo seis - Como si fuera un sueño

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Finalmente, continuo con esta historia que la tenía un poquitín abandonada, pero ya va retomando el curso. Por si aun no lo han leído y quieren saber de qué va, los invito a pasarse por Claro de luna; luz de sueños, que ahí encontraran todos los capítulos que he ido subiendo hasta la fecha.


Capítulo 6 

Como si fuera un sueño 

Shouzo llevaba tres días fuera. Estaban preocupados, a decir verdad, Sayo era quien más preocupada estaba por todo. Sano confiaba en que iba a volver en una pieza, no por nada era un ninja de élite, pero era difícil convencer a la mujer después de la situación en la que estaban.

—Hay que irnos— propuso ella sentándose al lado de Sanosuke.

A él le parecía una locura salir así nomás, pero aquella mirada llena de determinación le decía que no iba a ser fácil de detener. Lo primero que había llamado la atención del guerrero había sido la mirada atrevida que ella le había dirigido en su primer encuentro. Sayo era una mujer dócil y tranquila, pero también era aquella mujer asertiva y segura. No había dudado en golpearlo y estaba seguro que incluso ahora, no iba a dudar de hacerlo si hacía falta.

—Sayo

—No me detendré. Shougo, Shouzo, todos estamos en problemas. No puedo seguir quieta. Quiero hacer algo por él, además, está herido—

Él se acercó a ella y acarició suavemente su cabeza. Sus ojos verdes se veían cristalinos por las lágrimas que ella se negaba a dejar salir. Sanosuke se sintió culpable por no ser capaz de hacer más por ella. Después de tanto, lo que más quería era ver a aquella mujer feliz.

Emprendieron viaje en la mañana. Cargaron lo necesario para salir de viaje y encontrar a Shouzo y Shougo. No tenían muchas pistas en el horizonte, tan sólo una dirección: hacia el norte, por ahí se habían perdido los dos sin dejar rastros así que imaginaban que si dejaban de lado las incertidumbres y se valían de eso, podrían llegar a algo. La organización los perseguía, así que tampoco tenía que ser muy difícil dar con ellos.

Aunque Sayo estaba desprotegida al haber dejado su pistola en casa al escapar, Sanosuke contaba con ser lo suficientemente fuerte como para protegerla de todo. Contaba con hacerlo porque su dicha residía en el par de ojos verdes que la tristeza había empañado.

Se detuvieron al lado del río, para que los caballos descansaran y tomaran agua. Ellos, harían lo mismo y se tomarían un respiro del viaje con ello. Encendieron una fogata para preparar algo de comida. Sanosuke había logrado pescar después de varios intentos fallidos, haciendo reír a Sayo cuando cayó al agua al luchar con uno que se le escapaba de las manos en el aire.

—Puedes haber vencido a muchos, pero ese pez sí fue un buen luchador— se burló ella.

—Ríete, pero conseguí el almuerzo— dijo haciendo un mohín.

—Y te lo agradezco— y cuando él se sentó a su lado, ella apoyó su cabeza en el hombro de él, haciendo que Sanosuke se sonrojara, mirándola por el rabillo del ojo. Ya en otras ocasiones había estado cerca con ella pero había un ambiente diferente esta vez y no, no era por el lugar aunque lo había pensado muchas veces.

Estaba nervioso por ella y lo sabía bien, pero terco como era, no iba a admitirlo por mucho que lo presionaran, aunque con ella tan sólo tenía que sonreírle y ya cantaba todo.

—¿Qué harás cuando todo acabe?— le preguntó mirándolo.

Sanosuke tragó saliva ¿cómo decirle sin quedar como un idiota que había llegado buscándola? No, no había forma de decir eso sin avergonzarse un poco si quiera. Se rascó la nuca y miró el suelo sin atreverse a cruzar su mirada verde esmeralda con la suya. Estaba seguro de que si lo hacía, se hundiría en sus ojos y no se contendría a nada.

Y aunque ganas no le faltaron de decir algo o si quiera, ver la expresión que tendría, notó algo que era mucho más preocupante: había alguien escondido entre los árboles.

—No te asustes y ponte de pie como si nada sucediera— le pidió parándose sin perder de vista a los que había sentido en el bosque.

No tenía mucho tiempo para actuar ni tampoco, mucho hacia donde correr. Escuchó un disparo y los caballos salieron al galope. Ninguno de los dos había reparado en dejarlos atados pues, no había nada que pudiera permitirles tomar agua si lo hacían. Sanosuke vio la situación más complicada por lo que pensó que había sólo una solución posible: correr y esconderse. Si eran más de dos y estaban armados, no podría combatir y proteger a Sayo así que iba a ser lo mejor.

