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lunes, 30 de octubre de 2017

Relato juevero: Las almas sin rumbo — Parte II

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Les traigo el desenlace de la historia! Y de paso, revelarles de qué libro se trataba. La verdad, es que el libro es uno de mis favoritos de la autora— que le he dedicado algún fanfic y todo—.

El libro lo pueden encontrar como 'El alma del vampiro' o 'La música de los vampiros' —aunque en inglés es Lost souls, desconozco por qué no lo tradujeron de manera literal, que no es otra cosa que 'Almas perdidas', el nombre de la banda de Fantasma y Steve que les dije que el relato daba pistas también—.


La autora es Poppy Z. Brite —ahora Billy Martin—, una autora/autor ya retirado de la escritura. Tiene varios cuentos que involucran a dos de los personajes que más me gustan de ella: Fantasma y Steve Finn, aunque tiene muchos cuentos, la mayoría sucede en Nueva Orleans, uno de sus lugares favoritos para ambientar sus historias y de hecho, su lugar de nacimiento.




Les dejo el final:

Fantasma tenía un don, a veces, una  conexión sobrenatural con las personas, con los espíritus. La mujer que se había aparecido sobre el guardarraíl, lo había dejado con una sensación de desasosiego, una desesperación tal que podía sentir mezclarse con su sangre y recorrer su cuerpo como si pudiera ser parte de él. La empatía era uno de sus fuertes, pero de sus peores maldiciones también. 

Si no hubiese sido por el rápido accionar de Steve, no habría salido bien parado que luego de verla, tan sólo recordó esos fuertes sentimientos y estar en el suelo, entre las piernas de su amigo mientras lo insultaba por haber intentado matarse.

—¿Qué fue lo que pasó ahí? —Steve finalmente preguntó a Fantasma sobre lo sucedió.  Había sacado las dos última cervezas de la hielera y dejado el arreglo del auto para después, en su estado, iba a terminar haciendo alguna estupidez y no iban a llegar a ningún lado.

Él se acercó a la barrera y la rozó con los dedos, quería saber un poco más. Su abuela le decía que era la única forma de tener contacto con ellos, era estar abierto a que le contaran lo ocurrido. 

Steve lo vigiló con la duda a flor de piel, teniendo la imperiosa necesidad de tomar del brazo y sentarlo para que nada más sucediera. Últimamente, había tenido demasiado y perder a Fantasma era lo único que no iba a permitirse, no mientras él todavía pudiera impedirlo.

Los finos dedos de piel traslúcida se pasearon por la botella antes de llegar a la tapa y quitarla. Su mirada recorrió la barrera metálica y los recuerdos fueron amontonándose en sus retinas hasta cerrar los sus ojos y sacudir la cabeza. Era una de esas ocasiones que tener contacto con alguien del otro lado era demasiado abrumador. Fantasma aun sentía el corazón latiéndole como un tambor en el pecho.

—Está sola. Desde hace mucho tiempo que está sola. Salió con su novio y unos amigos durante una noche. Iban bebiendo en la cajuela de la camioneta. Eran siete ahí y había dos chicos más delante. Sentí el frío del viento mientras me acercaba al vacío. Estaba helando a pesar de que era una noche de verano, el aire olía a tierra mojada, iba a llegar una tormenta y ellos seguían bebiendo cervezas —su mano estaba húmeda por la botella que empezaba a perder el frío y transpirar al sostenerla. Se vio y estiró su dedos hasta restregarlos en su pantalón.

—¿Le  pasó algo esa noche? —Preguntó Steve. Por alguna razón, siempre se terminaba dejando llevar por lo que Fantasma decía, no importaba que tan irreal o estúpido sonara, en su boca todo eso podía llegar a cambiar y a volverse tan real como  posible. Y a veces, le daba miedo el poder que le concedía a su amigo.  Otras, sentía que la única forma de vivir era dándole ese poder a Fantasma, si se dejaba llevar por él, si dejaba que su realidad fuera teñida por Fantasma, el mundo no iba a ser la mierda que era la mayor parte del tiempo.

