lunes, 26 de diciembre de 2016

Lectores otakus: Uno entre mil

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que de las mil maravillas <3 ¡Estoy de vuelta! No crean que fue por la Navidad, pero mi internet no colaboró nada conmigo en estos días >.< La señal estaba mal y ayer hubo una hermosa tormenta y aquí todo se suspende por lluvia :,D que ni la radio se sintonizaba XD así que vuelvo con pilas recargadas <3

¡Me uní a otra iniciativa! Y es que la vi tan interesante que no me pude contener que ofrece un poco de todo, desde debates, opiniones y reseñas, hasta para escribir sobre el tema elegido ¡completísima!

Pueden sumarse justo por aquí y como ya está la segunda ronda vigente, y como saben, se puede participar haciendo cuentos, yo me decantaré por ello primero y ya de ahí veo si llego a las otras secciones de la iniciativa.

 CUÉNTAME UN CUENTO: Escribe sobre tu viaje en el tiempo

No estoy segura si es un viaje de invención propia o teniéndome a mí de protagonista.No suelo usarme de protagonista y si hay un personaje al que le tengo mucho cariño y que me encanta meterlo en predicamentos como éste, es Morgan de Si perdemos el control, así que será quién se vea liado con todo esto del viaje en el tiempo.

Será un cuento largo, así que lo dividiré en partes para hacer más fácil la lectura del mismo. No será muy largo, con dos o tres partes creo que andará bien, pero para que sepan que no es una entrada única, que desde Apaga la luna que los ángeles nos miran no subo nada tan largo.

Disfruten la historia <3
                                                                                                                                                                                                                                                                         Uno entre mil     
 e mil
Estaba sentado cuando oyó su nombre y volteó a ver quién lo llamaba. La sensación de estar perdido se hizo más intensa, como si hubiese estado un largo período ausente. Dejó la taza de té en la mesa ¿té? Miró el saquito y torció los labios ¡Odiaba el té! ¿En qué momento lo había pedido? Lo dejó de lado sintiéndose revuelto cuando se dio cuenta de que estaba en una oficina y con traje de general. Vio que tenía tres estrellas en el pecho ¿general de división? ¿En qué momento? No entendía absolutamente nada. Estuvo jugando a las cartas con Kysa, esperando ganarle para que ella pagara la cena de esa noche y de un momento a otro, la luz se cortó y al abrir los ojos y ser consciente de todo, estaba ahí, en una oficina, con un traje muy formal y un hombre pidiéndole indicaciones de las cuáles, no tenía idea alguna. 

General de división. Realmente, no tenía idea de la situación que estaban viviendo como para tener que darle algo al soldado.

—¿Dónde está Jack? Él sabrá qué sucede— le dijo al cabo que lo miró perdido —Jack Moberly—

Y no obtuvo nada del hombre, corriéndolo de la oficina. Se sentó en el escritorio y tras un instante, se dio cuenta de algo: su pierna. Palpó su muslo con desconfianza y con mucha más desconfianza, llegó a la rodilla. No fue hasta ese momento que se dio cuenta. Había estado tanto tiempo con su prótesis y con los dolores que se había acostumbrado a ello. Y con duda, sus dedos se deslizaron hasta los borcegos. Se lo quitó y vio su pie enfundado en la media. Y movió sus dedos a través de ella sintiéndose la persona más dichosa del planeta. 

Sin importarle nada más, alzó el teléfono y marcó el número de Jack, donde quiera que estuviera él, lo iba a encontrar. Pero el número no conectaba y Morgan se estaba molestando. Entendía tan poco de todo que no sabía a donde debía ir. Aunque como buen detective que era, estaba dispuesto a averiguarlo. Probablemente, estuviese dormido, pero al golpearse, le dolió.

—Sólo puede ser un sueño vívido— se convenció intentando hallarle la lógica a lo que estaba viviendo, después de todo, no podía haber otra explicación lógica para ello. No existía la posibilidad de que su pierna hubiese resurgido de nuevo ni de que él pudiera seguir en el ejército. Aunque era sabido que si no hubiese sido por eso, su carrera militar hubiese seguido durante muchos años, quién sabe cuántos. No tenía más ambiciones de las que pudieran darle, así que hubiese sido un buen lugar para morir.

Tomó el teléfono y llamó a Kysa dándose con la noticia de que tampoco conectaba la llamada ¿qué diablos sucedía? Salió de la oficina buscando respuestas ¡una aunque fuera! Buscó a su superior o a Jack, debía estar con él. Estaba seguro de que no estaría haciendo nada de esto sin él, no iba a hacer algo como volver al ejército sin su mejor amigo, eso nunca.

Pero hubo otra sorpresa que tomó desprevenido a Morgan y fue verse en el espejo: lucía        como a su treinta. Lucía joven, como si el tiempo nunca hubiese pasado para él. Se tocó las mejillas ¡Era él!

—¡Qué demonios!— bufó con sorpresa y sin entender nada de nada. Las cosas se estaban complicando demasiado y para ser un sueño vivido, tenía demasiado qué explicar —debo encontrar a Jack— se dijo a si mismo con la suficiente determinación como para intentarlo si hiciera falta. Necesitaba que alguien le explicase qué es lo que estaba sucediendo.

—General Joussieau— lo detuvo alguien en el pasillo.

No lo conocía, al menos, no por el momento. Igual, actuó como si nada, lo único que necesitaba es saber dónde encontrar a Jack.

—Necesito que presente los informes de su división—

—Sí, señor. Los llevaré en un momento. Antes ¿puedo saber dónde encontrar a Jack Moberly? Tengo que hablar con él.

—¿Moberly? ¿Se encuentra bien, Joussieau?—
 
—Me sentiré mejor en cuanto encuentre al idiota de mi amigo— intentó forzar una sonrisa sin que le durase demasiado.

