lunes, 23 de mayo de 2016

Si perdemos el control - Capítulo 12

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Tengo la continuación de esta novela <3 Me gusta meter a Morgan a investigar sucesos sobrenaturales. Es tan escéptico el hombre que se vuelve interesante meterlo en estas cosas intentando encontrarle el lado lógico a todo xD Así que quizás, no sea el único que tenga —aunque ya había hecho uno de él anteriormente en Creer o reventar—.

Bueno, los voy dejando con el capítulo <3 Espero que lo disfruten :D


Capítulo 12

Recorrieron el bar del hotel, como siempre, su lugar era en un rincón en el fondo, más, ninguno de los dos se dio cuenta de que estaba la pareja de caza fantasmas allí, llamándolos para que se sentaran a su lado. 

Morgan no tenía mucho interés por socializar y aunque insistieron en no querer molestarlos, terminaron por acceder y desayunar con ellos. Aún tenían que revisar muchas cosas y el detective había conseguido las llaves para ver las cámaras de seguridad, así que irían ambos a quedarse el tiempo que hiciera falta para poder ver todos los videos. Desde hacía unos cuatro años que contaban con el sistema por lo que Morgan sospechaba que al menos, dos víctimas debían haber sido grabadas por las cámaras y si encontraban a una, encontrarían a la otra. Había analizado muy bien los casos de suicidio del hotel y había menos desde que estaba el sistema de seguridad, así que podría ver a su fantasma más real mientras más averiguaba. Además, tenía algo mucho más sustentable: había encontrado un par de micro chips en la manta de Kysa, tenía adornos con botones y en tres de ellos, estaba aquel objeto. La había revisado cuidadosamente cuando se había levantando, mientras ella aun dormía por lo que aún no le contaba de esto, pero por eso mismo, estaba seguro de que iba a encontrar algo en las cámaras de seguridad.

—Me adelantaré— dijo Morgan levantándose de la mesa mientras Linda y Kysa hablaban. Rogert acabó por imitarlo dejándolas a las dos solas mientras terminaban su café.

—¿Hace cuánto que están juntos?— preguntó Linda entablando conversación.

Kysa dejó su tostada en el plato para poder responderle.

—Trabajamos juntos hará un año ¿será?—

—¿No son pareja? Me pareció por la forma en que se tratan y se miran que—

—No, no. Sólo trabajamos juntos— respondió ella. No le iba a contar a cualquiera su complicada historia con el detective como en sus idas y vueltas habían terminado en que verían cómo seguía todo.

Sin pensarlo mucho más, Kysa estaba dispuesta a levantarse, más, el comentario que hizo Linda la hizo volver a tomar asiento.

—Es un hombre grande y con mal genio. Además, usa una prótesis ¿no? Una muchacha tan linda y joven debería buscar un mejor partido—.

—Morgan no es alguien fácil de tratar— dijo manteniendo la calma —normalmente, es brutalmente honesto y las personas, estamos acostumbradas a las mentiras, blancas, negras o grises. Es un escéptico declarado y uno de sus pasatiempos es reírse de los demás. Probablemente, no exista alguien tan arrogante como él, pero es maravilloso. Siempre ha cuidado de mí y de Jack, hasta de Marissa y se jacta de odiarla. Es responsable en su trabajo, demasiado. Jamás lo he visto abandonar un caso porque parecía difícil o resuelto. Aunque es bastante idiota para enfrentar a las personas armadas— sonrió y en ese momento, la interrumpió su compañera con una pregunta que ella no esperaba oír de una extraña ¿Estaba enamorada de él? ¿Tan obvio era?

Kysa se sonrojó y se puso de pie, argumentando que debía llegar antes de que Morgan viniera a buscarla. Más, dio unos pasos y volteó a verla, respondiendo un sí a su pregunta.




Abrió la puerta del cuarto de vigilancia y encontró al detective reclinado en la silla mirando detenidamente la pantalla que tenía en frente de él. Apenas ella cerró la puerta, él levantó la mirada y volvió a la pantalla, indicándole que se sentara a su lado para hacer las cosas.

—¿Alguna vez creíste si quiera que podría ser un ente sobrenatural?—

—¡Por supuesto que no!— se rió él mirándola de lado —los espectros no matan. Los humanos sí y culpan a los espectros— concluyó como si fuera la cosa más obvia del mundo.

Ella simplemente se rió y se enfocó a ver el video. ¡Ojalá ella tuviera esa certeza ante todo! Lo decía y lo creía con tanta seguridad que era difícil dudar de él o ver si quiera, un mínimo de inseguridad en el detective. Él sólo iba por lo lógico y en lo lógico se quedaba ¿y si alguna vez no podía explicar algo? Le encantaría saber qué diría en ese momento.

