sábado, 28 de enero de 2017

Claro de luna; luz de sueños: Capítulo seis - Como si fuera un sueño

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Finalmente, continuo con esta historia que la tenía un poquitín abandonada, pero ya va retomando el curso. Por si aun no lo han leído y quieren saber de qué va, los invito a pasarse por Claro de luna; luz de sueños, que ahí encontraran todos los capítulos que he ido subiendo hasta la fecha.


Capítulo 6 

Como si fuera un sueño 

Shouzo llevaba tres días fuera. Estaban preocupados, a decir verdad, Sayo era quien más preocupada estaba por todo. Sano confiaba en que iba a volver en una pieza, no por nada era un ninja de élite, pero era difícil convencer a la mujer después de la situación en la que estaban.

—Hay que irnos— propuso ella sentándose al lado de Sanosuke.

A él le parecía una locura salir así nomás, pero aquella mirada llena de determinación le decía que no iba a ser fácil de detener. Lo primero que había llamado la atención del guerrero había sido la mirada atrevida que ella le había dirigido en su primer encuentro. Sayo era una mujer dócil y tranquila, pero también era aquella mujer asertiva y segura. No había dudado en golpearlo y estaba seguro que incluso ahora, no iba a dudar de hacerlo si hacía falta.

—Sayo

—No me detendré. Shougo, Shouzo, todos estamos en problemas. No puedo seguir quieta. Quiero hacer algo por él, además, está herido—

Él se acercó a ella y acarició suavemente su cabeza. Sus ojos verdes se veían cristalinos por las lágrimas que ella se negaba a dejar salir. Sanosuke se sintió culpable por no ser capaz de hacer más por ella. Después de tanto, lo que más quería era ver a aquella mujer feliz.

Emprendieron viaje en la mañana. Cargaron lo necesario para salir de viaje y encontrar a Shouzo y Shougo. No tenían muchas pistas en el horizonte, tan sólo una dirección: hacia el norte, por ahí se habían perdido los dos sin dejar rastros así que imaginaban que si dejaban de lado las incertidumbres y se valían de eso, podrían llegar a algo. La organización los perseguía, así que tampoco tenía que ser muy difícil dar con ellos.

Aunque Sayo estaba desprotegida al haber dejado su pistola en casa al escapar, Sanosuke contaba con ser lo suficientemente fuerte como para protegerla de todo. Contaba con hacerlo porque su dicha residía en el par de ojos verdes que la tristeza había empañado.

Se detuvieron al lado del río, para que los caballos descansaran y tomaran agua. Ellos, harían lo mismo y se tomarían un respiro del viaje con ello. Encendieron una fogata para preparar algo de comida. Sanosuke había logrado pescar después de varios intentos fallidos, haciendo reír a Sayo cuando cayó al agua al luchar con uno que se le escapaba de las manos en el aire.

—Puedes haber vencido a muchos, pero ese pez sí fue un buen luchador— se burló ella.

—Ríete, pero conseguí el almuerzo— dijo haciendo un mohín.

—Y te lo agradezco— y cuando él se sentó a su lado, ella apoyó su cabeza en el hombro de él, haciendo que Sanosuke se sonrojara, mirándola por el rabillo del ojo. Ya en otras ocasiones había estado cerca con ella pero había un ambiente diferente esta vez y no, no era por el lugar aunque lo había pensado muchas veces.

Estaba nervioso por ella y lo sabía bien, pero terco como era, no iba a admitirlo por mucho que lo presionaran, aunque con ella tan sólo tenía que sonreírle y ya cantaba todo.

—¿Qué harás cuando todo acabe?— le preguntó mirándolo.

Sanosuke tragó saliva ¿cómo decirle sin quedar como un idiota que había llegado buscándola? No, no había forma de decir eso sin avergonzarse un poco si quiera. Se rascó la nuca y miró el suelo sin atreverse a cruzar su mirada verde esmeralda con la suya. Estaba seguro de que si lo hacía, se hundiría en sus ojos y no se contendría a nada.