La tomó del brazo y lo pasó por su cuello pidiéndole que se sujetara con fuerza, dejándola en su espalda, colgada de su cuello. Así, podría correr con ella encima y detener cualquier impedimento que surgiera, claro, siempre y cuando, surgiera de frente.

Buscó la zona más frondosa para que fuera más fácil para ellos esconderse. Debían pasar desapercibidos en la vegetación de alguna forma posible, aunque estaba casi seguros de que no estaban tratando con novatos. No, le habían seguido la pista y habían dado con ella y su relación con Shougo por su medallón. Los había escuchado bien y esperaba que Sayo no o se preocuparía mucho más.

Esperó detrás de un árbol grande y usó el futae no kiwami en la corteza, haciendo que las astillas y el polvillo que la explosión del tronco causarían les sirviera como distracción para su huida, así, iban a tener unos minutos extra para todo.

Treparon a un árbol de copa ancha y esperaron a que pasara el peligro, aunque les costó. Sayo estaba agitada, no había corrido, pero el polvo que habían levantado había sido suficiente como para dificultar aun mucho más su respiración.

—Lo siento— se excusó —es mucho para ti cargar con todo esto y encima, cuidarme—

—No pensaría ni un momento en dejarte atrás— dijo seguro de sí mismo. Sólo al decir esas palabras cayó en cuenta de lo sincero que había sido.

Todo parecía tranquilo y ya llevaban un buen rato allí, pensando que bajar seria seguro, se arriesgó a hacerlo. Bajó él primero para recibir a Sayo luego y se dio cuenta de la trampa en la que habían caído. Todo estaba demasiado tranquilo para sospechar y al escuchar ruidos en otra dirección, se confiaron sin saber que ellos nunca los habían perdido de vista.

La bomba de humo explotó debajo de ellos haciéndolos caer dormidos con el somnífero que en tenía en su interior. Ahora, estaban en su poder.

<<Capítulo 5                                                                                       Capítulo 7>>

Espero les haya gustado.

¡Se cuidan!

Bye!
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52 días de escritura: día seis

¡Hola a todos, mis amores! ¿Cómo están? Espero que de las mil maravillas. Yo no vengo terminando la semana bien >.< que tuve problema con una de mis niñas que la atacó un perro. Y ni si quiera fue en la calle ¡fue en mi casa! Que el dueño sabe que tiene un perro peligroso —porque era un perro de pelea al que nunca lo educaron de nuevo— por lo que, lo sueltan y ataca, que varios vecinos ya nos hemos quejado de que el perro es peligroso y que si no piensa enseñarle a comportarse al ver a otros perros, al menos, que tenga la decencia de no soltarlo, que lo saque con correa como a cualquier perro, porque abre la puerta y el perro queda en la calle y nosotros somos los que tenemos que sufrir las consecuencias, porque si le dices algo, te manda a llorar al campito. Un desalmado el tipo, por no decir otras cosas. El problema es que metió la cabeza por el portón de mi casa y agarró a una de las mías y le arrancón un pedazo de hocico y parte de sus bigotes —yo espero que ande bien de equilibrio luego—. Y fue pelear para no obtener nada, que tampoco le importó que haya lastimado a alguien. Y me da una bronca terrible porque uno tiene que bancarse a boludos así porque tampoco hay ningún ente ni una sola persona que se ocupe de estas cosas —denunciar es inutil. Si denuncias y no hacen algo por una persona peligrosa, menos por un perro, que aquí todos pasan el día tinqueándose el coto—.

Que ahora me tengo que preocupar porque si salen ellos a la entrada, no esté el perro afuera, porque los puede atacar de nuevo —ojo, que mis perros no salen a la calle solos, quedan a la entrada mirando por el portón de la casa y las rejas son pequeñitas para que salgan, que precisamente, se las eligió pequeñas para que no pudieran salir por los huecos y no tener que preocuparse por cosas como ésta—.

Y me tenía que descargar, que ganas de darle una buena zurra al dueño del perro no me faltaron ¬¬ pero pasemos al reto.

Día seis: Describe una escena de un relato pensando en una fecha significativa para ti y traslada esas emociones a tus personajes. 




Significado

—¿Qué quieres para tu cumpleaños?—

—Quiero que me digas que significo yo en tu vida— le pidió.

Él aceptó el reto. Era todo un reto y debía expresarlo de alguna manera, pero era un artista y encontraría la forma. Aunque le iba a costar. Pasó un mes completo pensándolo hasta que al fin, tomó el pincel y cubrió el lienzo de un negro tan oscuro como el vacío y pasó toda la noche acabándolo.
 
