sábado, 31 de diciembre de 2016

Ojos de cristal — Capítulo 3

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Les traigo continuación de esta historia <3 ¡Doy señales de vida! Lamento haber estado desaparecida de nuevo pero he tenido un golpe de calor terrible :,D ahora ya estoy un poco mejor, vaya a saber por cuanto (?) De todas formas, me he puesto un poco al corriente con esto y les traigo un capítulo nuevo de esta novela, como para finalizar el año subiendo algo (?)



Capítulo 3 

Llegar a casa fue una verdadera dicha. Tanto tiempo encerrado en el hospital que ver de nuevo su habitación, la cocina o sentir el olor a tabaco de su tío en la sala le provocaba una sensación muy parecida al llegar al paraíso: al final había vuelto a su hogar. Se tiró en su cama y aspiró el olor a lavanda de las sabanas limpias, nada qué ver con el olor a desinfectante que impregnaba el hospital. Esa no era vida, y ver su casa era una de sus mayores dichas. Pero no fue suficiente.

Fue dejar el bolso con su ropa y entró a tomar una ducha para luego, salir de casa. Llamó a Haydée para que se vieran en el shopping y festejaran que habían salido del hospital.

—No puedes irte. Tu padre me pidió que te quedaras en casa hasta que él llegara— dijo su tío encendiendo un pucho mientras miraba la televisión.

—Volveré temprano—

—Pero no quiero discutir con él. Tan sólo quédate—

—Volveré temprano y no tendrás problemas— y tomó la llave y salió sin preocuparse más de la cuenta por ello.

Ted soltó el humo del cigarrillo y suspiró pesadamente. Había hecho todo lo que había podido y no había sido suficiente. Fin de la historia.









Heiko la esperó en la puerta hasta que su hermana llegó y fueron directo a una cafetería. Se sentaron en la mesa y desplegaron el menú en una proyección. Hicieron su pedido y a los pocos minutos, un robo de escasa estatura pasó por su mesa dejándole el café y el pastel. Tenían mucho de qué hablar y estar fuera después de tanto tiempo iba a ser una buena forma de ponerse al día.

—Fue extraño volver a ver a mamá la otra noche—

—¿Y papá? ¿Cómo está?—

—Sigue tan desaparecido como siempre. El tío Ted pasa más tiempo conmigo que él—

—Podré retomar la escuela— dijeron al unísono y se echaron a reír. Pensaban igual y se sentían felices por ello. Habían pasado tanto tiempo separados que habían pensado que verse de nuevo sería extraño pero había resultado todo lo contrario: el lazo entre ellos nunca se había cortado.

Salieron a dar una vuelta por los alrededores después de recorrer el interior. Ninguno de los dos había avisado de ello y probablemente, sus padres se preocuparían cuando ellos llegaran no los vieran, y regresarían con la reprimenda de sus vidas, pero no se iban a preocupar por ello todavía.

—¿Vamos en tranvía? Mamá jamás me dejó viajar en él porque dice que es obsoleto. ¿No tienes ganas de probarlo?— preguntó Haydée emocionada.

Heiko asintió y le pidió que la esperase en lo que conseguía algo de cambio para pagar el boleto. El tranvía era uno de los pocos medios de transporte que quedaba de la vieja generación. Los autos eran eléctricos y la mayoría usaba el subte por la rapidez y la eficacia del servicio. Los más adinerados, usaban el bus, autos eléctricos automáticos que viajaban por líneas aéreas, muy similares a lo que eran las aerosillas, con comodidad para hasta cuatro pasajeros. Pero era un servicio mucho más caro que el subte o los taxis.

En cambio, el tranvía no. Incluso, la diferencia es que no se usaba tarjeta sino, dinero, exactamente, monedas, sin eso, era imposible viajar.  Y al ser económico, la clase media y media baja lo preferían. Por eso mismo, nunca habían dejado a la muchacha mezclarse con ese tipo de gente y con su salud tan pobre como era, mucho menos. Pero ahora, estaban solos y con todo el mundo por delante. No había nadie que pudiera decirles qué hacer y qué no hacer, por lo que se iban a aventurar. ¿A dónde irían? No tenían idea, pero se iban a divertir, eso era seguro.

