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martes, 5 de diciembre de 2017

52 días de reto: día cuarenta

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Hace un frío horrible aquí >.< pero al menos, ya me queda casi nada por rendir y verme un poco más desocupada, para dedicarme a otras cosas y a ponerme al corriente con algunas historias que tengo en el blog que tengo algo dejadas de lado (?) De paso, he estado ordenando un poquito el menú de la cabecera y agregándole una que otra cosita. Espero terminarlo en estos días, que de momento, en formato va a quedar así, que me parece más bonito y sencillo <3

De momento, he retomado un poco Si perdemos el control con una historia de Jack y Morgan que hacía tiempo quería escribir y estaba durmiendo en el tintero. Es antes de que suceda la novela y debe ser uno de los momentos más frustrantes e impotentes de Morgan.

Día cuarenta: Utiliza un refrán integrado en un texto creativo.





Ausencia  de Dios

—Rece, estará bien si así lo hace. En momentos así, hace falta tener un sostén en la divinidad —la enfermera del ejército le había dejado una biblia como a otros pacientes— es una prueba de Dios— le dijo a Morgan al curar su pierna.

—Dios es un hijo de puta— respondió con total frialdad. Estaba frustrado, por sobre todo eso. Que había muchas cosas que había podido superar o había intentado superarlas, pero siempre había estado entero y ahora…

—No, no lo es. Te pone a prueba porque te ama y sabe que las vas a superar...

—Es hipócrita. Cuando hablamos de personas, si te dicen exactamente eso, van a creer que estás loco. Tu  novio te golpea,  abusa de ti ‘pero sólo es una prueba de amor, de lealtad’. Es imperdonable o eres masoquista. Si ves un crimen y no haces nada, eres tan culpable como quien lo está cometiendo. La indiferencia es peor que el crimen.  Sin embargo, cuando se trata de Dios,  nada de eso  importa.  No se lo perdonan a una persona, lo juzgan y lo condenan por eso, pero si se trata de la divinidad, es  totalmente perdonable y hasta le buscan una explicación lógica a todo eso.

La enfermera no supo qué decirle,  retirándose  consternada por las palabras de Morgan quién se descargó con ella de su frustración, impotencia y rabia, mucha, apenas había despertado le habían dado la noticia de su baja sin anestesia alguna ¡ni esperar podían! Le dolía la pierna,  más bien, el muñón. Estaba incómodo y acababa de perder el único punto de partida que tenía.  No tenía ideales, no tenía sueños qué cumplir; cumplir con los ajenos parecía una buena salida de ello, pero había llegado a un punto donde incluso, los sueños ajenos eran difíciles de cumplir. Un soldado sin una pierna no servía para cumplir sueños ajenos, ni para morir por ellos, por ello, le iban a dar de baja. Sólo estaba esperando que llegara quién le diera la notificación de su baja para finalmente despedirse de ello y ¿qué más? ¿Qué encontraría en el futuro un lisiado sin ambiciones?

Se revolvió en la cama incómodo, intentó dormir y no lo consiguió. Miró hacia la puerta y  vio a  Jack ahí.

—¿No te vas a dignar a entrar? Me molesta tu actitud —le dijo apoyando las manos en la cama para acabar por sentarse en la misma.

—Lo siento — respondió él cabizbajo entrando a la  habitación y tomando el asiento de al lado, como hacía dos días. 

Estaba nervioso,  Morgan lo sabía. Podía ver como estrujaba el gorro en sus manos, sus dedos estaban rojizos  por la fuerza que hacía y desde que le había hablado, Jack había evitado su mirada.
Morgan apoyó la cabeza en la  almohada y miró a su amigo.

—Suéltalo de una vez ¿qué estupidez has hecho ahora? —Preguntó fijando su mirada en él.

Jack mantuvo el silencio largos minutos.

—Renuncié.

Y a pesar del dolor y la molestia, la sorpresa hizo que Morgan se incorporase sin poder creerlo, tomándolo por los hombros y haciendo que lo viera de frente. Necesitaba gritarle en la cara y con esa actitud que tenía le resultaba imposible.

