sábado, 24 de septiembre de 2016

15 días de fanfic: día siete

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Yo demacrada, no ha sido uno de mis mejores días, que desde abrir los ojos, ya ha sido terrible. Por suerte, ya es fin de semana y hace un fresco tremendo. ¿Lo bueno? Es que me relajo escuchándolo a Dolina <3 que siento que ahora que tienen público de nuevo, retoman ese entusiasmo que es tan propio del programa.

¡Y hoy toca one shot de nuevo! Y me he decantado por dos personajes de uno de mis libros favoritos, que vamos, seguramente, ya los habré cansado de él, pero es que me fascinan y encontré un fanart de ellos que me enamoró y acabé decantándome por ellos una vez más <3

Y elegí el tacto para hacer el relato. Por aquí pueden ver de qué va el libro y quienes son Fantasma y Steve <3


Día siete: One shot basado en uno de los cinco sentidos. 


Heridas abiertas

                Todo había vuelto a la normalidad, pero ellos, los que habían sido participes de toda esa locura, ya no eran los mismos. Algo había cambiado, quizás, de manera ínfima, parcial, como si todo no hubiese sido más que una mala cruda.

                Steve había vuelto a tomar su guitarra y a acompañar a Fantasma en sus presentaciones, habían conseguido cantar en un bar fuera de Missin Mile, por lo que se habían subido al T-bird una vez más y habían comenzado camino, que la carretera era larga y les llevaría unas cuatro horas. Fantasma se había tomado la última cerveza y luego de cantar con una guitarra de cuatro cuerdas durante una hora, se había quedado dormido, abrazando la guitarra.

                Él, quitó la guitarra de encima de su amigo y la tiró al asiento trasero que se había convertido en una especie de basurero entre envolturas de golosinas, botellas vacías de cervezas y envases de comida rápida que se habían convertido en su almuerzo o cena después de andar varios días por la carretera. Lo necesitaban.

                 Se detuvo a mitad del camino a un puesto de frutas, comprando un par de manzanas para ambos. Fantasma despertaría pronto y estaban cerca de la central eléctrica. Ya había anochecido y aun les quedaba media hora de viaje, para actuar a medianoche. Pero ahora, harían una parada. 

                Detuvo el T-bird y sacudió a Fantasma para que se despertará, arrojándole la manzana, atrapándola en el aire, bajando del auto momentos después.

                Suspiro profundamente, aquel sitio parecía ser justo el punto donde estaban lejos de todo. Fantasma se paró a su lado, apoyándose en el capó, posando su mano sobre la de Steve. Él, sólo atinó a entrelazar sus dedos con los de Fantasma. 

                Con cualquier otro hombre le habría parecido una completa aberración, pero con Fantasma estaba bien porque era Fantasma. Sólo por eso. Sentir esa suavidad en sus manos, la tibieza tan única de Fantasma sobre la suya, como si pudieran compartir el mundo con sólo ese contacto. Porque aún no había perdido la pureza a pesar de que esas manos se habían teñido de carmín sólo por él. Porque Fantasma hacia todo sólo por él. Fantasma vivía en aquel mundo sólo por él. Y estaba bien así. Nunca se lo habían dicho, pero estaban perfectamente bien sabiendo que el otro existía y que nada más importaba. Ambos eran simplemente, almas perdidas, como su banda, pero que se habían encontrado buscando un poco de horizonte.

                Fantasma mordió la manzana y se la pasó a Steve. No le importó que él tuviera una, lo convenció de que la de él era mucho mejor, así que la compartieron. Estaba dulce y crujiente.

                —Soñé con la señora Catlin. Me dijo que pronto se irá. Me gustaría ir a verla en estos días— le dijo. 

                Steve sólo asintió. Fantasma tenía ese don. Sus sueños eran más que sueños, a veces, premoniciones, a veces, los espíritus se aprovechaban de esa sensibilidad para comunicarse con él. A veces, los espíritus les avisaban lo que iba a suceder. Así se había despedido de su abuela con tiempo, porque ambos habían sabido desde mucho tiempo antes que el final de sus días estaba cerca y habían tenido la oportunidad de tener una despedida correcta.

                Él, tomó la mano de Fantasma y colocó la manzana mordida sobre la suya. Fantasma la comió hasta el final. Esperó al momento que escupiera la semilla y siguiera hablándole, pero como era costumbre, Fantasma siempre había gustado de comer la manzana completa.

