sábado, 1 de octubre de 2016

Si perdemos el control : Capítulo 17

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Y me entusiasmé! Que echaba de menos escribir aquí y si me echaban de menos también, tienen mucho para leer ahorita mismo (?) así que quedamos un poco a mano de esa manera, hasta que tenga otro ataque de entusiasmo esporádico y actualice a lo loco todo (?).

Y hoy toca otro capítulo de esta novela, que cada día quiero más a Morgan y Jack. Y como Marissa me encanta, va a tener mucho más protagonismo por aquí. A ver cómo la aguanta Morgan, que ya más o menos tengo acabados los cuentos, cimientos de su desagrado mutuo (?) así que pronto espero subirlos por aquí.

Capítulo 17

Sorprendentemente, Morgan se estaba comportando con su familia. En el funeral, había sido todo tranquilo. Kysa sospechaba que era por el momento, pero al llegar a casa siguió igual. Estaba demasiado tranquilo, aún con Jack a su lado y Marissa compartiendo la misma habitación. Todos sabían de lo mal que se llevaban, incluso, la familia de Kysa se había percatado de esa tensión apenas compartir algunos momentos con ellos. Y aún les quedaban seis días de convivencia.

Por suerte, para ellos, Morgan había encontrado la forma de distraerse y después de volver de un largo paseo matutino, trajo consigo un caso, porque ni si quiera a miles de kilómetros de su hogar y de la agencia podría librarse de la curiosidad natural de su mente.

—Quemaron una Iglesia y según sé, el cura de la que está cerca de aquí me fijo que lo señalaron como el próximo sitio a quemarse.

—¿En serio? Siempre pensé que si veías algo como eso, ibas a ayudar a los pirómanos — se burló Jack sirviéndose una taza de café.

—En otra situación, hasta explosivos— respondió Morgan quitándole la taza de café a su amigo y sentándose a desayunar.

El padre de Kysa estaba en la mesa con ellos y lo miraba de reojo. La mayoría aún dormía, pero él como su hija e invitados, solían madrugar. Aun así, no decía nada, sólo observaba y hacia como que no entendía nada.

—¿Y por qué investigar?— indagó un poco más Jack sirviéndose una nueva taza de café cuando llegó Kysa somnolienta y terminó por ofrecerle la suya al ver sus ojeras.

Siempre por bueno, acababa de la misma forma.

Marissa rio, divirtiéndose de la situación. Pero como dicen, la tercera es la vencida.

—Porque será divertido. Unos pirómanos ateos suecos ¿no te parecen interesante? Quizás, conocemos a Vikernes[1].

—No me digas que piensas salir hoy ¿no? Pensé que podríamos salir a pasear. La abuela quiere conocer los mejor— dijo Kysa abrigando la taza en sus manos mientras colocaba su cabeza contra el hombro de Morgan.

—Pensé que me propondrías algo indecente. Me quedo con la Iglesia— sonrió de medio lado esquivando el golpe que ella iba a darle por los pensamientos que él tenía. Y la vio inflar los mofletes y se sintió mejor de haberla sacado un poco de ese pesar que tenía encima.



Terminaron de desayunar y salieron. Morgan terminó por llevar a Kysa y Jack con ellos y Marissa que los acompañaba con la intención de pasear. Conocía el trabajo de su esposo y de Kysa, y para su suerte, el de Morgan. Los tres estaban metidos en ramas parecidas y ella que se dedicaba al secretariado y nada más. A veces, se sentía extraña en ese peculiar grupo. Incluso, Kysa que llevaba poco tiempo en ese trabajo comparada a su esposo y su novio estaba mucho mejor informada de procedimientos, investigación y pistas. Ella, en cambio, tan sólo podría mirar.

—¿Sucede algo?— le preguntó Kysa mientras Morgan y Jack se desenvolvían en una nueva apuesta por el caso de las iglesias.

—Sólo pensaba tonterías, no te preocupes—.

—Por tu expresión, no parecen sólo tonterías—.

