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jueves, 14 de diciembre de 2017

52 días de reto: día cuarenta y dos

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Dos entradas en un día! Que hace muchísimo no subía dos juntas. Pero he dicho que quería terminar este reto antes de fin de año y postergándolo no voy a cumplirlo ¡Así que aquí les traigo otro cuento! Y aprovecho a sacar a la luz personajes que tenía un poquitín abandonados. A estos personajes ya los presenté en otros centos que pueden ir viendo por aquí.

Día cuarenta y dos: Atrévete a ser infiel en un relato y describe al detalle las sensaciones de los personajes.




Cuando las llamas queman

Jota la fue a buscar a su entrenamiento. Miguel tenía doble turno y aunque Joseline podía tomarse el día, había decidido ir a practicar, que aunque no estuviera su pareja, mantenerse en buena condición era importante y podría practicar la rutina, al menos, aquellas partes en las que no dependía de Miguel.

Pero ahí estaba él, ese cantante que volvía loca a todas las jovencitas hormonadas y que había tomado obsesión con ella desde que se habían encontrado de casualidad. Aunque la patinadora podía llegar a entender a sus fans, se negaba a aceptarlo o si quiera, decir en voz alta que él no le caía tan mal como aparentaba.

—Puedes irte por donde viniste —le dijo pasando de él y recogiendo sus cosas. Se quitó los patines y se colocó los zapatos buscando su abrigo entre sus pertenencias. La pista a esa hora no recibía a nadie y menos con semejante frío, pero ahí estaban ellos.

Jota ladeó la cabeza con una expresión altanera iluminándole el rostro, adelantándose a ella y bloqueándole el camino apoyando el brazo en la pared.

Le iba a decir algo y ella se agachó pasando por el hueco que dejaba su cuerpo contra la pared en el estrecho pasillo. Aún así, no se desanimó y la siguió, deteniéndola de golpe al abrazarla.

—¿Estás apurada? ¿Acaso me vas a dejar así sin si quiera saludarme como corresponde? —Y sin contener su atrevimiento, lamió su cuello haciendo que un escalofrío recorriera la espina de la mujer y haciendo que se le pusiera la piel de gallina se soltó de él empujándolo con suavidad.

—Deja de actuar como un acosador —estaba molesta con él y con ella misma porque había disfrutado sentirlo así de cerca— te lo dije antes y te lo repito: Miguel y yo somos muy felices juntos y no lo dejaré por ti.

Jota la retó con la mirada, cruzándose de brazos como si fuera algo que pudiera probar y cumplir sin ningún problema. Y Joseline supo leerlo tan bien que volteó y siguió su camino. Pero no era suficiente, no es como si por salir corriendo Jota fuera a desaparecer de su vida y sus pensamientos así nomás. Él quería echar raíces y ellas las arrancaba cada vez que podía, pero no iba a ser así por siempre. Porque cuando él la detenía sujetándola del brazo como ahora, la acorralaba contra el casillero del vestidor y la besaba con hambre voraz, ella cedía. 

Intentaba oponerse, pero no importaba en realidad cuanto lo hiciera, Jota era capaz de hacer magia con su boca y dejarla pensando y deseándolo sólo a él.

Jota levantó sus piernas haciendo que Joseline lo rodease por la cintura mientras colaba una mano debajo de toda la ropa que ella llevaba encima.

Los dedos de Jota se sintieron tan helados contra su piel que le provocó escalofríos y ese mismo escalofrío le había dado un momento de lucidez, como si pudiera escapar del hechizo en que se veía sumida una vez él la tocaba, la besaba…

—No podemos, Miguel…

—No hables de otros hombres cuando estés conmigo —Le dijo al oído mordiéndole el lóbulo de la oreja dejándole la marca de sus dientes.

A Jota no le gustaba eso. La quería para él, sin compartirla con nadie, pero debía hacerle saber que no habría nadie en el mundo que fuera capaz de amarla como él, en todo sentido.

Después de jugar un poco con su entrepierna, le bajó por completo el pantalón y se lo hizo ahí mismo, levantando una de las piernas de ella con su brazo y apretándola contra la pared.

El sonido de los cuerpo juntos al sumarse los gemidos ahogados entre besos y ellos mismos, intentando ser lo más sigilosos que pudieran para que nadie los descubriera, era el único sonido constante ahí. La luz tenue de un foco que era para iluminar una habitación más pequeña ayudaba a darles el ambiente perfecto para llevar a cabo sus más bajos instintos. Y retozar juntos como si nunca más fueran a encontrarse después de ese momento. Y llegado ese momento en que la descarga de placer recorría sus cuerpos y llegaba una calma que sabía a gloria, mientras Jota reposaba la cabeza en el hombro de ella y la apretaba entre sus brazos, como si al momento de levantar la vista, Joseline fuera a esfumarse una vez más.

—Jota —jadeó esa palabra acariciando los cabellos oscuros, de ese color tan raro y particular como lo era el cabello natural de Jota: el color del grafito.

—Si no vas a decirme lo mucho que me amas, no digas nada.

Y ella abrió la boca para responderle pero fue el momento que vio él para silenciarla abruptamente con sus labios contra los suyos.

******

—Responde, responde —rogaba Miguel con el celular pegado a la oreja intentando localizar a su novia— ¿Joseline? ¿Dónde estás? Son más de las una de la mañana —estaba preocupado, pero había levantado su tono de voz y dicho aquello de manera tan exaltada que más bien, sonaba molesto.

—Estoy… esto —bostezó y se dio cuenta de que estaba en la cama con Jota.

 —¿Estás bien? ¿Te pasó algo? —Insistió caminando frente a la puerta del edificio, llegando hasta el auto estacionado en la puerta y volviendo sobre sus pasos una y otra vez, esperándola desde que había salido del trabajo.

