miércoles, 1 de marzo de 2017

Ojos de cristal — Capítulo 6

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Lo sé, lo sé. Llevo esta historia parada desde hace bastante, mis personajes colaboran poco conmigo últimamente, al menos, con esta historia que he tenido activos a otros. Lo bueno es que de entrada, no pensaba hacer algo largo con ellos -y me emociona demorarme menos de un año para terminarla XD-.

Los dejo con el capítulo.

Capítulo 6 

El campesino había visto la explosión y el incendio a lo lejos, acelerando el andar para poder llegar hasta allí, pensando que había alguien que podría necesitar ayuda, incluso, evitar que se propagara. Para su sorpresa, al llegar, encontró a dos personas entre los restos. Había una zona donde estaba un círculo perfecto, donde el fuego no había llegado y todo se observaba perfectamente, como si hubiesen estado protegidos de alguna forma. En medio de ello, había dos jóvenes. Ella estaba cubriendo unos archivos y él, la cubría con su cuerpo.

Los revisó y estaban con vida por lo que los cargó en el coche y los llevó hasta su hogar donde los dejaría descansar hasta que estuvieran mejor. No tenían herida alguna, ni si quiera, los había alcanzado el fuego, sólo estaban dormidos, así que tampoco había pensado en volver a la ciudad. Además, el aire del campo les haría bien para sentirse mejor y recuperarse, más considerando que este tipo de lugares ya casi no existían de manera natural, todo era creado por el hombre.


Heiko despertó y buscó a u hermana a su lado, asustándose al no verla. Se levantó y salió corriendo haciendo que sus pasos retumbaran buscando en las demás habitaciones hasta que dio con ella en la cocina, charlando con una mujer mayor que hablaba muy tranquilamente con ella mientras tomaban un té.

—¡Heiko! ¿Cómo te sientes? La señora Lisa nos acogió ¿quieres un poco de té?— Le ofreció con una sonrisa poniéndose de pie y buscando una taza para él.

—¿Por qué estás tan tranquila?— Preguntó confuso sentándose sin saber si estar aliviado o no.

—Porque estamos vivos. Y los archivos están bien protegidos por allá— le señaló una estantería donde los habían dejado en cuanto ella se relajó y los soltó —cuando consigamos una computadora, podremos ver todo eso ¿no te parece bien?—

Movió la cabeza asintiendo apenas, colocando sus brazos sobre la mesa sin entender mucho cómo es que estaban vivos. Lo pensaba pero lo que había ocurrido aquella vez que habían salido había sido totalmente distinto a ahora. No estaban heridos, ni se habían quemado ni si quiera, había un golpe en sus cuerpos. Y sentía que él era al único que todo eso le estaba preocupando.

Cuando Lisa los dejó solos para ir a recoger algunas verduras del jardín para la cena, Heiko se soló totalmente e hizo a su hermana pensar un poco en su situación.

—Pero tampoco es que sepamos mucho. Comernos la cabeza por ‘un pudo ser’ en este momento es inútil. Es mejor concentrarnos en lo que tenemos ¿no crees? —

—Nos iremos por la mañana. No podemos involucrar a estas personas—

—De todas formas, pensaran que estamos muertos ¿no? —

Era cierto que si el doctor con quien habían tratado había abierto la boca, seguramente, pensarían eso. Si no, sus padres todavía debían estar preocupados buscándolos por cielo, tierra y hasta debajo de las piedras.

Haydée sugirió ir al sur. La ciudad no era tan grande pero podrían esconderse y conseguir analizar bien todos los datos que tenían pendientes, por lo que apenas el sol salió, ellos se despidieron de la pareja y marcharon a rumbos mejores o al menos, eso esperaban.

—¿Seguiremos hasta el final?— Preguntó Haydée con dudas de sí él estaba tan dispuesto como ella a conocer todo sobre sí mismos.

—Sí. No importa qué, llegaremos al fondo y encontraremos una solución para todo— le dijo apenas comenzaron a caminar por la ciudad. Los habían llevado hasta ahí para facilitarles todo y aunque habían tenido la invitación a quedarse más tiempo, no podían.
Más, lo que realmente les importaba ahora era ir a la biblioteca, Heiko pensaba descargar los datos del disco a una de las computadoras. Sería complicado, porque era un modelo demasiado viejo, pero estaba seguro de que podría con ello, no podían darse por vencidos así como así.

Esperaron apenas abrió e ingresaron. Habían estado incomunicados por eso, es que desconocían muchas cosas de su situación actual. Lo más importante y aquello que no habían llegado a saber es que sus padres habían repartido en varias cadenas de televisión su fotografía y una recompensa opulenta para quienes brindaran información acerca e ellos dos si los veían. Dos jóvenes perdidos no debían ser tan difíciles de encontrar si les estaba echando un ojo en todos lados.

Les llevó hasta la hora de cierre, cuando la proyección de su mesa se desplegó en frente de ellos para pasar los anuncios de cierre y sus horarios de apertura. Habían visto algo y aun le quedaba mucho por delante, por lo que debían irse y volver al día siguiente intentando seguir adelante con su plan, quedarse escondidos era una cosa inútil considerando el sistema de vigilancia que había en todo momento y que los lugares públicos contaban con unidades de vigilancia móviles, robots de mediana estatura que circulaban por los pasillos monitoreando absolutamente todo, mucho más eficaces que los policías, ya que detectaban fuentes de calor humana con rapidez y si había intrusos donde no debía, eran rápidamente delatados por estos aparatos.

