lunes, 19 de junio de 2017

La flor cadáver

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que de maravillas. Mi vida sigue siendo un lío que aun anda muy patas para arriba, pero de un modo más tranquilo. Mi mamá ya está en casa, está bien, algo adolorida por la operación y porque justo nos ha tocado una ola de frío horrible >.< y como saben, con estas cosas, los lastimados se sienten mucho peor que en un día normal. Aunque mi padre anda un poco mal, que cuando salió de la operación se quedó en la habitación cuando la enfermera le curaba las heridas y como que fue un momento donde parecía que había que asistirlo a él más que a mi madre, pues, quedó pálido —y eso que él tiene piel trigueña, se imaginan como andaba (?)—, como que no esperaba verlo tan reciente.

Aunque mi madre no se queda quieta y anda de aquí para allá por la casa. Ayer fui a la farmacia a comprarle los calmantes —que sólo le quedaba una ampolla—, la dejé durmiendo pero cuando llegué, estaba en el sofá de la sala. Anda demasiado inquieta cuando tiene que hacer reposo, que es descuidarse y ver que está levantada y eso que hasta le dejé cargado el celular y la tableta, cosa de que ni si quiera grite, me haga sonar el celular nomás cuando quiera algo y mi padre no esté e igual, es demasiado hiperactiva, cosa de que uno ande vigilándola a cada rato, para mejor, tiene a Oliver, su perro, que la sigue a todos lados, que la ve caminar despacito y él aminora el paso para ir a la par de ella.


Les traigo un cuento un poco grotesco. La verdad, lo había pensado para la convocatoria juevera de la semana pasada, pero me entusiasmé con él, me excedí en extensión y mis personajes se dejaron llevar (?). Es bastante bruto que he retomado la historia de mis dos caníbales y bueno, como dije, se fue de manos y me ha salido algo bastante fuerte, pero me gusta mucho el resultado final, que esa personalidad de ambos que va entre el sadismo, el masoquismo y el placer me gusta mucho. Sí, es retorcido, pero ¿qué más da? Tampoco iba a censurar a los pobres muchachos (?).

Espero ir organizándome un poco ya hasta fin de mes. Por ahora, los dejo con esto.


La flor cadáver



—Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos— recitó en tu oído con sus manos embebidas en sangre que se iban deslizando por tu cabello dejándote una sensación extraña en el cuerpo.

El deseo de lamer sus dedos se apoderó de tu cuerpo y obedeciste al impulso que se apoderaba de tu lengua, limpiándolos hasta que el sabor de tu saliva había quedado conjugado con el de la sangre.

Todo fue culpa de Chou, Seti, Tahiel, Ian, Dake, Aetz y Keu. Era culpa de esos siete que compartían el mismo cuerpo y se iban turnando para decirte qué hacer; para moldearte; para enseñarte; para hacerte florecer. Como la flor del loto, tardaría, llevaría más tiempo del que sus manos blancas y pesadas fueran capaces de soportar, pero, valdría la pena ver como del capullo inocente que eras cuando te encontró, te convertiste en el hombre del que se enamoró. Quizás, sea más fácil decir que te convertiste en el hombre que siempre soñó. O soñaron, que fuiste creado por siete personas diferente. Siete deseos hecho uno sólo. Piensa en el loto. O mejor, piensa en la flor cadáver. Irradias esencia a muerte, pero aun así, eres capaz de atraer a tu victima a ti para alimentarte. Sí, eres como esa flor, pútrida, pero perfecta.

Deberías dudar incluso, de que el color azul de tu cabello haya sido tuyo antes de ellos, te amoldaron y educaron de acuerdo a sus gustos. Y tú eras un cascarón vacío que se dejó llenar. Pero estabas roto desde antes, por eso, el conocimiento vertido en ti fue tan natural como necesario: era una parte de ti que no conocías.

—Invoca a tus bestias y deja que yo las maneje— te ordenó él.

Se veía como siempre. Nunca supiste el momento en que aprendiste a diferenciarlos a todos, pero sabías el momento exacto en que hacían el cambio y podías dejarte llevar por ellos como si fueras una marioneta entre sus dedos malditos.

Quien estaba ahora al frente era Tahiel. Te cortaste la palma de la mano e hiciste el rito de invocación como debías: tres en total. Les diste la orden y fueron a su lado.

El cabello le cayó sobre la frente a Tahiel cuando se puso de cuclillas a hablarles suavemente. Casi parecía un ángel de esa forma, tranquilo, brillante, como si fuera a levantar vuelo al cielo de un momento a otro. Sus labios se movían articulando cada sílaba a la perfección, tal era así que podría deletrear perfectamente qué es lo que estaba diciendo sin necesidad de sentir el sonido armónico de su voz.