El día de su cumpleaños, se levantó temprano para que fuera lo primero que viese.

—¿Soy para ti una pintura negra?— arqueó una ceja molesta. No entendía el regalo y lo que creía entender, le estaba molestando.

Él se rio y lo colgó en la pared, habiendo quitado el cuadro que estaba antes ahí. La llevó al centro de la habitación para que lo viera a una distancia prudente.

—No es un cuadro negro: es el universo ¿lo ves? Es oscuro, a simple vista pero esconde colores cuando lo ves bien y con brillo, como lo son esos puntitos que se ven: son estrellas, galaxias enteras— le señaló —me pediste que te interpretara y así te interpreto. Eres un universo, en su mayoría, desconocido para mí. Maravilloso y sorprendente, que has sabido sacarnos adelante siempre, incluso, cuando no había absolutamente nada que pudiera decir que saldríamos. Un universo lleno de secretos, alegrías y verdades. Y espero, que seas como el universo y seas infinita también—.

El universo era la única forma de describirla porque de esa manera, podía explicarse donde albergaba tanto amor para dar y de donde sacaba tantas fuerzas para seguir siempre a pesar de las caídas: porque había un lugar inmenso para albergarlas.

El cuadro quedó colgado mientras iban a hacerse el desayuno y celebrar el cumpleaños sesenta de su madre.







La verdad, es que nunca he tenido una fecha especial. Yo soy un caso para los números . Aniversarios, cumpleaños, eventos, soy de las personas que se olvida fácilmente de los números, que muchas veces me entero de mi cumpleaños porque me avisan antes que sino, hasta se me pasa por alto también. Aunque si hay una fecha que anoto siempre y grande es el cumpleaños de mi madre, que tengo varios recordatorios por todos lados para cuando se acerca agosto. Que ella dice que no, que la religión y no sé qué, no sé cuánto, pero la verdad, es que le encanta que la saluden por su cumpleaños —y el día del bioquímico, que también, siempre lo recuerda para que en casa lo recordemos XD—, le regalen el pastel y la mimen, que ese día, hasta mi padre se juega y compra comida —y mi padre es bastante tacaño, por lo que es saltar en una pata cuando saca dinero 'demás' para gastar— que él dice que no, pero cuenta hasta la moneda —por eso siempre le fue bien con los números (?)—

Y es mi mamá porque a pesar de que mi padre siempre estuvo a vista, mi madre fue madre soltera. No fue hasta que mi padre perdió su trabajo y se distanció de la familia que tuvimos un padre, pues, sino, pasaba más tiempo con los amigotes y sus parientes que en casa, más cuando tenía sus viajes de trabajo. Por lo que crecimos con mi madre, que siempre estuvo en todo momento con mis hermanos y conmigo y que, en las crisis del 2000, ella fue la que sacó adelante a la familia —porque de nuevo, mi padre pasaba más tiempo llorando las desgracias que ayudando, en cambio, mi madre nunca lloró, siempre puso la otra mejilla y siguió—. Y es mi señora madre, así que tampoco necesito más razón que ello para que sea un día especial <3  Ojalá y el relato lo transmita que estaba viendo sobre hacer un viaje al observatorio cuando la idea surgió.

Espero les haya gustado, que al final, escribí más de lo que escribí en el relato (?).

¡Se cuidan! Pasan un hermoso día y una bella noche <3

Bye!
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viernes, 27 de enero de 2017

Relato juevero: El primero y el último

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que muy bien ¡les traigo relato nuevamente! Hoy toca hablar sobre la soledad y el organizador de esta semana es Pepe, los invito a pasarse por su blog y a leer los relatos de los demás participantes y su punto de vista de la soledad.

Aprovecho que tengo un tiempo libre del trabajo y publico, que he tenido un viernes demasiado tranquilo y pocas ventas. 


El primero y el último

Es imposible que me recuerde aún. En la soledad del sepulcro nadie se acuerda de nadie. Pero es algo que no deseo ni quiero, por lo que he decidido buscarla. Morir juntos fue una promesa y llevo más de diez años esperándola en el ataúd. Mis huesos ya no brillan, amarillentos por la tierra y el paso del tiempo. Mi voz carraspeaba y mis ojos ya se han desintegrado, pero aún la recuerdo.

Llego a la casa y la veo ¿cómo va a recordarme si hace años cambió de piel? Mis caricias fueron quitadas por las de otro, dejándole nuevas marcas en el cuerpo. Pero las que yo les di llegaron más allá, deberá recordarlas.

