miércoles, 26 de octubre de 2016

Reto Tahisiano: Del amor y otros males

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Ya está el reto de octubre! Y esta vez sí tuve ideas más rápidamente que en el mes anterior, así no podía faltar. Para los que no conozca de qué va y quieran sumarse, pueden pasarse por aquí y chusmear en el blog de Tahis <3 clic aquí. La verdad, es que este mes me gustaron muchos bloques y tenía varias ideas, por lo que no entiendo por qué me demoré tanto en subir el reto (?) Lo único que aun no pega es la música, pero quedan un par de meses como para probar inspirarme con alguna canción propuesta (?).


En está ocasión, elegí el bloque D que es el siguiente:
1. Cama / 2. Desesperación / 3. Gente / 4. Edad / 5. Divorciado / 6. Mucho / 7. Tío / 8. Mundo / 9. Mirada / 10. Autorización


Del amor y otros males

                Se levantó de la cama con modorra acumulada. El celular tintineaba asegurándole que alguien había intentado en vano despertarla. Frotó sus ojos y miró el reloj de la pared: eran las diez y cuarto de la mañana y aun no lograba ponerse en pie. Pero el mundo seguía sin ella, lo quisiera o no, salvo que ese día, tenía tantas ganas de cruzarse con la gente que la idea de invernar debajo de la frazada no le pareció tan mala.

                Miró el celular luego de volver del baño y encontrar tres mensajes de su tío, dos de Miguel y siete de Jota. Borró todos los de éste último sin haberlos leído, tan sólo, vio su nombre y los hizo desaparecer. Hacia una semana que se habían mudado y no lo había cruzado. Había pensado que eso era lo mejor para los dos considerando que las cosas habían mejorado con Miguel desde que no se habían cruzado. Pero en parte, habían mejorado porque ella no había estado tentada de engañarlo, que si algo le había demostrado Jota es que podía llegarle hasta la vena sensible y llevarla donde quisiera.

                Se sentía terriblemente mal por ello pero tampoco era capaz de decidir por ninguno ni de sentirse bien dejando a otro. Dejar a Miguel sería como si llegaran a un divorcio y eso que no se habían casados, pero tan sólo lo imagina de esa manera: divorciado. Y no podía permitirse una cosa como esa. Pero también estaba él y el deseo irrefrenable que nacía en su útero y se deslizaba mucho más abajo hasta llegar a su entrepierna. Le costaba y mucho, contenerse. Más de una vez se sintió extremadamente fácil, indecisa y egoísta, por eso, el cambio había sido tan bueno. Que ni si quiera su amiga había sido de ayuda en su gran dilema:

                —A tu edad, todo el mundo lo hace. Para eso eres joven, experimentar, probar. Déjate ser— le había dicho totalmente despreocupada del asunto dejándola de nuevo, en el punto de inicio. 

                Joseline sabía que no había sido su mejor idea pedirle consejo a Susane, pero no había tenido a nadie más a quien recurrir, que era obvio que esa no era una de las cosas que podía hablar y llegar a resolver con su novio. No, definitivamente no. Tampoco con Jota aunque él era mucho más sincero y sencillo para decirle las cosas:

                —Déjalo y ven conmigo— punto final. No había más nada qué decirle.

                Y ella que se comía la cabeza pensando, pensando y repensando todo hasta que le dolía todo. La cabeza, el corazón, los ovarios.

                Renegó de sí misma y se puso los zapatos para salir a dar una vuelta antes de ir a la pista que tendrían una práctica antes de ir cada uno a sus trabajos.

                Lo bueno de ser adulto, como ella, es que no necesitaba de la autorización de nadie para mandarse sus propias macanas. Lo malo de ser adulto es que no había nadie para corregir las macanas que se mandaba por no tener que pedir autorización. Se sintió estúpida pues, todo lo había causado ella desde que se había dejado llevar ¡y por idiota! Porque no había nada más que pudiera definir la forma en que había actuado.

                Pateó una lata en el suelo durante toda la cuadra, descargando todas las frustraciones acumuladas en la pobre lata hasta llegar a los pies de alguien. Había ido mirando al suelo, como le decía su madre ‘mira al suelo para no mirar a los hombres a los ojos’. De pequeña le resultaba hasta divertido eso más, hoy en día, se lo tomaba tan en serio que podría palpar la verdad de aquellas palabras, una por una.

