lunes, 23 de enero de 2017

El brillo de los copos de nieve: Capítulo 10 — Propuesta

¡Hola a todos, mis amores! ¿Cómo están? Espero que de maravilla. Yo me entusiasmé escribiendo y no es hasta ahora que logro subirlo que ha estado lloviendo —más bien,fue una hermosa tormenta— y el Internet ha estado más intermitente que nunca. Es una lucha constante con esto :,D Horrible, por suerte, parece que va a dejar de tintinear el modem así que aprovecharé a subir todo lo que pueda :D

Capítulo 10

Propuesta




La nieve cesó habiendo dejado un paisaje blanco completamente cubierto por la mañana. La vista era estupenda, hasta los arboles se veían diferentes cubiertos de nieve. A pesar de haber dormido la cruda, ella fue la primera en despertarse y despertar a su esposo por todo el ajetreo. Apenas vio que abría los ojos, se sentó frente a él, en su lado del futon con alegría tal que desbordaba por su cuerpo.

—¡Dejó de nevar! ¡Podremos salir!— Exclamó entusiasmada haciendo que él sonriera —vístete, así vamos—.

—Primero, deberías desayunar y alistarte tú también— le dijo señalándole la yukata que llevaba puesta.

Ella asintió y se levantó con entusiasmo buscando su ropa. Había llevado un bonito kimono aunque con el clima, no estaba segura de que fuera lo mejor para salir. Lo pensó un momento antes de decidirse. Se habían perdido la puesta de sol y la salda también. Los fuegos artificiales por la nevada, pero aunque había sucedido de esa manera, estaba muy contenta por todo y estaba entusiasmada por salir al templo.

Hiro estuvo seguro de que nunca antes había visto a alguien tan feliz por ir al templo el primer día del año, pero era precisamente por esas cosas que Nadeshiko le gustaba tanto. Era feliz con muy poco ¡se entusiasmaba por una nevada!

La vio salir de la habitación y se aseguró de que hubiese algo más por lo que ella tuviera que ponerse feliz.

El camino aun estaba cubierto. La ventaja es que se podía llegar caminando al templo o de lo contrario, habrían tenido que esperar a que llegaran a palear la nieve.

No sólo lo hizo por miedo de que se cayera que conociéndola, era muy probable que llegara a pasar de largo en cualquier momento, sino que además, quería guiarla a un lugar especial.

Al llegar al peñasco, la detuvo enseñándole la vista desde ahí arriba. Se podría ver el templo desde allí y la costa debido a que era bastante alto, aunque un poco peligroso por la nieve, aun así, se quedaron en una zona amplia para estar mas seguros, sin subir hasta la cima que estaba en desnivel. De niño podría haberse arriesgado mucho más, pero ahora, y más, estando con ella, no podía.

—¿Te gusta?— La miró por el rabillo del ojo sin soltarla. Ella desbordaba alegría y encanto al mirar hacia el frente.

Estaba seguro que quería proteger esa inocencia y esa forma de ser de Nadeshiko, y mostrarle ese lugar era una de ellas. Quería que todo fuese perfecto aun con el frío.

—Quería que vinieras aquí por algo en especial—

—¿Qué cosa?—

—Nuestro casamiento fue muy apresurado, ni tuvimos tiempo de conocernos ni de hacer bien las cosas. Por eso, quiero que lo hagamos— ella no dijo nada, aunque estaba conteniendo su emoción al escucharlo hablar —quiero que nos casemos. Imaginé que te gustaría ver el templo desde aquí—

—¿Nos casaremos aquí?— Preguntó juntando sus manos a la altura de su pecho.

Él asintió y ella se arrojó a abrazarlo. Era un sí, un sí rotundo. Aunque no lo había dudado en lo absoluto. Él había pensado hasta el último detalle. Llegar, mostrarle el lugar, aunque podría tardar un poco en organizar la ceremonia, especialmente, si querían llevar invitados, aunque seguramente, familia y amigos más cercanos nada mas. Tendrían la ceremonia que no habían tenido anteriormente.

Ella ya se imaginaba vistiendo un shiramuko  y a Hiro con el montsuki negro. Sí, el negro estaba segura de que iba a ser un color que le quedara realmente bien.

