viernes, 26 de agosto de 2016

Yuuwaku

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que muy bien <3 Hoy les traigo otro cuento, uno de esos que tengo archivados por ahí. Sé que no acostumbro a poner títulos en otro idioma, pero Yuuwaku es precisamente, el nombre del personaje. Lo creé para un rol que estaba ambientado en Japón y sinceramente, me gustó mucho, así que compartiré algunas de sus hazañas por aquí.

Su nombre significa tentación (誘惑) y después de morir como humano, descubre que no puede morir, pues, se ha convertido en un demonio: un pirómano con espontáneos ataques suicida y con la habilidad de controlar el fuego. El cuento relata el inicio de éste personaje.
Yuuwaku

El amor protagoniza las más grandes historias del mundo. Odio, traiciones, pasion, reencuentros, muerte, pero siempre, amor. No será la excepción ésta historia que les estoy contando.

Quizás lo sospechen, trata de un hombre enamorado. Forjador de espadas y almas blancas de corazón, un día, conoció al amor de su vida. No hubo mujer más bella y talentosa que aquella que llegó a cautivar su corazón. Pero tampoco hubo mujer más fría e indeferente que aquella que se ganó su rencor.

Con la fe de que era la mujer ideal, la conquistó con hermosas palabras y grandes halagos. Mucho no tenía para ofrecerle al ser un simple herrero. Vivía el día a día como podía y se las arreglaba para poder sacar adelante su taller. Pero, con insistencia y mucha, pero mucha confianza en sí, llegó a ganarse a aquella mujer. Se casaron al poco tiempo haciendo formal su unión bajo la mirada de los dioses para que le dieran su bendición. Pero, las cosas no sucedieron nada bien según los planes del herrero.

La mujer fría, pocas veces devolvía una mirada de ternura a aquel hombre enamorado. Apenas hablaban y la relación se devenía en la rutina. Desayuno, almuerzo, cena y cama. Eran los únicos momentos que compartían juntos pues, con el trabajo, pasaba gran parte del día en su taller, pero, intentaba compensar eso a su esposa, sin embargo, no parecía ser algo que a ella le molestara, por el contrario, se la veía bien.

Los años pasaron y la sensibilidad de aquel hombre se fue desgastando. Sufría en silencio pero ella, seguía igual de fría que siempre. Al fin, una terrible noche sin luna, la vida de aquella hermosa dama se vio cercenada por un arma que él mismo había forjado. Años de indiferencia fueron haciendo mella en la personalidad de aquel hombre y, teniendo en cuenta que no estaba del todo equilibrado, poco a poco, la idea de asesinarla fue tomando más y más sentido en su cabeza, hasta que al fin, la ejecutó.

Ella agonizó durante una hora. Él, lo disfrutó hasta que el último halito de vida escapó de sus labios. Sonrió. Pero ahí no iba a acabar todo. Él mismo, decidió que moriría con aquella idea de que todavía amaba a la mujer dulce que había idealizado aunque menos fuera, en su mente. Así, cortó su brazo en la línea de sus venas. Desde el doblez del codo hasta la muñeca, se hizo una abertura en toda la extensión del brazo, en ambos brazos, así, la sangre comenzó a salir más rápidamente de su cuerpo al abrir directamente sus venas.



