domingo, 18 de diciembre de 2016

Si perdemos el control — Capítulo 21

¡Hola a todos, mis amores! ¿Cómo están? Espero que de maravillas <3 que a mi los mosquitos me tienen de los nervios >.< Hoy tuve el día libre, pero sigue el calor horrible >.< aun así, aproveché a terminar de leer un par de novelas — fueron dos las que terminé, así que seguramente, les traiga reseña en estos días. Una ya la tenía casi al final, la otra, a medio camino—.

Y de paso, terminé este capítulo, que lo tenía a medias también —yo siempre a medias (?)—, que por eso lo ven tan seguidito (?)





Capítulo 21 

Llegaba tarde, se había quedado dormida. Rogaba que Morgan también hubiese pasado de largo así se ahorraba los comentarios. Había salido de casa rápidamente, abriendo un paquete de tostadas como su único desayuno. Ansiaba llegar y encender la cafetera, sólo rogaba que haya café o no le valdría de nada y debería volver a salir. ¿Cuándo había sido la última vez que habían abastecido la oficina? Tendría que motivar a Morgan a que fueran a comprar cuanto menos, café. 

Más, su plan original cambió completamente al ver salir a una pareja muy feliz de la oficina de Morgan. Tuvo que llegar a la puerta y comprobar que aun era la oficina del detective, pero aun con esa confirmación, algo no andaba bien. Habían salido felices de la oficina del detective ¿al fin lo habían cambiado a la oficina grande del otro pasillo? Era un 99% seguro que Morgan no debía estar ahí dentro. 

Abrió la puerta y al ingresar, él la recibió con una sonrisa y un beso en los labios. Había comprado los sacramentos que tanto le gustaban y la cafetera estaba llena. El olor del café se sentía, como recién hecho. 

Ella miró hacia todos lados y comprobó al tomarlo del rostro y sentir el roce de su barba en sus manos que era él. En ese instante, estaba dudando de su cordura inclusive, porque Morgan no estaría actuando de esa manera sólo porque sí. 

—¿Es algún tipo de broma? ¿Algo así como la Dimensión desconocida o los Expedientes secretos?— preguntó incrédula ¡era real! No seguía dormida aunque el ambiente lo pareciera. La oficina ordenada, la gente feliz, Morgan diligente, no tenía manera de explicarlo. 

—¿Broma? ¿Por qué te jugaría una broma cuando tenemos trabajo qué hacer?— le sonrió cordial y le entregó el archivo que acababa de armar con sus últimos clientes —debo entregarle esto a Anna. Regreso en un minuto— 

Y salió de la habitación dejando a Kysa estupefacta. No entendía qué diablos había sucedido, más, veía a Morgan y creía que había algo más detrás de todo ¿o era ella la que estaba mal? 

—Alucino— se dejó caer sobre la silla sin poder cerrar su boca. ¡Hasta había tomado un caso sin ella! 

Morgan amable. 

Morgan cordial. 

Morgan atento y no tenía segundas intenciones. 

Morgan no le había dicho nada respecto a su retraso, ni respecto a su escote o su cabello que era una maraña debido al viento del autobús. Y hasta la había recibido con un beso tierno. Y sus besos jamás eran así de tiernos. 

Él volvió y ella reaccionó acosándolo a preguntas que, sorprendentemente, tomó a bien, en un estado jocoso que ella desconocía, no había un rastro de sarcasmo en sus palabras ni en su mirar: nada. 

—Creo que debo ir a casa a descansar— se limitó a decir ella peinándose con los dedos. Seguramente, todo lo pasado con su madre, en casa y el vuelo le estaba pasando factura en ese momento. 

—¿Por qué? ¿Te sientes mal? Podemos ir a urgencias antes. Seguro Heather te hace un chequeo rápido— le dio una palmadita en la cabeza con tanta dulzura que hizo que un escalofrío le recorriera la espina. 

—Debo salir de aquí— dijo poniéndose de pie. Seguramente, la tostada debía estar en mal estado o no se habría imaginado algo como ello.  

Y mientras caminaba fuera, se preguntaba si era masoquista. Cualquier mujer se sentiría feliz de que su novio y/o jefe la tratara de esa forma ¡era demasiado lindo! ¿Y por qué a ella le molestaba? ¿Era idiota?  

Kysa, Kysa— le llamó alcanzándola casi cojeante para llegar a alcanzarla —espera, te vas a sentir peor. 

Ella se detuvo, respiró profundo y lo encaró. 