Pero eso no era todo, Hiro había llevado un anillo. Para ellos no significaba nada, pero le había parecido un bonito detalle que haría saltar de gusto a su esposa. Y qué lo hizo, y fue apenas verlo. Aunque no era muy grande ni ostentoso, un anillo simple con la incrustación de una perla de color negro, tal como el color brillante de su cabello. Lo había visto y pensado en ella al momento, así que pensó que sería un buen regalo para ella.

—Bajemos, que ya van a empezar a llegar los visitantes— la invitó a que lo siguiera después de haberse quedado largo rato ahí, así que estaban por volver el camino, cuando Hiro se soltó de su mano.

Nadeshiko no llegó a sujetarlo, habiendo quedado apenas agarrándose de una piedra. Tenía el brazo lastimado. Corrió hacia donde estaba, intentando alcanzarlo, viendo la sangre de su brazo. Miró hacia atrás y vio una sombra marcharse: le habían disparado. Más, lo único que pudo pensar era salvarlo de que se cayera.

—No te puedes soltar por nada del mundo. No voy a quedar viuda tan pronto— lo amenazó aferrándose ella al borde e intentando tomarlo de la mano para ayudarlo a subir.
—Descuida, no lo haré, pero ten cuidado— le pidió, sin animarse a tomarla al no estar seguro de si aguantaría. Pero sus manos comenzaban a resbalar, mucho tiempo no aguantaría y estaban lejos como para pedir ayuda: debía confiar en ella.

Lo sujetó de la muñeca y vio el gesto que hizo: era el brazo herido. Sólo rezó para que aguantara un poco más al estar arriba, ya se ocuparían de eso. Lo jaló con todas sus fuerzas y terminó cayendo hacia atrás, con Hiro acabando encima de ella. Estaba agitada, más, al tenerlo de esa manera, recordó aquella noche en que todo estaba a punto de suceder y sus mejillas se tiñeron de un rojo brillante, mas, al ver su brazo, volvió a la realidad, preocupándose por la herida.

—Pero, estamos en medio de la nada ¿quién pudo hacer esto?—

—Yo tengo una idea de quién pudo ser. La bala me dio en el brazo, era claro que no pretendía matarme— dijo él haciéndose presión en el brazo después de que ella le atara parte de su bufanda encima para que dejara de sangrar.

Bajaron y volvieron directo a la casa, a llamar al médico a que lo tratara. Pospondrían el viaje y así, su linda mañana había quedado arruinada. Más, al volver a casa, tendría asuntos que atender, no iban a ser buenos ni mucho menos, gustosos, pero tendría que ponerle fin a todo de una buena vez.

—Lamento que no hayamos podido ir al templo—

—No importa. Casi te matan, no podría enojarme por eso— dijo apoyando su frente contra el pecho de él. Hiro acarició su cabeza con ternura y le dio un beso.

—Podemos ir mañana—

—Y te conseguiré un amuleto. Tienes que recuperarte del brazo o no podrás inaugurar el restaurante. Así ahuyentaremos a todos los malos espíritus que estén alrededor— sonrió y se levantó a la cocina para prepararle algo de comer.

Hiro la esperó en la habitación. Era precisamente eso lo que le preocupaba. Había alguien detrás de todo que estaba dispuesto a llegar tan lejos como para inutilizarle el brazo.
Respiró profundo y se peinó con los dedos. Se levantó y abrió la ventana de la habitación a que le diera el aire frío y al fin, tomara una decisión que cambiaría no sólo su vida sino que también, la de toda su familia.
                                                             

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Y con este ya queda un capítulo más para que la historia acabe. Espero que les haya gusado :D

¡Se cuidan! Pasan una bella noche y un hermoso día.

Bye!

8 comentarios:

  1. Que tensión la del final... madre mía. Me ha gustado mucho, vamos a ver como termina esto. Tengo ganitas de leerlo.
    Un besote

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    Respuestas
    1. ¡Gracias! Me alegra que te haya gustado. Espero que el próximo capítulo se aflojen tensiones <3

      ¡Un abrazo!

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  2. Un capítulo de suspenso, que nos deja en la incógnita de saber quién le disparó a Hiro. Espero tome la decisión correcta, si alguien le quiere hacer daño, deberá enfrentarlo cuidadosamente.
    Bso

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    Respuestas
    1. ¡Sí! Pero Hiro es bastante tranquilo y precavido, creo que hará bien las cosas.

      ¡Un abrazo!

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  3. Me dejaste con ganas de saber el fina te mando un beso y t e me cuidas

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