Y aunque ganas no le faltaron de decir algo o si quiera, ver la expresión que tendría, notó algo que era mucho más preocupante: había alguien escondido entre los árboles.

—No te asustes y ponte de pie como si nada sucediera— le pidió parándose sin perder de vista a los que había sentido en el bosque.

No tenía mucho tiempo para actuar ni tampoco, mucho hacia donde correr. Escuchó un disparo y los caballos salieron al galope. Ninguno de los dos había reparado en dejarlos atados pues, no había nada que pudiera permitirles tomar agua si lo hacían. Sanosuke vio la situación más complicada por lo que pensó que había sólo una solución posible: correr y esconderse. Si eran más de dos y estaban armados, no podría combatir y proteger a Sayo así que iba a ser lo mejor.

La tomó del brazo y lo pasó por su cuello pidiéndole que se sujetara con fuerza, dejándola en su espalda, colgada de su cuello. Así, podría correr con ella encima y detener cualquier impedimento que surgiera, claro, siempre y cuando, surgiera de frente.

Buscó la zona más frondosa para que fuera más fácil para ellos esconderse. Debían pasar desapercibidos en la vegetación de alguna forma posible, aunque estaba casi seguros de que no estaban tratando con novatos. No, le habían seguido la pista y habían dado con ella y su relación con Shougo por su medallón. Los había escuchado bien y esperaba que Sayo no o se preocuparía mucho más.

Esperó detrás de un árbol grande y usó el futae no kiwami en la corteza, haciendo que las astillas y el polvillo que la explosión del tronco causarían les sirviera como distracción para su huida, así, iban a tener unos minutos extra para todo.

Treparon a un árbol de copa ancha y esperaron a que pasara el peligro, aunque les costó. Sayo estaba agitada, no había corrido, pero el polvo que habían levantado había sido suficiente como para dificultar aun mucho más su respiración.

—Lo siento— se excusó —es mucho para ti cargar con todo esto y encima, cuidarme—

—No pensaría ni un momento en dejarte atrás— dijo seguro de sí mismo. Sólo al decir esas palabras cayó en cuenta de lo sincero que había sido.

Todo parecía tranquilo y ya llevaban un buen rato allí, pensando que bajar seria seguro, se arriesgó a hacerlo. Bajó él primero para recibir a Sayo luego y se dio cuenta de la trampa en la que habían caído. Todo estaba demasiado tranquilo para sospechar y al escuchar ruidos en otra dirección, se confiaron sin saber que ellos nunca los habían perdido de vista.

La bomba de humo explotó debajo de ellos haciéndolos caer dormidos con el somnífero que en tenía en su interior. Ahora, estaban en su poder.

<<Capítulo 5                                                                                       Capítulo 7>>

Espero les haya gustado.

¡Se cuidan!

Bye!

7 comentarios:

  1. Ya está el próximo jueves de relatos.
    El tema a desarrollar es Día de lluvia o días de nieve.

    http://molidelcanyer.blogspot.com.ar/2017/01/convocatoria-juevera-para-el-jueves-2.html#comment-form

    Saludos.

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    Respuestas
    1. ¡Gracias! Enseguida paso a verlo <3

      ¡Un abrazo!

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  2. !Wow! Me gusto este capitulo de huida y romanticismo, y la valentía de Shouzo. Nos dejas en un final de suspenso, en que poder habran quedado.
    Feliz domingo! Bso

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  3. Interesante. Lo has dejado con mucha intriga. ¿Qué pasará?

    Por cierto, ¿qué tal tu hermana?

    Un beso

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  4. Ya pensaba que te habías olvidado de esta historia. Vamos a ver como la sacas a la pobre muchacha de esto. Un besito

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  5. Uy me pondré a leer los primeros capítulos se ve interesante.

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