—Ella murió, Betiana. Se les pinchó una rueda por allá —estiró su brazo sosteniendo la cerveza para señalarle el lugar— ninguno tenía idea de cómo cambiar el auxilio, así que mientras lo averiguaban, se bajaron y siguieron con la fiesta sin importarles mucho estar a la vera del camino —respiró vislumbrando la escena en su cabeza una vez más, enfocándose en la etiqueta para continuar. Steve lo seguía con la mirada y se dio cuenta de ello.

Lo detuvo dándole una palmada en la espalda, diciéndole que terminara la bebida antes de que se calentara que él haría arrancar el T-bird como  fuera.

Le llevó una hora. Fantasma se había acostado en el asiento trasero, con el sombrero sobre la cara,  cubriéndose de la luz mientras Steve terminaba de arreglar el coche. Finalmente, cuando pronunció puta por enésima vez, logró hacerlo arrancar.

En cuanto sintió el motor andando, Fantasma se incorporó en el asiento y vio a Steve limpiarse las manos y tirar la caja de herramientas en la cajuela como si nada. 

Se sentó en el asiento de copiloto como cuando venían y esperó a que regresara. Pronto estarían de nuevo en Missing Mile y el Tejo sagrado les daría cobijo una vez más  para que pudieran hacer algo de música.

Abrió la ventanilla y miró hacia el frente y la vio de nuevo, al lado de guardarraíl retrocediendo hasta caer de espaldas por él.

—¡Fantasma! ¿Estás bien? —Preguntó Steve asomándose por la puerta. Él también la había visto y si no fuera porque no podía tocarla, le hubiese dado un buen golpe, que no se contenía aun tratándose de una mujer, tampoco se contendría estando Fantasma en medio.

—Sí, lo estoy.

—Nos vamos antes de que pase alguna otra maldita cosa —ni esperó respuesta cuando ya había pisado el acelerador hasta el fondo y había girado tan rápidamente que el auto casi derrapó en la curva.

Cuando ya no pudo ver nada en el camino que le recordase ese momento, respiró profundo. Fantasma colocó una mano sobre la de Steve en el volante, pidiéndole que bajara la velocidad o los mataría a ambos. Él estaba tan ansioso que no se había dado cuenta de ello hasta que se lo recordó.

—Esa chica, murió a causa de su amiga y su novio —le contó finalmente, apoyando su codo en la ventanilla abierta haciendo que su cabello blanco se agitara por el viento— estaban borrachos. Él estaba coqueteando con su amiga, se besaron y se alejaron del grupo. Ella los siguió y los encontró semi desnudos a ambos. Salió corriendo, él la atrapó, quiso llevarla donde estaba su amiga, quería que estuvieran los tres juntos. Lo arañó intentando zafarse, le dio en el ojo. Él la empujó, la barrera estaba débil, a punto de romperse, con el peso de ella, simplemente, flaqueó —terminó diciendo con tristeza ¿cuántas almas estarían igual que ella por el resto de la ruta? Un escalofrío le recorrió el cuerpo.

Steve puso su mano sobre la rodilla de Fantasma. Su vaquero estaba roto y la piel oscura de Steve contrastaba de manera notoria contra la palidez sepulcral de Fantasma. A veces le daba miedo de que desapareciera como un espíritu, y llegaba esos momentos donde tenía que sentir que estaba a su lado y que no se iba a ir de ahí.

—Estaremos bien

—Define bien —Steve lo miró por el rabillo del ojo.

Fantasma no supo cómo empezar. Vio de nuevo el vestido corto y sintió atrapar entre sus dedos la muerte de la chica, asimilando esa historia, reviviendo la escena en su cabeza. Fue en ese momento que sintió todo su dolor, una sensación que recorría desde el dedo pequeño del pie hasta su cabeza, pasando por cada uno de sus nervios. El sabor metálico de la sangre llenando su boca y ahogándose con ella y la salvia soltando un gemido ahogado que le cortaba la respiración.

—Olvídalo, Fantasma. Simplemente, olvídalo —lo sacudió Steve —no puedes llevar al mundo sobre tus hombros—

Poco a poco, Fantasma volvía al interior de su  cuerpo, dejando atrás a Betiana, viéndola convertirse de un cuerpo frío a un fantasma que buscaba compañía en el camino. La sangre volvía a circular caliente en su cuerpo y el mal aliento junto con la cerveza volvía a saborearse en su boca.

