jueves, 18 de agosto de 2016

El brillo de los copos de nieve - Capítulo 4 - Instituto

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Ya me voy organizando un poquitito más y trayendo un poquito de todo, creo, más seguido. No me quiero jugar a nada no vaya a ser que haya un dios aburrido leyendo esto y decida ponerme a prueba de nuevo (?) Lo importante es que actualizo y más o menos, ya tengo bien definida la historia, así que me falta ponerme a escribir a lo loco y ya (?). Espero que les guste el capítulo <3


Capítulo 4

Instituto

Ella lo había pensado y a él no le había parecido mala idea, después de todo, pasaba mucho tiempo en el restaurante y sospechaba que a ella no le gustaba demasiado estar en casa sin hacer nada así que el Instituto era una buena opción para su esposa. Aunque aún no se hacía bien a la idea de tal, le sonaba tan raro que prefería evitarlo. 

Hasta ahora, habían vivido y compartido más como compañeros de piso que como una pareja. Lo bueno es que se llevaban bien, cada uno hacia su parte en la casa y convivían sin problemas, conociéndose un poco más con el paso del tiempo.




Nadeshiko empezaría su primer día en el Instituto. Aunque ella estaba bastante avanzada en cobtwnudos, sus habilidades para congeniar en grupos grandes sería lo que se viera puesto a prueba. Fue sola a pesar de que Hiromu insistió en acompañarla, se sentía más confiada para salir sola ya sin perderse, aunque se perdía de todas formas pero le gustaba pensar que era menos ya: su sentido de la orientación no le ayudaba en lo absoluto. Pero sabía lidiar con  ello.

Al llegar y ver la gran edificación frente a ella se sintió más pequeño ya que de costumbre. Tenía todos sus datos para encontrar su clase. Aún no llegaban los profesores, por lo que se vio en los pasillos con varias personas encontrándose al muchacho que la habia orientado en el camino, el joven que amablemente la había llevado hasta el restaurante cuando ella se había perdido. Fue una verdadera sorpresa encontrarlo allí ¡que pequeño que era el mundo! O al menos, Japón, que después de aquel día y sin dato de él más que su nombre, pensó que no era posible volverlo a ver y agradecerle que después de todo, aquel día había sido demasiado brusco para ella para asimilar todo. Pero ahora, era diferente porque había a aprendido varias cosas que no se enseñan en los libros. Hasta podrían presentarse, algo que había quedado en el tintero desde aquella vez.

Pronto, se dieron cuenta de que iban a ser compañeros de clases, lo que iba a mantenerlos un poco más cerca. Yoshik Takahiro, como se había presentado el muchacho, se sentaba tres asientos delante de ella. Y a ella, le había tocado junto a una muchacha de lo más dinámica que había conocido: Mizuki Iori, quien apenas verla, la invitó a almorzar en el receso, así también, aprovecharon a dar una vuelta por el instituto y que su nueva amiga se fuera familiarizando con el lugar.

—Entonces ¿Yoshiki-kun es tu novio?— preguntó Mizuki mientras comían —los vi muy cercanos cuando apenas llegaste hoy, así que…

—Estoy casada— le sonrió la muchacha dejando los palillos a un lado del bento.

—¿Casada? ¿Tan joven? Eso quiere decir que te escapaste o eres una ricachona—

Nadeshiko no pudo evitar reírse. Aunque nunca se había considerado rica, el dinero después de todo, era de sus padres y escapar… precisamente, su matrimonio había sido un escape de sus padres, así que podría pensar que era la primera opción.

—Fue un arreglo de mis padres. Pero corrí con suerte, Shiratori-san es un buen hombre—

—Suena a que estás enamorada— la codeó con una sonrisa pícara en el rostro haciendo que su amiga se sonrojara. Sus mejillas habían tomado un color tan rojizo que hacían juego con sus ojos, de un extraño tono borgoña. Sospechaba que en su familia, no eran todos japoneses, por eso, ella tenía ese extraño gen en la mirada, pero era algo que la hacía ver mucho más interesante —en cierta forma, es un alivio. Pensé que había perdido mi oportunidad con Yoshiki-kun— le sonrió echándose contra la pared con total falta de preocupación. Mizuki era una chica muy especial.

Y por eso y lo bien que se había sentido al comer con ella, decidió que la ayudaría a declararse a Yoshiki, después de todo ¿Qué tan difícil podría ser aquello?





Al finalizar las clases y acabar con las tareas extras, se dirigió hacia el restaurante. Había sido un día agotador pero estaba bastante contenta, por lo que no pensaba volver a casa aun, sin contar que le gustaba caminar en los días fríos, especialmente, con las decoraciones navideñas [1]por las calles. Las luces de colores era lo que más le gustaban que los árboles que habían perdido sus hojas por el frio quedando con ramas desnudas eran vestidos con una iluminación casi artística. Y se tomaba su tiempo caminando a pesar del frio para verlas. Las luces se reflejaban en la nieve y la tornaban de colores: se podia ver el brillo de la nieve y cuando comenzaba a nevar y se reflejaban en los finos copos, era un espectaculo encantador. Los copos de nieve que brillaban. Así, caminó pensativa, hasta que llegó al restaurante y vio a Yoshiki en la puerta, mirando a través del vidrio redondo de la misma.

