sábado, 1 de octubre de 2016

Escribir

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que de maravilla. ¡Yo sigo con vida! Al fin he decidido salir de mi madriguera y volver al blog (?) Ok, ok, no es tan así y sí es tan así. Anduve un poco desaparecida en parte por dos cosas: mi internet es una de las peores tragedias de la humanidad y mi ánimo es una hecatombe que sube y baja, peor que montaña rusa. Y como la vida a veces tampoco ayuda para sacar las cosas adelante, no tenía muchas ganas de escribir por aquí, porque estaba en esos momentos donde si escribía algo, seguramente, se me iba a leer o frustrada o cabreada.

Creo que las palabras son sumamente  poderosas y hasta por escrito somos capaces de hacer traspasar esos sentimientos, así que me dediqué a mi poesía deprimente que seguramente, no verá la luz del sol nunca (?).


 Y me quedé pensando exactamente en lo que haría en mi vida si no tuviera la escritura. Quizás, hubiese reventado hace mucho y alguien se hubiese encargado de mis pedazos. O sólo seguiría guardando cosas como acumuladora compulsiva —que como todos, siempr hay algo que sobra y que no tiramos ni sacamos de nuestra vida por una razón tonta la mayor parte del tiempo—. Y me quedé pensando en que este debe ser uno de mis mejores catalizadores y que es entre letras que me encuentro, que me siento yo y que digo realmente todo lo que quiero decir de la forma que quiero decirlo. no es que no hable, pero el lenguaje hablado tiene otros códigos, otras normas y la escritura no las tiene. Una de las que más pensé fue en que el otro te interrumpa. Y esto al escribir no existe. Escribes, escribes y escribes hasta que se te caen los dedos y te rearmas. No hay más que el papel y uno de por medio y dices todo lo que tienes qué decir a través de ello.

La forma de expresarse, los tiempos, el receptor. Por escrito o no te puede leer nadie o puede ir destinado a una sola persona. O simplemnte, es una forma de hacer catarsis y luego tirar todo a la basura. Incluso, esto de irse por las ramas y olvidarse del tema principal, con volver a leer, lo retomas.

Me encontré con una vieja conocida, que pasa por un mal momento de su vida y se alegró de encontrarse conmigo porque yo la iba a ayudar. De nuevo venir con esto de que soy la única amiga que tiene. Hace tiempo que me di cuenta de que nunca fue mi amiga y simplemente, como hago yo, corto lazos de raíz, más bien, los arranco. Jamás dejo que alguin me dañe o me use dos veces, pues, apenas pasa una u otra, simplemente, no vuelven a saber de mí. Tarde aprendí estas cosas que siempre fui una persona sumamente confiada que se preocupa mucho de los que quiere y a veces cometo el error de creer que los demás se preocupan tanto por mi como yo por ellos. Y detrás de esa estupida fachada del amiguismo, caen muchísimos. Pero me he ido alejando de todos silenciosamente, que creo que es como deben ser las cosas, que las escenas no me gustan y cada quien sabe qué hace bien y qué hace mal, sin necesidad de que uno tenga que gritarle a los cuatro vientos, que tarde o temprano, cae la ficha.

Y me sentí realmente frustrada. Nunca he sido buena fingiendo, nunca. El disimulo no existe en mi. Mi mejor amiga siempre me presenta a alguien y me ve la cara, en ese momento, sabe si me cayó bien o mal y me lo dice cuando quedamos solas. Y he intentado ser lo más simpática posible, pero es inutil. No me sale. Y creo que es bueno y que no, que hay momentos donde uno necesita mantener esa compostura y no te sale. Y aunque no lo parezca, tampoco es un buen repelente de aquellos que te caen mal. Recuerdo que un chico me perseguía para salir con él a pesar de todo, de mis gestos, de mis indirectas y directas. Como cuando le decía que no iba a ir con él porque me tenía que pintar las uñas e inmediatamente cambiaba el día y horario para que salgamos o mejor dicho, a que yo vaya a su casa a que él me haga la cena, algo que jamás consiguió porque nunca fui amiga de las falsas esperanzas. Y era pesado a más no poder, que tenía mi telefono y era a diario. Y a diario era hacer meditacion para no salir volando, hasta que me cambié de carrera y cambié de número y no volví a verlo. Espero si vuelvo a verlo, no tener que volver a esquivar otra salida así.

