jueves, 12 de enero de 2017

Como una luz o como un grito — Capítulo 4

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que de maravillas. Yo tuve un día bastante agitadito, encima, me le han dado el diagnóstifo de Oliver y le estan saliendo las muelas con infección, así que tengo que hacerle tratamiento y esperar a que funcione o tendré que encontrar un veterinario que además, se especialice en odontología :,D no me toca nada fácil con este niño que es bastante arisco para los extraños, más los veterinarios —que podrá no tener muchos dientes, que a él nunca le salió la dentadura completa y ya tiene cuatro años, pero es bravo el petiso (?)—.


Por lo pronto, les traigo continuación, que me he super entusiasmado con este capítulo y hasta dos dibujos les traigo 💞 que me he esmerado haciéndolos

Capítulo 4

A pesar de que dormían en habitaciones separadas, Luaces o Lulu como Milan lo llamaba, pasaba gran parte del tiempo en la habitación de ella o con ella. Habían terminado el trabajo temprano y habían pedido la cena en su habitación y se habían quedado hasta tarde. Al final, el se había marchado tan sólo para dormir un poco y volver con energías recargadas para salir nuevamente con ella.
Estaba frente al espejo cuando entró. La hizo a un lado moviéndola suavemente con un golpe de cadera.

—De todas formas, a ti no te sirve— se le burló mientras ella se cruzaba de brazos, volviendo a tomar su lugar frente al espejo.

—Es un tipo apuesto Battista— comentó Luaces sentándose en la cama de ella mientras terminaba de peinar su cabello —pero su carácter— hizo un mohín.

—Es bueno. Solo es un poco tosco para tratar a las personas. Lo conocerás y te encantará, Lulu— le sonrió por el espejo.

—He oído que hacen unos excelentes sandwiches en la parrillada del centro ¿quieres ir a confirmarlo?— Preguntó él volviendo a mirarse en el espejo, observando unos mechones rebeldes que no podía asentar. No podía negar lo obsesionado que estaba con su apariencia.

Milan asintió y le dijo que había fijador en su bolso o crema para peinar, lo que le viniera mejor, mientras ella, buscaba unos zapatos cómodos para caminar.

—Si monopolizas tanto el espejo, ninguna mujer aceptara estar contigo—

—¡Por favor! Debo verme bien para que las damas se fijen en mí. La apariencia es el primer flechazo, no lo olvides.

—¿Y tu personalidad?—

—Ese es el segundo y tercero—

—¿Dos flechazos de una vez?— se rio buscando su bolso. Lo dejó en la cama.

—¡Claro! Es cuando caen rendidas ante mí—

Ella no dijo nada y lo sacó de la habitación antes de que acabara enamorado de sí mismo de tanto mirarse. Y era algo muy probable de que pasara pronto.

Ambos se conocían desde hacía varios años y habían hecho varios trabajos juntos, iban al mismo instituto, por lo que se veían con frecuencia cuando no trabajaban juntos, por lo que su relación era bastante estrecha. 

Bajaron al lobby del hotel y Milan volvió a subir para buscar su bolso. En el camino, se cruzó con Battista sin darse cuenta de que era él. Fue una sorpresa no verla abalanzársele encima como hacía cada vez que se lo cruzaba. Aunque no le dio importancia y volvió a lo suyo, aprovechando el pasar desapercibido. 

Emprendieron camino a pie. Hacía un buen clima aunque nunca se podía fiar del clima de la playa, que así como estaba de un momento soleado, al siguiente ya se había cubierto el cielo y había que pensarlo dos veces antes de salir cerca de la playa.

Afortunadamente, iban tan concentrados charlando que poco iban pensando salvo en la brisa que osaba con levantar la falda del vestido de Milan. En ese momento, se estaba arrepintiendo de haber salido de esa manera a caminar.

—Allá está el puesto— le señaló hacia el frente —y allá hay unos quinchos, en la plaza. Podemos quedarnos ahí hasta que el viento pase. Aunque tampoco hay mucho qué ver allá abajo— se le rio y se adelantó antes de que ella le respondiera, seguramente, golpeándole el brazo.