—Tenemos que quedarnos en algún lugar hasta mañana. Parece que va a llover— dijo Haydée mirando hacia el cielo. Estaba nublado, anunciando una fuerte tormenta.

Heiko asintió, aunque no contaban con mucho dinero así que si seguían así, iban a tener que arreglárselas para conseguir una forma de ganarlo o vivirían en la calle.

Iban directo a un motel, en una zona no muy segura de la ciudad, era lo más barato que podían conseguir. Se registraron en una habitación y compraron algo de comer en la máquina expendedora que estaba en frente. No había mucha variedad pero una cena es una cena. Ambos habían salido a tomar un poco de aire antes de comer cuando vieron a la última persona que esperaban ver ahí: su madre. No tardó en bajar su padre y su tío, que se quejaba de que era inútil estar ahí.

Su madre fue a ellos hecha una furia, poco le importaba el mundo en ese momento cuando tenía tantas que gritarles a los dos, porque no estaba siendo sutil en lo absoluto, haciendo que más de una luz se viera encendida por el ruido que estaba escuchándose fuera.

—Ambos vendrán con nosotros— dijo intentando mantener la compostura, aclarándose la garganta y habiendo caminado rápidamente hacia ellos, tomando a Haydée del brazo.

Ella no aceptó semejante decisión y forcejeó con su madre, soltándose y corriendo con su hermano. Pero no habían hecho el viaje en vano y no se iban a ir sin ellos y volvieron a pelear, ahora, su tío y su padre también habían intervenido con ellos.

El grito que se escuchó a continuación, perforó el tímpano de más de uno. Haydée retrocedió temblando hasta caer al suelo: sus piernas no la estaban sujetando.

Su madre había salido herida por su culpa. Al luchar con su hija, Haydée la tomó del brazo intentando soltarse y fue cuando todo sucedió. Al contacto de sus manos, el brazo se empezó a arrugar, como si fuera totalmente drenado hasta quedar completamente negro e inútil. Las fuerzas de aquella mano que antes peleaba con ella habían desaparecido y las fuerzas de Haydée también.

Su familia se concentró en lo que estaba sucediendo, olvidándose de lo que habían ido a hacer.

Heiko se había separado del grupo y al escuchar aquellas palabras que tanto había odiado en tan poco tiempo, corrió hacia la habitación y se llevó a Haydée de ahí, entre lo que la policía llegaba y la sirena de la ambulancia sonaba cada vez más cerca, ellos partieron de ahí. Pero en un vehículo iba a ser mucho más rápido todo, así que aprovechando que ellos miraban con horror el brazo que daba la sensación de estar carbonizado, metió a su hermana al auto y arrancó lo más rápido que pudo. Casi chocan al ir en marcha atrás, era un modelo manual, por lo que le costó acostumbrarse a los controles, que los habia visto¿pero usarlos? Afortunadamente, en cuanto logró ponerse en el camino, seguir fue más fácil y ya pudieron llegar hasta la ruta sin problemas.

Se quedaron al lado del camino. Haydée miraba por la ventana a un punto inexistente.

—Entonces ¿esto es lo que haremos siempre? Si estamos lejos, moriremos postrados en una cama. Si estamos juntos…— y no pudo contener las lágrimas.

Su hermano la abrazó la dejó llorar. No podía darle una palabra de consuelo porque él tampoco las tenía. Sabía que eso que habían hecho con ellos había sido uno de los errores más grandes que la humanidad había podido cometer, pero ¿podrían arreglarlo de alguna forma? En un principio, había pensado que sí, que iban a lograr hacerlo. Ahora, que tenía a su hermana entre sus brazos después de presenciar como habia herido a su madre le hacía dudar de sí mismo y de absolutamente todo.

—Estaremos bien— mintió. Él debía creerlo, ella debía creerlo, debían creer que existía esperanza para ellos de alguna manera, aunque fuera imposible, necesitaban aferrarse a algo que los mantuviera cuerdos o si no…


<<Capítulo 5                                                                            Capítulo 7>>

Espero les haya gustado.

¡Se cuidan! Pasan un bello día y una hermosa noche.

Bye!

6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Espero subir pronto la continuación.

      ¡Un abrazo!

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  2. Respuestas
    1. ¡Gracias! Me alegro que te guste.

      ¡Un abrazo!

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  3. Me gusto la aventura de este capítulo. Al principio pense que el campesino les lastimaria al llevarselos. Veo que no fue asi. Espero que pronto puedan leer los datos del disco, que secreto contendrán?
    Qué será de la madre sin ese brazo, que por cierto, fue solamente un accidente. Veo que esa persecución por ellos, les llevara a mas intrepidas aventuras. Genial continuacion.
    Beso

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    1. Totalmente, aunque el futuro que tienen por delante no les pinta nada bien a los pobres.

      ¡Un abrazo!

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