martes, 20 de septiembre de 2016

Ni el mundo me siente a mí ni yo siento al mundo

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Vengo con otro cuentito <3 Ya les había presentado a Zetsuai en el reto de 52 días, así que ahora, les dejo otra de sus inusuales aventuras por la vida. Si no leyeron el cuento anterior o quieren recordar de qué iba, le dan clic al nombre y los redirige.

Los dejo con el cuento. En poco, traeré algunos cuentos más como este <3 ¡Disfrútenlo!

Ni el mundo me siente a mí ni yo siento al mundo

¿Lo ves? Sólo causas problemas. Te dije que lo mejor que te podía pasar era haber muerto en aquel campo de batalla. Seguramente, te hubiese ido mucho mejor que ahora. El dolor recorre tu cuerpo pero es como si fuera un dolor que no se termina de discrepar en el cuerpo ¿es tuyo o es mío? Las preguntas rondan tu mente y no sabes decir a ciencia cierta dónde te duele y mismo, tampoco sabes explicar si es que te duele algo. Las sensaciones que vienen tras el dolor son confusas y tan rebeldes que no sabes cómo señalarlas pues, no existe una forma de hacerlo. Puedes sentir una incomodidad más ¿es tuya? ¿O será que es algo más que no tiene nada qué ver contigo? Aun nadie te sabe decir acerca de esas cosas, más sabes que algo ha comenzado a fallar en ti desde aquel día que dejaste el campo de batalla. Desde aquel día que perdiste parte de la visión también.

    Nada está bien en ti, acéptalo de una buena vez.

              Más, hay algo a lo que muchas veces no te resistes: una niña como aquella jovencita. Le dedicas una sonrisa y extiendes tu mano acercándote a ella para hacerle una caricia en su cabeza, con ternura. No puedes ser malo con un niño. Aunque aún no sabes si es tu mano la que hace aquello. Es decir, sabes que es tu mano más, no la sientes como tal. El mundo es tan extraño…

           —No te preocupes, estoy bien— aseguras con tus orbes fijas en la muchacha de cabellera oscura después de verte rodar entre la maleza. Tus ojos deben ser de igual de oscuros que tu cabello, más, cambian de tonalidad al demostrar aquel sentimiento de tranquilidad con la muchacha volviéndose de ambar. 

Eres extraño, no queda nada más qué decir. Más, recuerdas el libro ahora que llevabas encima y comienzas a describirlo, buscándolo desesperadamente. Lo deseas con todo tu ser y al ser tu único ejemplar, no quieres que le pase absolutamente nada pues, piensas que podrá ser bien apreciado por alguien más. Seguramente, alguien que no seas tú pues, sabe lo valioso de aquel escrito más, necesitas que alguien más lo valore tal como tú lo haces, quizás no a ese extremo, pero quieres que sea apreciado. Quieres ser más que la sombra que eres y ese libro puede ayudarte a convertirte realmente en alguien.

            –Es de tapas rojas oscuras— aseguras –como la sangre— susurras –cosido a mano. Es grueso— dices moviendo tus dedos para simular el grosor del libro que más o menos, crees debe tener. La niña asegura que ella lo buscara mientras tú descansas, así que asientes después de su insistente orden. La niña tiene caracter, deberías aprender un poco de ella.

                Recuestas tu espalda contra una roca nuevamente y te dejas caer al suelo, con las piernas levemente flexionadas y semiabiertas, descansando tus brazos sobre tus rodillas.

–No deberías ayudar a alguien como yo— tu cabeza golpea la roca –estoy perdido en un mundo que no comprendo en lo absoluto y que no me siente en lo más mínimo— aseguras cerrando los ojos y haciendo más notoria aquella sensación de que el mundo es un lugar al que tú no perteneces. Todo se siente como si fuera parte de un sueño, un largo y absurdo sueño del que hace muchísimos años intentas e intentas y no puedes despertar. Por alguna razón, tu lado humano ha desaparecido por completo y te has vuelto esto que eres ahora: un ente que vaga entre las penumbras, miserable y sin rumbo ni objetivo, sólo y quizás, buscando lograr ser recordado por alguien.

Te has golpeado. La niña te ha visto, lo mínimo que crees que puedes hacer el tranquilizarla y hacer que se aleje de ti, piensas en eso y repites la frase en tu cabeza. Eres una desgracia, corrompes y destruyes todo lo que tocas, todo lo que amas, por eso, porque tampoco concibes tu existencia en el mundo, te has vuelto una sombra. No sabes si vives, si mueres. Y apestas a alcohol. Por supuesto, tú no lo notas, pero estás borracho. Así que pronto te duermes, sin percatarte de nada.
 
Al despertar, ves el libro sobre tu regazo y una bolsa con golosinas. Sonríes. ¿Lo sentiste?. No puedes sentirte. Ni a ti. Ni al mundo, pero ese detalle, quedará en algún lugar de tus recuerdos, dándote algo de calidez y quizás, plasmado en otra página en blanco de tu preciado libro.


Espero les haya gustado <3

¡Se cuidan!

Bye!

6 comentarios:

  1. ¡Oh que bonito! Me ha gustado mucho
    <3
    un beso

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  2. (✧∀✧)/ Holaaa!!!
    Buen texto, aveces uno se siente así desconectado del mundo y de los sentidos, me hace recordar algunos videos que vi en youtube sobre este tema.

    穛 S4Ku SEK4i®

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    Respuestas
    1. Sí, hay momentos en los que pareces que no estás. Yo empecé a explorar por algunos libros e internet, aun no visto nada en Youtube, así que me pondré con ello.

      ¡Un abrazo!

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