Espero en la ventana. Mis huesos hacen ruido al entrar a la casa. Voy hacia nuestra habitación y la saco de la cama, llevándola hasta el sepulcro que deberíamos haber compartido desde el principio. Nos sumerjo en la tierra, llenándola de olvido para comenzar a buscar los recuerdos mios, hasta que despierte y vea que sólo existe un destino posible, aunque lo rechazara, sólo pudo vivir conmigo y pasará la muerte de la misma forma.






Me demoré en publicarlo no por falta de ideas, sino, por sobra. Y con algunas me entusiasmé tanto que acabé excediéndome del límite, así que preferí pulir algún otro relato de mis personajes para el relato ¿y qué mayor soledad que la de un muerto muy posesivo? Más que tenía la ilustración de Yamamoto y no me resistí <3

Espero les haya gustado.

Pasen un hermoso día y una bella noche.

Bye!



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jueves, 26 de enero de 2017

Ojos de Cristal: Capítulo 5

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Yo estoy haciendo un esfuerzo por ponerme al corriente porque tampoco quiero demorar mucho tiempo con las historias, que yo soy especialista para quedarme en el tiempo, así que ¡a ponerse las pilas! De todas formas, esta historia no va a ser muy larga, así la acabo y retomo el reto de escritura por semana, que hay varias propuestas y tampoco quiero saturarme.

Espero les guste el capítulo que algunas cosas se explicaran aquí.


Capítulo 5 

La casa era grande. El número estaba oxidado en la pared, a punto de caerse. La pintura se descascaraba por el paso del tiempo y la humedad. El moho en la pared había dio cubriendo todo de manera lenta, sigilosa, apropiándose de lo que alguna vez había sido la envidia del barrio. 

—¿Seguro que es aquí? La casa parece completamente abandonada— dijo Haydée preocupada. El viaje había sido largo y temía que hubiese sido en vano. 

—Nos abrirán. Mira, hay luz allá dentro— aseguró confiado colocando su mano sobre su hombro para animarla. 

Tocaron el timbre y esperaron a que les abrieran. Una mujer salió a recibirlos, más, preguntaron por el doctor Seinfield, quien los recibió momentos más tarde. Apagó la radio apenas su esposa anunció a las visitas, invitándoles una taza de café para que charlaran pues, alegaban ser conocidos de él. 

Esperaron a quedar solos para recién, hablar sobre ello, más, apenas el hombre de mediana edad había escuchado sus nombres, palideció, pidiéndoles que se presentaran de nuevo. 

—Usted sabe que pasa algo con nosotros. Nuestros padres nos mantienen ignorantes a todo, pero queremos saber la verdad— aseveró Heiko manteniendo la mirada firme sobre el doctor para después, mirar a su hermana. 

Él suspiró y nuevamente, esperaron a que su esposa se fuera para recién, comenzar a hablar de nuevo, bebiendo un sorbo de café para aclarar su garganta.  

—Yo estuve en ese caso. No podría explicarles tan bien todo como un amigo. Él era la mente maestra detrás de todo. Murió hace dos semanas. Una lástima, era joven todavía, pero s enfermedad pulmonar lo consumió. Siempre se arrepintió de su último experimento. Vengan, los llevaré— les dijo levantándose y buscando su bastón para poder caminar a gusto. 

Le avisó a su esposa que saldrían y que iba a volver tarde seguramente. Ninguno de los dos estaba muy seguro de seguirlos, pero tampoco tenían otra opción si querían averiguar la verdad. 

Subieron al auto y apenas le indicó las coordenadas en una pantalla desplegable, se puso en marcha. El camino de más o menos, hora y media, fue en el más perfecto de los silencios. El anciano era el único en ir delante ya que los hermanos iban tomados de la mano en el asiento trasero. No lo dijeron, pero al mirarse, transmitieron sus nervios y aquella sensación de ansiedad e inquietud por saber qué es lo que los esperaba al final del camino. 

Se detuvieron ante una casucha abandonada. Cada vez se tornaba más incierto su destino, con dudas sobre si entrar o no, pero querían seguir a pesar de eso. Estaban juntos después de todo, si algo llegaba a suceder, se las iban a ingeniar para encontrar una solución para salir de allí de alguna manera posible. 

—¿Estaremos bien?— Susurró Haydée al cruzar el umbral de la puerta. 

—Eso espero— dijo él sin llegar a ser muy alentador —tú sólo quédate a mi lado—. 

Ella asintió mientras el doctor golpeaba el suelo hasta que sintió el lugar hueco. Les pidió perdón pues, no recordaba donde estaba la entrada, hacía mucho tiempo que no estaba ahí y podrían comprobar eso por la cantidad de polvo que había encima de todo y las telas de araña que cruzaban la casa casi por completo. 