Pensé que si alguna vez era así de amable, tú estarías aprovechándote de mí— sonrió abriéndole la puerta del auto. Y ella no supo cómo debía responderle, dudó un momento —bien, bien. Hice una apuesta con Jack— soltó al fin y ella pudo respirar con tranquilidad, como si el alma le volviera al cuerpo ¡algo debía haber tras ello! Y menos mal que habló porque iba a seguir dudando de ella sino. 

—Qué alivio. Pensé que ya estabas o borracho o drogado. O quizás era yo la que estaba drogada ¿cuánto?— 

—Una semana. Él no cree que pueda ser amable y gentil toda una semana. Trabajaremos con él— y se subió al auto —recuérdame comprarme una cámara para la próxima. Habría impreso la expresión de tu cara para un pasacalles— se rio él y ella entró regañándolo 

Ésa era la relación que ambos tenían, no la de dos personas amorosas y que estaban todo el tiempo de acuerdo entre ellos, entre mimos y palabras dulces ¡no! Su relación era así, extraña, pero funcional. Con él burlándose de ella, haciéndole un comentario con tintes sexuales o en medio de alguna competencia estúpida que armaban entre ambos. 

¿No estás preocupado por la persona que quiere matarte? Llegamos hace una semana y no has hecho nada al respecto 

Llegaremos a eso en algún momento. No es que sea fácil reducir la lista a uno 

¿Acaso has empezado a reducir la lista? Reclamó ella mientras él colocaba un cd de Thelonius Monk. 

Cuando tenga que suceder, sucederá dijo tranquilo comenzando a tararear la melodía moviendo sus dedos al ritmo del piano al parar en el semáforo. Y miró a Kysa por el rabillo del ojo, suspirando estaré bien. Recuerda que matarme no es tarea de un solo hombre le sonrió . 

Ella no estaba en lo absoluto convencida de ello, quizás por el tono tan condescendiente que había usado con ella o la sonrisa de sus labios. No estaba convencida del todo por ello.   Y él hizo o al menos, intentó que ella se sintiera mejor y no pensara en los problemas que podría causarles tener un sicario pisándoles los talones. 

—¿Cuál es el caso que tenemos?— preguntó cuando Don`t blame me llegó a su fin. 
 
—Una niña perdida. Ahí dejé sus datos— dijo señalando la guantera. Había estado tan distraída que ni si quiera se había fijado en eso. 

La abrió y miró la fotografía, una de las primeras cosas que necesitaban para encontrar a alguien desaparecido, pero nuevamente, estaban lejos de que eso fuera a serles de utilidad para lo que realmente debía estar preocupando a Morgan, que al menos, a ella la tenía con los nervios de punta el saber que en cualquier momento, alguien podría querer atacarlo de manera fatal. 

—¿Y para qué vamos a ver a Jack? ¿Es por la apuesta?— Preguntó revisando los otros papeles. Una larga descripción de sitios que visitaba la niña, actividades extracurriculares y varios números telefónicos entre otras cosas, para que contactaran a la familia por noticias, que le habían dejado personales, de oficina y casa. 

—No, Jack cree que pueden estar relacionados. En la semana, han desaparecido cuatro niños, quién sabe cuántos más que hayan ido a un privado, como ellos— y aparcó el coche en la estación y como nunca, entró y esperó a que Jack llegara. 

Kysa que venía detrás de él, chocó con su espalda en su afán de entrar simplemente, como hacían siempre. Morgan jamás pedía permiso, siempre había dicho que era mejor pedir perdón que permiso, y se lo tomaba al pie de la letra. Aprovechándose de la amistad que tenía con Jack, entraba a la oficina de él como si fuera la propia y a veces, rebuscaba entre sus archivos por si tenía un caso interesante que pudiera mantenerlo entretenido. 

Kysa se sentía sorprendida de cuán seriamente estaba tomando la apuesta, a tal punto que había doblegado su personalidad cotidiana para poder ganar. 

—A todo esto ¿Qué apostaron?— Preguntó en lo que Jack llegaba. 

Él sonrió con malicia, lo que le decía que iba a ser algo que realmente, quería ver. 

—Sabes que Marissa es la encargada de una feria la próxima semana ¿no? El perdedor se vestirá de promotora y entregará los folletos en el shopping el fin de semana: dos días vestido de promotora— dijo alzando los dedos índice y mayor, haciendo énfasis en el traje más que nada. 

Y parecía tonto, pero se estaba esforzando mucho para ver a Jack hacer aquel trabajo. No sabía si reír o llorar. 

