miércoles, 30 de noviembre de 2016

No te soñé: Capítulo 13

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Retomando un poco esta historia que al fin han comenzado a colaborar conmigo mis niños, traigo capítulo nuevo y aprovechando esto, he escrito bastante, que no sé cuando vuelvan a hacer hiatus nuevamente mis personajes.

Curiosamente, me ha dado cuenta de la cantidad de fotografías que tengo con paraguas para mis ediciones y es que no lo había notado hasta ahorita mismo que viendo mis carpetas, he encontrado una variedad tremenda desde lugares hasta colores con personas y paraguas xD me gusta la lluvia hasta el extremo que no me doy cuenta de cuánto (?)

Éste capítulo es bastante tranquilo, pero en el próximo, ruedan cabezas —literalmente—, así que espero, lo disfruten.




Capítulo 13
Fei

Sophie es una buena guerrera. He estado tanto tiempo preocupado por mí mismo que no he estado al tanto de cosas como éstas. Los demonios han proliferado. Los ataques comenzaron siendo menores, poco destacables, pero tal como ella lo explicó, se están armando, preparando para algo mucho mayor.

Y aunque tenía mis propios problemas, con Kayla las cosas empeoraron. Aun no sé a dónde debo llevarla, los nombres que ella me ha dado no los he visto en ningún mapa. Isla de Cité, Notre dame, Francia, entre otros tantos que me ha mencionado, nada de eso aparece en ningún mapa. Pensaba que era de algún poblado pequeño pero algo me dice que su lugar de origen va mucho más allá de este mundo. Pero no lo había hablado con ella aun, había mucha gente a su alrededor ahora. En total, eran doce los que nos acompañaban. Y aunque, facilitaban mi trabajo como guardián suyo al no tener que estar con un ojo adelante y el otro atrás evitando que ella se metiera en problemas, aún no estaba a gusto con todos ellos. 

Podría ser que simplemente, con el paso del tiempo me he vuelto paranoico. Estar con tantas personas sin que deba ser por trabajo precisamente es algo a lo que no me acostumbro. 

Por otro lado, ella a pesar de no poder mantener todavía una conversación muy fluida con los demás, no parece tener problemas con la gente. A cada rato pregunta sobre las palabras, pero no parece molesta, más bien, cómoda.

—¡Fei! Me dieron estos ¿quieres?— se acercó a mi cuando nos detuvimos a descansar mostrándome una bolsa de tela con panes rellenos —estás más serio que de costumbre ¿pasa algo?— me preguntó sentándose a mi lado.

Kayla no tenía problema en hablar. Estoy seguro de que si pasara menos tiempo preocupándose en entender y armar las oraciones, sería mucho más habladora de lo que es.

—Fei ¿alguna vez has pensado en establecerte y dejar de viajar? Creo que sería lindo que al fin tuvieras un lugar al que regresar—

—¿Y qué harías tú?— pregunté tomando un pan.

—Me quedaría contigo— dijo apoyándose sobre mi hombro —¿Sabes? Tengo novio—

—¿Y por qué no ha venido a rescatarte aun?—

—No lo sé. Supongo que no es tan inteligente como para hallar lo que me trajo aquí— y se encogió de hombros por ello.

Seguramente, preguntarle qué la había llevado hasta allí sería una buena idea, pero presentía que ni ella misma lo sabía.

—Tu mundo ¿cómo es? Hace tiempo que pienso que no es una simple aldea perdida, tú, tus vestimentas extrañas y el dialecto raro que hablas—

—¡Despacio! He perdido la mitad de lo que has dicho— me interrumpió haciendo que me repitiera—mi mundo… yo estoy segura de que estoy en otro mundo. Nada de lo que conozco existe aquí. Allá, las casas son más grandes, inmensas, hasta de treinta o cuarenta pisos algunas. Hay mucho ruido y no se puede ver algo como esto en cualquier. Existen viveros o zoológicos—

—¿Qué son esas cosas?—

—El primero contiene muchas plantas. Son jardines grandes, llenos de árboles, flores y arbustos de todo tipo. En el zoológico, hay animales de todo tipo, recreando su hábitat—

—¿No es más fácil tener un sitio como éste?—

Ella se rio. Desde hacía tiempo que no la había visto reírse así. Se estaba relajando a pesar de nuestra situación tan precaria o es que estaba entrando demasiado en confianza como para preocuparse de algo más.

—Supongo que la gente en mi mundo es más extraña de lo que debería—

Miró el suelo. Seguí su mirada. Aun no entendía por qué su extraña fijación conmigo. Se habría podido deshacer de mí en demasiadas ocasiones, incluso ahora, pero ella insistía en que se quería quedar a mi lado a cualquier precio. Y yo que insistía en cumplir sus caprichos.

—Si volver a mi mundo implica no poder volver a verte—

Y Sophie nos interrumpió, sin poder dejar que ella terminara esa frase, dejándome con la duda a flor de piel. Partiríamos enseguida. Pero no estaba satisfecho con ello, en lo absoluto.

El atardecer no iba a tardar en llegar. Lo más sensato era parar, pero aquellas personas no tenían nada de sensato.

—Es tu momento de demostrar lo que has aprendido— le dijo Sophie a Kayla.

Se me erizó la piel ¿qué le había estado enseñando? Hasta donde sabía, sólo era leer.

Kayla dudó, estaba nerviosa, veía su mano temblar. La tomé y me paré a su lado.

—No hagas nada de lo que no tengas plena seguridad— le dije. Era más bien, una orden. Algo me decía que lo que fuera que hubiese aprendido, no era bueno y poner en peligro a Kayla no estaba en discusión. De ninguna manera posible..

Ella apretó mi mano y me sonrió. Iba a decir algo, cuando aquella lluvia de fuego nos cubrió sin previo aviso.

Los hombres de Sophie y ella misma se habían adelantado a nosotros a contratacar. El fuego era mi especialidad, podía desviarlo con facilidad, pero debíamos acabar con la fuente primero.

—Vete a un lugar seguro—

—No— se negó ella —quiero ayudar. Yo puedo ayudarte—

Tan sólo, quería que se fuera.

Me adelanté cuando vi a una de aquellas bestias venir hacia nosotros, pidiéndole que escapara, pero antes de que pudiera hacer algo, vi venir a otra por atrás, tomándola a ella y llevándola lejos. No sé en qué momento se multiplicaron de esa manera. Si mataba a una, aparecían tres o cuatro para compensar.

No importaba cuánto luchara, había perdido a Kayla.



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Espero les haya gustado <3

¡Se cuidan!

Bye!

6 comentarios:

  1. Tienes la misma obsesión por la lluvia que yo. Yo cada día lo primero que hago es mirar el tiempo ,para ver si tengo suerte y llueve. Pero no ca esa breva.

    ¡Oh! Final amargo... T_T ¿Cuándo más?

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    1. Yo no suelo ver el tiempo, pero si llueve ¡qué felicidad! Me encantan los días grises y frescos, más allá de que siempre escuche 'qué día horrible' yo ando fascinada xD

      Espero subirlo en estos días, ir subiendo un par de capítulos de otras historias y actualizar esta tambien

      ¡Un abrazo!

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  2. Oh... me encanta los días de lluvia. Ojalá tus niños colaboren y sigas escribiendo <3.
    Un besito

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    1. Es que la lluvia es una maravilla, es tan relajante <3

      ¡Un abrazo!

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  3. Uy que buen capítulo Por fin Fei se da cuenta d elo que siente por Kayla ojala no la pierda

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    1. Sí, el muchacho es un poquito lento para esas cosas.

      ¡Un abrazo!

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