Esperó en la parada a que su hermano regresara. Miraba a su alrededor con la mirada cargada de curiosidad y gozo. Adoraba a su madre pero que fuera tan sobreprotectora la podía. Las pocas veces que tenía la oportunidad, no podía divertirse porque sería peligroso para ella. Y así, había pasado gran parte de su vida resignando deseos, hasta el punto en que ya había asimilado que iba a morir con una gran lista de pendientes por cumplirse. Y era triste, pero todo podía ser diferente ahora.

Se descuidó un momento y sintió que alguien jaló de su bolo. Haydée no estaba dispuesta a renunciar así como así a sus cosas ¡claro que no! Así que hubo un forcejeo entre ambos. Heiko, que volvía con ella con el dinero, corrió al verlo, pero al ver a su hermana en el suelo, supo que no iba a llegar.

Fue un sentimiento de desesperanza lo que lo consumió completamente y cuando se dio cuenta, había hecho volar la mitad de la estación. Sólo había quedado intacta Haydée en una especie de isla que se había generado en el suelo  gracias a los surcos que había a su alrededor. El ladrón había quedado inconsciente dentro de la franja que se había en el suelo y su bolso no estaba más lejos de ella. Más o menos, debía ser de metro  medio de profundidad  un poco más de ancho.

No le importó en lo absoluto a ella y apenas recobró la compostura, salió de allí, dirigiéndose hacia donde estaba su hermano de pie, inmóvil ante lo ocurrido.


—¿Qué fue todo eso?—

—No estoy seguro. Tan sólo, deseé que el suelo se hundiera para protegerte y así sucedió— dijo tan estupefacto como ella.

Ninguno de los dos lo dijo, pero quizás, entendían un poco más todo ahora. Se miraron, se tomaron de la mano y se fueron en el más perfecto de los silencios a su casa. Debían enfrentar a sus padres, había muchas cosas que debían responderles y sólo ellos eran capaz de saciar esas preguntas.











<<Capítulo 2                                                                                                 Capítulo 4>>

Espero que les haya gustado <3 

¡Se cuidan! Pasan una hermosa noche y un bello día <3 ¡Feliz año nuevo!

Bye!
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jueves, 29 de diciembre de 2016

Dibuja tu OC: Día once

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que de maravillas <3 Sé que prometí terminar este reto antes de que finalice el año y estamos a tres días de que termine y no lo acabé, me faltan todavía nueve más XD lo tenía medio olvidado por la simple razón de que me olvidé del reto. Pero me puse las pilas hoy y terminé el dibujo del día diez *^* a lápiz y a mil por hora, pero al menos, está que es lo importante.

Por si alguien tiene ganas de sumarse, pueden pasar justo por aquí y ver los dibujos anteriores y las consignas del reto.

Día once: con una mascota


Me falta mejorar el rostro humano mucho, el perro me ha encantado, aunque le ha quedado una mirada un tanto triste, al menos, me da esa sensación >.< pero como dije, es un dibujo rápido, así que tampoco tiene tanto detalle ni nada, que fue en media hora que lo terminé y le saqué una foto, por eso se ve así de oscuro que el celular anda de terror y el escaner me está sacando una franja oscura o muy brillante ¡ya no sé qué hacerle al susodicho! Así que me quedo con las fotos que al menos, con una corrección rápida en Photoshop, logran verse un poquitito mejor.


No se ven bien las manos, pero lo está abrazando, por eso, la gorguera se le ve de esa manera. En algún momento, lo subiré mejorado al dibujo, o al menos, eso espero (?)


De todas formas, la intención era plasmar la actitud tierna de la mujer con el perro. Ella me encanta, ha salido con una paz en la cara que no sé cómo lo he logrado (?) que hasta yo me sorprendo de mi misma (?). Aunque me falta mejorar >.< pero para enero, habrá un taller de dibujo al que pienso asistir y ya irán conociendo mis progresos :D  que espero, sean considerables (?)

Espero que les haya gustado <3

¡Se cuidan!

