jueves, 26 de enero de 2017

¡Escribe con K!: Estafa al amor

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Aquí, dando señales de vida, que ayer tuve un día bastante ajetreado y complicado, que ayer atacaron a mi hermana, la manosearon, casi la violan, pero tuvo la suerte de que alguien la ayudó. Un taxista se paró y se metió a salvarla porque sino, no la cuenta. No lo atraparon, pero aun si lo hubiesen atrapado, sería lo mismo, si la comisaría y la carcel es un tour para los criminales: así como entran, salen. Por supuesto, la salvaron pero saben, el susto y el mal rato no te lo quita absolutamente nadie y anda bastante caída desde que llegó.

Diría que voy a pasar a un tema más alegre que éste, pero realmente, el reto de Kath va por el mismo lado, así que preparense para amargarse un poquito más todavía (?). Antes, los invito a que se pasen por el blog de Kath para leer su cuento y chusmear el reto también.


Reto de Emociones


Normas: 
—Escribe pensando como te sentirías con ese sentimiento.
—Puedes basarte en experiencias propias o en otras.
—Disfruta mientras lo haces.
Nivel 3: Escribe un relato con una emoción tan fuerte que te cause dolor físico.


Estafa al amor

Hacia una semana que había llegado al barrio y había hecho lo que nunca ninguno de sus habitantes antiguos había hecho antes: adoptar a Tommy, el perro de la cuadra. Fue un verdadero problema, pero cuando llegó, lo vio al sol, intentando encontrar refugio del calor sin tener éxito y sin que nadie le extienda una mano para sacarlo de su sufrimiento.

—Muerde el  desgraciado. Le dije a los vecinos que le dejen de dar de comer a ver si se muere de una buena vez— le dijo el verdulero mientras barría la entrada.

Y se le heló el corazón al escuchar que le dijo eso.

Entró a la casa y el hombre se dio por satisfecho pensando que no iba a volver a salir por el perro. Por el contrario, se le cambió el rostro por completo cuando vio que volvía con una porción de ñoquis, la misma que le había llevado recién su señora, porque además, hacía comida para vender. La chica le puso un puñado en el suelo y el perro le gruñó. Aún así, ello lo siguió animando a que comiera. El perro hasta intentó morderla, más, se acercó a comer casi con desconfianza sin dejar de mirarla.

Sin que se diera cuenta el animal, ella le fue formando un caminito con la comida para que terminara por entrar en la casa, algo que hizo, no sin haberle ladrado varias veces antes, pero seguía por la comida.

Una vez estuvo dentro, cerró la puerta sonriéndole al verdulero diciéndole que ya no se iba a tener que preocupar por el perro. Sacó de una de las cajas un bowl metálico y lo lleno de agua que el perro se tomó al trote, como si hubiera pasado años de tener sed. Intentó acariciarlo pero nuevamente, la intentó morder, así que lo dejó así nomás. Encendió el ventilador de escritorio y lo colocó en el suelo para que le diera el vientito fresco a él. Así, Tommy se durmió cómodo en el suelo al lado del plato de agua y luego, quedaría a su lado un plato de alimento tan sólo para él.

Pasaron los días y ya hasta se había animado a echarse en el almohadón que le había comprado. Tommy tenía unos trece o catorce años. Era un perro viejo, con carraspera y casi nada de voz por los años que había vivido en la calle y un carácter horrible por la estupidez de las personas. Le costó y mucho, pero un buen día, Tommy no le gruñó cuando le acercó la mano y pudo acariciarle la cabeza. Con el pasar del tiempo, se acostumbró a ello y hasta él mismo pedía algún caricia y se echaba panza arriba a que le rasquen la barriga. Le costó acostumbrarse porque había pasado mucho tiempo solo, abandonado a su suerte que prácticamente, no había existido.

