martes, 18 de octubre de 2016

El brillo de los copos de nieve: Capítulo seis - Cita

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Ya saben que lo prometido es deuda y yo tengo deudas desde hace tiempo, pero vengo haciéndome tiempo para todo o eso espero que justo cuando me siento tranquila, me sucede algo que me arruina todo :,D Y como ya les había dicho antes, a esta no le falta mucho para terminar, así que espero terminar de editarla pronto así la publico completita <3 Espero, espero.

Por lo pronto, les traigo capítulo nuevo :D



Capítulo seis

Cita

Estaba emocionada: su primera cita sería con Hiro. Estaba demasiado emocionada, aunque aún tenía que disculparse con sus amigos primero. Al llegar al Instituto, lo primero que hizo fue buscarlos.

—Lo siento— hizo una reverencia ante Mizuki —actué mal el otro día. No debí preocuparnos ni dejar que Yoshiki-kun me besara—.

—Está bien— le sonrió apacible haciendo que la mirase —sé que no fue tu intencion—.

—¿De verdad?— preguntó sorprendida.

—Los vi. Vi a Yoshiki-kun besarte y te vi a ti huir— y se cruzó de brazos —quise reaccionar en ese momento, pero no pude. Sólo cuando lo oí gritar tu nombre, pude moverme y correr a buscarte— se encogió se hombros suspirando —no puedo culparte por eso, simplemente, no me lo esperaba—.

Y ya eran dos. Con Nadeshiko, había tenido una ligera esperanza, pero después de ese momento, nada pasó. Todas sus posibilidades, se habían esfumado. Y en cierta forma, ella lo sabía desde el principio. Pero el entusiasmo de su amiga la había arrastrado a creer que podría ser posible.

Más, Nadeshiko tenía mucho más que contarle aún ¡habia avanzado con su esposo! Y estaba nerviosa y no sabía cómo actuar ni que hacer. Su primera cita sería en Navidad. Era una locura, el día de mayores ventas, pero él le había prometido cerrar el negocio y dar el día libre a su personal tan sólo por ella. Sería su primera Navidad juntos y mucho más para Nadeshiko: sería la primera Navidad que celebrase con alguien. A sus padres no les gustaba la fecha así que simplemente, era un día más en casa. Pero ella se emocionaba y le gustaba la idea de celebrarla ¿seria capaz de tener una bella Navidad?

—Aun me siento mal porque las cosas no hayan salido buen entre Yoshiki-kun y tú— dijo triste.

—¿Ya sabes qué le dirás?—

—Aun no. No sé cómo debería enfrentarlo—.

—Actuar como si nada puede ser una buena idea— le sugirió.

Y pensó que no sería tan mala idea. Tan sólo debería actuar normal, como si no lo hubiese besado. Y le sería dificil, pero lo intentaría. Sin embargo, aunque puso todo su entusiasmo, él no apareció ese día.

Al finalizar la escuela, salió con Mizuki de compras a que la ayudara a elegir un buen atuendo para su cita con su esposo. Le sonaba raro, la primera cita que tendrían sería cuando ya estaban casados. Y pensaba que sólo ella podía tener algo así qué contar, pero cuando lo volvía a pensar, no le sonaba tan mal. Después de todo, jamás había pensado sentirse atraída hacia Hiro, por el contrario, pensaba que al poco tiempo de convivir, cada uno iba a hacer su vida lejos del otro e iban a disimular que se llevaban bien en público ¡suerte la suya que no había sido así! Se sentía realmente feliz.




Nadeshiko estaba terminando de arreglarse cuando sonó la puerta. No esperaba a nadie, por el contrario, había quedado en verse con Hiro en el restaurant que había hecho una reservación para ellos dos, así que esperaba que quien fuera, no la retuviera demasiado tiempo.

Fue una sorpresa abrir la puerta y encontrarse al mismo Hiro esperándola.

—¿Por qué estás aquí? se supone que nos veríamos—

—Esto hace que parezca más una cita ¿no?— la interrumpió.

Ella le sonrió y pasaron a la casa. Hacía frío afuera y apenas se había asomado, especialmente ella que llevaba un vestido muy sencillo. Era gris perla, hasta las rodillas, con cuello redondo y mangas tres cuartos. Había tardado demasiado eligiendo, y acabó buscando algo sumamente simple, pero hacia que se viera realmente bien, disimulaba su pecho y marcaba bien sus caderas.

Dejó a su esposo unos instantes, terminando de arreglarse el cabello y buscando unos zapatos de tacón que se colocó ya en la puerta, con su abrigo y bufanda. Podría verse realmente bien, pero habría que llegar a destino primero y siendo un cubito de hielo no iba a servir de mucho.

Al verla nuevamente, no pudo evitar decir algo en esta ocasión. Se veía realmente hermosa. Siempre había considerado a Nadeshiko una mujer bella, de hecho, le recordaba al mito de la mujer ideal, aunque más inocente y descuidada, que si hablábamos de personalidad, por ahí, se iba un poco del cannon, pero de que llegaba a verse como tal, la veía como tal.