Abrió una trampilla en el suelo y sacó una pequeña linterna del suelo. Al llegar al final de la escalera, encendió la luz gracias al grupo electrógeno que tenían ahí que aun funcionaba. 

—Toda la investigación está escondida aquí. Su madre nos pidió expresamente que nunca se lo contaran. Yo me negaba. La investigación habría avanzado realmente mucho mejor con el conocimiento de todo— 

—¿Qué es lo que quiere decir?— Preguntó contrariada Haydée. 

—Su madre llegó a nosotros desesperada. Tenía gemelos, pero no cualquier tipo de gemelos: siameses. Al segundo mes, uno de ellos empezó a flaquear. Iba a morir. Interrumpir el embarazo era lo recomendado pero ella se negó, así fue como llegó con nosotros. Randy, mi compañero, se encargó de ello. Podíamos salvar a ambos por medio de una teoría que aún no había sido probada en personas, sólo con ratas. El problema, principalmente, es que las ratas no hablan por lo que no podíamos sacar más de lo que veíamos. Ella fue perfecta para ello. Estaba desesperada por salvarlos por lo que aceptó—. 

El anciano se sentó y terminó de entrar a una serie de archivos en una computadora antigua. Usaba mouse y teclado y el monitor era enorme, más, la pantalla bastante pequeña para la pantalla que tenía. Una serie de fotos desde las primeras semanas del feto hasta la fecha en que llegó con ellos y todo estuvo completamente monitoreado. 

Haydée tomó con más fuerza la mano de Heiko al ver todo ello. Separar a unos siameses era cosa sencilla, más hoy en día, lo que temía era saber a qué habían sido sometido para salvarlos a ambos. Aquellos minutos de silencio parecían una eternidad, pero ya no estaba tan segura de qué tanto quería saber eso. 

—¿Quieres continuar?— Le preguntó su hermano. 

Ella dudó pero asintió apenas moviendo la cabeza.  

En la pantalla, apareció la foto de un mineral. 

—¿Les suena el nombre de Draupner?— Ambos negaron —es un sólido que encontramos en un meteorito, muy similar al cristal. Comprobamos su estructura y puede compararse a una geoda, aunque transparente, casi como el hielo. Descubrimos que también, puede servir como un cristal aunque con pequeñas diferencias: muestra cosas que el ojo normal no ve— y se puso de pie a rebuscar en unos estantes unos anteojos —pruébenlo— les pidió y Heiko aceptó a usarlos —ahora, dime qué ves—. 

Él quedó sorprendido. El espectro lumínico se amplió tan sólo al abrir los ojos y mirar con los anteojos puesto. Incluso, hasta podía ver el aura de su hermana, luces coloridas que manaban con fuerza alrededor de ella mientras que las del doctor era azul, triste y casi, sin vida. 

—¿Lo notaste? El ojo humano es muy limitado. Aprovechándolo, descubrimos cosas interesantes, como el alma. Un alma puede verse, tocarse y modificarse— 

—¿Y qué tiene qué ver todo esto con nosotros?— Interrumpió Haydée. 

—A eso voy, a eso voy— se aclaró la garganta y siguió —con esto, habíamos descubierto un nuevo avance en la medicina, en todo ¿se imaginan modificar el alma de una persona? Incluso, aquellos que están perdidos, como los asesinos, podrían reinsertarse en la sociedad quitando aquel gen que lleva desde el nacimiento en su alma. Por supuesto, todo esto era una teoría, muy ambiciosa de nuestra parte, pero logramos llevarlo a cabo en ratas y modificar su conducta sin tener que enseñarles nada. En las personas, debía suceder igual, pero saben esta era es muy avanzada pero seguimos atrasados en el experimento con los humanos— suspiró pesadamente mirándolos para volver a seguir pasando las paginas en la computadora, mostrándole imágenes, formulas y el proceso que iban registrando —su madre fue la que nos ayudó a superar la barrera, pero tú moriste, Heiko. No llegamos a salvarte en la mesa de operaciones, así que hicimos algo impensado. Al morir, una persona pierde el alma, pero nosotros, al tener tal dominio podíamos hacer algo impensado: dividirla. Tuvimos que separarlos, pero afortunadamente, volviste a respirar, por lo que ambos volvieron al útero materno a seguir el embarazo. Esa fue la parte sencilla— 

Ambos se miraron con miedo a preguntar por la difícil. 

