lunes, 12 de diciembre de 2016

Reto Tahisiano: Tácticas de guerra

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que bien. Aquí hace un frío terrible >.< y en teoría, estamos en primavera, casi llegando al verano y no hemos tenido días calurosos, por el contrario, esperamos tormentas más fuertes todavía XD El clima anda horriblemnte inestable. A mi me gusta que haga frío o calor. Hoy estábamos de lo más bien con mi madre fuera y se largó a llover como si se fuera a perder el mundo. Y ni paraguas llevamos porque estaba despejado XD y así nos fue :,D que yo traía unos libros y no sabía dónde meterlos para que no se mojen >.<

Salvando eso, ¡traigo reto! Y es el último, que hasta que haya novedades de Tahis sobre el reto, no sabemos si sigue o no —o si seguirá el año entrante—, una pena que es uno que me encanta y que como nunca, vengo puntual —y cómo no, si tengo todo un mes para hacerlo (?)—. Los invito a que se pasen por su blog y vean de qué va el reto si es que aun no se han sumado a él.

En esta ocasión, elegí el bloque D, de las palabras nuevamente y es que justo tenía en mente cuento para Morgan y esto me viene de anillo al dedo <33. Por si aun no lo conocen, es un personaje de mi novela Si perdemos el control. Y como en otras ocasiones, traeré un cuento sobre él y Jack <3
1. Cincuenta / 2. Frescura / 3. Naranjas / 4. Primavera / 5. Contaminación / 6. Fragancia / 7. Nodriza / 8. Perfume / 9. Monedas / 10. Vapor


Tácticas de guerra 

Había sido en parte su culpa de todo ello. Él había tenido la idea de inscribir a Jack en aquella clase de baile para que conociera mujeres y saliera un poco. Era torpe, eso sí, no servía para salir de acompañante de Morgan y encontrar una cita en un bar como cualquier persona normal. Y aunque ninguno lo esperaba, Morgan era bueno con el sexo femenino. 

Y aunque no era muy asiduo a eso, ni Jack tampoco, había pensado que en aquella incomodidad que podría producirle una clase de baile podría tener suerte y ver algo de acción en la noche. Lo que no supo Morgan es qué tan bien le había ido. Él había abandonado a la segunda clase, con su pierna y el poco gusto por el baile, no había tenido mucho entusiasmo. Pero Jack había conocido a una mujer allí ¡y se puso de novio! Él casi no creía que eso hubiese pasado, pero cuando se dio cuenta, estaban viviendo los tres juntos. Y no le caía nada bien. Pero nada de nada. 

Morgan era demasiado directo para absolutamente todo ¡todo! Y no había dudado en mostrarle a Marissa su disconformidad con su presencia en la casa y en la vida de su amigo, algo que no lograba compaginarse exactamente con el modo de vida que tenían antes de que la mujer llegara a sus vidas, con eso, la contaminación de su ambiente había llegado. 

Aun así, Morgan no era de los que se quedaban quietos cuando algo le molestaba, por el contrario, era de los que actuaba y no se contenía. Así, había llegado una temporada de ataque y contrataques: iba a hacer que se fuera de la casa como fuera. Y tenía algunas ideas en mente para ello, aunque nada agradables.  

A la primera broma, Jack le pidió amablemente, como siempre, que se controlara sin llegar a convencer a su amigo. Lo cierto es que si Jack quería parar a Morgan sabía que debían ir a un punto drástico pero no quería llegar a eso sin haber intentado una solución pacifica. 

—Voy a lavar la entrada— dijo yendo a la puerta con un balde lleno de agua, habiendo curioseado por la ventana antes, para que, al momento justo de abrir la puerta, echarle el agua a Marissa —limpiar la entrada, listo— dijo haciendo un tilde en el aire con toda la rabia de la mujer en la mirada.  

Él sonrió y se dirigió a su próxima tarea en la lista. 