—Ya quisieras ver, pervertido—

—¿Sabes? Nos están siguiendo unos periodistas desde que salimos del hotel— le susurró mientras esperaban que los atendieran —¿quieres darles unas buenas fotos?—

Como de costumbre, cada vez que lo veían juntos e intentaban hacerles fotos, ellos les daban muy buenas fotos a sus fans, aunque no eran exactamente memorables o de las que pudieran sacar un escándalo en primera plana, por el contrario, se podían burlar de ellos mismos o pasar un gran ridículo sin ningún problema. En ese momento, les sirvió el sándwich para imitar un micrófono y dárselas de cantantes haciendo desistir rápidamente entre travesuras y payasadas a los periodistas. Nada de lo que le dieran en ese momento les serviría como una foto para los escándalos y los amarillistas vivían de eso, más, aquel par no les daba nada. Más, debido a que había mucha gente importante en el hotel por la fiesta de la revista, seguramente, iban a encontrar a quién sacarle jugo.
Dieron un largo paseo y hasta hicieron algunas compras antes de volver al hotel a alistarse para el gran evento de la noche.
Se reunieron de nuevo en la habitación de ella cuando ya estaba casi lista.

—Mírate, hasta pareces hombrecito vestido de traje— le dijo ella al verlo entrar a su habitación.

—¿Hombrecito? ¿Por quién me tomas? Soy todo un galán— dijo con una sonrisa en el rostro digna de una publicidad de pasta dental.

—¿Quieres que te ayude a maquillarte? He practicado—

—¿En serio? Siempre que no parezca que salgo a matar a Batman, te dejaré hacerlo— y se sentó esperando que él la ayudara con el maquillaje.

—¿Le dirás sobre ti?— le preguntó mientras delineaba sus ojos.

Ella sabía de qué hablaba y aunque sabía que en algún momento tendría que contarle su secreto, esperaba que llegara el momento indicado. Hasta ahora, tan sólo habían sido avances de manera unilateral, así que no estaba en situación de contarle nada y tampoco quería que eso fuera algo por lo que acercarse a ella.

—Se lo diré cuando llegue el momento. Hasta ahora, he sabido llevarme muy bien a pesar de todo ¿no lo crees?—

Él asintió y le enseñó dos claveles, uno rojo y el otro blanco. Se puso el blanco en el ojal del traje y le dio el rojo para que se diera a Battista. Y bajaron al salón donde ya se sentía el ambiente festivo en el aire. Las arañas brillaban en el techo y los mozos destilaban elegancia sirviendo copetines a los invitados recién llegados. Una orquesta ambientaba el lugar con música mientras los invitados se reunían y charlaban. A simple vista, podía haber más de cien personas en el lugar, todos enfundados en costosos trajes.
Milan y Lulu se quedaron cerca del ventanal, pero ninguno de los dos tardó en entablar conversación. No era difícil en esas reuniones conocer gente o mismo, hacer alguna charla amistosa por futuros trabajos. Por suerte, la persona que ella esperaba no tardó en llegar. Por un momento, había pensado que no estar todo el día a su alrededor había hecho que se olvidara de su invitación. Pero si era necesario, ella iba a volver al hotel y a vestirlo ella misma si hacía falta.

—Parece que tuviste un buen efecto en él— le dijo Luaces acercándose al oído de Milan, mirando hacia la entrada por donde llegaba Battista. 

Le costó un poco encontrarlo, pero apenas lo divisó, dejó a su amigo bien acompañado y se dirigió hacia donde él estaba y se le colgó del cuello con una sonrisa de oreja a oreja.
Battista, incómodo, la tomó de los brazos y la bajó, que quedaba literalmente colgando de su cuello cuando hacía cosas como esas. Ella le sonrió sin decirle nada y se quitó el clavel del cabello para ponérselo en el ojal del traje.

—Soy tu mejor accesorio ¿no lo crees? Pero ese es más discreto— le dijo ella tomándolo del brazo y comenzando a andar por el salón.
—¿Por qué querías que viniera contigo? Te divertirías más con otra persona—

—Pero yo me divierto contigo. Además, es una buena forma de conocernos mejor— y le miró.

La sombra de sus ojos iba al miso tono que su vestido verde. Para su sorpresa, había hecho un peinado con trenzas y torzadas, dándole un poco más de volumen a su cabello. Milan se veía muy bonita y elegante esa noche. Aun siendo ella, la esperaba de otra manera. Él, por su lado, había elegido un traje gris perla para la noche.

Milan lo invitó a bailar y aunque alegara no ser bueno, no fue suficiente como para convencerla o cambiar de tema.

—Me dijiste que me contarías tus razones para modelar si venía—

—Así que te intereso lo suficiente como para que vengas a una fiesta tan sólo para obtener información. Es bueno saberlo— dijo con gracia, guiñándole un ojo, haciendo que el corriera la mirada avergonzado.