—Jesús, Fantasma —rugió su voz estrechando los dedos tan finos y frágiles entre los suyos notando el tamaño de su mano en comparación. Steve se preocupaba por las visiones de Fantasma tanto como le encantaban. Se sentía su protector y al ser el mayor de los dos, era obligatorio proteger a Fantasma de la realidad— canta algo —le pidió con un ojo en la ruta y el otro sobre él.

—El futuro sólo te depara dolor. Oh, oh, uoh. Tu madre es la reina del vudú ¡OH! Dime ¿dónde aprendiste a bailar tan bien? —su voz sonó como el rugido del Mississippi.

Steve sintió tranquilizarse al  escucharlo y el estremecimiento en el cuerpo de Fantasma disminuyó hasta que vio sus manos rasgando la guitarra, creando formas mientras iba escalando las notas con una cuerda menos. 

El viaje en la bestia cubierta de polvo que era el T-bird se había vuelto más ameno ahora que volvían a estar como siempre: la guitarra, Fantasma, él y el camino de vuelta a casa, su querido Missing Mile.







Espero les haya gustado

¡Un abrazo para todos!  Y que tengan un buen comienzo de semana.

14 comentarios:

  1. AYYY! nos has dado el final y ahora qué ...jjajaaj bueno no importa a mi siempre me gusto que me dijeran los finales eso no condicionaba a comprar el libro o ver una película ..siempre pregunto el final .
    Interesante tu lectura.
    Un beso guapa .

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    1. No, Campi, el final del relato xD el final del libro es bien, pero bien diferente a éste.

      Aunque también, como a ti, me gusta mucho ir sabiendo, que me siento inquieta sino XD siempre leo la última página de los libros aun cuando no los he comenzado.

      ¡Un abrazo!

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  2. No lo conocía.
    Y que carga la del personaje. Fuiste muy elocuente al describir su dolor.
    Un abrazo.

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    1. Es un libro viejísimo que se consigue poco ya, pero es genial. Al menos, online lo bajas seguro <3

      ¡Gracias! Fantasma es de mis personajes favoritos, es tan lindo y sensible <3

      ¡Un abrazo!

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  3. Posiblemente mi prejuicio con respecto a tema vampiro me hubiera alejado, en particular esta nueva literatura tipo Crepusculo muy para adolescentes, pero me gusta lo que has presentado. Confieso que hay un coqueteo con estos ambientes como Nueva Orleans y esoterismo al que siempre me preste pero nunca concreto. Voy a tener muy en cuenta tu recomendación Roxana
    Gracias y abrazo

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    1. No tienes que preocuparte, que este libro es mucho, mucho antes de que salieran ellos, que aquí, matan a lo loco, nada de vegetarianismos inútiles (?)

      Me gusta mucho ese ambiente de Nueva Orleans, me da la misma sensación y en el libro, eso se retrata de manera brutal.

      ¡Un abrazo!

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  4. ¡Hola guapa!
    Awww debía saber que era ese el libro, pero no sé porque no lo he adivinado.El relato una maravilla.
    Un besote

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    1. De hecho XD que era seguro que iba a elegir este o alguno de Dolina.

      ¡Un abrazo!

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  5. Vaya que interesante el relato, y bien llevado con la temática de Halloween. Un abrazo

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    1. Sí, viene bien con la época la verdad XD

      ¡Un abrazo!

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  6. no conocía el libro y me encanto tu relato te mando un beso

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    1. Es genial, si puedes conseguirlo, no lo dudes que te va a encantar <3

      ¡Un abrazo!

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  7. ¿Nada mal, cierto? La primera vez que yo tuve contacto con este libro fue en una exposición de libros góticos. Una de las mejores novelas que he leído de Poppy. Las pistas que entregas en tu relato me alumbro el camino.
    Que final mas conmovedor, Roxana. Me gusta mucho la ambientación homoerótica/gótica de tu relato para presentar este libro. La verdad te quedo genial, disfrute las escenas.
    Un abrazo!

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    1. ¡Gracias! Yo la conocí por Internet, que si no fuera por eso, no habría podido disfruta de su magnífica prosa. Aunque aun me duele que ya no escriba ¡tenía tanto talento!

      ¡Un abraz!

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