¿Recuerdas lo que dijo Ian alguna vez? Cuando te leía el Quijote después de la cena “Aún entre los demonios hay unos peores que otros, y entre muchos malos hombres suele haber alguno bueno” ¡Que cita magnífica! ¿No lo crees? Aún en tu mente se repiten las mismas palabras cuando la recuerdas:

—Yo me dejé encontrar por el mejor de todos. Humano o demonio, eres magnifico— te repetías una y otra vez cuando lo mirabas y te detenías a verlo al detalle, como si pudieras atravesar sus entrañas con la mirada. Bañarte en su sangre era uno de tus deseos más sublimes. Dejar que te recorra y se incruste en cada uno de tus poros, absorbiéndola para así, volverte uno sólo con él, porque el sexo, el amor, la comida, nada de eso alcanza. Nada. Necesitas más. Mucho más.

—Juguemos, Mudai— sentenció Tahiel y te echó al suelo. Tu corazón latía a mil por hora, repiqueteando tan fuerte en tu pecho que podría fácilmente romper tus costillas por sus latidos.

Tahiel te ata las manos, una a cada pata de la mesa de la cocina, te muerde el brazo izquierdo hasta que sangra, relamiéndose los labios, usando tu sangre para hacer un dibujo en tu cuerpo. Te duele, pero te gusta. Disfrutas cada vez que hace cosas como esas. Disfrutas la locura que se refleja en su mirada, sus ojos que te dicen sin hablar, que si eso te ha gustado, lo que viene te va a gustar más. Y es cuando chasquea los dedos y manda a la bestia a que muerda tu pierna. Sus dientes se clavan tan profundo en ti que gritas, no sabes si es de la emoción, el dolor o la felicidad.

Pero aunque a Tahiel le encanta escuchar como te lamentas, aprieta tu mandíbula y te besa. Es brusco, es torpe, es extremadamente sádico. Sus labios te aprietan como si fueran a deshacerse de los tuyos y casi lo hacen cuando te muerde, y bebe el líquido que brota de ti.

—Un manjar— dice con los labios sucios de tu sangre y es cuando lo ves así que se te hace agua la boca y tienes el imperioso deseo de que te bese de nuevo, que encuentre otro de tus límites que aun no conoces.

—Cúbrete, cúbrete con mi sangre— le suplicas cuando él te mete la mano en los pantalones. Si no puedes cumplir tu deseo, que lo cumpla él, que serás igual de feliz de verlo magistralmente cubierto de ti —hazlo— gimes cuando clava las uñas en tus testículos hasta que te los perfora. Te retuerces de gozo y dolor, sintiendo tus pantalones húmedos por la sangre y tus propios fluidos. ¿Puedes pensar en algo mejor que eso?

Él se ríe y te responde con la mirada: tus deseos son órdenes. Es cuando toma el pica hielo y te abre el pecho. Aún no sabes si eres capaz de morir. Curiosos los ocho lo han probado, han atravesado tu corazón, te han ahogado, asfixiado, han extirpado tus órganos y nada. Lo único que no han probado ha sido cortarte la cabeza, Ian teme que, si eres como otros demonios, mueras, por lo que su límite está ahí. Pero quizás, ni si quiera logres morir de esa manera ¿No te ha dicho Chou que la hierba mala no perece? 

—Ojalá sea así— piensas mientras los tendones de tu pierna son arrancados a cuajo y Tahiel sigue divirtiéndose con tus costillas —si la hierba mala no muere, ustedes nunca se irán— sigues pensando abriendo los ojos para ver la mirada de gozo de Tahiel.

¡Ah, qué bello! Piensas al ver su rostro y pecho cubierto de sangre. Quieres tocarlo, morderlo, quieres restregar tus heridas en su cuerpo y que se funda en ti. ¡Ah, qué maravilla es cuando te abraza! Con la piel en carne viva puedes sentirlo mucho mejor, mucho mejor. Es como si tus músculos, venas y huesos fueran a arder por causa de él ¿cómo alguien puede hacerte sentir tan maravillosamente con tan poco? Si, clava ahí el pica hielo, un poco más abajo, perfora el pulmón y deja que te asfixies. No hay nada más divertido que ver tu expresión al intentar respirar y no poder hacerlo. Sólo un poco más. Ahí, sí, justo ahí, cuando tus labios están destrozados y se amoratan más, es cuando él te abre la boca con sus dientes. 