Y fue justo ahí que lo vio. Estaba seguro de que conocía al hombre que se había metido por la parte trasera del escenario y sin pensarlo, le pidió a ella que lo esperase mientras él iba a confirmarlo. Si era tal cual lo sospechaba, su padre sabía exactamente donde se encontraba, lo que suponía un peligro para él y para todo aquel que lo rodeara. La fiesta podría ser peligrosa inclusive.
Se metió por el mismo sitio, saliendo a un pasillo largo, con varias habitaciones, entre ellas, un baño, que era la única puerta que estaba entreabierta, suponiendo que había entrado allí, se arriesgó a investigar.                                                                                             

No había nadie, ni rastros de que alguien hubiese entrado, más, nadie más habia salido y si tenía que revisar habitación por habitación, lo haría. No podía dejar pasar una cosa como esa después de que se había establecido nuevamente.

Battista abrió la tercera puerta, cuando llegó a oír el tumulto que se había producido fuera. Uno de los encargados lo encontró y le hizo que se apresurara a salir cuando escucharon el ruido de una explosión, usando una de las salidas de emergencias.
Se reunió afuera con todos y Onorio fue el primero que al verlo, corrió hacia él.

—¿No viste a Milan?— Le preguntó preocupado. La cara de sorpresa del contrario le dijo que no y fue suficiente para maldecir por lo bajo el no haberla encontrado antes de que lo sacaran.

Ella seguía adentro, según Onorio, se habían separado buscándolos cuando todo había sucedido sin llegar a poder volver a reunirse.
Battista no lo pensó. Fue una de las estupideces más grandes que hizo en su vida, o quizás, no. Corrió cubriéndose la cabeza con los brazos, arrojándose a través de uno de los cristales de la sala y entró, aun con todos los riesgos que había por delante. No podía quedarse pensando en su pasado cuando su presente estaba yéndose de esa manera.

Gritó varias veces su nombre hasta que vio a un hombre atravesar el pasillo y a la muchacha correr por detrás. La sujetó del brazo, jadeante, había inhalado demasiado dióxido de carbono pero aun seguía en pie, casi sin fuerzas, por lo que al verlo nada más, se dejó llevar por él.

—Eres estúpida. En una situación así, ponerte a seguir a alguien—

—Creí que eras tú— susurró ella aferrándose a él —su espalda y forma de caminar son parecidas—.

Miró hacia el frente. El hombre se había desvanecido rápidamente entre el fuego y el humo, más, si ellos no se apresuraban a escapar de allí, pronto iban a quedar reducido a cenizas.

Él le pidió que se sujetara a su cuello y no lo soltara por nada. El fuego cubría todo y ponerse de pie era bastante riesgoso pues, el aire contaminado era bastante denso ya. Aún así lo hizo y puso en marcha algo que hacía mucho tiempo no hacía. Lo que empezó como una brisa, terminó volviéndose casi un tornado al ingresar por los cristales rotos. El viento cargado de arena les hizo un lugar por donde escapar rápidamente y llegar a salvo con los demás en lo que los bomberos se preparaban para hacer su trabajo. Nunca le había agradado mucho la playa pero en ese momento, agradecía haber estado cerca de ella. O quizás, fuera una de las cosas que tuviera que lamentar más tarde.

<<Capítulo 3                                                                       Capítulo 5>>


Y hasta aquí llega el capítulo. Espero lo hayan disfrutado <3. Me ha costado sacar las fotos que la primera se ve horrible y no logré que se viera mejor :,D

¡Se cuidan! Pasan una hermosa noche y un maravilloso día.

Bye!


8 comentarios:

  1. Me está intrigando tu historia.
    No tengo la menor idea para donde irá.
    Saludos.

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    1. Me alegra, espero que el próximo capítulo sea más orientador.

      ¡Un abrazo!

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  2. Uy Milan parece loca por Battista veamos q ue pasa.

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  3. Uy se me olvidaba desearte que t u perrito se mejore te mando un abrazo

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    1. ¡Gracias! Va a ser controlarlo más seguido, pero espero que mejore prontito.

      ¡Un abrazo!

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  4. Precioso capítulo, con un final no muy halagador. Menos mal que lograron salir y ponerse a salvo de las llamas infernales. Me gusta la parejita de tus personajes. La verdad que sí, Milan está que el amor le irradia por todo su cuerpo.
    Espero que tu perro siga mejor.
    Los dibujos te quedaron hermosos. Adoro los cabellos de la chica!
    Bso

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    1. Milan es un amor <3 y es muy enérgica, así que lo demuestra con mucha más fuerza todavía.

      mee alegro que te gustaran los dibujos, el cabello es lo que más me cuesta hacer XD

      Gracias por los buenos deseos.

      ¡Un abrazo!

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