Guardó las llaves y le ofreció su brazo para salir. Ella le sonrió con alegría y comenzaron a caminar hasta el local. No había línea de metro que los llevara hasta ahí y con la cantidad de gente en las calles, se podrían haber arrepentido, pero ninguno de los dos se quejó, por el contrario, aprovecharon ese momento que lucían como una verdadera pareja de casados conversando hasta el restaurant y admirando las luces reflejadas en la nieve, algo que no dejaba de admirar Nadeshiko. La Navidad le encantaba por lo colorida que era y lo vistosas que se ponían las calles en ese tiempo.

Al llegar al restaurant, vieron la cantidad de gente que había allí, por suerte, tenían un lugar privado para ellos. El cubículo era de estilo japonés, ninguno había pensado en un lugar occidental como era costumbre este día, que el pollo frito y el delivery primaban, por el contrario, habían pensado en algo más tradicional y romántico, para ir creando esos maravillosos recuerdos. 

—¿Y de qué se supone que se habla en una primera cita?— preguntó ella al sentarse y tomar el menú que le habían dado.

—De lo que quieras, no es como que exista un protocolo a seguir— se rió él. No dejaba de sorprenderse con preguntas de ese estilo.

—Entonces, sé qué quiero decir— sonrió alegre cerrando la carta sobre la mesa y posando sus manos sobre ella —sé que estabas preocupado de que no supiera qué hacer al graduarme. O que no supiera qué hacer con mi vida— dijo encogiéndose de hombres pero sin perder su tono jovial —me haré cargo de la empresa. He ingresado a clases de Economía y gestión y realmente, me gusta. Aunque me resultó un poco complicado al principio, una vez le agarras la mano, es hasta divertido— confesó ella.

—¿Estás segura de que es eso lo que quieres?— preguntó sorprendido.

—Sí. No quería hacerlo. Siempre pensé que lo haría por mi familia pero realmente, me gusta ¡hasta yo me sorprendí de eso! Aunque pasaré menos tiempo contigo en el restaurante— finalizó con pesar. Realmente se había estado divirtiendo atendiendo a los clientes de Hiro.

Y fue una buena noticia después de todo. Durante todo ese tiempo, había pensado lo apresurado de todo. Especialmente por ella, pero no acababa de sentirse satisfecho con eso, aunque Nadeshiko lo sorprendía demostrándole que as un sin ayuda, podía encontrar su camino.

Ordenaron y entre charla y charla salió el asunto de los regalos. Él, mientras la comida llegaba, sacó una pequeña caja roja con un lazo dorado.

—Pero aún no es medianoche—

—No importa— le dijo haciendo un gesto con la cabeza, restándole importancia.

Los ojos de ella brillaron de emoción asintiendo y apresurándose a abrirlo. Quitó el lazo y sacó la tela que lo cubría para encontrarse una caja de terciopelo dentro. Antes de abrirla, lo miró boquiabierta, volviendo a recibir aquella insistente mirada de él para que lo abriera. No pudo articular palabra al ver el hermoso anillo que había dentro.

Él lo tomó y tomó su mano.

—Sé que nuestro matrimonio fue apresurado y que nunca hicimos nuestros votos o una ceremonia para nosotros, por eso ¿te casarías conmigo?— preguntó impaciente de saber la respuesta aunque no lo denosrradoni lo haría.

Nadeshiko corrió sus lágrimas con una sonrisa asintiendo repetidas veces sin poder articular palabra alguna.

Era su primera Navidad y era una de las mejores que había tenido.

Eso hasta que soñó el teléfono de Hir. Sé disculpó y atendió perdiendo la mirada feliz cambió a una más oscura, colgando sin decir nada.

—¿Está todo bien?— preguntó ella preocupada.

—Mi padre tuvo un infarto. Mariko está con él — dijo reacio a aceptarlo.

Más, tras la insistencia de ella, partieron al hospital juntos. Sería un vuelco en su primera Navidad, pero no iba a dejar que su esposo no fuera a ver a su padre mientras ella estuviera, que la preocupación no se ría hasta que lo viera au nque su cena volviera a quedar en espera. 



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Espero les haya gustado.

¡Se cuidan!

Bye!

6 comentarios:

  1. Ha sido entre bonito, tierno y melancólico y triste al final.
    Espero impaciente la continuación
    un beso

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    Respuestas
    1. ¡Gracias! La verdad, es que no esperaba hacerlo totalmente romántico.

      ¡Un abrazo!

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  2. Ha sido muy cuqui. Y estoy con Kath en que el final es un poco dramático, pero he notado cierta ñoñería que me ha gustado.

    Un beso

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    Respuestas
    1. ¡Gracias! Me alegra que te gustara <3 la idea era esa así el próximo capítulo será intenso (?)

      ¡Un abrazo!

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  3. Uy me gusto su actitud, me encanto el capítulo

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