martes, 18 de abril de 2017

Espíritus del mar — Capítulo seis

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Les traigo un capítulo nuevo de esta novela que tenía un poco pérdida. La verdad es que mis personajes colaboran poco conmigo >.< pero intento llegar un poco al día cuando sí lo hacen. Así que procuraré que si están más activos, actualizar más rápidamente esto. Aunque no prometo nada (?)

Los dejo con el capítulo <3




Capítulo 6

El barco se mecía por las olas. Lyska estaba en el camarote del capitán. Hakon era su líder y estaba tras de ella y eso, era culpa de su esposo. Antes de morir, había soltado aquellos detalles que ella no sabía. El parto había sido duro y ella, jamás había asimilado nada de lo sucedido hasta que Fafnir le había dicho todo, fue más por ignorancia y por estar preocupada por su hijo que por otra cosa. La matrona tampoco le había contado absolutamente nada por su delicada salud en ese entonces y supuso todo lo demás, quizás, había sido su mismo esposo quien había hecho todo aquello dejándola completamente desprotegida sobre algo que le concernía. Pero ya no era tiempo para lamentarse, ni por cerca. Tampoco tenía tiempo para pasársela de nostálgica: su vida estaba en riesgo. Hasta ahora, se había negado a ver a Hakon pero estaba segura de que eso no iba a durar por mucho tiempo y con Ulf y los lobos dependiendo de ella, no iba a aguantar.

Lyska infló sus pulmones con aire y miró por la escotilla del barco respirando el aire fresco ¡si tan sólo pudiera irse por ahí! Pero no tenía cómo que no podía pensar sólo en ella. Aunque recordaba uno de los consejos de su madre que, en situaciones de caer en manos enemigas, el suicidio era una buena salida. ¡Menudos consejos! Pensaba ella mientras arrullaba a su hijo con una nana.

—Ya llevas dos días sin comer. Si no abres la puerta, juro por Odin que la voy a derribar— escuchó aquella voz que sonó como el rugido de una fiera del otro lado.

Lyska dejó al niño en la cama y los miró para luego, dirigir la vista hacia la puerta. Estaba segura de que un golpe fuerte de aquel vikingo la tiraría, no es como si la puerta estuviese en uno de los mejores estados. Además, tenía hambre aunque se negaba a aceptar comida de él, sabía que no iba a resistir mucho más y que tampoco podía hacer pasar hambre a ninguno de los que los acompañaban: estaban todos en la misma situación. Así que con todo el pesar del mundo sobre sus hombros, abrió la puerta escuchando un chirrido que opacó el sonido de las olas.

El hombre se hizo paso en la habitación sin ningún tipo de tacto dejándole un poco de pan y queso en un plato. No era mucho, pero era lo que podían darle en ese momento. Ella no supo qué decir y en cuanto la mirada llena de fiereza se topó con ella, el silencio se apoderó de todo su ser. En ése momento, ni si quiera supo cómo dar las gracias por la comida.

—Y no vuelvas a encerrarte— le ordenó prepotente antes de salir y cerrar la puerta, esperando que no la volviera a trabar.

Volver a estar sola en la habitación hizo que respirara con tranquilidad. Justo cuando creía que había encontrado el valor para hacerle frente, se le había escapado como una rata que logra esconderse de un gato en un agujero en la pared.

No hizo nada más que buscar el plato y partir la comida en tres, tanto el queso como el pan. Apenas probó bocado, se le había cerrado la boca del estómago para cuando todo volvió a la calma. Sólo se acomodó en la cama y se durmió. Necesitaría fuerzas para cuando llegaran a tierra y ella, pusiera a andar su plan, que las montañas del norte aún seguían como una posibilidad. Se sentía más sola que nunca y sin un punto que pudiera servirle de apoyo, pero iba a hacer todo lo posible por encontrarlo, de una forma o de otra, no estaba dispuesta a darse por vencida.





Una semana pasó hasta que llegaron a puerto. Nunca había estado tanto tiempo en barco. Lo máximo que había hecho eran los viajes de pesca y no eran a zonas muy profundas, pues, había una buena cantidad de peces como para adentrarse al mar abierto y ella como mujer, no podía irse tan lejos tampoco, por lo que sólo sabía lo justo y lo necesario. En su momento, no le importó recibir ese trato, después de todo, la aldea de donde ella provenía no se encargaba de formar a las mujeres como seres independientes, sino, todo lo contrario, ellas protegían el hogar y a la familia, mantenían aquella pureza y delicadeza que su género les daba, más, en el momento en que vio la aldea atacada, ella estuvo segura de estar dispuesta a sacrificar todo por ser capaz de defender a los que amaba. Se arrepintió de haber sido tan sumisa y no haber aprendido más allá de lo que se le imponía.  Si tan sólo pudiera volver…

—Vamos, mujer— la interrumpió Hakon levantándola del brazo de la cama, apresurándola a salir de la habitación.