El sol comenzó a entrar por la ventana abierta. El cuarto hedía a sangre. El piso, los futones, los cobertores y aquella que alguna vez, fue una mujer, yacían en el suelo. Por su lado, aquel hombre se levantó del suelo, cubierto de sangre, cubierto del sudor que había emanado su cuerpo al juntar coraje para matarse él también: seguía con vida. Grandes marcas quedaban en sus brazos junto con la sangre seca que había quedado y manchado cada uno de los huecos de su cuerpo. La miró a ella. No respiraba ¿por qué sólo él? Aquella idea iba creciendo en su cabeza: no estaba destinado a morir así. Pero bien podría morir de otra manera. Buscó alcohol, todo aquello que había en la casa, bebidas, para curar heridas, incluso, para limpiar. Lo vació dentro y fuera, dejando en los puntos clave para que el fuego se expandiera más rápidamente.
La casa comenzó a arder. Los muebles, el cadáver, incluso, él. Todo era cubierto por el fuego y la risa lo iba envolviendo de manera que los vecinos lo escucharon ¡La herrería ardía en llamas! Todos buscaban agua para poder ayudar a apagar el incendio. Pero la madera seca, el papel, y el alcohol esparcido por allí, eran suficientes para avivar las llamas. Al fin, llegó a acostarse a su lado, cerrando los ojos mientras el fuego iba quemando y consumiendo absolutamente todo. Nada se salvaba. Dolía, ardía, quemaba como nunca se había imaginado, pero de su garganta, no salían gritos de dolor, por el contrario, reía y reía con malicia.

Los vecinos, al fin, con cubetas de agua que iban trayendo con la mayor rapidez posible, además, de tierra que arrojaban a la casa para salvar a los habitantes y de paso, no propagar más las llamas, al fin, lograron apagar todo. Sin embargo, nada había sobrevivido. Cenizas quedaban de todo aquello que alguna vez, fue una casa, que alguna vez, fue una herrería. Pero mientras el humo se dispersaba, algo iba quedando en pie. Volvió a reírse con malicia hasta que al fin, quedó a la vista de todos. Estaba con la ropa destrozada por las llamas, las marcas de las cicatrices de la noche anterior y el cuerpo, al rojo vivo por las quemaduras que había experimentado. Aun así, reía y gozaba como si fuera algo demasiado bueno.

Temiendo por aquel ser que se levantó de entre las llamas, la gente, comenzó a alejarse, gritando y pidiendo ayuda ¡Un demonio habitaba la casa! En aquellas condiciones, no era fácil reconocer al herrero, nada fácil de hecho. Más, él estaba feliz, tanto que comenzó a caminar entre los escombros, dejando las cenizas de su pasado atrás mientras los gritos despavoridos seguían sonando a su alrededor mientras andaba. Su cuerpo dolía, quemaba y ardía, pero se sentía bien para comenzar su nueva vida: cada pisada llena de dolor era como un recordatorio fresco de que habia logrado escapar de las garras de la muerte una vez más.

Con el tiempo, fue notando que su cuerpo fue sanando, dejando algunas cicatrices en él. Su cabello volvió a crecer al igual que sus cejas y hasta, la barba y el bigote. Desconocía por qué había sucedido todo aquello, pero la vida se había vuelto más divertida desde que el fuego lo consumió.


Espero les haya gustado <3

¡Se cuidan!

 Bye!

12 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Una de mis combinaciones favoritas <3

      ¡Un abrazo!

      Bye!

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  2. Oh, que cosa más tétrica. Me ha gustado mucho <3
    ¡Cuídate!

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    1. Y es que escribiendo estas cosas, estoy en mi salsa XD

      Me alegro que te gustara <3

      ¡Un abrazo!

      Bye!

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  3. Que que? D: la he disfrutado mucho, el final fue muy bueno♡ un saludo Rox!

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    1. ¡Gracias! Me alegro que te gustara, que como va tan tétrico XD

      ¡Un abrazo!

      Bye!

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  4. Respuestas
    1. ¡Gracias! Me alegro que te gustara <3

      ¡Un abrazo!

      Bye!

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  5. Goticamente escalofriante. Que buen texto, me pareció muy poético. Que devorador final!
    Abrazo

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    1. ¡Gracias! Es uno de esos locos que me encantan <3

      ¡Un abrazo!

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  6. No había leído el comienzo! Qué tétrica ambientación, me herizo la piel. Una venganza fatal para la chica que lo ignoro y creo que hasta para el. Porque sus consecuencias a de traer.
    Abrazo!

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    1. Suele pasar xD sí, ese fue el gran detonante que lo llevó a la locura completa.

      ¡Un abrazo!

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