—¿Hay algo?—

—Aunque te parezca sorprendente, sí— sonrió retrocediendo la cinta para señalarle un pequeño espacio que había quedado sin cubrir en la pantalla —¿ves eso? Parece una edición en el video para agregar la hora. Es mínimo, pero se puede ver si se le presta atención. Sin contar que nuestra última pista de la muchacha es esta escena donde al doblar en el pasillo, pareciera que se desvaneciera en el aire— y efectivamente, al cambiar de cámara al segundo exacto donde ella debería quedar filmada, ya no había nadie. Vieron varias cintas y en ninguna había nada y eso que debería seguir una continuación.

Los videos habían sido editados y estaban seguros de que si era así, es porque había un interno en todo el trabajo que tenía una buen conocimiento sobre tecnología, así que su primer sospechoso era el guardia de seguridad que en teoría, debería estar monitoreando aquellas cámaras de corrido, quizás, con otro guardia. Pero allí no había nadie. Había cámaras pero no gente que las vigilara.

Admiraba aquel raciocinio de Morgan, quizás, si no tuviera su afán de encontrarle el lado racional a absolutamente todo, no se habría sentado a ver una y otra vez las cintas hasta encontrar aquel pequeñísimo detalle. Ahora, había qué probarlo. Las cámaras de seguridad, aunque eran una buena fuente para encontrar pistas o incriminar a los culpables, no eran bien tomadas por todos los jueces, algunos, ni lo consideraban de evidencia para procesar a un delincuente, por lo que siempre, pero siempre, había que tener mucho más en mano para ello. Y él no se iba a rendir con ello.

—Te dije que iba a encontrar a alguien— sonrió llevándose la cinta. No serviría mucho, pero, considerando con quien o quienes trataban, iba a hacer una copia tal cual de todo.

Salieron de la sala y cerraron la puerta. Ahora, tocaba ir al techo. El lugar donde la habían encontrado aún no había sido revisado por ellos, así que irían por su equipo a la habitación para poder hacer el examen minucioso. El cadáver hubiese sido un buen punto de partida pero considerando las circunstancias, ya debería estar enterrado y una orden, les llevaría mucho papeleo.

Al llegar allí, se encontraron a la pareja de caza fantasmas y a los exorcistas examinando el área. Morgan hizo mala cara y Kysa se rio por eso. Aunque temía que todo aquel ajetreo pudiera darle unas malas pistas a seguir. La policía, los bomberos y un amplia equipo de personas ya habían pasado por ahí, con suerte, encontrarían algo. Lo primero que él quería ver eran los tanques de agua, así que fueron allí. Pero fue llegar ahí y arrepentirse de salir. Había un despliegue de gente y de cosas impresionantes. Entre los que creían en seres sobrenaturales y los que creían tener poderes para espantarlos, Morgan no sabía quién estaba más loco ahí.

Los ignoraron y se dirigieron a las escaleras. Kysa subió primero y Morgan la siguió, llegando hasta los tanques, donde se detuvieron.

—¿Qué es lo que quieres ver de aquí?—

—Comprobar que esto no lo puede mover sólo una persona. Ayúdame— le dijo después de quitarle la llave y levantar la tapa. ¡Era pesadísima! Apenas pudieron correrla un poco para luego, con esfuerzo, devolverla a su lugar. Tal y como él pensaba, no podía haberse metido sola, sino, alguien debería haberlo hecho. Por supuesto, ahí es donde entraban los espectros súper poderosos que la habían dejado dentro.

No había mucho más qué ver ahí, salvo lo que los demás hacían. Hasta habían encendido velas ¿para qué? No tenía ni idea de lo que significaba eso. Sólo esperaban salir de ahí y empezar a interrogar a sus sospechosos, tenían a un par, todos dentro del personal, sólo habría que saber llegar a ellos. Y encontrar cómo acusarlos, por supuesto. Todo era tan difuso que era difícil, pero como todos saben, el crimen perfecto no existe.

Saldrían de allí y no volverían, más, el lugar estalló en llamas, alcanzándolos a ambos. Los demás, habían corrido con suerte, salvo Linda que había llegado a dañar su aparato por eso. Morgan y Kysa se habían visto despedidos hacia la puerta, donde las llamas habían llegado a alcanzar las piernas de ella por ser la más cercana a todo. 

Y en idas y vueltas, habían logrado controlar el incendio que se había generado en el techo, el detective se había encargado de la pierna de la muchacha, la izquierda que había sido la que había recibido el golpe más duro mientras que en la otra, apenas había llegado a dañar su pantalón.

Rogert se había ofrecido a ayudar a Kysa para que llegue a su habitación, pero ella se negó argumentado que podía hacerlo sola, aunque Morgan no estaba muy de acuerdo y se ofreció al menos, para ser su punto de apoyo para llegar al cuarto.