                Levantó la mirada y la desesperación se apoderó de ella al comprobar quien era: el último hombre que quería ver. Apenas fue cruzar sus ojos con los contrarios para que un escozor le recorría el cuerpo entero y diera media vuelta, dispuesta a marcharse de allí, más, no tuvo la rapidez necesaria para ello al ser tomada del brazo. La jaló y la apresó entre sus brazos y su pecho.

                El perfume de él impregnó su nariz. La mezcla de sandía y canela se sentía tan bien en él que poco le importaba que no le gustase la canela. Por momentos la adoraba, por momentos la odiaba. Se sentía peor que cuando sus hormonas se revolucionaban y ella no sabía qué diablos le pasaba, lo cierto es que algo le pasaba.

—Te estuve buscando— le dijo al oído y el sentir su aliento caliente en su piel la estremeció.

Y ella estaba por decirle que lo sabía pero se contuvo. No podía decirlo, no podía hacerlo. Sé sentía ya demasiado tentada entre sus brazos, embriagada por su olor y su contacto.

—No te dejaré en esta ocasion— aseveró separándola de su cuerpo y tomando su rostro entre sus manos haciendo que lo mirase.

Ninguno de los dos estaba logrando llevar bien su vida. Y él había llegado a la conclusión de que si ella no tomaba una decisión, él la tomaria por ella apenas la volviera a ver.

No terminaban porque no empezaban. Y no empezaban porque ella aún no terminaba nada. Y aquella indecisión le daba en lo profundo del alma haciéndolo descargarse con la música. Nunca había compuesto canciones tan turbias y surreales como las que había hecho desde que ella se había metido en su vida. Más, aquel día estaba decidido a tomar una salida. Y quisiera o no incluía a Joseline.

—Yo debo irme— se separó de él pero volvió a retenerla y está vez, le plantó un apasionado beso en los labios.

Sus manos se deslizaron hacia su cintura, pegándola contra su cuerpo. Y ya no pudo contenerse se dejó llevar, acabando sintiéndose tan bien y deseándolo tanto que pronto estuvo con sus piernas rodeando su cintura, deteniéndose tan sólo porque estaban en público. Ambos sabían que, que las calles estuvieran vaias no significaba que no hubiese nadie alrededor. Y él tenía fama y aunque ella no era conocida, no podía sentar un mal precedente en la competencia.

Sin más, la rodeó con sus brazos y la levantó llevándosela a su auto. Sin importarle que ella dijera que no, que  tenía que volver con Miguel.

—Vendras conmigo— sonrió ladino encendiendo el auto.

—Pero ¿y la competencia? ¿Y Miguel?— preguntó inquieta.

—Te devolveré en una semana— la miró por el rabillo del ojo —o quizás no—.

Y mientras dejaban el barrio detrás, Joseline se sintió extraña. Una mezcla de tranquilidad e inquietud se debatian en ella mientras avanzaban. Más, al salir de la ciudad, y tener sus brazos cubriéndola, sus preocupaciones desaparecieron y sólo quedó el deseo de tenerlo entre sus piernas y no dejar aquel cómodo lugar, entre un dolor y una felicidad imposible de explicar con palabras.

Estaba loca por él, no podía negarlo. Alguna vez se preguntó si realmente amaba a ese hombre o si amaba a Miguel. ¿A quien de los dos amaba? Le importaba un rábano en ese momento, estaba tan excitada que mientras la boca de Jota la desnudaba, su mente se iba perdiendo, enredando sus dedos en su cabello ahora negro, palpando su cuerpo caluente, olvidándose de cualquier cosa que pudiera llevarla lejos de ese mágico momento.

Estaba loca por Jota. O quizás, simplemente, estaba loca. Lo cierto es que sólo se dejó llevar por su deseo, su cuerpo, sus besos y chupetones, alejándola del mundo toda la semana. O quizás, toda una vida. Lo cierto es que ya nada importaba. Se embarcaría a aquella aventura que algo le iba a dejar.




Espero les haya gustado.

¡Se cuidan!

Bye!






               

4 comentarios:

  1. Me encantan las escenas de susurros en el oído... ¡Me ha gustado mucho el texto! :)

    Un besoteee

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    Respuestas
    1. Yo también tengo debilidad por esas escenas XD

      ¡Un abrazo!

      Eliminar

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