—Debería tomarse el día. Moberly murió hace doce años, en una explosión—

—Es imposible. Yo lo salvé de la explosión y perdí… imposible—

Dijo palideciendo y apoyándose contra la pared. Su superior lo socorrió pero Morgan lo rechazó con rapidez yéndose de ahí. Caminó con rapidez y luego, al llegar a la puerta, salió corriendo como si su alma fuera llevada por el diablo. Su cuerpo estaba temblando y tenía ganas de gritar y maldecir a todos y a todo. Jack estaba muerto. Él había salvado su pierna ¡Y a qué precio! Había perdido a su mejor amigo en el proceso.

—Esto es una locura. Si es un maldito sueño, quiero despertar ahora— se dijo corriendo unas lágrimas pero nada sucedió. La sensación de haber perdido todo en tan sólo unos instantes se iba incrementando. Jack, Kysa ¡Hasta Marissa! Heather, Anna. Ninguno de ellos iba a estar para él.

Pero no se iba a quedar así. La desesperación lo iba a volver loco. Desde la muerte de su padre no había sentido tal desasosiego y no estaba dispuesto a permanecer de esa manera por mucho más tiempo. Debía investigarlo, él no podía quedarse en una realidad donde no estuvieran todos ellos.

Y para ello, debía hacer sólo una cosa: volver al lugar donde había aparecido: la oficina. Ahí debía haber algún tipo de respuesta para poder encontrar la forma deshacer todo. En otro momento, hubiese mandado todo por la lógica, pero no había nada de lógico en todo eso. Había sido cuestión de abrir los ojos y encontrarse en otra realidad, en otra completamente a la que él estaba viviendo y disfrutando.

Debía ser una broma de mal gusto, pero ¿Cómo? No entendía nada de nada y aunque no lo quisiera creer, debía hacer algo para hallar una respuesta a la situación que estaba viviendo.

Entró y no vio a nadie allí. El escritorio estaba tan ordenado que le dio repeluz. No se imaginaba trabajando de esa manera. La taza de té había dejado una aureola en el escritorio de madera a la que no le dio ningún tipo de importancia y empezó a rebuscar. Hubiese sido más fácil si supiera como era el lugar antes de que llegara, así, sabría qué es lo que estaba fuera de lugar, pero se daría maña de todas maneras. 

Miró los papeles, los cajones, revolvió el fichero completo y hasta miró debajo del escritorio, de la silla y de los cuadros y certificados por vaya a saber Dios que tenía colgados en la pared. No le importaba en lo absoluto nada de ello. Más, cuando se dejó caer cansado en la silla, vio el brillo de algo debajo del mueble del fichero. Se acercó y lo movió, dejando las marcas del pesado mobiliario marcadas en el piso, encontrándose un reloj. Pero no era cualquier reloj, era un reloj en espiral. Casi creyó que era una broma, pero la manecilla iba moviéndose por la espiral, como si el dispositivo permitiera que eso sucediera. 

Lo llevó hasta su escritorio y lo examinó detenidamente: no tenía forma de abrirlo. Era su primera y única pista y eso, debía servirle para encontrar algo más contundente que lo llevara a averiguar cómo cambiar todo.



Espero les haya gustado <3

¡Se cuidan!

Bye!


12 comentarios:

  1. Me gustan las historias de viajes en el tiempo.

    Nos presentaste un comienzo para atraer nuestra curiosidad.

    Bien planteado.

    Que la inspiración siga siendote propicia.
    Felices fiestas.

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    1. ¡Gracias! Me alegra que te guste <3

      ¡Felices fiestas para ti también!

      ¡Un abrazo!

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  2. ¡Feliz Navidad guapa!
    Oh parece interesante la iniciativa... creo que me uniré. Mira que casi no me conecto, pero... la mala sangre me corrompe.
    Ohhh mi adorado Morgan. ¿Alguna vez harás algún dibujito de ÉL? sería bonito verlo <3.
    Un besote

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    1. ¡Genial! Estaré encantada de leerte entonces <3

      Pues, de Morgan, hasta ahora, no tengo nada dibujado, pero puedo ponerme a hacer algo, está entre mis pendientes xD

      ¡Un abrazo!

      ¡Y feliz Navidad!

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  3. Las historias de cambios de tiempo y saltos, me chiflan. ¿Has leído los libros de Rubí, Esmeralda y Zafiro? ¡Te los recomiendo!

    Un besote!

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    1. No la he leído, aunque algunas reseñas me llegaron, pero la saga está entre mis pendientes. Recuerdo haber empezado Rubí y lo dejé para otro momento. En algún momento lo iré a retomar XD

      ¡Un abrazo!

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  4. Me encanta la ficción y los viajes en el tiempo. Me gusto mucho tu historia te mando un beso y te me cuidas mucho y feliz navidad algo atrasada

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    1. ¡Gracias! Me alegra que te haya gustado <3

      ¡Feliz Navidad y próspero año nuevo! <3

      ¡Un abrazo!

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  5. Oh genial, quedo a la expectativa de la siguiente parte.
    Bienvenida a la inicativa
    Ataque Friki

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    1. ¡Gracias! ya está publicada la segunda parte. Me falta subir el desenlace nada más <3

      ¡Un abrazo!

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  6. Muy interesante, muy poderosa la trama de tu personaje en un bucle que le depara muchas sorpresas. Me fascina la iniciativa, lastima que el tiempo no me lo permite.
    Abrazo

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    1. ¡Muchas gracias! Me alegra que te guste <3 La verdad, la iniciativa es muy buena, y surtida, en algún momento cuando estés más desocupada —que yo espero que siga—, puedes unirte <3

      ¡Un abrazo!

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