sábado, 11 de junio de 2016

El arte más íntimo

¡Hola! ¿Cómo están? Espero que muy bien <3 ¡Hoy al fin les traigo esta reseña! Y es que hablando de mis autores favorito puedo ser una verdadera lata, pero es que cuando algo me apasiona, me apasiona. Ya había hecho una crítica de una de sus obras, El alma del vampiro —que también me he cansado de recomendarles— y ahora, toca un libro que prometía ser mucho más cruel que el anterior y lo logró.

Nombre original: Exquisite corpse
Autor: Poppy Z. Brite

Nombre alternativo: El arte más íntimo
Género: horror, drama
Advertencias: escenas de sexo (homosexual —hombres únicamente—), muerte, sangre, escenas de descuartizamiento.
Páginas: 181
Sinopsis: «Quería  volver a mi arte... mis manos anhelaban la cuchilla, el calor de la sangre fresca, la suavidad marmórea de un cadáver de tres días»
Andrew Compton, un asesino en serie evadido de la cárel, y Jay Byrne, la oveja negra de una antigua familia de Nueva Orleans, dos delirantes del «arte más íntimo» se tropiezan en el turbio ambiente del barrio francés de la ciudad sureña y reconocen en el otro a su otra mitad.

Mis chicos y jóvenes estaban de paso por la ciudad: sin amigos, hambrientos, borrachos y con mono de la excelente heroína pakístaní que ha circulado por las venas de Londres desde los alegres sesenta. Yo le di bien de comer, té fuerte, un lugar caliente en mi cama y los pocos placeres que mi cuerpo podía procurar. Lo único que les pedía a cambio era su vida. A veces, parecía que la daban a gusto, como si nada.

¿Qué les puedo decir? Aún lamento que esta autora se haya retirado porque me encanta su prosa y sus historias. Es una delicia como escribe y cuanta locura pasa por su cabeza pues, lo que se ve en este libro es todo menos flores y rosas. Sí, suele haber romance en sus libros pero no aquel al que nos a acostumbrado Hollywood con sus 'te amaré por siempre y siempre te cuidaré'. No. Aquí cuanto más retorcido, más les gusta. Y diré que soy morbosa pero me encantan sus personajes.

No me desagradaba el olor de la muerte. Era más bien como flores cortadas y dejadas mucho tiempo en agua estancada, un intenso olor dulzón y empalagoso que te impregnaba los orificios nasales y se enroscaba con cada aspiración en el fondo de la garganta.
Como pueden ver, Andrew, que será el narrador del libro —pues, está en primera persona para tener de cerca los pensamientos retorcidos de este personaje—, son de ese tipo. La muerte es un arte para él y habla con tal delicadeza de los cuerpos de sus víctimas como si se tratase de la mísmisima Última cena de Leonardo.

Sucedió por primera vez cuando yo tenía trece años. Me tumbaba de espaldas y me relajaba los músculos despacio, miembro a miembro, fibra a fibra. Me imaginaba que mis organos se transformaban en una sopa agria, que mis sesos se licuaban dentro del cráneo. A veces, me surcaba el pecho con una cuchilla y dejaba que la sangre corriese por ambos lados de mi caja torácica y se remansara en la hondonada de mi vientre. A veces, realzaba mi palidez natural con un maquillaje azul y blanco, y más adelan te una marca de púrpura aquí y allá, mi propia interpretación artística de la lividez y el tinte gaseoso. Intenté escapar de lo que parecía una prisión de carne; imaginarme fuera de mi cuerpo era la única manera de poder amarlo.
El asesino habla a veces como si fuera un perfecto psicopáta, incluso, hasta cuando intentó tener remordimientos por sus víctimas, más a veces habla con una lucidez que es realmente increíble.

Además, se puede ver características muy típicas de los personajes de Poppy como las drogas, los ligues homosexuales —que nuestro protagonista le gusta levantar 'perros' callejeros, pero no habla de mujeres— y cuenta con una palidez natural, otra cosa muy típica de ella que sus protagonistas y secundarios suelen ser tan pálidos como albinos, al menos, me los imagino de esa manera cuando leo sus obras.

Un asesino habitual tiene a convertirse también en un buen actor. Ahora, había empezado a interpretar la más grande actuación de mi vida: mi muerte. Pero no tenía la impresión de actuar.
Andrew fue mejorando en meditación en la cárcel. Era un hombre muy estudioso que había perfeccionado la técnica de llevar su respiración al mínimo pues, había leído que unos monjes podían estar quince días sin oxígeno por lo que él quería llegar a lo mismo, entonces, todo el proceso en que él se desprendía de su cuerpo iba a sacarlo de la cárcel y como era un paciente con ceropositivo —tenía VIH, con eso, la posibilidad de tener SIDA— lo que le jugó a favor para salir rápidamente cuando ya lo creían muerto de la cárcel.

Al salir, se encontrara con Jay a quien se aliara y los dos caerán en un mundo tan decadente, lascivo y sucio como ellos mismos.

El libro es sencillamente,  brutal. Poppy es una maestra del horror y con este libro acaba explorando los instintos más viles de los seres humanos desde una prosa realmente maravillosa. El libro estuvo nominado a un premio Stoker y con merecida razón, pues es una autora demasiado buena.

Lo interesante es que uno puede llegar a sentir algo por los personajes a pesar de que sean tan brutales por decirlo de alguna manera, que se encariña con ellos porque llega a momentos donde hablan con una enteresa que es admirable, y quizás, gusten un poco más porque son escoria que se encargan de la escoria de la sociedad. No matan a gente de bien, más sí a aquellos que están perdidos, hundidos en las drogas o en una situación tan deplorable con ellos, quizás, por eso es uno capaz de simpatizar más con estos dos locos.

Para los amantes del género, es un libro obligatorio, que Poppy nos deleitara con su pluma mágica para las escenas de tortura, sexo, muerte y filosofía, que serán asesinos pero que plantean una serie de ideas increíbles a lo largo del libro, lo hacen. Para los que no sean amantes del género pero tengan un estómago resistente, les recomiendo que si pueden y lo consiguen —que al menos en Argentina el libro está discontinuado desde 1994, lo sé porque caminé por toda la provincia y fue que algunos ni sabían de su existencia y alguien me iluminó con esto, acabando por conseguirlo de segunda mano—.

Es realmente, una joyita.

¡Se cuidan!

Bye!

2 comentarios:

  1. No sé yo si me animaré a leerlo. Tengo el estómago duro, pero me cuesta esto de simpatizar por un criminal... quizás si me quedo sin mercancía literaria me anime.
    ¡Cuídate!

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    Respuestas
    1. Pues, lo interesante de esta autora es que es tan buena y es tan bueno lo que cuenta que terminas haciéndolo. Es un libro realmente interesante.

      Ojala te animes.

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Eliminar

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