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miércoles, 27 de diciembre de 2017

52 días de reto: día cuarenta y seis

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Me volví a atrasar! Que hace días que no publico nada y ando con el reto con los días justos si pienso terminarlo este año >.<

Les cuento que tengo un par de entradas de películas y libros para subir en estos días, que he tenido bastante entradas sobre mis novelas y cuentos y casi nada de otro contenido.

Día cuarenta y seis: Utilicemos la fantasía e imaginación. Inventa una historia en la que se mezcle en algún momento un smartphone con un neandertal.



Capítulo 10
Desfase temporal

—¿Cómo que Maya se fue? — Se levantó de la silla de golpe Francis cuando escuchó a su tía decirle eso. Si ella sonaba preocupada, Francis había cambiado su tono a uno peor alertando a todos en la casa, que apenas desayunaban cuando les caía la noticia de que ella había desaparecido y no respondía el celular tampoco, que antes de recurrir a ellos, había intentado localizarla sin éxito alguno.


 Poppy

Johann ni probó el café cuando escuchó que su hermana no estaba con su tía. Myrddin saltó el azucarero y se quedó en el borde la mesa intentando oír un poco más de la conversación. El único que seguía como si nada era Ciro que ya había dado un buen mordisco a la tortilla y llenado de azúcar el café, sin entender la gravedad de lo que significaba que ella no estuviera en el hotel.
 
Apenas cortó, Francis comenzó a dar direcciones. Él iría con el auto a buscarla, Johann intentaría localizar el celular de ella y esperaba que Ciro pudiera hallarla en los alrededores.

—Yo iré contigo —Myrddin ni si quiera necesitó una indicación, saltó al suelo y adelantó a Francis hacia el garaje de la casa, sin que pudiera decir nada el mecánico. Tampoco era momento para discutir, así que alcanzándolo, lo alzó del suelo y lo dejó en el asiento de copiloto del auto. No estaba seguro de si colocarle o no el cinturón de seguridad. Y es que era un libro y no lo era. Finalmente, acabó decidiendo de hacerlo, de paso, evitaría una preocupación extra.

Ciro salió tal y como le había dicho Francis con la tortilla a medio comer en la mano. Si hubiese podido, también se habría llevado el café consigo, pero primero estaba Maya, que le habían dicho que era peligroso que simplemente se fuera así como así. Él lo había hecho cientos de veces, por lo que realmente, no entendía cuál era el problema de un día estar en un lugar y al otro no. La única constante era cuando dormía y por ahora, con ellos, que venía siendo la mayor cantidad de tiempo que se quedaba en un sitio en específico sin marcharse. Le agradaban ellos y no tenía nada mejor que hacer por ahora, además, Myrddin había prometido ayudarle a recordar todo aquello que ni si quiera, sabía que se había olvidado, así que era otra de las razones para quedarse con ellos.

—Debe estar —balbuceó mirando a su alrededor y de repente, desapareció como lo había hecho tantas otras veces.

Maya estaba apenas a unos metros de él, maldiciendo por seguir caminando cuando no pasaba un solo vehículo por ese camino ¡ni uno! Y encima, Ciro que se le había aparecido tantas veces de golpe y sopetón ¡cuando ella lo necesitaba, no estaba! Gritó todo eso al aire cuando él la saludó con alegría, como si no hubiese escuchado nada de lo que ella había dicho. La muchacha volteó incrédula viéndolo parado frente a ella ¿desde cuándo estaba ahí?

—¿Qué haces aquí?

—¿No estabas  pidiendo que apareciera recién? —Preguntó confundido y le ofreció de su comida quitándole importancia. 

Maya rodó los ojos y se frotó la frente intentando no entrar en una crisis con él, que al paso que iba, no tardaría en llegar. Respiró profundamente y levantó la mirada una vez más.

—¿Puedes llevarme a casa? —Pidió amablemente, después de todo, él era la única forma de llegar rápidamente.

Ni lento ni perezoso, el fénix la tomó de la mano y desaparecieron del lugar llegando justo al interior de la vivienda. Pero no fue una de las mejores experiencias para Maya que al tocar el suelo de la cabaña, tambaleó ¡no iba a volver a viajar así! Estaba mareada y si no hubiese sido por Ciro, habría acabado en el suelo, dejándola en una silla a que se recuperase. 