—Un alma no puede partirse sin que haya repercusiones— dijo él sabiendo qué querían preguntarles ellos —por eso había que tomar las precauciones para que no sucediera nada que pudiera afectar la vida de esas dos persona. Lo habíamos probado con las ratas. El draupner era capaz de sintetizarse como una proteína en la sangre, eso les daba la posibilidad de vivir estables. No hubo complicaciones ni en el parto ni en el embarazo. Incluso, años más tarde seguían viniendo a que los revisáramos e hiciéramos el tratamiento para que todo marchasee bien. Pero sucedió algo:  su cuerpo empezó a producir el Draupner sin necesidad de que les dieramos los suplementaos y con eso, los cambios fueron sucediéndose uno tras otro. Descubrimos que cuando pasaban largos períodos de tiempo junto, se aceleraba su metabolismo y sucedían cosas extrañas a su alrededor. Algunas explotaban, otras levitaban, estaba muy ligado a su estado de ánimo. Eran niños, resultaba normal que supieran expresar sus emociones de esa forma, hasta que sucedió todo: hicimos una prueba en la que Haydée se asustó. Heiko reaccionó con ella y volaron medio laboratorio. Salimos vivos porque Dios es grande— dijo rascándose la barbilla —y hubo algo sorprendente: cuando analizamos los estudios que lograron salvarse, descubrimos que su metabolismo volvía al ritmo de una persona normal si estaban separados por prolongados períodos de tiempo— 

—Entonces, fue cuando nos separamos ¿No es así?— indagó Heiko. 

—Pueden ver todo aquí— le dijo a Heiko entregándole unos cdś y unos archivos impresos —usen la computadora a gusto— los invitó mientras él les daba la espalda y comenzaba a caminar, dejándolos solos —no fue eso lo que nosotros queríamos hacer— dijo cerrando la trampilla al salir, encerrándolos —su sangre es peligrosa. Sucedió con las ratas pero a menor escala. Su poder fue creciendo hasta que su cuerpo no lo soportó y se disolvió. Podría compararse a un big bang, creando un ser terrible de aquello. Nosotros queríamos matarlos. Su madre no lo aceptó y prefirió separarlos. Como tú eras quien mostró mayor reacción a todo, te dejo con tu padre— le dijo a Heiko —y ella se llevó a la niña menos peligrosa. Ella sabía las consecuencias. No podrían vivir mucho tiempo separados pero tampoco juntos, en ambos casos, los resultados serían fatales. Pero eso nos jugó a favor. Estábamos seguros que algún día se preguntarían por su origen y quién los encontrara, debería traerlos aquí y deshacerse de ustedes. Lo siento, chicos es por un bien mayor— y escucharon sus pasos al salir de la casa, pero había algo más: habia olor a gasolina y no tardó en escucharse el crepitar de las llamas. 

Tenían que borrar toda evidencia, todo vestigio de que habían experimentado de esa manera con ello y quemar absolutamente todo para que nadie volviera a reproducir semejante engendro. Nadie. 

Haydée y Heiko comenzaron a impacientarse: los iban a matar. 

—Toma los Cds y los archivos, vamos a salir de aquí— dijo firme intentando abrir la trampilla sin éxito alguno. 

—¿Podemos hacer esas cosas que dijo a voluntad?— preguntó ella abrazando lo único que tenían sobre ellos —moriremos aquí si no— 

—No, no vamos a morir. Te juro que vamos a salir aquí cueste lo que cueste— pero ninguno de los dos tenía idea de cómo hacerlo y el humo estaba empezando a llegar a donde ellos estaban.

El humo se iba apoderando de la habitación, respirar costaba mucho más todavía y no había punto de escape. Heiko se acercó a su hermana e hizo que quedara contra el suelo, para evitar lo más que pudieran inhalar el humo. La cubrió con sus brazos y todo explotó. 

A lo lejos, el doctor estacionó el auto y se bajó para ver el gran ahumadero desde lejos. La explosión había sido en forma de hongo, tal y como lo habían planeado: había una bomba que reaccionaría al fuego programada para estallar y todavía, funcionaba. De todas formas, si no hubiese funcionado, no habrían podido escapar por el incendio. 

Subió al auto pensando que todo habia acabado con ellos y que haría, podría volver a casa con su esposa en la mayor de las tranquilidades. Ya se enteraría su madre que los niños desaparecidos habían muerto. Los lloraría, pero finalmente, los olvidaría y él, también lo haria.


                     <<Capítulo 4                                                          Capítulo 6>>

Si me demoré más con este capítulo fue porque me puse a investigar un poco de genética. Es ciencia ficción, la física, química y biología tienen unas reglas distintas en la historia pero tampoco quería ir tan a ciegas, que yo soy una negada para estas tres materias, pero que hago el esfuerzo para que salga bien.

Espero hayan disfrutado el capíulo.

¡Se cuidan!