A pesar de su edad, le gustaba jugar a la pelota, aunque se cansaba rápido, pero movía la cola tan enérgico que valía quedarse con él hasta que ya no daba más. Pero fue entrando en confianza y hasta, con el tiempo, empezó a asaltar la frutera y llevarse las bananas y manzanas, encontrandose las cáscaras y huesos al lado de su cama generalmente.

Había un pacto entre los dos. Ella le había prometido que nunca más iba a pasar hambre ni frío ni iba a sentir el maltrato de nadie otra vez. Él le había jurado darle todo su amor hasta el final de sus días. Se volvió su sombra, tanto así que lloraba cuando no la veía o la tenía cerca, así que empezó a llevarlo a su negocio. Lo subía al asiento trasero del auto y salían todas las mañanas y tardes.

Se quedaba detrás del mostrador y lo agradecía porque no era muy sociable todavía, pero cuando tomó confianza con los extraños, se echó al lado de la puerta y hasta comenzó a dejar que los extraños le dieran algún mimo o le hicieran un regalo. Más de uno se había encariñado con Tommy y lo echaban en falta si en los días fríos no lo veían, que había encontrado calor no junto a la estufa sino al lado del motor de la heladera.

Tommy era un incondicional. Iban hasta a la esquina juntos y para que no se mojara en la lluvia, le había hecho un impermeable largo. Y él sabía que si llovía debía buscarlo para acompañarla y esperar a que se lo colocara para salir a la calle.

Fue injusto que muriese. Tan sólo disfrutó dos años de su vida contra catorce que sufrió. Fue injusto. Como si a él le hubiese bastado sólo saberse querido por alguien tan poco tiempo, saber que su existencia no había pasado desapercibida para una sola persona. Era una estafa al amor, a la vida ¡a ella! Que lo extrañaba por montones. El almohadón vacío, el impermeable colgado, el espacio que había dejado sin poder rellenar. Sabía que era un perro viejo y que estaba cerca de su final, pero eso no hizo menos dolorosa la partida de Tommy.




A la semana, camino a casa, vio a un perro abandonado al que corrieron de la vereda porque estorbaba. No fue más que verlo en la calle que se acercó a él. Al contrario de Tommy, estaba tan asustado y con miedo de que ella lo golpeara que por instinto, salió corriendo, pero ella se quedó ahí. Cuando lo vio quieto, se le acercó y ante que él se agachara esperando el inminente golpe, ella le hizo una caricia en la cabeza, rascándole las orejas hasta que se relajó mientras le hablaba suavemente. Por supuesto, nunca podría reemplazar a Tommy, pero mientras ella pudiera y hubiera un alma solitaria pidiendo en silencio ayuda a gritos, estaría ahí, dispuesta a abrir su corazón y las puertas de su casa para brindarle un hogar a esas almas olvidadas de cuatro patas.










En parte, fue por un perrito que tuve hace muchos años: Vic. Yo tengo varios perros callejeros  creo que tan sólo dos no pasaron por ello pues, me los trajeron a casa de cachorros, los demás, pasaron varios traumas en la calle, incluso, hasta mi gata fue abandonada, y no le pude encontrar hogar, así que se las tuvo que apañar para convivir con los perros, por suerte, la gata tiene el caracter suficiente como para que los perros sean los que le tengan miedo a ella, costó porque la perseguían al comienzo y mis esfuerzos en que convivieran no servían de mucho, pero Misha —la gata— le dio dos estate quieto y ahora, la ven en el suelo y cambian el rumbo para no cruzar camino con ella.

Volvamos al perrito. El que peor lo pasó fue Vic que vivió muy poquito. El hijo de mala madre que tenía por dueño no lo desparasitó ni a él ni a la madre y cuando lo vio mal, lo tiró en casa, que mi madre lo conocía, pero jamás salió a dar la cara por el perrito, es más, debió cambiar rumbo, porque si antes lo veíamos a diario, desde esa vez, nunca más cruzó por frente a la casa. Un desalmado.