Y tras haber aflojado la silla donde ella se sentaba, le había sacado todo su dinero cambiándolo por monedas de cincuenta centavos, dejándole unas bolsas enormes y pesadas en el bolso y hasta había sobrepasado el límite, habiendo dejado una bomba de tinta indeleble en la bañera, explotando cuando ella entró y quedando de piel azul toda una semana. La mujer, cansada de que las cosas siguieran de esa manera, decidió que era momento de contraatacar ¡había salido con la piel manchada toda una semana! Se merecía algo bueno. Había pensado en algo tan infantil como esconderle su prótesis mientras dormía pero tuvo una mejor idea y comenzó a ejecutarla apenas comenzó el día. 

Marissa, casi como todo aquel que rodeaba a Morgan, terminaba cayendo a su nivel. Jack lo había comprobado y hasta podría decir que se divertía, de no ser así, probablemente, haría años que su amistad se habría visto a su fin, pero disfrutaban de las locuras que hacían juntos. Aunque no podía decir mucho de Marissa ya que era un lado de ella que recién ahora iba a conocer. 

Había preparado todo, cual nodriza que madruga para atender al pequeño a su cuidado, ella había iniciado su venganza y esperaba, escarmiento también. Preparó el desayuno completo. Exprimió las naranjas ella misma y preparó café recién molido. Una fragancia exquisita llenaba el comedor y la cocina, con el desayuno.  

Esperó a que se sentaran en la mesa para servirles e hizo lo primero: volcó el jugo de naranja sobre Morgan, fingiendo un accidente, lo que lo llevó a una discusión que acabó con él en el baño. Sabía que Jack no se bañaría hasta después de desayunar, por eso, lo que hizo en el baño sirvió tan bien: había impregnado las cortinas con ortiga. Le había costado conseguir la dichosa planta y hasta había tenido que usar guantes pero lo había conseguido. Y como es bien sabido, el contacto con la planta y los delgados pelitos que ésta posee, liberan un líquido al roce, provocando urticaria, comezón, escozor. Y la cortina estaba impregnado de eso. Tan sólo correrla para abrir las llaves y comenzó a sentir aquel ardor en las manos. Y era terrible porque era especialmente sensible, viendo sarpullido en sus manos apenas al minuto. Ella tenía suerte de que el perfume de la planta no era tan fuerte y podría bien mezclarse con la fragancia floral que ella echaba en la habitación. 

No le dio importancia y pensó que simplemente, bañándose y echándose alguna pomada luego, pensando que era sólo la picadura de algún insecto, estaría bien. Pero eso no era todo. 

El vapor cubrió el baño por completo, y aun no disminuía su ardor y maldecía por lo bajo en la ducha, guiando la regadera especialmente a su mano, esperando que disminuyera todo. Buscó la botella de shampoo casi al tanteo y se lavó el cabello. Y eso había sido otra parte del plan: la definitiva. 

Apenas empezó a masajear su cabeza, comenzó a sentir con más fuerza el olor a amoniaco ¡horrible! Y pensó que el shampoo estaba vencido pero estaba casi seguro de que era algo peor. Y fue intentar sacárselo y quedarse con su cabello en mano. Y fue peor mientras más se apresuraba a hacerlo. 

Y hecho una furia, salió cubierto con una toalla con el bendito shampoo ¡sabía qué era! ¡Crema para depilar! Casi muere al verse en el espejo y ver casi nada de su espesa cabellera. Y salir en esas condiciones sólo desató una risa en la mujer que intentó disimular, incluso, notando la urticaria en su mano. 

—¿Qué haces? ¿Qué te pasó?¡Estas mojando todo! Y mojas la prótesis— Jack no sabía por donde debía empezar a indagar o reprocharle realmente, estaba bastante desorientado y sorprendido por la apariencia de su amigo, y la forma en que había salido. 