—Pero tú ya tienes bastante con tu madre, tu familia y vas a trabajar en vez de pasar tiempo con ellos— dijo con algo de pesar en su voz.

Kysa era joven, la más joven de aquel cuarteto. Marissa había empezado a tomarle cariño casi como una madre desde que la había conocido, más al saber de su enamoramiento por el detective. Ya después de eso, sentía como si fuera su obligación moral cuidar de ella y lo hacía siempre que podía. Desgraciadamente para ella, el dúo Morgan—Kysa no era fácil de separar.

—Estoy bien con todo— suspiró con una mueca de sonrisa en los labios —lloré con papá y con la abuela. Me despedí de ella en su tumba y Morgan me consoló hasta que me quedé dormida. Nada va a quitarme el sentimiento de vacío y desasosiego que siento ahora. No importa cuánto lloré o me deprima. Intento contentarme con la idea de que al menos, ella ya no sufre—.

Marissa no supo cómo enfrentarse a aquellas palabras. A pesar de la madurez que había escuchado en ella, sabía a ciencia cierta que ella sólo lo había dicho para que no se preocupara por ella. Marissa tenía mucha más experiencia perdiendo personas amadas y sabía de verdad, que esas cicatrices que dejaban, nunca cerraban. Simplemente, se aprendía a vivir con ellas y ya.

—Además, me viene bien distraerme —resolvió con más entusiasmo en su voz.

Y no le quedó más remedio que aceptarlo. Cada quien llevaba la procesión como podía. Lo cierto es que, cuando llegara al altar y viera cara a cara lo que perdía, sabía que ella estaría ahí para consolarla y animarla.

—Ahora me siento un poco tonta con lo que me preocupaba— se rió Marissa de sí misma.

—¿Qué era?—

—Temía simplemente, estorbar en su trabajo—.

Kysa le sonrió y la rodeó por la espalda con ternura, hablando suavemente.

—¿Sabes qué me dijo Morgan en mi primer caso? Fue la primera vez que vi un cadáver tan brutalmente masacrado. Traté muchos pacientes en el hospital, algunos murieron, pero jamás había visto a alguien morir con semejantes heridas, semejante dolor. Y estaba preocupada porque veía a Morgan trabajar y sacaba conclusiones muy rápido y se movía con una velocidad que yo ni era capaz de adquirir. Así que me esforcé en intentar llegar a su nivel. Cuando el caso acabó, el simplemente me dijo 'no me importa que seas útil. Sólo quédate a mi lado'. Fue brusco, como suele ser él y me lo tomé a mal ése día, quería golpearlo. Pero cuando volvimos al trabajo, hice exactamente lo que me pidió y de verlo a él en acción fui aprendiendo. Aunque en retrospectiva, probablemente, sólo lo haya dicho para acostarse conmigo— se rió al pensar lo último pero no era una idea descabellada, era Morgan después de todo.

Y Marissa se sintió un pico más tranquila cuando llegaron a las ruinas a examinar lo que podía darles un indicio.

La policía aún estaba allí y después de todo, aprovecharon a pedir información.




Ahora, les quedaba la nueva iglesia. Morgan se fue por un lado con Kysa y Jack por el otro con Marissa. La apuesta consistía precisamente en eso: quién de los dos era capaz de resolver primero el caso y atrapar a los terroristas. Entraron a la iglesia después de hablar con el párroco obteniendo el permiso de inspeccionar el lugar. Y Jack supo que Morgan le llevaba la ventaja al comprender el idioma, más eso no lo iba a desanimar.

Ya en grupos, se repartieron zonas para investigar y buscar cualquier cosa que pareciera sospechosa. La policía vigilaba el lugar de incógnito, debían dejar que llegarán así, los atraparían.

Marissa se quedó admirando uno de los murales de la pared. Era enorme y estaba a tres metros de la pared. La iglesia era antigua, una reliquia de la nación, al igual que todo lo que había allí. Morgan la vio y notó algo raro en el techo. Sin pensarlo, rompió la apuesta y se dirigió hacia ella. Y cuando se percató exactamente de lo que pasaba, se arrojó encima de ella, quitándola del camino.