Freki hizo que lo soltara cuando le gruñó enseñándole los colmillos brillantes y ansiosos de clavarse en su carne.

—Controla a tus bestias— espetó antes de salir dejándola sin palabras. Aun no entendía cuál era la razón por la que ella estaba ahí y por la que Freki no atacó en ese momento, antes sí había hecho el intento, pero quizás, pensó, la falta de alimento abundante lo amansó un poco. Sólo esperaba que no enfermase por eso.

La esperó en la puerta y la escoltó bajo del barco, descendiendo a los botes hasta llegar al puerto.

Cuando el bote se detuvo, Hakon la ayudó a bajar. Estaba dudando y cuando veía aquellos ojos que daban la sensación de atravesarla con la mirada, se quedaba sin habla. Sentía que esa mirada color caramelo era capaz de helarla aún bajo el más grueso abrigo. 

Cubrió mejor a Ulf con la cobija y comenzaron a caminar. Freki iba a su derecha y Geri hacia la izquierda, vigilando todo a su alrededor. Hakon era el único que se había animado a permanecer cerca de ella cuando tenía a los dos animales a su lado y estaban tan bien entrenados que eran capaz de responder a una orden de ella ¿arriesgarse? Para nada, ninguno quería ser alimento de aquellas bestias.

Una señora mayor los recibió con una cesta llena de verduras recién recogidas, saludando primero al vikingo con un tono maternal. Los demás se habían dispersado y gracias a que él le había dicho que se quedara a su lado, ella no se había movido.

La mujer miró a Lyska con una sonrisa infantil y dijo algo en un dialecto que desconocía. Justo ahora pensaba que debía esforzarse mucho más en todo, absolutamente todo, no sólo la cocina y la casa como había hecho toda su vida.

—Ve con ella. Volveré en la noche— y habiéndole dicho eso, dio la vuelta y la dejó sola.

A diferencia de los demás, la mujer no se mostró renuente a los lobos, hasta se agachó y los acarició sin problema alguno, poniéndose de pie momentos después para tomar la cesta e ingresar a la casa, invitándola a pasar.

No había un mejor panorama. Y aunque no estaba segura de qué es lo que iba a suceder ahora que habían llegado a aquel poblado, ella asintió le siguió los pasos, viéndose envuelta en otro problema, quién sabía, ella al menos, no se enteraba de nada, pero mientras pudiera tener una temporada tranquila, aceptaría aquella amabilidad que recibía momentáneamente de aquella señora, intentando descubrir qué es lo que planeaba hacer Hakon detrás de todos estos gestos tan gentiles y peligrosos.







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Y hasta aquí llego. De nuevo, lamento haberme demorado tanto en subir esta continuación >:< Espero lo hayan disfrutado.

¡Se cuidan! Pasan una hermosa noche y un bello día.

Bye!

8 comentarios:

  1. ¡Ayyy pensé que te habías olvidado de ellos! Que buen capítulo.
    Un besito guapa

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    1. No, la tenía en el tintero, como a tantas, a ver si me logro organizar un poco con ello XD

      ¡Un abrazo!

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  2. No conocía esta historia. La situación de la protagonista me recuerda el género pulp.
    Un abrazo.

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    1. La verdad, es que desconocía totalmente el género, por lo que he tenido que buscarlo ¡menuda sorpresa me he llevado! Me ha parecido muy interesante, aunque la verdad, me he sorprendido cuando he encontrado autores que me gustan publicando sobre este tipo de género, como Lovecraft y Bukowski. Investigaré un poco más.

      ¡Un abrazo!

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  3. Pense que queria tirar la puerta para golpearla o matarla. Menos mal no fue asi.
    Que buen capitulo, veremos adonde la lleva esa travesía y que se trae entre manos Hakon.
    Bso

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    1. Viene mansito que debe ganarse la confianza pero pronto desaparecerá ello XD me alegra que te guste.

      ¡Un abrazo!

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