                —Me dijo también que quiere oírnos tocar. Me gustaría que tú también vinieras y cantaras conmigo. Arreglaré la vieja guitarra, me gustaría tocar también. Una canción que transmita esta sensación, estos colores y emociones— confesó mirando el brillo de la central eléctrica. 

                Era uno de sus lugares favoritos. Justo ahí, era descampado, había un viejo árbol olvidado, con marcas que una vez, un espíritu le contó cómo se las hizo. Ahí, es donde se alejaban de toda esa locura que habían vivido el último año y donde todo parecía cobrar algo de sentido.

                —¿Crees que alguna vez irán a vernos?— preguntó Steve con cierto temor en su voz. 

                Sólo Fantasma era capaz de percibirlo, de saber exactamente qué era lo que pensaba. Apoyo su cabeza en el hombro de Steve y cerró los ojos.

                —Espero que no. No quiero volver a verlos— musitó Fantasma.

                Fue cuando lo tuvo más cerca que sintió el olor de Fantasma. Olia a cerveza, rosas y aquel olor de la tierra mojada cuando se acerca una tormenta, un olor muy típico de Fantasma, como si siempre estuviera vaticinando el arco iris que tanto le gustaba.

                Él enredó uno de sus dedos en las hebras casi plateadas de su amigo. Su cabello era de un color único, un color casi blanco, casi rubio, casi plateado. Jamás había logrado definirlo. Se sentía como las gotas de lluvia fina del invierno, se veía exactamente como una cascada de lluvia, aunque seguramente, fuera mucho más suave que eso y cálido que una lluvia. Porque aquella sensación que desprendía Fantasma hacia él era lo que lo había mantenido cuerdo después de tantas cosas. La muerte de Ann, los vampiros, la muerte de los vampiros. Una locura tras otra.

                Descansaron en silencio un momento hasta volver al camino, como acostumbraban.




                En el bar, se subieron al escenario. Fantasma lucia el sombrero de paja adornado con los lazos de los colores del arco iris. Steve, vestía más bien sencillo. No gustaba tanto de los colores como Fantasma pero tampoco le importaba.

                Se sentó detrás de él, con la guitarra sobre su pierna flexionada contra la banqueta. Fantasma abrazó el micrófono. Sus dedos largos bailaron por el soporte del mismo mientras su voz iba sonando con una fuerza encogedora. Y se posesionó de la canción al entrar en la segunda estrofa, hablando de aquel mundo fantástico y terrible del que habían escapado, donde la magia y la locura iban de la mano.   

                Steve se concentró en la guitarra, tanto así que no vio cuando Fantasma sacó el micrófono y se posó sobre su hombro, cantando el estribillo. Él sonrió, nuevamente, volvía a sentir aquella calidez y aquella paz que su amigo le transmitía, como si supiera que lo estaba necesitando, tan sólo, esa cercanía, ese roce y todo volvía a la normalidad. Volvían a ser las mismas almas perdidas de siempre, las que siempre serian. 



Espero que les haya gustado <3

¡Se cuidan!

Bye!

4 comentarios:

  1. No lo conozco la historia, así que se me escapa bastante, aunque ayuda bastante lo que escribiste en una entrada sobre el libro. Bien por el enlace. Lo que está claro es que está bien escrito.

    ¿Te relaja escuchar a Dolina? Tiene sentido.
    Espero que se vaya solucionando lo del público. Y sea más fácil de sintonizar la radio.
    ¿Escuchaste cuando anoche habló de los gnósticos, Basilides, Valentino, la idea del demiurgo, Sofía, la sabiduría?
    Saludos.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias, la verdad, te lo recomiendo mucho que el libro es una gozada <3

      Y sí, me relaja escuchar a Dolina, será que me desconecto de todo y sólo escucho sus reflexiones e incoherencias, una buena combinación para la medianoche XD

      Y me encantó la charla, especialmente, la reflexión final, antes de la ilustración musical <3

      ¡Un abrazo!

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  2. Que bonito. Me gustó. Después de tu opinión sobre ese libro me dan más ganas de leerlo xD
    Un besote<3

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    Respuestas
    1. Es que el libro es una genialidad y estos dos muchachos son de los mejores, me fascinan <3

      ¡Un abrazo!

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