Bye!
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Relato juevero: Bola de nieve

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que de maravillas. Yo venía esquivando un poco hablar de Navidad pero el relato juevero de esta semana tiene como propuesta ello y los sentimientos encontrados. Pueden ver los relatos y la propuesta completa aqui. Ya sea relato o reflexión sobre la fecha. Siendo sincera, no recuerdo haber tenido una buena Navidad nunca, lo que ha ayudado que aborrezca y escape siempre de estas fechas siempre siendo la rarita por no celebrarla. Tampoco soy creyente, así que tampoco le veo sentido celebrar algo en lo que no creo. Pero como buena escritora que planeo llegar a ser, uno tiene que estar al tanto de temas con los que está a gusto como aquellos con los que no, así que hice mi esfuerzo para llegar con el relato <3




Bola de nieve

Alguien vive del otro lado del espejo. Desde que ha comenzado el adviento, me deja una bola de nieve diferente en la chimenea. Me deshice del espejo y volvió. Me deshice de las bolas de nieve y volvió a dejarlas. 

No he llegado a verle la cara, sólo veo su espalda cuando sale de la habitación que es totalmente idéntica a ésta pero a la vez, diferente.

Quiero vender la casa. Pero fin de año es una época difícil, están pensando en la familia, en los regalos, en los viajes, en las vacaciones, nadie piensa en mudarse, salvo yo. Me frustra y lo veo nuevamente salir de la habitación. Miro en el rincón de la izquierda, al lado de la ventana, hay un árbol adornado. Me doy vuelta y veo el árbol adornado en frente mío.

Me tiene cansado, me molesta, invade mi casa y hace lo que quiere. Tomo el espejo, lo coloco en medio de la calle y lo cubro con film para que no explote, subo al auto y le paso por encima tantas veces que de él no queda nada. Quito el film y meto los fragmentos en una bolsa y dejo el soporte del espejo al lado del cesto de la basura. Que se lo lleven lejos. 

Voy a la cocina, me hago un café y voy a la sala a leer. El espejo está frente de mí. Es la primera vez que veo quién está del otro lado: soy yo. Es mi reflejo pero no lo es. Yo estoy sentado mientras él me saluda de pie feliz.

Nunca he tenido miedo. Nunca he tenido miedo pero la idea de salir corriendo no suena tan mal. Pero no, me armo de coraje: el único que puede vencerme soy yo mismo. Voy al cuarto del fondo y busco la maza, destrozo el espejo, el árbol, las bolas de nieve, todo adorno navideño hasta quedar cansado, agitado, liberado de tanta rabia. Pero los trozos tintineantes, como si entonaran un villancico al armarse, se juntan en el armazón y me reflejan con una sonrisa brillante. Lo comprendo y sólo existe una solución para que todo acabe: yo debo desaparecer y él lo hará. Todo desaparecerá.

Busco el arma, la cargo y le sonrio a mi reflejo contrariado. Si pudiera escucharlo, estaría gritándome que no lo haga, que me detenga. Pero jalo el gatillo viendo su cara de espanto.


El cuerpo cae al suelo, quien está del otro lado del espejo cruza el umbral del mundo real y el mundo reflejado, toma el cuerpo inerte y ensangrentado y lo bota a través del espejo. Busca un trapo, quita del piso los rastros de sangre y comienza a armar el árbol de nuevo y a adornar la casa, colocando las bolas de nieve en la entrada mientras entona: Feliz Navidad.




Y la Navidad ganó pero no en un relato feliz (?) No iba a hacer el cambio de narrador, pero me pareció necesario, así que lo he diferenciado en cursiva para que nadie se pierda. (?) Espero que les haya gustado<3

¡Se cuidan! Pasan una hermosa noche y un feliz jueves <3

Bye!
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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Uno entre mil — Parte III

¡Hola a todos, mis amores! ¿Cómo están? Les traigo la última parte de este cuento. Pueden ver las otras partes en Si Perdemos el control, que ahí he dejado todo bien ordenadito o al final, podrán encontrar el link para ir a la parte anterior. 

He de decir que me ha costado, por sobre todo, que he investigado más que Morgan en su afán de volver al presente sobre giros temporales y esas cosas para acabar, como siempre, haciendo lo que quiero ¡las maravillas de la ficción! Lo he disfrutado mucho que me ha sido muy divertido escribir todo esto y espero, lo disfruten ustedes también.

Los dejo con el final.