Kysa y Jack corrieron al sentir el estruendo y los gritos, sin embargo, ninguno llegó a tiempo. Jack tuvo que quitar a Kysa del medio que el techo seguía derrumbándose, alejándose de aquella zona. Las vigas, el techo y casi todo lo que había allí se había desmoronado, destrozando todo  su paso. Gran parte de los bancos, del altar y había quedado bloqueada dos puertas de las habitaciones de aquella iglesia.

El corazón les latía a mil por hora y apenas el polvillo empezó a dispersarse, Kysa se apresuró a volver a entrar y correr a buscar a Morgan y Marissa. Jack intentó impedirle que entrara aún que, con ella herida, nada iban a poder hacer, pero tarde se dio cuenta de que contra una mujer desesperada no había táctica apropiada.

Pero el paso estaba cortado, lo que llegó a ver el fue a un muchacho salir corriendo después de haberse quitado una cadena del pantalón, justo eso lo había detenido. Sin pensarlo, él corrió a atraparlo. Fuera quien fuera, tendría que responder algunas preguntas antes.

Kysa intentó hacerse pasó en lo que la policía contactaba el equipo de rescate. Nada la iba a detener mientras ella pudiera hacer algo, nada. Ya había perdido a su madre, no iba a soportar perder a alguien más mientras se quedaba de brazos cruzados.

Sé subió en una viga caída y gritó el nombre se Morgan varias veces. De Marissa también hasta que recibió una respuesta.

—¿Kysa? ¡Aquí estamos!— gritó Marissa —Morgan está herido—.

—¿Está consciente?— preguntó ella sintiendo estrujarse el corazón.

—Para mi suerte, lo estoy. El problema es que estoy entre una virgen y una bruja ¿no se supone que Dios es compasivo?— se quejó y Kysa sintió unas extrañas ganas de llorar con una sensación de alivio.

Corrió buscando ayuda, debían sacarlos de ahí cuánto antes, preguntándole si tenía alguna herida grave antes de hacerlo. Aun así, no se confiaba de sus respuestas, así que esperaba, se apresurasen.

—¿Están bien?— preguntó Jack luego de dejar al muchacho con los policías.

—Morgan está herido. Marissa parece estar bien.

—Casi quisiera que no lo estuvieran— dijo preocupado Jack, sorprendiendo a su compañera.

—¿Acaso quieres quedar viudo?—

—¡Claro que no! Pero son Morgan y Marissa. Si la viga no los mató y el rescate no se apresura, entre ellos se matarán. Te lo aseguro— respondió tragando saliva.

Con lo mal que ese par se llevaba, no dudaba que cosas más trágicas pudieran ocurrir allí. Sólo esperaban que las cosas no sucedieran tal y como se imaginaban o iban a lamentar mucho más que media iglesia devastada.


[1] Varg Vikernes es fundador y único integrante de Burzum, siendo compositor, vocalista, letrista y haciendo hasta los arreglos de sus canciones, en pocas palabras, él es la banda, pues toca varios intrumentos también —unos cuatro o cinco, más o menos—. Ha sido culpable de incendiar varias iglesias en el pasado, lo que la prensa aprovechó para demonizar al género musical del Black metal. En una entrevista, él aseguró no quiere ser más asociado al Metal, aunque a día de hoy, sigue componiendo música y además, es diseñador de videojuegos.


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¡Y hasta aquí llega! Espero les haya gustado <3

¡Se cuidan!

Bye!

4 comentarios:

  1. Me encanta cuando hay personajes que se llevan mal ;)

    ¿Se matarán?

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    Respuestas
    1. No diré nada que se me va la lengua siempre xD Habrá que esperar (?)

      ¡Cuidate!

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  2. ¡Oh! Me alegro de que lo estés continuando y Marissa me esta comenzando a caer bien, y siempre adoraré a Morgan.
    Ojalá escribas pronto <3
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Marissa tiene su encanto, a lo mejor, porque viene saliendo poco xD

      Pronto espero actualizar.

      ¡Cuidate!

      Eliminar

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