—Es su culpa, me echó crema de depilar en la botella de shampoo— le dijo tirando el frasco sobre la mesa. 

—Me dejaste azul una semana ¿sabes lo que fue estar así en el trabajo?— 

—¿Y soltaste a una víbora en el baño también?— mencionó mostrándole la mano. 

Ella se rio y Jack acabó por intervenir. 

—No voy a vivir como niñero— dijo alzando un poco la voz, lo que era rato considerando lo calmado que era siempre —quiero que hagan las pases ¡viven juntos, por Dios!—. 

Ninguno de los dos accedió. 

—¿Una tregua?— Sugirió Morgan encogiéndose de hombros. Por supuesto que no iba a bajar las armas pero al menos, iba a tener tiempo para idear algo realmente grande. 

Ella aceptó de mala gana y Jack al fin respiró profundo pudiendo volver al café y esperando que sus próximos días en la casa no fueran un campo de batalla. 

—El ejército era más tranquilo y aquí somos menos— bufó al tomar una tostada y untarla con mermelada mientras Morgan volvía al baño. 

—Al menos, sentirás la frescura de la primavera en tu cabeza— lo provocó ella con un último comentario. 

Él la miró por sobre el hombro y sonrió con sorna. 

—Podrías sentir la dicha de ser madre— le dijo abriendo un cajón y mostrándole un par de tiras de aspirinetas habiendo sonreído triunfal.  

Jack casi se ahogó.
 
Y ella lo supo y corrió a su habitación, buscando sus anticonceptivos ¡los había cambiado! Ambos intercambiaron miradas serias antes de desaparecer de la vista del otro. 

la batalla había terminado momentáneamente, pro la guerra aun estaba en pie y ambos estaban con las de ganar. 

¿Y Jack? Bueno, Jack esperaría, intervendría cuando hiciera falta, aunque esperara que maduraran, aunque sabía que eso, no iba a pasar a la brevedad. 





No sé si todos conocerán la ortiga o tendrá el mismo nombre. Es una planta muy común por aquí que crece igual que la mala hierba y es terriblemente irritante cuando la llegas a rozar de casualidad, especialmente, para los que tienen piel sensible, que yo lo he sufrido varias veces y hasta se me ha hinchado la mano a causa de esta bendita planta XD que encima, arde como si te hubieses quemado >.< horrible. Por si no la conocen, se las presento —sólo no la toquen (?)—.



¡Espero les haya gustado! Se cuidan, pasan una hermosa noche y un bello día <3

Bye!

8 comentarios:

  1. Me encantan estos personajes. Además, que crear tu propio personaje y usarlo para otras historias, resulta refrescante. Me ha gustado.

    Un besito

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    1. Gracias, la verdad, disfruto mucho sacándolos de su zona de confort, especialmente a Morgan xD

      ¡Un abrazo!

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  2. Que intercambio de maldades. Si sigue así, Jack va tener que conseguirse otra novia y otro amigo.

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    1. Es que estos dos dejan en claro que no se soportan xD por eso me encantan <3

      Jack es un monumento a la paciencia, tendrán que hacer bastante para que desaparezca de sus vidas XD la desventaja de ser paciente (?).

      ¡Un abrazo!

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  3. Si soy fan de Morgan, ahora seré de Jack... eres cruel ¿como me obligas a elegir alguno? T_T
    Me ha gustado mucho <3
    Un besito

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    1. Es que los dos tienen lo suyo XD Jack es un amor y Morgan... bueno, a su manera muy especial también lo es XD

      ¡Un abrazo!

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  4. ¡Holaaa! Jajajajaja, cómo me he reído con las ocurrencias de Marissa, crema para depilar en lugar de champú? Tienes malas ideas eh Roxana xDD

    Un besote guapa :)

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    1. No, no, son malas sólo si se llevan a la práctica (???)

      ¡Gracias por pasar! Me alegra haberte hecho reír <3

      ¡Un abrazo!

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