Y el final llega.



Para la noche estás completo. Has dormido bien después de esa sesión de juegos. Te pones de pie, tu cuerpo se ha regenerado por completo, estás listo para jugar de nuevo. Pero está Chou ahora, dice que ha hecho de ti una exquisita cena y quiere que la disfruten juntos. Jamás te has rehusado y jamás te vas a rehusar a ello. Estás completamente loco por los siete.

Te sientas a comer, tomas el cuchillo y el tenedor y cortas la carne. Cada célula puede saborearse en tu boca. Es perfecto, puedes finalmente decir, que tú en sus manos, eres delicioso.

Levantas la vista de tu plato y ves a Chou. Ian. Tahiel. Keu. Seti. Aetz. Dake ¿Quién de todos ellos será el próximo en aparecer? Tu corazón salta de la emoción, bombea tan rápido como si hubiera una emergencia en tu cuerpo. Estás ansioso, quieres saber, lo necesitas… pero no lo demuestras, sea quién sea, siempre, siempre vas a sonreír y seguirlo a donde sea.





Y hasta aquí llega. Como tengo algunos cuentos que son continuados de estos personajes, ya iré haciendo un índice. Por si quieren saber más, los dejo con Siete vidas de un canibal y El corazón servido

Para los que no la conozcan, la flor cadáver es una planta carnívora que segrega olor a carne podrida para atraer a los insectos que pongan huevos en ella y alimentarse de esa manera. Es una de las flores más grandes del mundo y es conocida por el olor fétido que tiene. Se las presento:


Espero les haya gustado. O se hayan horrorizado (?) O ambas (?).

¡Un abrazo! ¡Se cuidan!

Bye!

12 comentarios:

  1. Buenas noches guapa , primero me alegro de que tu mami este en casa y tu papá se ponga bien del todo al menos se recuperen bien los dos.
    Tu cuento esta genial y no es que horrorice es diabolico jjjj me ha gustado mucho mucha imaginación eso es bueno , no sabía de la planta un dato más para guardar en el pc de la cabeza .
    Te deseo una feliz semana y un abrazo

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    1. ¡Gracias! Espero que todo vaya bien,también.

      Me alegra que te guste, la verdad es que me salió lo macabro con esto XD

      ¡Un abrazo!

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  2. La narración, la temática y la caracterización me han encantado. No podría escribir algo así, eso hace que la lectura haya sido aún mejor para mí.
    Un placer pasar por acá, espero ver más de estos personajes.
    ¡Un abrazo!

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    1. ¡Muchas gracias! Aun tengo varias historias en el tintero de estos dos que debo ir subiendo, pues, como son autoconclusivas, es más fácil llevaros.

      ¡Un abrazo!

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  3. Uy muy buen cuento eres genial para dar un buen contexto te mando un beso y que se mejore tu madre.

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    1. ¡Gracias! Creo que me ha salido muy claro ese ambiente tétrico y retorcido de ambos. Me alegra que te guste y gracias por los buenos deseos <3

      ¡Un abrazo!

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  4. Que personaje tan destructivo, retorcidos. O mejor dicho, que personajes tan destructivos y retorcidos. Bien escrito.
    Saludos

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    1. No podrían describirse de otra manera, que los dos están rotos, como dice Mudai por ahí.

      ¡Un abrazo!

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  5. Hola Roxana! Me alegra que tu madre se haya recuperado, o al menos que esté mejorando.
    Del relato me ha gustado el uso de la segunda persona, dado que el personaje parece sufrir una personalidad múltiple en la que él parece ser consciente de manera lejana, ese uso de la segunda persona en un relato narrado por el protagonista agudiza esa sensación apática frente al horror.
    Estupendo relato, Roxana. Un abrazo!

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    1. Sí, uno de ellos padece personalidad múltiple y no es dos o tres, son siete xD una para cada día (?) Ok, no.

      Me alegra que te haya gustado, la verdad, es que pienso en ellos y no puedo plasmar la historia de otra forma que no sea en segunda persona, así que ahí queda.

      ¡Un abrazo!

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  6. ¡Hola guapa! Que bueno que tu mamá esté en casa, me alegro mucho de que las cosas se vayan normalizando.
    El relato grotesco, grotesco... me ha gustado.
    Un besito

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  7. Hola, Roxana.
    !Que bueno que tu Mamá se sienta mejor! Son buenas noticias.
    Me ha fascinado este magnífico relato gore. Que buena y dinámica ambientación, has conseguido crear imágenes super escalofriantes y grotescas. Arrollador final.
    !Abrazo!

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