miércoles, 3 de agosto de 2016

Espíritus del mar - Capítulo tres

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Al fin actualizo! Sé que venía descuidando esta novela —en realidad, todas—, así que voy a intentar empezar a ponerme más al día y ser más constante con todo. Aunque siempre digo lo mismo y algo me pasa (?) Voy a seguir intentando cumplirlo XD Que vamos, en algún momento se me tiene que dar. Mientras, les dejo con el tercer capítulo <3 Espero que les guste :D



Capítulo 3


Lo único que recordaba es que Fafnir llevaba en brazos a Ulf, quien llevaba una calma que no había visto en el niño con ningún extraño. Luego, todo se volvía borroso para ella, acabando por llegar al momento en el que estaba: una habitación enorme, con vista a un hermoso lago rodeado de flores rojas y azules. Una luz se colaba por un agujero en el techo y hacia que todo aquello se viera más brillante y lleno de vida, como si de algo mágico se tratase. No tuvo que buscar mucho en la habitación para ver una cuna al lado de su cama y encontrar a su hijo durmiendo plácidamente allí. Los únicos que les faltaban eran sus lobos. Se dispuso a ir a buscarlos cuando la puerta se abrió y entraron corriendo y moviendo la cola, haciendo que ella se pusiera de cuclillas para recibirlos en sus brazos. Tras ellos, entró Fafnir cerrando la puerta tras de sí.


Lyska lo miró desde su lugar en el suelo, con Geri echándose sobre su regazo apenas tuvo la oportunidad.


—Es increíble ver a una mujer con dos Fylgja[1]. De por sí, es extraño ver a los guerreros con uno. Los espíritus cada vez son más selectivos con las personas a las que acompañan— le dijo sin quitar la vista de los lobos, entrelazando sus manos.


—Pero ellos no lo son. Son simples lobos— argumentó sin creerlo —mi esposo los crio desde que eran cachorros—


—Los espíritus tienen la habilidad de aparecer en más de una forma. Su cercanía con las personas es única siempre, pero lo que siempre destaca de ellos es que nunca eligen a un humano al azar. Y tú te lograste congraciar no sólo con uno sino con dos espíritus— dijo sonriendo acercándose a ella poniéndose de cuclillas.


Miraba a los lobos, ella siempre los había visto como tales: lobos. Por supuesto que eran diferentes a cualquier otro animal salvaje pero siempre había dicho que era porque ellos habían crecido entre la calidez de un hogar y las personas. No entendía nada de lo que él le estaba diciendo, pero tampoco era momento para preocuparse por si eran espíritus o lobos, realmente, lo que ella debería hacer es pensar en qué es lo que iba a suceder con ellos. Y fue como si le leyera la mente que él acabó por decir aquello que necesitaba en ese momento: podía quedarse el tiempo que hiciera falta. Aun así, Lyska no se sentía a gusto abusando de la amabilidad de alguien. No tenía a donde ir pero quería encontrarlo, debía encontrarlo pues, no quería irrumpir por mucho más tiempo en un lugar que no era para ella, que no era de ella, lo sabía bien a eso y aunque, apreciaba el hecho de ser bien recibida, sentía que debía empezar a valerse por sí misma de alguna forma. 


Siempre había dependido de su padre, luego, había pasado a depender de su esposo y en el momento en que él dejó de estar, no supo qué hacer. Sólo sabía qué debía proteger a los suyos y a sí misma sin importar qué y simplemente, se dejó llevar por su instinto de supervivencia, pero ella sabía bien que no sería suficiente para empezar de cero. Y tenía el presentimiento de que si volvía a caer bajo el ala protectora de alguien, iba a volver a repetir los mismos errores. Y no es que no quisiera ayuda, pero era consciente de que debía saber también cómo protegerse ella misma. Ahora había corrido con suerte, pero, debía prepararse para cuando la suerte decidiera abandonarla.


—Pronto celebraremos Eoster[2]. Si quieres emprender viaje, sería bueno que te quedaras a recibir la bendición de los dioses al menos— le dijo Fafnir antes de salir de la habitación como si hubiese leído en su mirada sus pensamientos. Estaba segura de haber sentido aquella agudeza en sus ojos y se sintió extraña ante eso.


Vio la puerta cerrarse y no supo qué hacer. Miró a su hijo dormir y decidió seguirlo, por el momento, no tenía absolutamente nada más qué hacer, así que podría simplemente, dedicarse a resolver algunas de sus dudas.


Había pasado por mucho y había perdido todo en cuestión de un día ¿A qué más se podría arriesgar a perder? No tenía más que a su niño y a los lobos y estarían bien cuidados en la habitación, así que se iba a tomar un respiro.


Lyska se presentó ante él, era lo único que no había hecho: decirle su nombre y se sentía terriblemente descortés después de que él había sido quien la había llevado lejos del peligro y de la intemperie.


—¿Por qué me trajiste aquí?— se animó a preguntar aun nerviosa. No se acostumbraba a todo el cambio que había pasado. Era mucho después de todo para que se adaptara así como así.


—Tenemos un pacto con Odín: nosotros protegemos a los humanos cuando haga falta a cambio de que nos cedieran las tierras de Eir. Aquí es donde vivimos desde que el tiempo es tiempo— le explicó con una tranquilidad que hacía que se relajara. Su voz era suave, casi como un hechizo que hacía que su cuerpo se aflojara. ¿Sería por el hecho de que no era humano? Ella había visto bien sus rasgos, sus bellas facciones y sus orejas: no era humano, pero le parecía impertinente preguntarle qué era de golpe y sopetón. 


Él sonrió deteniéndose y la miro por sobre el hombro.