¿Por qué? ¿Por qué? No podía encontrarle una razón, una razonable excusa que pudiera ser el motivo de su deserción, con todo lo que ello llevaba pues, dejar una fuerza de seguridad nacional no era cosa sencilla. No era como dejar de ser mesero en el club de stripper, era otra cosa. Y no es como si fuera a sentar bien en su futuro, no es como si pudiera borrarlo, ni esconderlo. Siempre iba a ser el desertor.

—¿Por qué hiciste semejante estupidez? ¿Por qué ya no voy a poder protegerte?

—Porque eres mi amigo. Y estarás solo si te vas.

—Grandísimo imbécil ¿y tus sueños? ¿Y  tus ansias de hacer de este mundo un lugar mejor? No podrás hacerlo si te vas.

—Lo he pensado.  Pero quizás, es demasiado ambicioso hacer del mundo un lugar mejor. Empezaré por cosas pequeñas.

—¿Y yo soy tu siguiente proyecto? —Morgan no contuvo su risa. Jack se rio con él, hasta escucharlo en boca de Morgan, no había pensado en eso. Pero cuando pasó el ánimo y quedaron en silencio los dos, mirando a un punto fijo sin razón alguna, no le sonó tan mal empezar por algo así. 

Aun así, sonrió sinceramente acomodándose en la cama, buscando una postura que no fuera tan incómoda y dolorosa, sin llegar a tener éxito al hacerlo.

—Mamá, críame grande...

—Que tonto me hago yo solo —finalizó Jack y se rieron los dos sin motivo alguno— ¿qué piensas hacer una vez salgas de aquí?—

Se encogió de hombros con una expresión de quién sabe qué en el rostro. Había mucho tiempo para hacer algo, había tiempo para pensar y para explorar muchos caminos. Aunque primero estaba la recuperación de Morgan y luego, ya verían los dos qué es lo que podían conseguir.

—Hay tiempo para decidirlo. Me transferirán a un hospital en la capital. De ahí, no tengo nada en mente todavía. ¿Crees en Dios? —Le preguntó  Morgan— sé que me escuchaste recién y no dijiste nada.

—No particularmente.

Morgan asintió con la cabeza con una sonrisa estúpida en el rostro. 

—¿Por qué el interés?

—La ausencia de Dios está bien con personas como tú —Morgan se sintió satisfecho al decir eso.

No le quedaba mucho en la vida realmente, pero ante todo eso, contar con Jack era como tener fuerza para levantarse y hacer una broma agria. Había llegado ahí sin esperanzas de nada, sólo a cumplir con un camino impuesto, porque era fácil seguir de esa manera. Ahí, había encontrado a alguien que lo necesitaba y había puesto todas sus fuerzas en ayudarlo y mantenerlo con vida mientras su trabajo estuviera en el campo de batalla. 

Ahora, era él quién necesitaba ese empujón, ese amparo para volver a levantarse y caminar, sin ningún tipo de salida fácil, pues, Morgan sabía que habían desaparecido en el momento en que se despertó y se dio con la noticia de que habían amputado su pierna. Sin embargo, ahora que Jack había renunciado a todo por acompañarlo, lo menos que podía hacer era armarse de valor y enfrentarse a la realidad, dolorosa en más de un sentido, porque más allá del dolor emocional, había un dolor físico que hacía difícil olvidar su nueva discapacidad.

Jack se levantó dirigiéndose a su habitación en cuanto la enfermera volvió a hacerle la curación a Morgan.

—Jack —lo llamó desde la cama. Él volteó a verlo— gracias —sonrió y le pidió que consiguiera una caja de cigarrillos para el camino. 





¡Espero les haya gustado!

¡Un abrazo!

14 comentarios:

  1. Es muy interesante el planteo que hacer Morgan.
    No creo que haya una refutación posible.
    Bien planteadas las emociones.
    Un abrazo.

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    1. La verdad es que yo tampoco creo que haya una refutación posible, que con eso, deja todas las salidas cerradas. Aunque quizás, alguno pueda sacarle un argumento, pero la veo difícil.

      ¡Un abrazo!

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  2. Ya está el jueves de relatos.

    https://lapiazzadellaluna.blogspot.com.ar/2017/12/los-jueves-un-relato-convocatoria-tema.html

    Un abrazo.

