jueves, 14 de julio de 2016

Si perdemos el control - Capítulo 14

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que muy bien <3 ¡Al fin vuelvo con esta novela! Y he tenido un parón con Morgan que desde hace días que intento escribir y no salía nada de nada hasta ahora que más o menos tengo encaminado todo esto, así que espero, sea de su agrado que ya volveremos a los casos más normalitos con el detective.





Capítulo 14

Hacia una semana que habían dejado el hotel. Al final, el caso había terminado espantado toda creencia de que había un espíritu. Morgan sabía que las personas siempre eran mucho más retorcida de lo que se pudieran imaginar y con cada caso que tenían, lo confirmaba cada vez más. Y tampoco es que hayan tenido un caso interesante después de ese, apenas una desaparición que había resultado en la típica huida de casa de una adolescente rebelde. Fue fácil hallarla, más, nada interesante para él, rechazando cada uno de los casos que le iban llegando. Eran simples: cosas pérdidas, un robo, algún loco que pretendía que siguieran a su amante y cosas por el estilo y a él no le gustaba eso, aunque de vez en cuando, aceptaba un caso por mera curiosidad. O morbo. Si el cliente parecía interesante, no dudaba en ir a investigarlo. Más, casi diez días después de su gran hazaña contra lo desconocido, no había llegado nada que lo igualase. Y se frustraba.

Kysa iba hacia la oficina del detective quien jugaba con unos dardos en la pared. A veces, se preguntaba como trabajaba en un lugar que parecía todo menos una oficina. Es cierto que cuando tenían un caso pasaban poco tiempo en ella, pero cuando no… el juego de dardos, la baraja de cartas, la cafetera vieja que había en un escritorio junto a una pelota antiestres y varios libros que nada tenían que ver con su profesión, entre otra de las tantas cosas que había allí que no encajaban entre lo que uno suponía que un detective hacía. Lo que la llevaba a preguntarse qué es lo que realmente encajaba con él.

—Jack llamó. Me dio una dirección— dijo Kysa cerrando su celular —quiere que estemos ahí cuanto antes. Parece que tiene un caso complicado— terminó encogiéndose de hombros mientras buscaba su bolso. Suspiró y se quedó viendo el escritorio. Abrió la boca sin llegar a decir nada, dejando a Morgan expectante.

—Eso no era todo lo que iba a decir ¿o sí?—

—No—

—Pero no vas  a decirlo—.

Ella fingió una sonrisa y lo apuró a que salieran. Tenían trabajo qué hacer.




El camino fue en silencio por parte de ellos, así que Morgan acabó por encender la radio y dejar la emisora que estaba sintonizada. Kysa se rió apenas escuchó a quien cantaba, mirando a Morgan aun sonriente.

—¿En serio? ¿Rod Stewart?—

Morgan inclinó la cabeza hacia a un lado y subió el volumen de la radio.

—¿Qué puedo decirte? Tuvo sus buenos momentos—.

Y se la pasaron discutiendo de música el resto del camino. Entre temas de Kansas, R.E.M. y Black, aunque no había sido tan animada como estaban acostumbrados, y Morgan lo notaba, notaba que algo no iba bien y por alguna razón, ella aun no decía nada. Aun así, decidió esperar un poco y averiguar qué era la fuente de su malestar. Era detective después de todo, estaba casi seguro de que iba a poder conseguir algo de información por su cuenta. O al menos, eso esperaba.

Se bajaron del coche y cruzaron la cinta amarilla. La policía estaba trabajando dentro de la casa junto con el forense. Jack esperaba al lado de la puerta a su amigo para ponerlo al tanto de la situación. Más tan sólo entrar y ver la sangre dispersa por… prácticamente todos lados, no necesitaron saber mucho más: era claro detrás de quien estaban, aun así, sabía que, por haberlos llamados, no era el primero de todos.

—¿Y esta es la víctima número…— preguntó Morgan mirando a Jack por sobre el hombro mientras se adelantaba a mirar.

—Cuatro—.

—¿Esperaste a tener a cuatro personas muertas para recién llamarnos? Idiota— bufó molesto siguiendo su camino, revisando la mesa del medio que era la que más sangre tenía encima.