—Yo estoy bien —respondió ella y sintió la mano de Jota rodear su cintura, dándole un golpe con la palma abierta para levantarse y empezar a recoger su ropa del suelo— me quedé dormida en las gradas. Estuve practicando y —lanzó su zapato hacia él que había leído sus labios llamándola mentirosa— enseguida regreso.

—¿Quieres que vaya a buscarte?

—Estoy bien. Ve a acostarte, mañana tienes que madrugar. Te despertaré apenas llegue —le dijo y esperó tranquilizarlo con eso.

Colgó y empezó a ponerse la ropa rápidamente. Mientras, Jota se había levantado y la abrazó por la espalda, haciéndole imposible la tarea de abrocharse el corpiño.

—Me escuchaste hablar con Miguel: él me está esperando —le tomó las manos con impaciencia y al sentir su respiración en su cuello, se calmó.

—Yo también te espero, Joseline —dijo soltándola y poniéndose en frente suyo— y llegará el momento en que deberás dejar plantado a uno de los dos.

Ella no tuvo el valor de devolverle la mirada, tomando los extremos de su ropa interior y prendiéndolo finalmente hasta acabar de vestirse. No podía decir nada, sabía que jugar a dos puntas iba a terminar volviéndola loca, especialmente ante la insistencia constante de Jota. Sabía que lo lastimaba al rechazarlo o al dejarlo solo a mitad de la noche. Lo sabía, lo sabía bien. Pero Jota tenía esa idea de que ella era sólo para él y llegaba a invadir su espacio de tal forma que no podía decir que no. Ese era su mayor problema con el artista: ella no sabía decirle que no. Podía articular ambas letras y su cuerpo reaccionar deforma totalmente contradictoria.

No había querido continuar lo del vestuario, pero en cuanto se dio cuenta, ya estaba en la habitación de un hotel, semi desnuda sobre Jota. Y se dejaba llevar por esas emociones que bien podrían ser una simple calentura, lo cierto es que no lo sabía. Incluso, había llegado a pensar que no sabía cuál de los era sólo una aventura ¿Sería Jota o Miguel? Jota, definitivamente, Jota, se repetía una y otra vez intentando convencerse a sí misma.

Joseline se peinó con rapidez usando sus dedos y se acercó a la cama, donde él la veía arreglarse mientras él sólo tenía puestos sus calzoncillos.

—Te veré luego —le dio un beso en la mejilla. Ya no era momento de seguir negándolo: Jota iría a buscarla y ella lo seguiría, era así de simple.

—La próxima vez, te llevaré tan lejos que no habrá posibilidad de volver a ver a Miguel.

—Te reto a que lo intentes.

Y antes de que llegara a la puerta, la atajó y la besó de forma tan apasionada que podrían volver a deshacer la cama.

Ella se separó de él y rozó los labios del cantante con la yema de sus dedos, le sonrió y tomó su bolso.

Guardaría ese deseo para la próxima vez. La manera de amar de Jota resultaba tan surrealista como imposible. Encerrarla para siempre en una habitación con él y que nadie volviera a molestarlos. Era imposible, irreal. Pero se fue de la habitación con ganas de que lo intentará. Quizás…




Espero lo hayan disfrutado.

¡Un abrazo!

12 comentarios:

  1. No sé si la estrategia de Jota es la más efectiva para conquistar a una mujer, que ya tiene sus planes, que ya tiene a otra pareja. Podría haber recibido un buen golpe.
    Le funcionó de pura casualidad, Joseline quería una aventura. Pero parece que Miguel tiene más posibilidades de ser el que se quede con ella.

    Un abrazo.

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    1. Pues, quizás tengas razón, aunque ella acabó yéndose con él (?) Miguel tiene todas las de ganar, eso es muy cierto. Pero será a lo que ella decida al final —o lo que toque también, que mira que él se entere y la deje (?)—

      ¡Un abrazo!

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  2. Cambiaste la plantilla eh?

    Me gustó tu prosa,estuvo hasta el momento buena tu historia.

    Un abrazo

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    1. ¡Era momento de un cambio! ¿Y qué mejor que con el aniversario del blog? <3

      ¡un abrazo!

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  3. Antes no te comente me gusta este verde claro que has puesto trasmite tranquilidad ..olee .. y que te digo del cuento super guapo ..chao linda muakkkkkkk

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    1. El verde me encanta, que es mi color favorito de todos <3 Me alegro que te haya gustado.

      ¡Un abrazo!

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  4. Uy pobre Joseline con quien se quedara con la pasión o el amor. Veamos que pasa.

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    1. Una pena que no encuentre las dos juntas.

      ¡Un abrazo!

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  5. Encantador, sensual y apasionado relato. Ser un ‘chico malo’, podría tener sus ventajas, y creo que le esta funcionando con Joseline, o quizas no? Veo a Miguel formando ese triangulo. =0)

    Un abrazo!

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    1. Puess, para comenzar, no le ha ido nada mal, a saber cómo termina.

      ¡Un abrazo!

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  6. Ya está el proximo jueves de relatos

    http://charocort.blogspot.com.ar/2017/12/este-juevesjugar-con-fuego.html#comment-form

    Un abrazo.

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    1. ¡Gracias! Ahorita mismo me paso, a ver si llego a participar esta semana.

      ¡Un abrazo!

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¡Hola! ¿Cómo estás? Gracias por pasar a leer mi blog y agradezco que vayas a comentar. Me encanta leer sus opiniones.

Pueden escribir lo que gusten, tienen todo el espacio que quieran para comentar ¡Y no se echen para atrás por ser una entrada vieja! Yo responderé el comentario sin importar la fecha <3

¡Qué tengas un lindo día!

¡Un abrazo enorme!

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