lunes, 26 de septiembre de 2016

15 días de fanfic: día ocho

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Vuelvo a dar señales de vida que ayer no andaba con ánimos de escribir nada, así que pasé de absolutamente todo y me quedé viendo algunas películas. No todas fueron dignas de una crítica, así que seguro una o dos traeré al blog en estos días. Por lo pronto, me queda el reto de Fanfics, y me toca el día ocho. Y hoy tengo la libertad del mundo en mis manos que tan sólo pide que sea en invierno, así que yo más que feliz con ello, que no me voy a tener que andar preocupando por la extensión del relato XD

Hoy he elegido una de las historias de Deep love. Me siento masoquista cada vez que leo una de estas historias, pero me encantan y si se trata de perros, mejor todavía. Y es que uno ve Deep love y ya va con la bolsa de pañuelos —porque la caja no alcanza (?)— y recién se sienta a leer. Yo elegí La historia de Pao, un perrito que ha conocido de primera mano, lo que es la maldad de las personas.


Día ocho: Invierno



Nieve, vacío

Había comenzado a nevar. Después de que la abuela había sido llevada al hospital, Pao se quedó esperándola, pero ella jamás llegó. Volvió a su improvisada casa, y vio los cartones venidos abajo. Habían vuelto a destruir su hogar y sus pocas posesiones se habían ido. 

Pao miró con tristeza, pero siguió firme esperando que la abuela llegara en algún momento a rearmar la casa. Pero pasaron los días y el frío llegaba. La nieve había comenzado a cubrir las calles de blanco. Él ya no tenía el calor del fuego, ni si quiera, aquella mano arrugada, helada por la baja temperatura que le diera una caricia y le dijera que todo iba a estar bien.

Él había conseguido comida. Había hurgado en la basura, tal y como ella le había enseñado, conseguido un par de cosas y había guardado algo para ella. Lo tenía justo en frente de los cartones cubiertos de nieve. Cada tanto, con el hocico, descubría lo que alguna vez había sido comida, quitándole la nieve de encima. La abuela tendría hambre cuando llegase a casa. Pero la noche llegaba, el viento frío golpeaba con más fuerza y ella no daba señales de vida. Más, él era fiel a ella, quería a la abuela y sabía de su dolor por lo que no podía dejarla.

Más, el destino le tenía algo más preparado, sintiendo el sonido del camión que pasaba juntando a los perros callejeros. Pao apenas vio al hombre con el collar de ahorque y comenzó a correr como si no hubiera mañana, pues, probablemente, si lo atrapaban, iba a pasar lo mismo que con su hermana: se ahogaría. Corrió y se metió en cuanto escondrijo encontró, intentando perderlos de vista. Se perdió en un callejón, entre unos huecos en la pared, escuchando los pasos alejarse. Aun así, su cuerpo entumecido por el frío no dejaba de agitarse por los temblores y por la agitación de la carrera que había emprendido. Tenía el corazón a mil por hora.

Se quedó ahí, largo rato. No tenía ni fuerzas ni el calor suficiente en el cuerpo como para ponerse de pie, entonces, fue que volvió a escuchar pasos y temió lo peor. Todo lo que había luchado para huir y lo habían encontrado. Se sentía a desfallecer y el miedo invadía cada vena de su cuerpo. Era un simple callejero, sin lengua, porque alguien se la había cortado. Ni si quiera podría ladrar. Y pensó en todo lo que había visto con su escasa edad y cerró los ojos, agachando las orejas, esperando lo peor.

Fue entonces, que sintió una cálidas manos tomarlo y sacarlo con suavidad de su escondite. Lo acomodó contra su pecho. Una muchacha muy bonita le estaba hablando con una dulzura y calor que Pao extrañaba. Lo envolvió en su bufanda, dándole algo más de calor al can para llevarlo hasta su casa.

Con suerte, habría encontrado un nuevo y definitivo hogar, detrás de aquellas manos tan cálidas que le habían dado un poco de calma después de tanta tempestad.




La verdad, es que he sufrido tanto con Pao, que lo que más quiero es que tenga su final feliz. Aunque la historias de Deep Love son una más deprimente que la otra y la continuación de esta es precisamente, una más trágica todavía. Pero al menos, en mi fic, tiene un final feliz. <3

Espero les haya gustado.

¡Se cuidan!
Bye!

6 comentarios:

  1. Yo es que con las historias de perros,me pongo sensiblona... ¡No me hagas esto! ¡Hazme cosas dark y sangrientas!

    Un beso!

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    1. Yo soy igual, que con el fic me sentí mal también XD pero amo las historias de perros <3

      ¡Un abrazo!

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  2. ¡Oh! Que triste, pero al menos le has dado un final feliz. Me ha gustado, aunque ha sido triston.

    PD: Me alegro de que hayas vuelto <3

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    1. ¡Gracias! Es que le hacía falta final feliz.

      ¡Un abrazo!

      Y gracias por extrañarme <3

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  3. No conozco la historia, así que recurrí a wikipedia.
    Bien el fanfic, alguno de los personajes se merecía un final feliz.
    Saludos.

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    1. Es que las historias son cortavenas realmnte :,D pero son preciosas <3 si algún día te animas, te las recomiendo.

      ¡Un abrazo!

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