Así, salieron mientras escuchaban los murmullos del evento paranormal que acababan de presenciar, pensando en conseguir alguna pista nueva para capturar al espíritu.

—Les resultamos un peligro— aseguró Morgan sosteniéndola por la cintura mientras bajaban lentamente de las escaleras. Iban a encontrar algo, ¡es más! Algo le decía que estaban cerca de algo que este evento había sido mucho más dañino que el de la manta en su habitación. Y eso, le gustaba al detective porque suponía que iban a darse a conocer en poco si seguían con ese juego. El problema es que ahora, habían lastimado a su compañera, por lo que se había tornado en un desafío personal.

La llevó al baño y abrió el caño de agua fría, ayudándola a entrar a la bañera, levantándole el resto del pantalón para que recibiera el chorro de agua directo sobre la quemadura.

Ella cerró los ojos al sentir el golpe de agua, más, la sensación de alivio llegó a los pocos segundos. Iba bajando un poco el calor. Morgan se sentó en el borde de la bañera, a su lado, sin decir absolutamente nada. Miró su pierna y luego, sus miradas se cruzaron.

—A veces creo que deberíamos estar juntos— dijo ella rompiendo el silencio entre ambos.

—¿Y qué lo impide?—

—No tengo idea— respondió encogiéndose de hombros.

Y sin que se controlaran por ello, sus labios volvieron a encontrarse. Poco importaba el caso en ese momento, hasta el dolor de la quemadura había desaparecido al pasar sus manos por el rostro de él, sintiendo su barba rozando su piel. Se deseaban y sus cuerpos pedían más del otro en ese momento. Poco importaba el mundo. Incluso, su trabajo, todo eso podía esperar. Pero la pasión, el deseo y el buscarse y al fin hallarse en el mismo sitio, ya había esperado demasiado.




—¿Recuerdas la noche que dormimos juntos por primera vez?— preguntó mientras la rodeaba con un brazo en la cama.

Kysa sonrió.

—Dormir no es la palabra que usaría para ello— e intercambiaron miradas cómplices, sin decir palabras, dijeron algo con sus ojos y volvieron a mirar al frente, sabiéndose dicho aquel secreto que había entre ambos.

—Dijiste que esperarías para saber de mi pierna—.

—Aún lo sostengo—.

—Fue cuando estuve en el ejército— comenzó a contarle —llevábamos tres meses en Irak. Hay zonas donde la guerra es constante, literalmente, las personas allí no duermen o mueren. Fue en nuestra misión al país que conocí a Jack. Nos hicimos bastante cercanos durante los días que pasamos allí, la primera noche fue decisiva.

»Éramos veinte los que salimos y quedamos seis luego de la bomba en el jeep y una balacera. Estamos con los nervios al límite y la adrenalina corriendo por cada vena del cuerpo. Teníamos entre uno de los seis a un hombre herido además. Sabíamos que debíamos volver al regimiento cuanto antes para poder contarla luego, puesto que ahí, no podíamos hacer mucho— Morgan suspiró y siguió hablando sin mirar a Kysa una sola vez—Como te dije: no existía una zona segura. Las balas nos llegaban por todos lados y no faltaban suicidas que se hacían volar en pedazos para poder cumplir con su objetivo. Nosotros, nos escondíamos en una serie de escombros que nos hacían a modo de trincheras. Vimos un momento para poder escapar y no medimos las consecuencias. Éramos jóvenes, teníamos el entrenamiento justo y mucho lo habíamos aprendido a base de sobrevivir el día a día —hizo una pausa mirando el techo. — Recuerdo todo como si fuera ayer aquello. El humo, el poder expansivo de la explosión y todo lo que salió volando gracias a eso. Una chapa llegó hasta donde estábamos. Jack estaba conmigo y mi única reacción fue empujarlo.

»Desperté ya en el regimiento. Uno de los muchachos que estaba con nosotros murió a causa de lo mismo. No me dijeron qué fue lo que le dio pero aparentemente, fue mortal para él. En una explosión, todo es de temer— al final, suspiró profundamente acariciando el brazo de la muchacha para luego, cubrirla con la manta al sentir su piel helada.

Ella lo abrazó y se acercó a su rostro a besarlo mientras él enredaba sus dedos en el fino cabello largo de ella, para volver a perderse entre las sabanas hasta la mañana.


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Espero que les haya gustado ¡Se cuidan! Pasan un hermoso día y una hermosa noche <3

Bye!




2 comentarios:

  1. ¡Ohhh! Que bonito... ¡al fin Morgan se abre un poco! Me encanta, me encanta... espero pronto la continuación.
    Cuídate

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    Respuestas
    1. ¿Verdad que sí? Morgan es un encanto <33

      ¡Pronto actualizaré! Quizás, tarde menos en esta ocasión :D

      Bye!

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