miércoles, 7 de diciembre de 2016

Como una luz o como un grito: Capítulo 2

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que de las mil maravilas. La verdad, mi vida en estos días ha sido por demás tranquila y salvando el trabajo, no me ha pasado nada que sea digno de contar, así que les traigo la continuación de esa historia. Espero les guste el capítulo :D

Capítulo 2
La idea de tener un sueño recurrente y que lo perturbara a tal forma que se levantara agitado y con la piel de gallina había pasado a un segundo plano desde hacía exactamente dos meses. No era exactamente que hubiese encontrado la receta para detenerlo ¡Ni mucho menos! La verdad es que sus problemas en la oficina eran tales que poco importaba lo que pasaba en el plano onírico. Aunque tenía mucho qué ver con ello. 

Milan, la muchacha de sus sueños —y no estamos hablando en el buen sentido— había pedido una entrevista al día siguiente de haberla soñado, como si hubiese sido un augurio de cosas peores que simplemente, no poder conciliar el sueño.
Para Battista, había sido una shockeante sorpresa que ella apareciera en su oficina. Sabía que iba a tener una modelo nuevo de nombre Milan, pero apostaba a las casualidades de la vida, la muerte, algún dios aburrido. Pero el momento que ella se le plantó en frente, sintió que palideció y si no hubiese estado sentado, habría caído en la silla sin si quiera reaccionar. La Milan Piantavigna que tenía que entrevistar era la misma joven que había robado la identidad de Chiara en sus sueños. 

 Lo malo no había confirmar alguna habilidad extrasensorial con ello, que tanto detalle del sueño había escapado a la realidad como si él hubiese creado a esa mujer desde sus sueños. Y se sentía muy ambicioso para pensar una cosa así, pero acabó negándolo, después de todo, él era un aburrido booker. Pero de alguna forma, ella no habia logrado captar eso.  

Casi a la semana de haber ingresado, su interés hacia él había ido en aumento, haciendo que sus acercamientos fueran cada vez más comunes y llenos de entusiasmo ¿cómo es que alguien podía decir que ella era antipática? Una de las cosas que habían llegado a oídos suyos desde la agencia que había rescindido del contrato con Milan, es que además de faltarle hombros —porque era de huesos muy chicos, lo que hacía que le faltase cuerpo para modelar— tenía ínfulas de princesa, estando siempre cerca de su tutor y haciendo como si realmente no conociera a nadie. Y aunque había sido uno delos primeros puntos a tratar con ella, no le hizo falta al ver cómo se desenvolvía en la agencia, con el fotógrafo o los clientes que le había conseguido, incluso hasta con los otros modelos y actores había tenido un buen comportamiento. Todo esto lo llevó a pensar que era simplemente distraída o quizás, alguna etapa de la adolescencia, después de todo, tenía tan sólo diecisiete. 

—¡Battista! ¡Soy la portada de la revista! ¿Qué te parece?—  gritó emocionada llegando hasta su escritorio. 

Se enteraron todos que la revista había sido publicada que Milan se había tomado la molestia de darle parte a todos de la noticia, pero había hecho especial hincapié en Battista. Y muchos se preguntaban cuáles eran las razones para que hiciera algo como eso. 

Battista no era una de las personas más simpáticas de la oficina. En realidad, no estaban seguro si era una persona simpática si quiera. Era muy diligente y sí, estaba al día con su trabajo y hasta ayudaba a sus otros compañeros con algún cliente potencial o un buen modelo que cubrir, pero no más de eso. No lo conocían fuera del trabajo y dudaban de que alguna vez haya tenido vida social. Aunque para recibir a un cliente otro gallo cantaba, cuando se trataba de establecer lazos fuera del plano comercial, no había nada qué hacer con él. Lo mejor era alejarse, algo que hacían muchas novatas, que podrían empezar entusiasta por su apariencia de galán de novela de la tarde, pero, acababan decepcionadas rápidamente con su actitud tan fría y poco encantadora. 

A Milan no le había importado ello. Y aun cuando no tenía que pasar por la agencia, lo hacía tan sólo para verlo a él recibiendo más o menos, una reacción parecida todos los días: la quería ver sólo cuando de negocios se tratase. ¡Y hasta se le había declarado! Según palabras claras de ella: era como si ya se conocieran y se hubiesen reencontrado por la mano de alguien superior. 