El viaje la había sacudido más de lo que ella esperaba ¿Cómo es que Ciro seguía como si nada y a ella le parecía que la había arrollado un camión de 18 ruedas? Se regañó mentalmente por haberle pedido al fénix que la trajera consigo y es que ni si quiera sabía qué es lo que había pasado porque él lo hacía ver tan natural a esto de aparecer y desaparecer de un lugar que había pensado que iba a ser igual de sencillo, pero se daba cuenta de que él tenía mucha más resistencia que ella. Incluso, Myrddin que no lo había escuchado quejarse del viaje ¿o habría sido porque es un libro?

Lo cierto es que apenas él la vio, saltó de la mesa y gritó su nombre. Maya lo recibió en brazos y gracias a eso, Johann también había dejado su puesto intentando rastrearla.

—¡Por favor, Maya! Casi nos matas del susto —dijo Johann abrazándola al verla— Fran ha salido a buscarte ¿en qué diablos pensabas?

—En regresar —dijo ella sonriendo encogiéndose de hombros— aunque no pensé que fuera tan difícil hacerlo.

—¿Y por qué no llamaste? —La regañó yendo hasta la cocina y sentándose en la mesa del comedor a hablar.

—Porque fue un estúpido impulso. Salí sólo con lo justo y no pensé en nada más. Ni si quiera me di cuenta de que el celular tenía poca batería.

Y apenas dijo sobre el celular, Johann se levantó de golpe y sopetón de la silla pronunciando el nombre de su hermano: él todavía estaba en la ruta buscando a Maya. Ahí nomás corrió a buscar su teléfono para llamarlo y que regresara.

******
Después de tanto tiempo ahí, era la primera vez que tenían algo para poder llegar hasta su madre y abuelo. Lo irónico de la situación es que siempre habían tenido la fuente de la información con ellos, pero no habían tenido mayor reparo en que Myrddin podría saber más de su familia de lo que decía. Y ahora que finalmente estaban todos reunidos, era momento de empezar a poner en claro las cosas.

—El abuelo te convirtió, pero tuviste que ver con la investigación de papá ¿no es así? —Le preguntó a Myrddin confirmando algunas de sus dudas cuando él le respondió.

—Su padre quería meterse con magia poderosa, antigua y por sobre todo, prohibida. Quise detenerlo pero el idiota de Francis me encerró aquí. No volví a saber nada de su padre ni de ninguno de ellos, desde ese entonces, he estado en esa estantería. Pero considerando que su padre murió, supongo que falló en sus investigaciones —les aclaró no sin haberlo pensado detalladamente antes de hablar sobre ello.

No era fácil recordar esos momentos donde era un hombre todavía y no tenía una cubierta en cuero con lacado en oro. Sonaba muy bonito, pero aun así ¡era un libro! Semejante insulto que era para él haber pasado a eso. Y por culpa de hacer lo correcto o al menos, lo intentó y fracasó asquerosamente, pero lo había intentado.

—¿Y si no falló por completo? —Preguntó Johann rascándose la nuca cuando todas las miradas volvieron a él— bueno, mamá ha estado extraña últimamente. Y empezó a hacer viajes más seguidos. Sabemos que nunca fue de las que se quedaba quieta, pero en el último año, eso se vio más intensificado. Y nos faltaron algunos archivos de la investigación que llevaba papá, así que, suponiendo que todo está conectado…

—Si descubrimos a donde se dirigían sus investigaciones, quizás, demos con ellos —concluyó Francis.

—¿Y si hay alguien más que quiere lo mismo? Es decir, mamá desapareció de la casa después de pelear con alguien —interrumpió Maya.

—O algo —corrigió Myrddin siendo ahora él el centro de atención de nuevo— si es así realmente y su padre pudo pasar a esa dimensión, pudo haber dejado una brecha abierta. Y si está abierta, cualquiera puede entrar, pero también, salir. 

—Bien, hay que buscarlos —dijo Francis después de frotarse las manos. Con eso, podrían empezar con algo. Sin embargo, al brujo atrapado en el libro, no le pareció de lo más apropiado. Si él no hablaba era precisamente, para evitarse esas cosas ¡había intentado detener a sus padres y ahora, los hijos venían a querer seguir su camino!