Las horas habían pasado y el aburrimiento era mortal ¡no pasaba absolutamente nada ahí! Se estaba cansando de estar ahí, para mejor, anochecía y estaba refrescando y estaba seguro de que eso le iba a pasar factura después. Pero no podía irse, no todavía. Al menos, estaría allí hasta la medianoche. 

Miró su reloj, casi eran las nueve de la noche.  Salió del auto y se quedó mirando fuera,  poco decepcionado de haber fallado en su razonamiento. ¿Qué había fallado? Tendría que volver y seguir pensando, quizás, había algún detalle, por ínfimo que fuera que se le había escapado y había llegado a sacar falsas conclusiones. No sería la primera vez que se equivocara pero sí la más importante de todas. 

Respiró el aire helado y volteó a abrir la puerta del auto. El frío tampoco estaba ayudando a su razonamiento, pero ayudó a algo mas: vio al hombre al lado de la máquina en forma de cafetera. El extraño le sonrió con sorna y Morgan, reaccionó como si la vida se le fuera en ello para detenerlo. Y lo alcanzó, acabando en un momento en que el tiempo se detuvo. Fue una sorpresa una enorme sorpresa. Los papeles en el aire, el agua de la fuente, las personas inmóviles como si fuera estatuas ¿qué infiernos era todo eso? Aun le parecía un sueño todo, era demasiado irreal como para ser cierto. No podía encontrarle una explicación lógica, pero el hombre podría darle una. 

—Tú me trajiste aquí. Ahora, llévame de nuevo a casa— dijo molesto tomándolo del cuello de la camisa. 

—Podría, pero no quiero— se encogió de hombros. 

¿Por qué? ¿Por qué tenían que sucederle esas cosas? Tenía ganas de golpearlo, pero no podía hacerlo, lo necesitaba. 

—De todas formas, me sorprende que hayas logrado volver a verme. Las personas que viajan en el tiempo, no vuelven a encontrarse conmigo. Y espero, no suceda de nuevo— 

Morgan sintió la piel de gallina cuando dijo esas palabras y el curso de todo volvió a la normalidad, quedando él solo de nuevo. Pero tenía una pista nueva: un nuevo reloj. Y eso podría ser suficiente para volver a encontrarlo. Además, había descubierto algo más: la hora en que llegó a aparecer el hombre. 

Lo maldijo por lo bajo y después de fijarse las coordenadas, encendió el auto y pisó el acelerador al fondo. No podía demorarse más tiempo. El patrón que utilizaba para aparecer era un círculo, probablemente, un reloj dibujado en el mapa. Iba por una media luna, suponiendo que estaba cerca de llegar a lo que serían las doce, no tenía mucho tiempo para perder: ésta debía ser la oportunidad de volver. Wisconsin sería el lugar donde lo atraparía y lo obligaría a llegarlo a su hogar, quisiera o no. 

—No voy a seguir viviendo en este tiempo— y tomó la palanca y se metió en la ruta.  No había mucho tiempo para pensar ni para hacer nada más. Morgan haría lo que siempre hacía: jugarse el todo por el todo. Y mayormente le iba bien, así que esperaba que esa ocasión fuera una de las positivas y que no tuviera nada de qué arrepentirse. 

Llegó y buscó con desesperación el punto en el mapa: estaba vacío, en medio de la nada, sólo la densa vegetación. No le importaba estar en medio del Sahara mientras pudiera adelantarlo y atraparlo. Sospechaba que si había podido detener el tiempo, podría también, viajar a gusto en él. 

Miró el reloj y miró el reloj espiralado: le había adelantado por tres minutos. Y esos tres minutos habían sido los más largos de toda su vida. Y estaba perdiendo la paciencia, estrujando el mapa entre los dedos cuando la hora exacta y él apareció. 

—Es un mérito que alguien me vea dos veces. Hace un siglo que nadie lo hace— se rio cruzándose de brazos, apoyándose sobre la máquina que hacía un leve zumbido detrás de sí. 

—Tan sólo necesito volver a mi tiempo y tú eres el único que puede hacerlo posible— 

—¿Y por qué esas ansias de volver? Tienes una linda esposa, un buen trabajo, tu pierna…— dijo alargando la vocal y dirigiendo su mirada a la pierna derecha. 