Bye!
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¡Escribe con K!: Estafa al amor

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Aquí, dando señales de vida, que ayer tuve un día bastante ajetreado y complicado, que ayer atacaron a mi hermana, la manosearon, casi la violan, pero tuvo la suerte de que alguien la ayudó. Un taxista se paró y se metió a salvarla porque sino, no la cuenta. No lo atraparon, pero aun si lo hubiesen atrapado, sería lo mismo, si la comisaría y la carcel es un tour para los criminales: así como entran, salen. Por supuesto, la salvaron pero saben, el susto y el mal rato no te lo quita absolutamente nadie y anda bastante caída desde que llegó.

Diría que voy a pasar a un tema más alegre que éste, pero realmente, el reto de Kath va por el mismo lado, así que preparense para amargarse un poquito más todavía (?). Antes, los invito a que se pasen por el blog de Kath para leer su cuento y chusmear el reto también.


Reto de Emociones


Normas: 
—Escribe pensando como te sentirías con ese sentimiento.
—Puedes basarte en experiencias propias o en otras.
—Disfruta mientras lo haces.
Nivel 3: Escribe un relato con una emoción tan fuerte que te cause dolor físico.


Estafa al amor

Hacia una semana que había llegado al barrio y había hecho lo que nunca ninguno de sus habitantes antiguos había hecho antes: adoptar a Tommy, el perro de la cuadra. Fue un verdadero problema, pero cuando llegó, lo vio al sol, intentando encontrar refugio del calor sin tener éxito y sin que nadie le extienda una mano para sacarlo de su sufrimiento.

—Muerde el  desgraciado. Le dije a los vecinos que le dejen de dar de comer a ver si se muere de una buena vez— le dijo el verdulero mientras barría la entrada.

Y se le heló el corazón al escuchar que le dijo eso.

Entró a la casa y el hombre se dio por satisfecho pensando que no iba a volver a salir por el perro. Por el contrario, se le cambió el rostro por completo cuando vio que volvía con una porción de ñoquis, la misma que le había llevado recién su señora, porque además, hacía comida para vender. La chica le puso un puñado en el suelo y el perro le gruñó. Aún así, ello lo siguió animando a que comiera. El perro hasta intentó morderla, más, se acercó a comer casi con desconfianza sin dejar de mirarla.

Sin que se diera cuenta el animal, ella le fue formando un caminito con la comida para que terminara por entrar en la casa, algo que hizo, no sin haberle ladrado varias veces antes, pero seguía por la comida.

Una vez estuvo dentro, cerró la puerta sonriéndole al verdulero diciéndole que ya no se iba a tener que preocupar por el perro. Sacó de una de las cajas un bowl metálico y lo lleno de agua que el perro se tomó al trote, como si hubiera pasado años de tener sed. Intentó acariciarlo pero nuevamente, la intentó morder, así que lo dejó así nomás. Encendió el ventilador de escritorio y lo colocó en el suelo para que le diera el vientito fresco a él. Así, Tommy se durmió cómodo en el suelo al lado del plato de agua y luego, quedaría a su lado un plato de alimento tan sólo para él.

Pasaron los días y ya hasta se había animado a echarse en el almohadón que le había comprado. Tommy tenía unos trece o catorce años. Era un perro viejo, con carraspera y casi nada de voz por los años que había vivido en la calle y un carácter horrible por la estupidez de las personas. Le costó y mucho, pero un buen día, Tommy no le gruñó cuando le acercó la mano y pudo acariciarle la cabeza. Con el pasar del tiempo, se acostumbró a ello y hasta él mismo pedía algún caricia y se echaba panza arriba a que le rasquen la barriga. Le costó acostumbrarse porque había pasado mucho tiempo solo, abandonado a su suerte que prácticamente, no había existido.

A pesar de su edad, le gustaba jugar a la pelota, aunque se cansaba rápido, pero movía la cola tan enérgico que valía quedarse con él hasta que ya no daba más. Pero fue entrando en confianza y hasta, con el tiempo, empezó a asaltar la frutera y llevarse las bananas y manzanas, encontrandose las cáscaras y huesos al lado de su cama generalmente.

Había un pacto entre los dos. Ella le había prometido que nunca más iba a pasar hambre ni frío ni iba a sentir el maltrato de nadie otra vez. Él le había jurado darle todo su amor hasta el final de sus días. Se volvió su sombra, tanto así que lloraba cuando no la veía o la tenía cerca, así que empezó a llevarlo a su negocio. Lo subía al asiento trasero del auto y salían todas las mañanas y tardes.

Se quedaba detrás del mostrador y lo agradecía porque no era muy sociable todavía, pero cuando tomó confianza con los extraños, se echó al lado de la puerta y hasta comenzó a dejar que los extraños le dieran algún mimo o le hicieran un regalo. Más de uno se había encariñado con Tommy y lo echaban en falta si en los días fríos no lo veían, que había encontrado calor no junto a la estufa sino al lado del motor de la heladera.

