martes, 20 de septiembre de 2016

Espiritus del mar - Capítulo 4

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que muy bien <3 ¡Llegó intentando ponerme al día! Que ya tengo capítulo nuevo de esta historia y estoy en proceso del siguiente, así que espero actualizarla lo más pronto posible, que me demoro mucho entre un capítulo y otro, me doy cuenta de ello. Y tengo tantas otras historias que quiero empezar que me vengo conteniendo el impulso de idiotez de postearlas a todas juntas (?).



Capítulo 4

Estaban acorralados.Eran unos diez más o menos. Lyska cubría con sus brazos a Ulf mirando desafiante a cada uno de los hombres que estaban frente a ella. Geri y Freno estaban a punto de atacar, tan sólo un paso más y ambos iban a saltarle encima.

Lyska no sabía qué hacer eran muchos para ella sola y ya su espalda daba contra el árbol. No podía pelear, no ganaría y si se resistía, igual acabaría siendo violada y usada por esos hombres. ¡Quién sabe qué le pasaría a su hijo! Temía que acabaran vendiéndolo en el mercado negro, seguramente, un niño valdría bastante, que algunos compraban infantes para criarlos como esclavos luego. Y de sólo pensar en ello, la piel se le erizaba.

Miró a su alrededor, necesitaba encontrar un punto de escape o algo con lo que pudiera combatir ¡necesitaba algo! cualquier cosa estaría bien, no importaba qué.

Y la desesperación se apoderó de ella cuando uno de los hombres la tomó del brazo y algo en ella explotó, creando un gran haz de luz que los encegueció a todos. Ella se puso de cuclillas, cubriendo con su capa a su hijo y a los lobos. 

Se hizo el silencio. No escuchaba nada y apenas levantarse y abrir los ojos, la horda salvaje de hombres estaba tirada en el piso, inconsciente. No supo cómo pasó, pero tampoco se iba a quedar a averiguarlo, así que simplemente, salió corriendo con los lobos detrás de ella. No había tiempo para tonterías. Si vivían o morían, no era problema de ella, no después de ver su intención en los ojos de ellos. Necesitaba huir y mantenerse con vida hasta que pudiera encontrar un sitio estable y tranquilo para quedarse con su hijo.

Siguió caminando hasta el atardecer. Sus pies le dolían y estaba segura de que le habían sacado ampollas los zapatos pero no podía detenerse. Necesitaba encontrar un refugio en el camino y por ahora, estaba completamente expuesta. Ni una mísera cueva había a la vista como para que ella pudiera refugiarse. Y temía que si se detenía a descansar ahora, los bandidos que había visto temprano la alcanzaran, así que sólo tenía una opción: seguir.

Era una mujer fuerte, decidida y estaba pensando mientras caminaba, en encontrar algo que pudiera servirle de arma, cualquier cosa con la que ella pudiera defenderse. Pero tanto prestar atención a eso, que no vio la pendiente escondida entre la espesura, cayendo por ella y golpeándose junto al bebé que empezó a llorar.

Se levantó con esfuerzo, se había dado un buen golpe y se había hecho varios cortes por culpa de las plantas y ramas que sobresalían por todos lados. Intento ponerse de pie y sintió una fuerte punzada en la pierna. Temía habérsela roto. Aun así, se arrastró hasta llegar a su niño y tomarlo en brazos, revisándolo rápidamente viendo que no tuviera lastimaduras. Afortunadamente, quien se había llevado la peor parte había sido el edredón, que había sido precisamente, lo que lo había protegido.

Geri y Freki se quedaron a su lado. Al parecer, habían encontrado su punto de parada.

—Si te hubieses quedado en Eir, no estarías pasando por esto— dijo Fafnir saltando desde la pendiente hasta caer a su lado.

Lyska se sorprendió ¿Cómo diablos la había encontrado? Peor fue cuando vio a una vaca de tamaño descomunal y de colores que ella jamás pensó ver en semejante animal. Juraba que la veía de tonos azulados, tal como el cielo oscuro de la noche. Pero, eso era imposible ¿no? Aunque sentía que ya no sabía qué podía ser posible y que no. En ese momento, cualquier cosa estaría bien.

La vaca bajo casi deslizándose por la pendiente hasta quedar al lado de Fafnir y sintió que el animal se veía más grande desde esa cercanía.

El elfo se acercó a ella, quien retrocedió inquieta como pudo.

—¿Crees que estás en condiciones de rechazar mi ayuda? Si te quedas aquí, con suerte, serás comida de alguna bestia, si no es que es el mismo hombre que te encuentra— dijo serio, poniendo una pierna contra el suelo.

Lyska tragó saliva. Se miró a ella, miró a sus compañeros. No estaba en condiciones de seguir. Su pierna estaba mal, eso lo sabía. Pero no confiaba del todo en el elfo, temía que algo tuviera entre manos. Después de todo, la sangre vikinga corría por sus venas, la batalla y la desconfianza eran algo propio. No podía jugársela así como así ¿o sí?

Lo dudó un momento, pero admitía que su pierna le molestaba cada vez más y el sentirse así de inútil era algo que la ponía peor.

—Primero, respóndeme algo—

Él asintió.

—¿Por qué me buscaste? Soy una humana cualquiera, con un niño y un par de lobos a su suerte ¿Qué hace a un elfo salir de su zona de confort para buscar a alguien como yo?—

Fafnir no le respondió. No iba a responderle algo como eso. Menos, en un lugar como en el que se encontraban. Tan sólo, le dijo que en otro momento hablarían y sin pensarlo mucho más, le levanto la falda del vestido, viendo su pierna. Se había dislocado el hueso, así que no iba a poder andar.