—Es maravilloso, pero no es mi vida. No la quiero— 

—¿Por qué?— Preguntó confuso. 

—Por la misma razón que dejaste tu vida y te dedicaste a jorobar a los demás: tienes lo que quieres— 

—Es daño colateral. Aún no logro perfeccionarla, pero hasta ahora, sólo tú te has quejado de tener una segunda oportunidad. Veras, mi Chronovisor ha sido modificado: no sólo puedo viajar al pasado o futuro, sino, a los mundos paralelos que nos rodean. Tú estás dieciocho años en el pasado, en un mundo alterno. ¿Aún así te quieres ir?— 

Morga asintió. No tenía dudas de que quería volver. No tenía sentido quedarse si todos los que quería estaban muertos o lejos. Probablemente, tendrían un futuro mejor sin él ¡pero no les daría la dicha de averiguarlo! 

—¿Cómo sabes tanto de mí?—  

—En un inicio, la máquina sólo servía para ver el pasado. Ahora, puede ver cualquier tiempo antes de visitarlo— 

—O sea que me viste antes de llegar aquí— 

—Me estabas esperando— se encogió de hombros —hubiese sido descortés dejarte plantado—. 

Programó la máquina y se unieron a un nuevo viaje. Fue cuando vio las iniciales de nuevo en la máquina. Al llegar a destino, Morgan preguntó sobre ello, pero sólo llegó a escuchar el apellido antes de que desapareciera y le dijera que no se volviera a meter en su camino. El apellido era Ernetti ¿qué eran las otras dos? Sería un misterio y no estaba con ganas de resolverlo en ese momento, tenia que confirmar que estaba en el tiempo necesario.

Fue a la agencia y se detuvo de golpe en su oficina. Pero demorar más el momento iba a ser inútil, así que se arriesgó con toda la posibilidad de que ella no estuviera ahí dentro.

—¿Dónde estuviste?— Le reclamó Kysa apenas lo vio entrar —¿es que acaso fuiste  plantar el café y esperar a que crezca?— 

Y le hubiese seguido recriminando todo pero Morgan la abrazó con tal vehemencia y necesidad que no pudo decir nada. 

—No te volveré a hacer esperar— le dijo al soltarla, mirándola con una sonrisa de feliz cumpleaños a la que ella no daba crédito todavía. 

—¿Te sientes bien?— preguntó ella arqueando una ceja sonriendo sin creer que Morgan estuviera así —ni si quiera trajiste el café. Te llamé varias veces, incluso a Jack, vendrá para aquí enseguida— 

—Jack ¿Jack Moberly?— preguntó tirando la perforado sobre el escritorio que revisaba desordenado, hasta estaba medio biscocho a medio comer que había dejado de la mañana y ahora, un rayón en la madera por la perforadora. 

—¿Qué otro Jack Moberly conocemos los dos? ¿En serio estás bien?— insistió sorprendida en lo que Morgan seguía revisando la oficina. Todo era perfecto. 

—Compraré otra cafetera— 

—¿Ya llegó Morgan?— Preguntó Jack al entrar a la oficina y apenas verlo, Morgan se acercó cojeante a abrazarlo ¡jamás se había sentido tan feliz de cojear! 

Jack vio a Kysa por sobre el hombro de Morgan, preguntándole sin hablar qué es lo que sucedía, y ella, respondía de la misma manera: no tenia idea. 

—Llama a Marissa, saldremos los cuatro— les dijo feliz, tomando las llaves del auto y saliendo. 

—¿Estás drogado?— Preguntó Jack. 

—Es eso o que haya tenido daño cerebral cuando se fue— agregó Kysa.

—Nada de eso— alzó la voz alegre, con una sonrisa en los labios —sólo estoy feliz de que formen parte de mi vida—. 

—Quizás esté borracho— le susurró Kysa por lo bajo. 

—O planeando algo. En cualquier caso, no bebas nada de lo que te dé. Una vez lo hice y acabé en una corrida de toros— dijo negando con la cabeza, lamentándose de haber recordado eso. 

Fuera lo que fuera, nada le quitaba el buen ánimo y aunque sonara raro, les alegraba ver al detective tan feliz sólo porque sí.


