martes, 10 de enero de 2017

El brillo de los copos de nieve: Capítulo 9 — Sentimientos

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Retomo un poquitito esta historia ya para ir cerrándola. No será el último capítulo, pero está dentro de los últimos. Había pensado que sean diez, pero tuve una iluminación (?) así que quizás me extienda uno o dos más. No estoy segura todavía de ello, pero no creo que la estire más a la historia ya.

Les reecomiendo visiten la entrada de Año nuevo, que ahí hay varios datos que se usan en el capítulo mejor explicado.s

Espero les guste el capítulo




Capítulo 9

Sentimientos

La posada se sintió sumamente cálida al entrar. De llegar con el aire frío del invierno a ese cómodo recinto había sido uno de los mayores lujos que habían podido darse. Más, a pesar del frío y de que ya estaban cerca del final del año, no había mucha gente hospedada allí. Además de ello, había una pareja y una familia de cuatro personas, nada más, así que iban a gozar de mucha tranquilidad en sus vacaciones de final de año.

Hiromu llevó las cosas hacia la habitación. Nadeshiko charlaba con la mujer que los había recibido, pidiéndole que cualquier cosa que necesitaran, se acercaran a ella que les proporcionaría lo que hiciera falta, sin contar que les había dicho de las aguas termales que había en la casa, para que pudieran pasar a usarlas en cuanto quisieran.

—¡Qué bonito qué es todo esto!— Dijo ella sentándose en el suelo, al lado de sus cosas luego de que la dueña se fuera. 

—Te entusiasmas por muy poco— añadió él con una sonrisa, cerrando la puerta.

—Es que nunca había estado en un lugar así. Cuando salía con mamá y papá era a sitios caros y elegantes, de esos donde sólo ves gente estirada y mayordomos por todos lados. Me aburría mucho siempre—

—¿Y qué te hace pensar que no te aburrirás?—

—Vine contigo— sonrió más entusiasta todavía —¿podremos salir por la nieve? Está todo cubierto—

—Sería peligroso. Y tú eres un imán para los problemas—

—Entonces ¿podemos ir a las termas?— preguntó poniéndose de pie —te ayudará a relajarte después de tantas cosas que pasaron—

Y buscó sus cosas, sacando dos yukata de su bolso, para llevarlo al baño. Eran mixtas, así que después de darse una ducha, se colocaron la bata de baño y se metieron en las termas.

Hiromu no dijo nada al ver la determinación de ella por entrar juntos ¿estaría bien? En términos lógicos, lo estaba, ya estaban casados, los baños eran mixtos y podría decirse que no había nada que no conociera de su mujer. Pero eso no era así. Su relación iba creciendo sobre la marcha y aun le faltaba mucho por saber el uno del otro, incluso, aquella bata contenía secretos que ni el ni ella habían descubierto todavía ¿estaría bien?

—¿Estás segura de bañarnos juntos?— preguntó finalmente al verla sumergirse en el agua y ver que la tela iba tomando aquel cuerpo como suyo, adaptándose a las curvas de su mujer, que no eran pocas, pero que aun, no había explorado totalmente.

—Eres mi esposo ¿por qué estaría mal ello?— Estaba confundida, se notaba en su mirada y en su tono de voz, pensando que quizás, habías hecho algo mal con ello. 

Hiro cerró los ojos y negó con la cabeza con una leve sonrisa en los labios. No iba a poder cambiar a esa mujer, más ahora, que mientras más la conocía, más embobado por ella se sentía.

Se metió en el agua caliente y se quedó apoyado contra la pared, a una distancia considerable de ella.

Nadeshiko lo miró curvando sus labios y se acercó a su lado. Ella había tomado en serio uno de los consejos de Mizuki y aquellas vacaciones, aunque fueran cortas, la iban a ayudar a acercarse a su esposo como fuera. Aunque la falta de experiencia le jugaban en contra a ella, el no saber cómo actuar le había traído cosas buenas a pesar de todo.

—Hiro-kun— lo llamó —¿tuviste otras novias antes de mí?— Preguntó algo sonrojada por decir ello ¿contra qué es lo que tenía qué competir? Se lo preguntaba y aunque se echaba ánimos, habia cierta duda en ella por ese mundo desconocido que tenía en frente, más, tenía ansias de tirarse a él de cabeza.

—¿A qué viene esa pregunta?— Y la miró —¿No me digas que…— No termino la frase, pero soltó una carcajada, acariciando la cabeza de ella, que se sumergía en el agua para que no viera su sonrojo —no tienes que preocuparte de mí pasado—

—Pero yo quiero ser una buena esposa para ti—

—Y lo serás siendo la mejor versión de ti misma. No intentes compararte o ser igual a las demás. Así estás perfecta—

Y los colores le subieron más al rostro a Nadeshiko, hundiéndose en el agua por completo que ya no le importaba mojar su cabello sino, bajar sus calores.    

   Él la sacó del agua, diciéndole que se iba a marear por el agua caliente. La dejó en el suelo y la invitó a cenar. 



El día siguiente nevó así que las posibilidades de salir se fueron haciendo cada vez más nulas. Nadeshiko miraba por la ventana la nieve caer. 