Buscó una madera dura y le dijo que la mordiera, que lo próximo que haría, le iba a doler mucho y habiendo calmado al niño, no iba a despertarlo con un grito.

Reacia a aceptar su ayuda, lo miró unos momentos antes de que volviera a insistir y se resignara a dejarse llevar. ¿Qué haría cuando estuviera mejor?

Confió, terminó por confiar en él una vez más ¿Qué más le quedaba por hacer? Morir a la intemperie o confiar en el  elfo. La segunda opción sonaba mejor.

Tragó saliva y junto todo su coraje para que lo que iba a venir. Pero ni aun así fue suficiente cuando sintió el fuerte tirón en la pierna y como él acomodaba su hueso en un rápido movimiento ¡por todo el maldito Valhala! Había dolido como los mil demonios. Su pulso se aceleró y su respiración igual, sintiendo palpitar con fuerza su pierna. Y aun con eso, él le hizo un vendaje, bastante apretado para que sanara correctamente. Por ahora, y habiéndola dejado tomar un poco de aire y que se le pasara el mal trago, la cargó en la vaca, terminando por explicarle que era una Auðumbla, una especie que había nacido moldeada  de la mano de los dioses, del hielo y la sal, que era exactamente, el alimento del animal: hielo y sal.

Avanzaron hasta conseguir un refugio, tomando otro camino. Así, quedaron en una cueva, haciendo una fogata para pasar la noche.

—Ahora me dirás por qué me sigues salvando— dijo más en una exigencia que en una pregunta amable.

Lyska sospechaba muchas cosas, pero no terminaba de formular una teoría para ninguna, sólo sabía que no eran sólo buenos deseos para él. Ulf ya dormía tranquilo y Geri y Freki se habían ovillado al lado del niño, junto al fuego, por lo que dormía sobre su lomo de manera bastante cálida y confortable. No le preocupaba eso, que sabía que aquellos animales tan nobles harían lo que fuera para protegerlos, por eso, ella quería hacer lo mismo por ellos. Pero el elfo era tema aparte.
Fafnir se quedó mirando el fuego. 

—Todos los festivales humanos, tienen un origen místico. Los dioses son capaces de confiar una gracia a los humanos. Empezó como una diversión, porque le es mejor mirarlos y entretenerse. Antes era algo esperado, se hacían ritos esperando que alguno de los presentes sea bendecido. Hoy en día, se los celebra para congraciar a los dioses pero se ha perdiendo esto, sin embargo, algunas personas aún saben de este secreto y mantienen vigente las tradiciones—.

—¿Y eso qué tiene qué ver conmigo?—

—Tu hijo y tú las poseen. Probablemente, haya nacido durante el festival de Jöl[1], la marca que tiene en su brazo es símbolo de Frey, tú debes tener la misma seguramente. Seguramente, algo extraño ocurrió en el parto ¿no es así? Por eso, ambos adquirieron su gracia y ya debe estar comenzando a manifestarse. Es parte de las leyendas también. Quien se bañe en la sangre de un bendecido, adquirirá sus dones. Frey es el dios de la lluvia, el sol y la fertilidad ¡imagínate qué harían con un don como ese!—

—Pero… si eso es cierto— balbuceo —yo no puedo vivir escondida—

—No lo harás. Pero debes confiar en mí. En Eoster, podemos iniciar una solución a tu pequeño problema—

—¿Por qué? ¿Por qué te preocupa eso?—.

—Es simple. Las tierras de Eir nos han sido dadas con la promesa de proteger a los humanos. Si nosotros no cumplimos, deberemos dejar aquel territorio, por lo que es parte de nuestro deber acabar con ciertas diversiones— respondió con total calma.

Ella se sentía un manojo de nervios. ¿Y si era verdad? Eso hubiese explicado por qué había logrado escapar con vida de los bandidos, más, toda esta situación tan sólo le provocó un nudo en la boca del estómago y de momento, se abstuvo de saber cómo era el proceso para deshacerse de la gracia divina. Creyó que ya había sido demasiada locura para un solo día, así que simplemente, le deseó buenas noches al elfo y se acostó a dormir con la esperanza de despertar al día siguiente con un mañana más prometedor.



[1]  La noche madre, es la verdadera antigua celebración del año nuevo, un festival de 12 noches, y es la más importante de las festividades germanas. En la Noche Madre, 19 de junio, el Dios Frey (también llamado Fro Ing) cabalga sobre la tierra en el lomo de un brillante verraco, aportando Luz y Amor nuevamente al mundo. Jöl significa el comienzo y fin de todas las cosas, los tiempos más oscuros (menos horas de día) del año y la brillante esperanza reingresando al mundo.





<<Capítulo 3                                                                                                Capítulo 5>>


Espero les haya gustado y traer más rápido la continuación <3

¡Se cuidan! Y pasan una hermosa noche <3

Bye!

4 comentarios:

  1. ¡Oh! Más o menos ahora se van explicando algunas cosas. Me gusta como está marchando la cosa. <3
    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, me alegra que te esté gustando que en poco empezará la acción e.e

      ¡Cuidate!

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  2. No me he leído los primeros,pero después de leerme esto,me los leo seguro.

    Un saludo!

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    Respuestas
    1. ¡Oh! Me alegra que te haya gustado este capítulo <3

      Pronto actualizaré

      ¡Cuidate!

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