—¿Acaso no escucharon que es magia poderosa, antigua y prohibida? —Repitió saltando de la mesa y siguiéndolos dando brincos.

—Claro que te escuchamos. Y escuchamos la parte en que el portal podría estar abierto. Si es así, alguien debe cerrarlo ¿no? —Maya guiñó el ojo levantándolo del suelo sin que pudiera tener un argumento contra ello.

*****
Su única pista era esa y un libro que estaba en exhibición en el Museo de la Amistad, museo que estaba a un día de viaje, pero ninguno tenía realmente apuro y habiendo solucionado el problema de Maya no sin antes haberle dado una buena reprimenda por hacer que todos se preocuparan por ella, emprendieron camino hacia allá. Tenían como meta recuperar ese libro antes que cayera en manos de alguien más. Por supuesto, no era tarea sencilla considerando lo que iba a ser entrar al museo y robarlo, que sabían que no iban a conseguirlo por las buenas, ni aun cuando su padre les había cedido ese ejemplar.

—¿Y cómo haremos para entrar? —Preguntó Ciro que se había sumado a la aventura de saquear el museo. Myrddin también los acompañaba para asegurarse de que no hicieran ninguna estupidez en el camino, aunque estaba seguro de que aun con su supervisión, iban a hacer alguna estupidez en el camino, no importaba cuanto se esforzara, estaba en la sangre de esa familia generar problemas.

—Podríamos entrar con tu ayuda, pero Maya se niega a hacerlo de nuevo —le dijo mirándolo por el espejo retrovisor. Estacionó el auto no muy lejos del museo, apenas estaban a unas cuadras— he visto su estructura y es a cielo abierto. Si tengo razón, una de esas ventanillas —y buscó en su celular una foto del museo, señalándola— puede abrirse.

—Y si no se abre, la abriremos —lo corrigió Johann entusiasta ¡ahora sí tendrían un buen motivo para perseguirlos! Se estaba emocionando más de la cuenta por todo ello, que hasta ahora, realmente, no tenían una sola señal de su familia y haber dado con algo tan bueno iba a ser realmente gratificante si podían llegar a ellos y cerrar ese episodio de sus vidas cuanto antes. Extrañaba su casa y como si nunca lo hubiese esperado, extrañaba a su abuelo y todos sus entrenamientos y sorpresas, que si se hubiese imaginado que no lo vería durante tanto tiempo…

Para la medianoche, ya tenían todo preparado. Francis había hecho uso de su magia y creado una escalera para poder subir hasta el techo.  Eran como un peldaño invisible que podía hacer que subieran, sin embargo, era para los más valientes, que Johann temió pisarlos al momento en que vio el suelo debajo de él.

—Vamos, no seas gallina —lo empujó Maya a que siguiera. Él se soltó de su mano viendo como ella le sacaba la lengua.

—No soy gallina, sólo estoy mejor en tierra firme.

—Anda, Fran jamás dejaría que te caigas ¿verdad, Fran? —Y si hubiese sido por ella, le habría hecho alguna broma haciéndolo tambalear, pero su hermano era un poco más considerado que eso, por lo que se quedó con las ganas de jugar con Johann y su temor a las alturas un poco más.

Al llegar arriba, tuvieron que hacer un agujero en el vidrio para poder pasar. Sorprendentemente, no había alarmas, al menos, hasta ahora, que pudieron bajar de la misma manera sin ningún tipo de problemas. Estaba siendo demasiado fácil todo.

Se dividieron en dos grupos buscando la sala donde estaba el libro, pues, en las exhibiciones no estaba ninguna información al respecto, así que debía estar en alguna exhibición privada o en algún cuarto donde guardaran las reliquias fuera de la vista del público. En todo caso, la iban a encontrar.

Francis fue con Maya y Myrddin, encontrándose en la primera sala de exhibición donde estaban restos de los primeros hombres sobre la tierra y una recreación a escala de dos neandertales cazando su comida.

Maya sacó su celular y buscó una foto de cómo debía verse el libro. Aunque Myrddin les había dicho que lo iban a reconocer apenas lo vieran, no tuvo tiempo de buscar nada cuando el neandertal de la exhibición le quitó el teléfono y lo cubrió con sus manos, alejándose encorvado de ella.