—Soy un elfo oscuro. Nosotros vivimos bajo la tierra, a diferencia de los elfos de la luz. Nos gusta más permanecer escondidos. Menos problemas— advirtió y la guio a un patio enorme, lleno de flores y plantas que ella jamás había visto. Una cascada caía detrás de un roble gigante y en medio, con un camino de piedras planas, había una mesa en donde caía la luz que estaba llena de frutas y alimentos.


La invitó a que se sirviera lo que gustara mientras él le hacía compañía en la mesa. 


Lyska tomó una fruta y lo mordió con tanto gusto que no podría expresarlo. Tenía hambre, no iba a negarlo. Jamás había pensado que iba a tener que pasar por una situación semejante, nunca había sentido el hambre y el cansancio de tal forma. Más, sospechaba que no iba a ser la última vez que lo sintiera. Aún tenía que partir lejos, lo más lejos que pudiera.


—¿A dónde tienes planeado ir?— preguntó cruzandosede brazos.


Ella dejó la fruta sobre la mesa, masticando lentamente aquel pedazo mientras miraba su regazo. ¡Qué pregunta! Y no estaba segura, tenía una leve idea, pero no estaba segura de cómo llegar allí y qué le depararía su nuevo destino.


—Tengo familia en las costas, pasando las montañas. Un tío vive allí. Es lo único certero que me queda. Podría volver a la aldea también, pero, no sé en qué condiciones estará todo— dijo entrelazando sus dedos sobre su regazo, mirando al suelo. Realmente, no quería volver y ver como toda su vida había quedado destruida, como su esposo había muerto o las cenizas en las que debía estar su casa en esos momentos, que estaba segura que, como en otras ocasiones, todo había sido reducido a nada. Y aunque sabía que el lugar y la gente, los sobrevivientes seguirían ahí dispuestos a pelear, una parte de ella se negaba a aceptar ello como una posibilidad. No quería una vida de peleas y escapes para Ulf.


—Lo mejor es que te quedes aquí. Estarán a salvo, sin peligros y una vida tranquila— insistió él en su invitación.


Lyska lo miró sin decir nada. Agradecía su ofrecimiento pero sentía que algo no estaba bien detrás de todo ello y aunque preguntó, no obtuvo respuesta, más, todo quedó en nada cuando él le dijo que su hijo debía estar por despertar, así que ella fue directo a la habitación para comprobarlo, viendo a Ulf moverse por la cuna hasta que su madre lo tomó en brazos y le dio de comer. Sentía que no era bueno quedarse allí.







—¿Por qué quieres que me quede aquí? No pertenecemos a este mundo, somos simples humanos— dijo a Fafnir cuando lo vio aparecer más tarde en el umbral de la puerta.


Él sonrió con aquel porte tan elegante que tenía, haciendo que hasta aquel simple gesto de la sonrisa cobrase otro nivel en él. No iba a negar que se sentía asombrada por ello, era otro nivel de vida, completamente diferente a lo que ella estaba acostumbrada.


Él paseó por la habitación hasta llegar a la ventana que daba al jardín. Ella lo siguió y se paró a su lado inquieta, sabiendo que él tenía las respuestas a sus preguntas, pero era de hacerse de rogar para responderle y no le gustaba nada. Era demasiado impaciente para ello, como vikingo que era, no podía negar que aquel deseo de sacarle respuestas de cualquier forma no corría por sus venas.


—Que tu esposo muriese, que escaparas y acabarás conmigo, no fue una coincidencia. Serás humana, muchas cosas, pero eres todo menos simple, doy fe de eso— y la miró por el rabillo del ojo —me gustaría que pensaras mi oferta de quedarte aquí de manera indefinida. Si aun así, decides rechazar mi oferta, estaré gustoso de acompañarte a tu nuevo destino—


—Pero yo no necesito que me acompañes—.


—Lo sé, pero lo haré de todos modos. Una mujer, un niño y dos lobos son presas fáciles—.

Y habiéndole dicho eso, salió de la habitación, dejándola con un nudo en la boca del estómago. Y fue por primera vez desde que estaba en las tierras de Eir, que sintió el miedo. Geri se acercó a ella y rozó su cabeza contra la pierna de la mujer, haciendo que se pusiera de cuclillas y acariciara su cabeza.





En la madrugada, decidió abandonar el recinto subterráneo. Llevaba algunas frutas con ellas y comida para sus lobos. Ulf iba bien abrigado, así que esta vez, preparados para el viaje, las cosas iban a salir mucho mejor. Se iba a alejar de todo y no volvería a permitir que los suyos corrieran peligro una vez más.





[1] Fylgja son espíritus que acompañan a los guerreros. Dependiendo del carácter de la persona, toman la forma de un animal, oso, lobo, ave, etc. Aunque se dice que también puede ser el alma de alguien al separarse de su cuerpo.



[2] Se celebra la llegada de la primera, la victoria de Thor sobre los gigantes, los lobos que persiguen al sol. Se hace un festival de renovación, fertilidad y regocijo. Además, se suele regalar huevos coloreados a los amigos y seres queridos para desearles prosperidad, como un ritual de buena fortuna.

<<Capítulo 2                                                                                                                 Capítulo 4>>



Espero les haya gustado <3 ¡Se cuidan! Pasan una linda noche y un bonito día.

Bye!

2 comentarios:

  1. ¡Oh! Me alegras que lo hayas continuado. ¡Me ha encantado el capítulo! El elfo me parecía algo misterioso... aunque quizás no sea tan malo como creo.
    ¡Espero la continuación pronto!
    ¡Un beso!

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    Respuestas
    1. Tengo que ponerme las pilas y comenzar a actualizar todo lo que debo XD Así que ya le tocaba.

      Igual, Fafnir no es malo, sólo torpe xD

      ¡Un abrazo!

      Bye!

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