Como se imaginan, el perrito ya estaba casi comido por los parásitos. Con mi madre le hicimos tratamiento, creíamos que iba a mejorar, porque comenzó a comer, algo que hizo al tercer o cuarto día de estar con nosotros, cuando ya se sintió un poco mejor, que es lo más importante en un perro enfermo. Jugaba, saltaba y ya hasta salía a correr con los otros perros, que hasta era vizco y medio chueco para correr <3 una ternurita. Pero tras esa mejoría que le duró una semana, amaneció muerto un día. Disfrutó sólo esos días que estuvo con fuerzas. O fueron tantas sus ganas de vivir que la peleó todo lo que pudo, pero no llegó. Que yo me acuerdo y que lloro 😭 así que pensé que era perfecto para el reto, que soy perrera, amo a mis perros y no me imagino sin ellos, así que espero que sean muy longevos >.<

Sobre los ñoquis, mis perros están acostumbrados a comer de todo —salvo algunas cosas que sé que les hacen mal y las evito por muy ojos de cachorro que pongan (?)— comen hasta fruta o verduras —se desviven por las arvejas y el zapallo y ahora que es época de sandía, todos esperan su porción—, así que metí eso en el relato también —que incluso, si comes una naranja, vas a tener comensales esperando que compartas con ellos. Chester solía robarlas de la bolsa y se las llevaba a mi madre a que se la parta para comerla. Renata, suele robar las frutas de los árboles o las plantas del jardín, que se las ingenia para alcanzarlas siempre. Y bueno, todos tienen alguna o varias manías también XD

Pero voy redondeando o me quedo hablando del tema y no acabo más, así que les deseo que pasen una buena noche y un bello día.

¡Se cuidan!

Bye!

10 comentarios:

  1. que día que tuviste! Por suerte alguien intervino oportunamente.

    Intensa emociones tiene tu cuento. Al menos alguien hizo algo por ese perro. Y por el pequeño.
    Bien contado.

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    1. ¡Totalmente! Quién sabe qué hubiese pasado si la indiferencia reinaba.

      El cuento ha sido bastante intenso, que conjugar el drama con mi amor por los perros no es más que una combinación lacrimógena.

      ¡Un abrazo!

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  2. ¡Ufff! ¡Qué susto! ¿Pero tu hermana está bien? ¿La llevasteis al médico por si acaso? O_O Cuando pasan cosas así, da terror.

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    1. No, no ha ido al médico. Por suerte, físicamente está bien. El tema es el mambo en la cabeza, como siempre.

      ¡Un abrazo!

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  3. Uy me hiciste llorar pensé en mis perritas . Un relato genial . Esperó que tu hermana este mejor y les mando un abrazo a las dos.

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    1. Te comprendo, yo lo escribí entre lágrimas, que me costó el final bastante. Me alegra que te gustara y gracias <3

      ¡Un abrazo!

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  4. Que fuerte lo de tu hermana, espero que esté mejor pronto y que siga para delante.
    El relato me gusto mucho y me dio una pena, realmente esta gente que abandona a los animales son horribles... mala gente.
    Un besote guapa

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    1. Realmente, la situación de inseguridad se vive en todos lados pero últimamente, está peor que nunca.

      Me alegra qu te haya gustado, realmente, yo no sé cómo puede existir gente sin corazón para hacer cosas así >.<

      ¡Un abrazo!

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  5. !Oh dios! Que perdone mis malos pensamientos, pero odio con todas las fuerzas de mi alma a todos aquellos que abusan de los animales. !Son indefensos! Están a la voluntad y conciencia de cada quien. Amo los perros, amo los animales, y de vez en cuando me siento mal por ser carnívora. Tu texto es muy emotivo, me llego al corazon. Eres un alma bendita por ser una protectora de animales.
    Bso

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    1. ¡Totalmente de acuerdo! Quién maltrata a un animal, debería recibir los mismos maltratos. Es terrible ver como hay perritos, gatos y otros animalitos sufriendo por culpa de gente estúpida, porque no se les puede decir otra cosa.

      Me alegra que te haya llegado el texto <3

      ¡Un abrazo!

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