Y con esta muchacha, fue algo igual. Siempre tenía problemas, como que no terminamos de saludarnos que ya empezó a contarme la sarta de problemas que tenía y que se sentía mal y que necesitaba una amiga que la escuche, que la aconseje, que yo soy como una hermana y no sé qué, no sé cuanto. Y fue terriblemente hipócrita. En diez años, jamás se preocupó en mandarme un mensaje o pasar por casa ¿Qué tanta amistad hay ahí? En otro momento, hubiera aceptado esto. Con la amiga que tengo hoy en día,  no. Será porque aprendí qué es tener un buen amigo que me di cuenta de que los que antes llamaba con ese nombre, no los eran y aprendí a que no me importe llamarlos conocidos o compañeros, pues, la palabra amigo es muy pesada para algunas personas que no lo valen.

Y fue entre tanta charla, que me habló de que quiere escribir, que tiene en marcha y que no conoce a mejor escritora que yo y que quiere trabajar conmigo porque somos casi hermanas. Y yo simplemente, escuchar eso y fue pensar en cual era la vereda menos transitada para salir corriendo. Y me tacharon de idiota, pero la verdad, es que tampoco quiero estar con gente así, con alguien en quien no puedes confiar o que después de años de conocerlo sigue siendo un extraño o peor que un extraño. ¡Y es lo que vos querés! ¡Escribir! Pero no de esa manera, sin importar contactos, posibilidades, no me gusta esto. Porque escribo porque lo disfruto, porque me siento yo, porque entre todo esto, esta una parte muy importante de mí reflejada en las palabras. Aun considero que escribir es desnudarse y aun, como hablé en alguna otra entrada, siento que es mucho más fácil que me vean desnuda a que lean algo que he escrito, aunque he aprendido a manejar este sentimiento. Será porque la piel no es tan personal como lo que uno escribe, no sé, pero es algo que es muy propio, muy mío: soy yo hecha palabras. Y hacerlo con disgusto, sin pasión o con alguien que simplemente, no soportas, es la idiotez más grande que puedes cometer. Será por eso que tampoco me costó decir que no.

Fue rechazarla y ya me dijo que me volví una odiosa en el tiempo que no me vio. A lo mejor, lo dije de mala manera, a lo mejor, no. Yo simplemente, intenté ser lo más educada posible al decirle que no iba a trabajar con ella así me pagara su peso en oro. Y fue que ella se enojara, pero yo me sentí totalmente aliviada en cuanto se fue sin despedirse. La saludé, diciéndole que tuviera un bonito día, pero tampoco volteó a ver. Y me di cuenta de que era lo mejor que podía haber hecho y tampoco me importó el hecho de que se fuera enojada. Seré mala, pero me sentí bien después de eso. Y me dediqué a escribir un poco, que ustedes saben que el papel y mis lápices ven todo primero y recién, a la computadora.

Si hay algo de lo que me siento bien de decir es que siempre he sido fiel a mí misma y nunca he hecho algo que me disguste hacer —salvo por causas mayores, exigencias de mi madre (?)—.

Y ya me ven aquí, un poco más tranquila, fliz y con ganas de seguir, que realmente, no era eso lo que me tenía mal, pero tenía que contarlo.

¡Se cuidan!

Bye!

4 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Me alegro de volver a leerte, espero que poco a poco todo te vaya bien. Seguro que pronto todo estará bien <3.
    Te entiendo perfectamente referente a lo de las amistades, yo tampoco he tenido buenas amigas y me sorprende mucho lo que es la hipocrecía con este tema, pero tampoco me como mucho la cabeza. Ahora tengo a pocas y las quiero mucho y ellas me quieren. Eso es lo que importa.

    Yo creo que has hecho bien en dejar las cosas claras, si se enfada es porque es tonta.
    Un besito

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    Respuestas
    1. ¡Gracias! Y es que la verdad, a veces es complicado, pero como dices, hay que suspirar profundo y dejarlo pasar, que uno vive más feliz cuando no anda comiéndose la cabeza.

      ¡Un abrazo!

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  2. Entiendo lo que decís. Y suelo tener días en que mi ánimo no es el mejor.
    Escribir es algo que deseo ser, aunque a veces me amarga cuando no puedo armar las frases, las ideas no surgen. Pero es mejor intentar que resignarse. Se consigue.
    Me gusta esa actitud de no dejarte avasallar. Es una muestra de sabiduría evitar una actitud pasiva, sin caer en una actitud agresiva. A eso se le llama asertividad. Algo que el sistema de corrección marca como error.
    No hay nada que criticar en como te portaste.
    Saludos.

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    1. Sé lo que es eso, aunque más me sucede que escribo y no me termina de gustar nada lo que hago, razón por la que empiezo a apilar papeles en el basurero xD

      Muy cierto todo lo que dices, que realmente, la educación nunca va por ese lado de hacerse respetar también.

      ¡Un abrazo! Y gracias por el apoyo <3

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