—Con Satomi-san organizaran una pequeña celebración aquí con los huéspedes debido a la nieve. Ayudaré con la comida ¿por qué no vas y la ayudas con el decorado? ¿No es lo que querías?— 

Su esposa se puso de pie como si el alma le hubiese vuelto al cuerpo y salieron hacia la sala, donde estaban dos niños con ella.

Satomi era una mujer de edad avanzada aunque no lo daba a parecer. Tenía muy ánimo y una jovialidad que era digna de envidiarse. Desde la muerte de su esposo, había quedado ella haciéndose cargo de la posada,  y lo hacía bastante bien, aunque no sabía por cuánto más podría tenerla que iban pocos visitantes a pesar de que la isla era bastante famosa. Aun así, lo hacía con alegría.

Nadeshiko se sentó a trenzar el papel tal y como la señora le había explicado mientras los niños intentaban hacer un adorno con las cañas, para hacer el kadomatsu.

Hiromu se encargaría de la comida y del mochi mientras Satomi los ayudaba en lo que hacía falta, especialmente, cuidando a los niños que habían insistido en ayudarla apenas la vieron trabajar, a pesar de los regaños de sus padres. Afortunadamente, ella era buena tratando con los niños, así que no vio mayor problema en dejarlos participar de las actividades.

—Traje un poco de té— dijo Hiro apareciendo con una bandeja y unos dulces. Los niños no tardaron en servirse los dulces mientras él había dejado un momento la cocina, con el arroz remojándose aún para hacer la pasta de arroz. 

—No tenías qué molestarte, ya estás haciendo mucho encargándote de la cocina tú solo— le dijo la mujer queriendo regañarlo, pero había una sonrisa en su rostro que hacía que Hiro no se lo tomara en serio.

—Me gusta encargarme de estas cosas—

—Es verde, Hiro-kun es un gran cocinero— asintió su esposa orgullosa de eso. Y pudo ver las mejillas de él teñirse de un color rosado, poco propio de él, que siempre estaba tan sereno.

—Lo imagino, de pequeño sólo hablaba de eso— y se inclinó hacia Nadeshiko —¿sabes? Cuando venía aquí se colaba en la cocina a ayudarme. Su madre siempre se enojaba por ello, así que venía a hurtadillas— se rio.

—¿Usted le enseñó a cocinar?— preguntó con sorpresa.

—Poco, sólo venían para esta época—

Hiro se excusó volviendo a la cocina, mientras ella lo veía irse con una sonrisa de oreja a oreja. Se sentía un poco más cercana a él conociendo todas esas cosas que hacía de pequeño y hasta a la mujer que le había enseñado parte de aquel gusto por la cocina.




En la noche, todos se reunieron en la sala principal a disfrutar de la cena y a beber hasta tarde. Hiro tuvo que detener a Nadeshiko apenas probar la primera copa de sake que ya se le habían subido los calores al rostro, ni hablar cuando dio lugar a la segunda. No tardó en sentir los efectos del alcohol a causa de eso. Su resistencia era nula, así que la terminó llevando a la habitación temprano a causa de ello.

Nadeshiko se rio cuando la dejó sobre el futon, tomándolo del cuello de su haori y besándolo efusivamente. No era esa la celebración de año nuevo que habían tenido en mente, pero no se veía a la muchacha disgustada por ello.

—Te dije que no debías tomar—

—Pero estaba todo tan rico y tú estás tan calentito— dijo acomodándose sobre su regazo, haciéndose un ovillo prácticamente hasta caer dormida profundamente.

Él sonrió y la tapó, dejándola cómoda en el futon, quedándose a su lado al darse cuenta de que ella había quedado prendida de su manga. No dijo nada y se quedó durmiendo a su lado. Al día siguiente podrían disfrutar juntos de la nieve y el año que estaba comenzando.


<<Capítulo 8                                                                               Capítulo 10>>

Espero les haya gustado. Se cuidan, pasan una hermosa noche y un hermoso día <3

Bye!

4 comentarios:

  1. Muy bonito el romanticismo de este capítulo. Me gusto mucho el diálogo donde ella se sumerge al agua. Debo leer los anteriores capítulos para comprender mejor el argumento. Que tengas un bello dia!
    Bso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias! Quizás, sea la historia más romántica que lleve hasta ahora XD

      Me alegra que te gustara <3

      ¡Un abrazo!

      Eliminar
  2. Me encanta como cuentas las tradiciones y las unes a tu novela

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias! Me alegra que te resulte ameno <3

      ¡Un abrazo!

      Eliminar

¡Hola! ¿Cómo estás? Gracias por pasar a leer mi blog y agradezco que vayas a comentar. Me encanta leer sus opiniones.

Si quieres que dejar invitación para que pase por tu blog, pincha aquí.
Si vas a afiliar o dejar confirmación de ello, por aquí

Gracias por no hacer spam <3 Y si lo haces, ten presente de que borraré tu comentario por no estar relacionado con la entrada ¡Estás avisado!

¡Qué tengas un lindo día!

Bye!