Ella lo saludó tomándolo por sorpresa, parecía que simplemente, no la esperaba.

—¿No vas a entrar?— preguntó curiosa mirándolo con una sonrisa.

Él no supo qué decirle. Más, tuvo suerte de que Hiro la había visto en la puerta y no tardó en salir, cambiando rápidamente de tema y encontrando el escape perfecto.

—¿Qué haces aquí afuera? Está helando— le dijo manteniendo la puerta abierta para que ambos pasaran.

Yoshiki pensaba negarse pero ante la insistencia de ella de acompañarlos, terminó por aceptar. Poco tiempo se quedó con ella ya que había bastante gente, pero no le impidió dirigirle una mala mirada a Yoshiki. No le daba buena espina el muchacho y su esposa era demasiado inocente para darse cuenta de las cosas.

—Puedes adelantarte a casa— le dijo ya en la cocina con su amigo por detrás mientras Hiro se encargaba de la comida, yendo y viniendo de un lado a otro —terminaremos tarde. Hana se enfermó, así que estamos con el personal casi justo para tanta gente—.

—¿Y si ayudo? Puedo suplir a Hana-san o ayudarte en lo que pueda— y volteó a ver a Yoshiki —creo que será otro día que charlemos— se disculpó con él.

Él no estaba seguro de aceptarla, después de todo, era Nadeshiko, cualquier cosa podría pasarle. Y simplemente, pasó. Era torpe para llevar las bandejas y con tantas órdenes, se perdía con facilidad, siendo su compañero —que simplemente, se había quedado a verla—, quien tomó su lugar y cumplió con las órdenes mientras ella se quedaba en la cocina, lavando los trastos. Era más sano estar ahí. Tenía buenas intenciones pero le faltaba mucha habilidad para poder llegar a cumplirlas. Quizás, con el tiempo aprendiera, pero por ahora, Hiromu estaba seguro de que no iba a dejar que el restaurante lleno fuera su conejillo de indias. Por otro lado, su compañero se había desenvuelto mucho mejor, habiéndole quitado un peso de encima al estar un poco más pendiente de la cocina y menos de la gente, que aunque tenía a sus otros empleados trabajando con él —un cocinero y dos meseros—, Hana era la más eléctrica de todos, por lo que cuando faltaba, se echaba en falta.

Cerraron tarde. Al terminar de lavar, Nadeshiko había terminado dormida apoyada sobre la encimera metálica, con el abrigo de Hiromu sobre sus hombros. Ya se habían marchado todos y sólo quedaban Yoshiki y él cerrando el negocio.

Le terminó pagando por su trabajo y agradeciéndole el haberse quedado, aunque al principio, el estudiante se negaba a aceptarlo, Hiro no terminó por aceptar un no como respuesta. Para tercos, tenían para hacer competencia.

—Sabes que no hice esto por ti—dijo Yoshiki tomando su abrigo y bolso, mirando a la muchacha dormir.

Hiromu asintió dirigiendo su vista hacia ella también. Ambos sabían exactamente qué se iban a decir sin tener que decirlo.

—¿Crees que tú eres mejor para ella?— le preguntó el muchacho.

—No lo sé— respondió suspirando —pero me esforzaré en hacerla feliz—.

Ninguno se dijo nada más. Él se fue y Hiro cargó en sus brazos, arropando a la muchacha con su abrigo para dirigirse a la casa. Había sido un largo día. Y les esperaban muchos días iguales. Sin embargo, y aunque no quería aceptarlo aún, se había dado cuenta que durante mucho tiempo, le había faltado algo y estaba a punto de saber qué era exactamente.


[1] La Navidad en Japón empieza un poco antes. Casi terminando Halloween, la ciudad se viste de decoraciones navideñas y se las quita el 25, donde se las reemplaza por las decoraciones de fin de año.



<<Capítulo 3                                                                                                              Capítulo 5>>

¡Qué tengan un hermoso día!

Bye!

6 comentarios:

  1. ¡Oh! Al final Hiro muestras sentimientos por su esposa. ¡Ya era hora! Me ha gustado mucho el capi :D
    te sigo leyendo

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    1. ¡De hecho! Va lento pero seguro xD

      ¡Cuidate!

      Bye!

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  2. Me encanta los datos que pones de japón y como va la novela.

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    1. ¡Gracias! Me alegra que te gusten, que hay muchas cosas interesantes sobre el país.

      ¡Un abrazo!

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  3. Me tomó por sorpresa no que Nadeshiko se reencontrase con este chico sino lo sucedido en el restaurante donde Hiro y él tuvieron una charla mas que esclarecedora.
    Excelente capitulo.

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    1. Hiro necesitaba eso que le ayudase a entenderse un poco más a él mismo.

      ¡Un abrazo!

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