Jack sabía que debía haber pedido ayuda antes pero consideraba que la policía iba a ser capaz de encontrar al asesino antes de que se cobrase otra víctima, pero los tenía bastante desorientados y no encontraban aun el patrón, aunque sabía que había uno, estaba fuera de sus ojos como para rastrearlos. Y él ya los había ayudado muchas veces en otros casos, aunque a ninguno les agradaba trabajar juntos: ni sus hombres ni Morgan, pero sabía que si había alguien que podría ayudarlos, era él.

—¿Te sientes bien? Te ves pálida— preguntó Jack a Kysa sacándola de golpe de sus pensamientos. Ella simplemente, sacó sus guantes y negó con la cabeza torpemente. No estaba prestando mucha atención a nada, ni a ninguna de las explicaciones que Jack les había dado.

Sólo terminó diciendo que iría a echar un vistazo en la otra esquina de la sala mientras ellos se encargaban de esa. Morgan siguió revisando debajo de la mesa y las sillas.

—¿Peleaste con ella?— preguntó Jack apenas se alejó de ellos.

—No, probablemente sólo está molesta porque no había donas— y eso sólo dejó más perdido a Jack de lo que ya estaba —fue a comprar donas y volvió sin ellas. No sé qué pasó en el camino, tampoco quiso contármelo— dijo encogiéndose de hombros, sacando una bolsita de su chaqueta para tomar los restos de algo que parecía ser restos humanos del cuero cabelludo. O eso esperaba ciertamente que estaba desgarrado como si hubiese sido arrancado de una mordida, así que lo llevaría a ver mejor qué era aquello.

—¿Y no preguntaste de nuevo?—

Morgan lo miró poniéndose de pie con ayuda de la mesa.

—¿Conseguiste algo preguntándole recién?— Jack negó —ahí tienes mi respuesta. Hablará eventualmente o acabaré por sacarle algún detalle de una u otra forma.

No tenían muchas opciones de momento, aunque Morgan sí tenía un par de ideas que pensaba poner en marcha apenas dejaran la escena del crimen. Estaba seguro de que algo podría sacar de su celular, después de todo, lo miraba de una forma extraña, así que apenas se descuidase, se lo llevaría que sabía un truco o dos para pasar inadvertido después de todo, que en su servicio y su trabajo, era algo simplemente, fundamental: que nadie lo notara.

Siguieron inspeccionando la casa, casi completamente, cuando ellas los llamó a la chimenea donde había encontrado unas huellas de patas.

—¿Es una huella de un perro?— preguntó Jack.

—No, es de un lobo. Hasta donde sé, no andan por la ciudad—.

Y empezaban a atar cabos sueltos, incluso, ahora Morgan intentaba encontrar una razón para que faltase el tapete de la entrada y era probablemente, porque el animal había dejado las patas marcadas más, había dejado el recuadro marcado a sabiendas de que se lo habían llevado sin razón aparente.

Revisaron el resto del lugar pero no encontraron absolutamente nada que pudiera serles de ayuda. Las huellas humanas habían sido perfectamente limpiadas y hasta a donde habían podido ver, no había rastro de nada que pudiera servirles, como cabello o algún objeto mínimo que pudiera darles una pista o una huella.

Sin muchas pistas y esperanzas, le pidieron las direcciones de las otras escenas del crimen para ir a verlas. Hasta ahora, sabían que las cuatro víctimas eran mujeres solteras y no había nada más que las conectara a unas con otras, pero iban a hallarlo. Mientras tanto, Morgan tenía otro misterio que resolver camino a la primera casa de la lista. Después de todo, tenían hasta la tarde para ver a Jack en la morgue a que le diera algún adelanto del forense, por lo que estarían solos hasta ese momento.




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Capítulo 15>>


Y después de tanto, vuelve Morgan y Kysa <3 espero que les haya gustado. 

¡Se cuidan!

Bye!

2 comentarios:

  1. Oh, suena interesante... vamos a ver como reacciona Morgan a todo.
    ¡Te sigo leyendo!
    ¡Cuídate!

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