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  3. Roxana , estupendo texto y además me ha gustado la parte que incluyes los malos tratos , esos jamás hay que perdonarlos y sobre el planteo del soldado esa resignación hay que vencerla con ganas de hacer nuevas cosas , la falta de un miembro no hace menos hábil a una persona ..es cuestión de amoldarse a ello.
    Un fuerte abrazo y feliz semana.

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    1. Bueno, esa parte de los malos tratos iba en una comparación con Dios, no era así nomás XD

      Me alegra que te gustara. Y sí, es cierto que una discapacidad física no impide hacer las cosas —al menos, con un poco de dinero y si no es compleja, como la de Morgan, se puede conseguir una prótesis y ya—. Pero esa situación en la que te ves mutilado y encima, tienes que dejar tu empleo por eso, es un golpe fuerte y difícil de asimilar.

      ¡Un abrazo!

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  4. Impresionante, me ha gustado bastante y tu forma de escribir es tan agradable. La reflexión que hace el soldado me dejó sorprendida, realmente se marcan muchas diferencias en ese tipo de temas religiosos. Que el amigo renunciara para acompañarlo, que ternurita, y esa última frase... Realmente me gustó el final.

    Gracias por visitarme, yo con el trabajo apenas he podido incluso visitar mis propios blogs, pero espero poder pasar más seguido por aquí y demás blogs que me gustan, jeje.

    Que tengas una bella semana.

    ¡Abrazos!

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    1. ¡Gracias! Sí, son temas difíciles donde tener un punto en común suele ser complicado, especialmente, cuando están en veredas diferentes. Me alegra que lo hayas disfrutado.

      Y no te preocupes, tú a tu tiempo que el blog seguirá estando aquí para cuando puedas pasar a leer <34

      ¡Un abrazo!

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  5. Un relato intenso, Roxana. Dos planteamientos vitales para encarar la frustración. ¿Cómo aceptar el daño injusto? El por qué a mí. Pero pasado el duelo hay que seguir adelante, aceptar lo que hemos recibido y continuar. Muy bien marcada esa evolución en el texto. Un abrazo!

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    1. ¡Es difícil! Y el paso del tiempo ayuda a vivir con eso, pero ni imaginarme lo que debe significar estar ahí, en ese momento intentando encontrarle la vuelta a las cosas. Me alegra que te gustara.

      ¡Un abrazo!

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  6. Me gusto el relato y la forma como hablas de dios, la esperanza y la amistad. Genial relato te lo digo de nuevo y te mando un abrazo

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    1. ¡Qué bueno que lo hayas disfrutado! ¡Un abrazo!

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  7. Te esta quedando muy bonito y organizado. Me gusta mucho el trabajo de estética que le has dado al blog.

    Creo que Morgan no blasfema desde el fondo de su corazón, sino porque está resentido por las circunstancias. Y me parece que jack es un amigo verdadero, desertar solo para cuidar de él ahora que lo necesita, es algo digno de admirar. Muy emotivo este capítulo.

    Y llegas al reto 40, wow y yo apenas voy por el 28 y que aun no he posteado. =0)
    Abrazo!

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    1. ¡Gracias! Me alegra que guste <3

      En realidad, Morgan no cree en Dios y sí, blasfema desde el fondo de su corazón(?), que es así incluso, antes del accidente (?). Jack es un amor, de eso no hay duda alguna <3 un verdadero amigo, por sobre todo, que hasta es capaz de abandonar su trabajo y su misión sólo por su amigo. Es adorable <3

      A mi me faltan poquitos, pero me debo dar el tiempo que quiero subirlos antes de que acabe el año ¡tarea maratónica la que me voy a dar! ¡Ánimo con los tuyos! Que seguro que llegas a terminarlos <3

      ¡Un abrazo!

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¡Hola! ¿Cómo estás? Gracias por pasar a leer mi blog y agradezco que vayas a comentar. Me encanta leer sus opiniones.

Pueden escribir lo que gusten, tienen todo el espacio que quieran para comentar ¡Y no se echen para atrás por ser una entrada vieja! Yo responderé el comentario sin importar la fecha <3

¡Qué tengas un lindo día!

¡Un abrazo enorme!

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