En una primera instancia, no reaccionó, ¿no se suponía que eran réplicas? Pero ahí estaba ella, intentando negociar su teléfono con un hombre prehistórico

—Francis, el libro puede esperar —lo llamó con urgencia y vio como el hombre miraba el aparato y lo golpeaba contra el suelo repetidas veces. Intentó detenerlo sin éxito cuando el otro hombre que estaba en la escena, se arrimó pronunciando algo que ella no entendió, armando un fuerte escándalo entre gritos y balbuceos.

Francis apenas llegó y los vio, quedó sin palabras. Estaban acostumbrados a las cosas raras, pero había situaciones que los superaban ¡y no era lo único por lo que debían preocuparse! Apenas lograban asimilar la idea de los neandertales y vieron llegar corriendo a Johann y Ciro con un velociraptor corriendo por detrás de ellos, gritándoles que corrieran tan rápido como pudieran. Pronto, el museo se fue llenando de seres que antes, eran inmóviles.

Francis creó una barrera alrededor suyo. El ruido que había dentro gracias a los animales, tanto los prehistóricos como los disecados, incluso, algunos objetos inanimados que habían cobrado vida, como los cañones de una guerra histórica que ahora, estaban llenándose de pólvora listos para derribar la pared del museo y salir a la calle.

—¿Y ahora qué hacemos?

—Los detendremos todo lo que podamos —le respondió Francis a su hermano— Myrddin, hay un hechizo para congelarlo entre tus páginas ¿no? —y lo miró en el bolso de Maya. Ésta lo sacó de ahí y se abrió en esa página— muy bien, no será definitivo, pero ganaremos tiempo para saber qué originó todo esto.

No quedaba de otra tampoco, sin contar que debían resolver todo eso antes de que el museo volviera a abrir sus puertas, aunque gran parte del desastre que estaban creando los nuevos habitantes de él, iba a quedar para los dueños del museo que no contaban con tanto tiempo como para arreglar todo, pero al menos, esperaban dejar fuera de peligro a las personas que se encargaban de él.

Maya pasó le cedió el turno a Johann, su naturaleza ignifuga no iba a permitirle hacer algo para congelar nada, así que era más factible que su hermano lo hiciera ya que Francis estaba muy ocupado manteniéndolos a salvo.

Apenas terminó, todo quedó quieto, rodeado de escarcha y en medio de todo ello, del cielo descendió un cuervo que tomó la forma de la diosa que ellos creyeron, habían exterminado: Badb.

 Babd
 <<Capítulo 9                                                      Capítulo 11>>


Sí, se que suena muy a Una noche en el museo, pero la verdad, es un reto complejo y se me ocurrió que la mejor forma de cumplirlo era sumándolo a la historia de estos tres, que van a tener una forma de mandar a dormir al neandertal, aunque dudo que recuperen el celular en buen estado.

¡Un abrazo!


4 comentarios:

  1. LA HERMOSA Y PELIGROSA DIOSA. Me suponía que iba a reaparecer. Muy buen detalle que tuviste al tener en cuenta que siendo una diosa, es inmortal.

    Ahora que lo mencionas, me recuerda a Una noche en el museo, pero más interesante.

    Ya sabía que Maya se iba a revelar.

    Ahora a leer el siguiente.

    Besos.

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    Respuestas
    1. Tenía que reaparecer, si la habían derrotado muy fácilmente como para dejarlo así como así, además, me gusta Badb como para quitarla tan rápidamente (?

      Cierto, Maya aunque lo niegue, no puede acostumbrarse a una vida completamente rutinaria, le falta algo.

      ¡Besos!

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  2. Es muy lindo y además lleno de esa magia que nos tienes acostumbrados ..la verdad eres tremenda muakissssss

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    Respuestas
    1. ¡Gracias, Campi! Qué alegría que te guste tanto <3

      ¡Un abrazo!

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¡Hola! ¿Cómo estás? Gracias por pasar a leer mi blog y agradezco que vayas a comentar. Me encanta leer sus opiniones.

Pueden escribir lo que gusten, tienen todo el espacio que quieran para comentar ¡Y no se echen para atrás por ser una entrada vieja! Yo responderé el comentario sin importar la fecha <3

¡Qué tengas un lindo día!

¡Un abrazo enorme!

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