—¿Y crees que ustedes dos beneficiaran el evento de Marissa si hacen eso?— 

Él se encogió de hombros y antes de que pudieran decir nada, Jack los hizo pasar a la oficina. 

Dentro, le dio una hoja a Morgan que contaba con varios nombres. 

—Son algunas de las personas que puedes descartar que esté tras de ti. Los que tienen la cruz fallecieron; el ovalo, se mudaron; el tilde, no encontré datos de ellos. Son los menos, por suerte ¿Cuándo hiciste tantos enemigos?— se quejó pues, le quedaba mucha gente que investigar, de su pelotón especialmente. 

—No lo sé, la vida es dura— 

—Y tú eres idiota— agregó Kysa revisando nombres. No conocía a ninguno, pero el hecho de que tuvieran que hacer un listado era lo que la dejaba atontada. En ese momento se volvía a preguntar ¿Por qué se esforzaba en estar con ese hombre? Por su manera tan peculiar de ser, por él. aunque parecía que otras personas pensaban que por eso mismo, debían alejarse del detective.   

—¿Y los niños?— preguntó por las denuncias dejando el tema del sicario de lado y era precisamente, lo que sus amigos querían tratar, pero no hallaban el momento con Morgan. 

Miraron las fotografías y empezaron a repasar la información. Tres de ellos estaban muy cerca, por lo que decidieron que iban a comenzar por allí a investigar, llevándose cada uno una fotografía y separándose para conseguir reunir información de manera más rápida. El perito policial ya había sido hecho, pero Morgan nunca estaba de acuerdo en dejarse llevar por la opinión de alguien más a quien no le tuviera confianza, de lo contrario, iba él mismo a corroborarlo y eso es lo que pensaba hacer ahora mismo. 

Kysa se fue por la plaza, Jack por la cafetería y a Morgan le quedó el puente, los tres últimos lugares en donde los habían visto. Había dos escuelas en medio de todo ello, así que también, irían a ver por allá a la salida de clases. Si era una red, volverían a la escena del crimen en cuanto tuvieran oportunidad. 

Ella llegó a la plaza y se sentó en un banco. Algunos niños estaban allí, pero salvo eso y sus padres, no vio nada que pudiera destacar de momento. Se quedó un rato sentada en el mismo banco cuando vio un coche con vidrios polarizados que se detuvo un rato en la plaza. No le iba a dar mucha importancia si no hubiese dado una vuelta para volver a detenerse en frente: estaba observando a alguien. 

Sacó su celular y anotó la matrícula para luego, marcharse. Mientras hubiera gente allí, no iba a suceder nada, pero procuró mandarle un mensaje a Jack para que mandara a alguien a vigilar la zona. 

Viendo que el coche se iba, decidió seguirlo, iba lento y eso, le daba la certeza de que estaba recorriendo la zona en busca de algo. El problema fue salir a la avenida y que emprendiera marcha sin más, y a pie, no iba a obtener nada, así que se fue por la cafetería, por el pasaje, llegaría más rápido al punto de encuentro con los demás. 

Guardó el celular en el bolso y se detuvo de golpe mirando por sobre su hombro: alguien la estaba siguiendo y en ese momento, se dio cuenta de que había sido un error meterse por el pasaje, pero no la iba a intimidar eso ¡claro que no! No es como que fuera una especialista karateca, pero Morgan le había enseñado algo de defensa personal, no hacía mucho que habían empezado a practicar con ello y era más que nada, por parte de ella, que Morgan le enseñaba lo básico y ella lo ponía en práctica, aunque, le había prometido llevar a Jack para darle una demostración antes del viaje, cuando se había paralizado todo. Aún así, confiaba en poder hacer todo. 

Siguió adelante sin preocuparse mucho de si había alguien o no, pero sintió los pasos apresurarse tras ella y de un momento a otro, se echó a correr y ella, no tardó en imitarlo. Pero llegó a tomarla del brazo, aprovechando el haberla sujetado para pegarle un jalón y dejarla acorralada. 

Kysa lo miró desafiante, no se iba a sentir intimidada por un desconocido y si lo hacía, no lo iba a mostrar.



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¡Espero que les haya gustado!

¡Se cuidan! Pasan un excelente día y una bella noche <3

Bye!

2 comentarios:

  1. Y nosotros aquí con lluvias diluviales jajajaja Prefiero esto que el calor que debes estar pasando. jejejeje

    Buen capi! Un besote!

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    Respuestas
    1. Es que la lluvia siempre es mejor que cualquier otro clima <3

      ¡Un abrazo!

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