Tommy era un incondicional. Iban hasta a la esquina juntos y para que no se mojara en la lluvia, le había hecho un impermeable largo. Y él sabía que si llovía debía buscarlo para acompañarla y esperar a que se lo colocara para salir a la calle.

Fue injusto que muriese. Tan sólo disfrutó dos años de su vida contra catorce que sufrió. Fue injusto. Como si a él le hubiese bastado sólo saberse querido por alguien tan poco tiempo, saber que su existencia no había pasado desapercibida para una sola persona. Era una estafa al amor, a la vida ¡a ella! Que lo extrañaba por montones. El almohadón vacío, el impermeable colgado, el espacio que había dejado sin poder rellenar. Sabía que era un perro viejo y que estaba cerca de su final, pero eso no hizo menos dolorosa la partida de Tommy.




A la semana, camino a casa, vio a un perro abandonado al que corrieron de la vereda porque estorbaba. No fue más que verlo en la calle que se acercó a él. Al contrario de Tommy, estaba tan asustado y con miedo de que ella lo golpeara que por instinto, salió corriendo, pero ella se quedó ahí. Cuando lo vio quieto, se le acercó y ante que él se agachara esperando el inminente golpe, ella le hizo una caricia en la cabeza, rascándole las orejas hasta que se relajó mientras le hablaba suavemente. Por supuesto, nunca podría reemplazar a Tommy, pero mientras ella pudiera y hubiera un alma solitaria pidiendo en silencio ayuda a gritos, estaría ahí, dispuesta a abrir su corazón y las puertas de su casa para brindarle un hogar a esas almas olvidadas de cuatro patas.










En parte, fue por un perrito que tuve hace muchos años: Vic. Yo tengo varios perros callejeros  creo que tan sólo dos no pasaron por ello pues, me los trajeron a casa de cachorros, los demás, pasaron varios traumas en la calle, incluso, hasta mi gata fue abandonada, y no le pude encontrar hogar, así que se las tuvo que apañar para convivir con los perros, por suerte, la gata tiene el caracter suficiente como para que los perros sean los que le tengan miedo a ella, costó porque la perseguían al comienzo y mis esfuerzos en que convivieran no servían de mucho, pero Misha —la gata— le dio dos estate quieto y ahora, la ven en el suelo y cambian el rumbo para no cruzar camino con ella.

Volvamos al perrito. El que peor lo pasó fue Vic que vivió muy poquito. El hijo de mala madre que tenía por dueño no lo desparasitó ni a él ni a la madre y cuando lo vio mal, lo tiró en casa, que mi madre lo conocía, pero jamás salió a dar la cara por el perrito, es más, debió cambiar rumbo, porque si antes lo veíamos a diario, desde esa vez, nunca más cruzó por frente a la casa. Un desalmado.

Como se imaginan, el perrito ya estaba casi comido por los parásitos. Con mi madre le hicimos tratamiento, creíamos que iba a mejorar, porque comenzó a comer, algo que hizo al tercer o cuarto día de estar con nosotros, cuando ya se sintió un poco mejor, que es lo más importante en un perro enfermo. Jugaba, saltaba y ya hasta salía a correr con los otros perros, que hasta era vizco y medio chueco para correr <3 una ternurita. Pero tras esa mejoría que le duró una semana, amaneció muerto un día. Disfrutó sólo esos días que estuvo con fuerzas. O fueron tantas sus ganas de vivir que la peleó todo lo que pudo, pero no llegó. Que yo me acuerdo y que lloro 😭 así que pensé que era perfecto para el reto, que soy perrera, amo a mis perros y no me imagino sin ellos, así que espero que sean muy longevos >.<

Sobre los ñoquis, mis perros están acostumbrados a comer de todo —salvo algunas cosas que sé que les hacen mal y las evito por muy ojos de cachorro que pongan (?)— comen hasta fruta o verduras —se desviven por las arvejas y el zapallo y ahora que es época de sandía, todos esperan su porción—, así que metí eso en el relato también —que incluso, si comes una naranja, vas a tener comensales esperando que compartas con ellos. Chester solía robarlas de la bolsa y se las llevaba a mi madre a que se la parta para comerla. Renata, suele robar las frutas de los árboles o las plantas del jardín, que se las ingenia para alcanzarlas siempre. Y bueno, todos tienen alguna o varias manías también XD

Pero voy redondeando o me quedo hablando del tema y no acabo más, así que les deseo que pasen una buena noche y un bello día.

¡Se cuidan!

Bye!
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