<<Parte II

Y aquí concluye el cuento. Me entusiasmé con Morgan <3

Espero les haya gustado :D

¡Se cuidan!

Bye!
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martes, 27 de diciembre de 2016

El año nuevo en Japón

¡Hola a todos, mis queridos soñadores! ¿Cómo están? Espero que de las mil maravillas. Ya les había contado que iba a hacer estos temas para mi novela El brillo de los copos de nieve, por supuesto, los invito a pasarse por el de Navidad también.

El año nuevo se llama shōgatsu 正月 y es una de las celebraciones más importantes del país.

Si bien, la Navidad es comercial en el país Nipon, año nuevo sí tiene un significado especial y muy tradicional en todos los japoneses. Si bien, antes coincidía con el año nuevo chino —que usan calendario lunisolar— más, en 1873, si no me equivoco, pasaron a usar el calendario gregoriano que es el que usamos nosotros. Más, a pesar del cambio, siguen manteniendo la tradición de tener un largo festejo, durando tres días —la fiesta dura hasta el 3 de enero—. Aunque aun existen zonas de Japón —la minoría ya, como Okinawa— que conservan calendario chino por lo que no celebran el mismo día todo.

Pero empecemos a contar cómo se desarrolla todo por allá. A pesar de que el calendario gregoriano nos suene a muy occidental y quizás, hasta nos haga pensar en los cristianos, lejos está la celebración de acercarse a todo ello pues, se celebra en templos budistas y sintoístas.

¿Y cuáles son los ritos qué se hacen? Pues, algunos empiezan desde antes de que llegue el 31 a la noche, por supuesto. Desde mediados de diciembre, se realiza el oosouji 大掃除, que no es otra cosa que una limpieza profunda de todo. Se realiza en la casa, en el trabajo, en la escuela y en cualquier otro lugar que se frecuente. Se dice que toda esta limpieza debe finalizarse antes de que comience enero pues, el primer día del año tiene que llegar sin que haya ningún trabajo pendiente. Así, uno rompe con todo lo que ha pasado el año anterior y empieza un año, literalmente limpio en todos los sentidos de su vida. Esto es válido también para las deudas, que se las intenta saldar antes de que llegue el año nuevo. Con esto, tenemos dos términos japoneses bonenkai 忘年会 y shinnenkai 新年会. El primero, que representa el verbo olvidar, año y reunión, hace alusión a dejar atrás los problemas, es la despedida del año. Con el segundo termino, tenemos la bienvenida del año con dos de los kanjis antes mencionado y uno nuevo que es el de fresco, nuevo, para empezar bien de cero.

En cuanto a comida, es todo muy especial. Se hacen unos bentos muy elaborados y diferentes a los que se acostumbra a comer durante todo el año. En las tiendas se los puede conseguir también —y para que se de una idea de qué tan diferentes son del cotidiano, la más cara puede valer 3.000 euros—. Por supuesto, muchas familias se esmeran en la preparación de estas osechi ryouri (おせち料理)para no gastar tanto dinero, pero bien dicen que si se vende es porque lo compran.

Otra comida típica es el kagami mochi 鏡餅 y personalmente, es de mis favoritos. Son unas galletas hechas con harina de arroz que se las apila en forma de pirámide y se le coloca una mandarina en la parte superior. Si bien, se las puede comer secas con algún dulce —el dulce de azuki les queda muy rico— también, se las suele cortar y poner en la sopa haciendo una sustancia bastante chiclosa —ojo para los que tengan dentadura que se les va a quedar pegada (?)—

También, es una forma de hacer una ofrenda a los dioses, por lo que suele servirselas con buena presentación —incluso, encontraran algunas muy rebuscadas—.

Otra comida son toshikoshi-soba 年越しそば, unos fideos largos que simbolizan la eternidad, por lo que es común comerlos conmemorando ese hecho tan peculiar. Se come a las doce de la noche, tal y como nosotros comemos las uvas.

