sábado, 31 de diciembre de 2016

Ojos de cristal — Capítulo 3

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Les traigo continuación de esta historia <3 ¡Doy señales de vida! Lamento haber estado desaparecida de nuevo pero he tenido un golpe de calor terrible :,D ahora ya estoy un poco mejor, vaya a saber por cuanto (?) De todas formas, me he puesto un poco al corriente con esto y les traigo un capítulo nuevo de esta novela, como para finalizar el año subiendo algo (?)



Capítulo 3 

Llegar a casa fue una verdadera dicha. Tanto tiempo encerrado en el hospital que ver de nuevo su habitación, la cocina o sentir el olor a tabaco de su tío en la sala le provocaba una sensación muy parecida al llegar al paraíso: al final había vuelto a su hogar. Se tiró en su cama y aspiró el olor a lavanda de las sabanas limpias, nada qué ver con el olor a desinfectante que impregnaba el hospital. Esa no era vida, y ver su casa era una de sus mayores dichas. Pero no fue suficiente.

Fue dejar el bolso con su ropa y entró a tomar una ducha para luego, salir de casa. Llamó a Haydée para que se vieran en el shopping y festejaran que habían salido del hospital.

—No puedes irte. Tu padre me pidió que te quedaras en casa hasta que él llegara— dijo su tío encendiendo un pucho mientras miraba la televisión.

—Volveré temprano—

—Pero no quiero discutir con él. Tan sólo quédate—

—Volveré temprano y no tendrás problemas— y tomó la llave y salió sin preocuparse más de la cuenta por ello.

Ted soltó el humo del cigarrillo y suspiró pesadamente. Había hecho todo lo que había podido y no había sido suficiente. Fin de la historia.









Heiko la esperó en la puerta hasta que su hermana llegó y fueron directo a una cafetería. Se sentaron en la mesa y desplegaron el menú en una proyección. Hicieron su pedido y a los pocos minutos, un robo de escasa estatura pasó por su mesa dejándole el café y el pastel. Tenían mucho de qué hablar y estar fuera después de tanto tiempo iba a ser una buena forma de ponerse al día.

—Fue extraño volver a ver a mamá la otra noche—

—¿Y papá? ¿Cómo está?—

—Sigue tan desaparecido como siempre. El tío Ted pasa más tiempo conmigo que él—

—Podré retomar la escuela— dijeron al unísono y se echaron a reír. Pensaban igual y se sentían felices por ello. Habían pasado tanto tiempo separados que habían pensado que verse de nuevo sería extraño pero había resultado todo lo contrario: el lazo entre ellos nunca se había cortado.

Salieron a dar una vuelta por los alrededores después de recorrer el interior. Ninguno de los dos había avisado de ello y probablemente, sus padres se preocuparían cuando ellos llegaran no los vieran, y regresarían con la reprimenda de sus vidas, pero no se iban a preocupar por ello todavía.

—¿Vamos en tranvía? Mamá jamás me dejó viajar en él porque dice que es obsoleto. ¿No tienes ganas de probarlo?— preguntó Haydée emocionada.

Heiko asintió y le pidió que la esperase en lo que conseguía algo de cambio para pagar el boleto. El tranvía era uno de los pocos medios de transporte que quedaba de la vieja generación. Los autos eran eléctricos y la mayoría usaba el subte por la rapidez y la eficacia del servicio. Los más adinerados, usaban el bus, autos eléctricos automáticos que viajaban por líneas aéreas, muy similares a lo que eran las aerosillas, con comodidad para hasta cuatro pasajeros. Pero era un servicio mucho más caro que el subte o los taxis.

En cambio, el tranvía no. Incluso, la diferencia es que no se usaba tarjeta sino, dinero, exactamente, monedas, sin eso, era imposible viajar.  Y al ser económico, la clase media y media baja lo preferían. Por eso mismo, nunca habían dejado a la muchacha mezclarse con ese tipo de gente y con su salud tan pobre como era, mucho menos. Pero ahora, estaban solos y con todo el mundo por delante. No había nadie que pudiera decirles qué hacer y qué no hacer, por lo que se iban a aventurar. ¿A dónde irían? No tenían idea, pero se iban a divertir, eso era seguro.

Esperó en la parada a que su hermano regresara. Miraba a su alrededor con la mirada cargada de curiosidad y gozo. Adoraba a su madre pero que fuera tan sobreprotectora la podía. Las pocas veces que tenía la oportunidad, no podía divertirse porque sería peligroso para ella. Y así, había pasado gran parte de su vida resignando deseos, hasta el punto en que ya había asimilado que iba a morir con una gran lista de pendientes por cumplirse. Y era triste, pero todo podía ser diferente ahora.

Se descuidó un momento y sintió que alguien jaló de su bolo. Haydée no estaba dispuesta a renunciar así como así a sus cosas ¡claro que no! Así que hubo un forcejeo entre ambos. Heiko, que volvía con ella con el dinero, corrió al verlo, pero al ver a su hermana en el suelo, supo que no iba a llegar.

Fue un sentimiento de desesperanza lo que lo consumió completamente y cuando se dio cuenta, había hecho volar la mitad de la estación. Sólo había quedado intacta Haydée en una especie de isla que se había generado en el suelo  gracias a los surcos que había a su alrededor. El ladrón había quedado inconsciente dentro de la franja que se había en el suelo y su bolso no estaba más lejos de ella. Más o menos, debía ser de metro  medio de profundidad  un poco más de ancho.

No le importó en lo absoluto a ella y apenas recobró la compostura, salió de allí, dirigiéndose hacia donde estaba su hermano de pie, inmóvil ante lo ocurrido.


—¿Qué fue todo eso?—

—No estoy seguro. Tan sólo, deseé que el suelo se hundiera para protegerte y así sucedió— dijo tan estupefacto como ella.

Ninguno de los dos lo dijo, pero quizás, entendían un poco más todo ahora. Se miraron, se tomaron de la mano y se fueron en el más perfecto de los silencios a su casa. Debían enfrentar a sus padres, había muchas cosas que debían responderles y sólo ellos eran capaz de saciar esas preguntas.











<<Capítulo 2                                                                                                 Capítulo 4>>

Espero que les haya gustado <3 

¡Se cuidan! Pasan una hermosa noche y un bello día <3 ¡Feliz año nuevo!

Bye!

10 comentarios:

  1. Oh, que interesante..
    PObrecita, pues ponte bien pronto. Un besito guapa

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  2. Intriga y poder que surgió inesperadamente.
    Que interesante.

    Que bien que te hayas recuperado. Espero que estés mejor.
    Un abrazo.

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    1. ¡Gracias por los ánimos! Ya estoy mejor, por suerte, así que ya estaré más seguidito por aquí.

      ¡Un abrazo!

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  3. Muy interesante este capítulo. La única opción parece, es enfrentar a los padres. La forma que la defendió fue muy sorprendente.
    Bso

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    1. ¡Gracias! El problema es que sus padres no van a aceptar todo de buenas a primera.

      ¡Un abrazo!

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  4. Uy me gusta el amor de los hermanos. Me gusta la forma que narras tiendes a siempre dejar en suspenso , eres genial. Buen fin de semana

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    1. ¿Verdad que sí? Son una lindura, pero la vida no les quire dar nada fácil.

      Muchas gracias por el halago <3

      ¡Un abrazo!

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