Y el hecho de haber soñado con ella no hacía más fácil detener sus avances. Antes le había pasado, pero sus premoniciones se habían vuelto menores con el tiempo, tenía la idea de que las había reprimido. No quería tener nada qué ver con su pasado y ésa, era una de esas cosas que tenía que dejar atrás. Pero de golpe y por culpa de ella, todo había cambiado. Como si el sello que había usado para suprimirlo, para que su subconsciente se encargase de guardarlo en un lugar ajeno a él, pero era como si se hubiese roto tan sólo con su cercanía. Había pensado alguna vez que simplemente, habían sido alguno de sus comerciales, lo cierto es que él no había sabido de su existencia hasta el sueño. 

Y se reprochó eso. Como buen booker que era, debía haber estado más al tanto de las modelos de las agencias de la competencia, pero no lo había hecho e iba a cambiar eso. Sin duda alguna, las tareas de un booker no era fáciles ni pocas, pero él tampoco tenía una vida personal que atender como para que le preocupase el tener mucho trabajo. Vivía por y para el trabajo y a sus treinta y dos años iba a ser difícil que pudiera cambiar eso. No tenía aspiraciones a más tampoco. Disfrutaba lo que hacía y aunque había dejado la fotografía por eso, tampoco es que le molestara en lo absoluto. Estaba bien así, si estaba ocupado no tenía tiempo para pensar. 

Pero ella se había encargado de que aquella barrera que había puesto entre sus pensamientos y sentimientos se viera atacada. Y eso lo estaba molestando. Era lo suficientemente frío y distante como para evitar mayores relaciones a las laborales. No necesitaba más. Si podía quedar bien con los clientes, hacía el esfuerzo pero prefería evitar relaciones personales. Y a pesar de eso, a ella no le había importado en lo más mínimo. 

Pero no quiso preocuparse demás del asunto. Ya eran más de las nueve de la noche y era el único que quedaba en la agencia además de su jefe.  Pero sólo pensaba en que iba a llegar a casa, ver qué había en su heladera y echarse a dormir hasta el día siguiente, esperando poder descansar apropiadamente. 

Bajo del auto, estacionándolo en la entrada de la cochera, tanteando las llaves en el bolsillo. Fue una sorpresa encontrar las luces prendidas y un fuerte olor a comida casera impregnando cada ambiente de la casa, lo cual, era imposible que él no tenía contacto alguno con el mundo exterior fuera de su trabajo, ni si quiera con su familia, la cual, daba por muerta a estas fechas. 

—¡Bienvenido a casa!— Exclamó Milan apenas sentir la puerta, salió corriendo, vistiendo un delantal de cocina, en realidad, iba muy ligera de ropa. El pantalón corto y la camisa que llevaba puesta apenas tapaba su piel. Sin embargo, eso no lo hizo titubear si quiera ¿pero verla en su casa? Eso sí que lo había puesto nervioso. 

—¿Cómo diablos entraste?— Respondió con una pregunta ignorando todo lo que estaba haciendo ella ahí —¿Cómo supiste mi dirección? ¿Me seguiste?— 

—Por supuesto— sonrió alegre sosteniendo un cucharon entre sus manos —tú no me la habrías dado aunque te pagara por ella—. 

—¿Y la puerta? ¿Sabes lo mal que está esto?— Se enervó pero parecía que ella o no entendía la gravedad del asunto o prefería ignorarlo. 

—Hice la cena para ti. Lucías cansado hoy, así que decidí venir a darte un recreo. Hice algo de comer— y lo guio a la cocina y vio el desastre que había allí —Luka no quería que viniera, así que me escabullí cuando salió a reunión. Él es bastante recto y meticuloso. Las sorpresas sin planificación no son lo suyo—. 

—Y a ti sí que se te da bien—  se resignó. No estaba en condiciones de pelear. 

Y mientras ella le iba contando todo, se sintió más cansado. Aún no entendía la razón por la que estaba ahí pero parecía haber preparado todo lo suficiente, pues, la comida, parecía bastante elaborada. Y no pudo negar que tenía hambre. Había comido un sándwich de pollo temprano y... Café. Si subsistía siempre era porque la cafetera siempre estaba encendida y había algo para picar al lado. Galletas, bizcochos, lo que fuera. Y si no había, lo miso daba. 

—Milan, no sé qué es lo que pretendes, pero no me interesa. Iré a dormir— 

—Abre grande— dijo ella tomando una albóndiga con un tenedor y acercándosela a su boca, sin dejar de sonreírle y con un trato tan íntimo que parecían amigos de hacía años y no simples conocidos. O mucho más comprometedor aun: una pareja. Así, no lo dejó escapar. 