Ahora, hablemos de decoración, que es algo que también se usa mucho. Así mismo, se puede usar la pirámide de mochi que se coloca en la puerta de las casas, también, se usa el kadomatsu 門松. Y siendo sinceros, a este lo conocía porque un genio decidió hacerlo en la provincia. Es un arreglo muy bonito que se hace con cañas huecas y bien ornamentadas, más, la mala experiencia que tuve yo es que lo hicieron con tuvos de PVC, los pusieron en unas macetas horribles y los pintaron de colores totalmente estridentes ¿Se imaginan lo que era ver eso? Un atentado al buen gusto. Pero cuando empecé a estudiar japonés, la profesora nos contó de esto y cuando lo vimos, nada que ver con eso que habían hecho.
También se acostumbra colocarlo en la puerta para simbolizar la longevidad de las personas que están en la casa y traer la buena suerte.

Además, se hacen unas tiras en zigzag —perdón, se me fue el nombre de estas >.<— con paja de arroz que se colocan en las puertas para alejar a los malos espíritus de la casa y la familia.

Y como ya les había comentado antes, la Navidad es para la pareja o el amigo y el año nuevo es para la familia. Son tres días que se aprovechan a estar con las personas más cercanas a uno y se hacen regalos. Normalmente, es dinero, especialmente a los niños donde pueden recibir de diez a veinte mil yen por el año nuevo. Una buena oportunidad para empezar a ahorrar desde apenas el primer día del año.

Y ya para ir terminando un poco con el 31, hablaremos de las campanadas. En Japón, se escuchan 108 campanadas que hacen referencia a las 108 pasiones que debe superar un hombre para llegar al Nirvana —justo para aquellos a los que doce les parecía poco ¿no?—

Pero como dije, la celebración sigue para el primero, así que seguimos con el post porque ahora que tenemos el año nuevo, tenemos la primera vista del amanecer. Muchas personas, viajan a zonas rurales o la más popular: el Monte Fuji para ver salir el primer sol del año. Nuevamente, vemos otra creencia relacionado a la religión donde tenemos el renacimiento del budismo.

Además, como tiene que ser el primero, también celebran el hatsumōde (初詣で) que es la primera visita al templo del año. Este seguro lo han visto en los animes, donde toda la familia se viste con kimono y hakama para ir al templo. Esto se realiza por la mañana, así que si han visto el amaneceer, es cuestión de empilcharse bien y dirigirse al templo más cercano.

Estos, se llenan de gente que asiste a ello a recibir las bendiciones de los dioses y la buena fortuna del año, también, van con propósitos nuevos y a renovar amuletos, se deja los viejos y se lleva unos nuevos. Normalmente, se lo hacía hasta el tres, más, en la actualidad, esta costumbre se extiende hasta el siete del mes.

Y como ya se imaginaran, no hay comercios abiertos por estas celebraciones, así que se la pasa compartiendo con la familia y aprovechando estas minivacaciones que tienen hasta el cuatro de enero.

Y ya para ir terminando con ello, tenemos el final de todo que es cuando se queman las decoraciones que se han usado en un gran fogón el 14 de enero, donde se asan pasteles de arroz, se reza y hacen canciones entre todos los presentes.

Y ya, como broche de oro, cerramos eligiendo el kanji del año. Esta es una tradición medianamente nueva que se realiza desde el 95 y se la llama 今年の漢字 kotoshi no kanji, donde se elige un kanji que represente al año pasado, es toda una ceremonia sumamente interesante por si hay alguien que quiere verlo <3. Este año, el kanji elegido fue 金 kin que significa oro. Dicen que fue por las medallas de Oro de los juegos de Río, aunque también, por el escándolo de un político por fraude de fondos.

Si les interesa ver más sobre el kanji o ver sobre años anteriores, los invito al sitio de Una japonesa en Japón para que lo lean.

Personalmente, me gustó mucho el de este año, que el del año anterior que fue 安 yasu, significa barato, aunque tiene otras acepciones como seguro o paz —también se lee an—. Fue el kanji más votado y según leí por ahí, algunos aseguran que es por una famosa figura que usaba la palabra, otros más esperanzados, dicen que es por la presencia de las fuerzas armadas japoneses que datan esa seguridad de la que habla el kanji.

Tonikaku Akarui Yasamura, es quien hizo popular una frase que usaba el kanji en cuestión en uno de sus sketch y es 安心して下さい、穿いてますよ que significa 'tranquilos, que estoy vestido' 


Espero que les haya gustado.

¡Se cuidan!

Bye!
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