Él se sintió incómodo, hacia tiempo no estaba así con una mujer y pensó que si aceptaba rápidamente la comida, se alejaría. Y su apetito lo venció ¡estaba riquísimo! No pudo si quiera mentir con su mirada. Necesitaba comer algo así de bueno y ella que le había dejado todo para que se sirviera a su gusto mientras sacaba un par de copas y servía te helado con limón, una de sus bebidas favoritas y esperaba que fuera la suya pues, tenía una jarra llena y a esa hora, ningún negocio abierto en los alrededores para complacerlo, así que esperaba haber acertado. 

—¿Haces esto con todos los que trabajas?— preguntó bebiendo un poco de té. 

—No, es la primera vez que lo hago. Suelo compartir con Luka cuando nos quedamos hasta tarde trabajando, ya sea en su trabajo o el mío. Pero tú me interesas y no por trabajo— aseguró ella sentándose frente a él, haciendo que casi se atraganta al escucharla. 

¿Cómo era posible? Quería salir corriendo de allí. No podía pensar en ella y no de esa forma. Aunque parecía haberse metido en su vida sin darle tregua a nada. Aún no entendía por qué, pero quería poner distancias y si había algo bueno que hacía era poner distancias.  

Volvió a verla y se sintió ido por un momento. Ella le había dicho algo y él no la había escuchado acabando por disculparse. Era demasiado para él. 

—¿Por qué te intereso? Soy sólo un aburrido booker. Vivo por y para mi trabajo— 

—¿Y no te aburre trabajar todo el tiempo? Ser modelo tiene su lado divertido pero llega un momento que también te agobia ¿a ti no te sucede?— 

Y a pesar de que ella insistió en que era su tipo ideal, él inventaba algo nuevo, pretexto tras otro que aseguraban, era un tipo aburrido. Ni si quiera tenía más pasatiempos que los que su trabajo le brindaba. Y aunque se pasó una hora y monedas intentando convencerla de que no era nadie excepcional o si quiera, interesante, ella se encargó de rebatir ello y hasta finalizó la charla más entusiasta que cuando entró. 

—Debo irme o Luka se va a molestar— 

—¿No piensas que yo podría molestarme porque irrumpiste en mi casa?— enarcó una ceja sin dejar de mirarla. 

Ella le respondió con una agradable sonrisa acomodándose el saco.

—Por supuesto que no. Sé que tú no darás el primer paso, así que lo haré yo— 

—¡Pero éste es como el décimo!—

—¿Y no te alegra que nuestra relación haya avanzado tanto en tan poco?— 

Battista no respondió. Suspiró profundo y frotó sus ojos, sentía que era imposible luchar contra ella, cuando lo jaló del cuello de la camisa, haciendo que quedara a su altura para darle un beso en la mejilla. No lo habíamos dicho antes, pero Milan era demasiado enana y Battista, además de destacar por su mal genio, casi alcanzaba los dos metros. 

Se sonrojó. Era la primera vez en años que conocía a una mujer tan atrevida como ella.
—¿No es tarde para que te vayas sola?— y fue la primera vez que dudó en hacer semejante propuesta. Tuvo la suerte de que ella lo rechazó. 

—No te preocupes, vine en vespa. Estaré bien— y tras saludarlo, él cerró la puerta y cayó rendido sobre el sillón de la sala. 

Ansiaba que terminase el día.
<<Capítulo 1                                                                  Capítulo 3>>


Espero les haya gustado <3


Bye!

10 comentarios:

  1. ¡oohh! Que interesante, pinta bien. :D

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  2. Mmmmm... Me gusta, me gusta, esperaré la continuación. Que diver eso de perseguir a alguien en plan psicópata xD

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    1. Acosar le puede traer buenos resultados a Milan (?) o quizás no XD ya se sabrá más adelante.

      ¡Un abrazo!

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  3. ¿Una mujer seductora o una mujer siniestramente invasiva?
    Más el misterio de una mujer que se parece a otra,
    Interesante intriga.
    Un abrazo.

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    1. ¡Oh! Adoré lo de siniestramente invasiva XD Casi he imaginado la cara de Battista diciendo eso.

      ¡Gracias por leer! <3

      ¡Un abrazo!

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  4. Tiene buena pinta para seguir leyéndolo ¿eh?

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  5. ¡Gracias! Me alegra que te haya gustado <3

    ¡Un abrazo!

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  6. Me gusta el personaje de Battista , pobrecito no lo va tener fácil , Te mando un beso

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    1. Es su destino, como si los dioses lo hubiesen tomado de punto.

      ¡Un abrazo!

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