jueves, 5 de mayo de 2016

Inspirándome con un elemento - Preparados, listos ¡al mundo!

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que muy bien <3 ¡Tengo cuento nuevo de Si perdemos el control! Voy a ser sincera: no tenía planeado este cuento en lo que es la lista de cuentos que tengo de los personajes. Pero cuando vi la imagen de esta semana, se me ocurrió hacerlo. Aunque hablé alguna vez en alguno de los capítulos de esto de Morgan, no había pensado explotarlo en una historia, pero creo que puede salir algo interesante de todo. Así que a ver qué sale.

Aquí para ver la iniciativa completa.



Preparados, listos ¡al mundo!

Despertar cada mañana y recordarse lo que había sucedido hacia una semana era algo que todavía no lograba asimilar. Jack estaba con él. Ya le habían avisado que no podía volver al ejército debido a su actual condición: era un hombre incompleto para servir a su país. Así que tenía los trámites por delante para abandonar el regimiento en cumplimiento de su labor. Jack lo había seguido, aunque las cosas se le habían presentado un poco más difíciles para él pues, estaba sano y en perfecto estado para seguir con su carrera en la milicia. Pero él no había querido después de lo de su amigo. Y aunque nada podía hacer para remediar las cosas, podía acompañarlo, eso era seguro.

En el hospital, se habían encargado de contactar con un especialista que le ayudaría a conseguir la prótesis para su pierna. Morgan ya había sido muy claro que no iba a pasarse su vida con el trasero postrado en una silla de ruedas teniendo la oportunidad de caminar. Le habían arrebatado una pierna, no su dignidad. Aunque estaba bastante cabizbajo para sus peleas habituales, sólo asentía y hablaba poco. Hasta su sentido del sarcasmo había quedado dormido tras su amputación.

Le darían de alta en un par de días en donde podría empezar con un grupo terapéutico para asimilar la pérdida de su miembro además, otro para aprender a caminar con su prótesis, pues, según los doctores, le llevaría un tiempo adaptarse a ello, incluso, si había que adaptar la pierna a él.

Morgan se rehusaba a ello. Tenía demasiado con todos sus problemas como para ir a llorar a un grupo de apoyo sobre sus penas ¡ni pagándole! Y aunque Jack insistía, no había ninguna reacción positiva de su parte. Él iba a salir del hospital y no iba a volver a él. Era terco, como mula y estaba decidido, no de la mejor forma pero una vez que había tomado una decisión no había forma de quitárselo de la cabeza.

Aunque su amigo pensaba que cuanto más rápido asimilase todo, más rápido podría empezar la verdadera parte de su recuperación, pues, Morgan debía verse ante el espejo y de alguna forma, aceptar lo que estaba viendo. Fue lo primero que le dijo el médico: cuánto más pronto se viera de cuerpo entero en el espejo, podría empezar a asumir que su pierna faltaba y no volvería a estar. Pero esto fue lo único que no hizo. Sólo se quejaba de que le dolía la cirugía a pesar de los analgésicos y eso lo ponía más gruñón de lo que ya era.




Jack pensó que lo mejor era que saliera a dar un paseo. No le daban de alta todavía, pero en el hospital, había una cancha donde algunos pacientes jugaban en silla de ruedas al baloncesto. Tomar aire le haría bien y socializar un poco con alguien que no fuera él iría mucho mejor. Él le perdonaba muchas cosas, pero al tener que tratar con otras personas, iba a suponer un poco más de ejercicio para Morgan.

Lo dejó a un lado de la cancha y se sentó en una de las bancas. Morgan intentó volver al interior pero Jack se lo impidió, amenazándolo con mandar a llamar a seguridad para que no volviera al interior con tal de que jugara un rato. 

Vencido, su amigo resopló y volteó a ver a los demás. Cuatro hombres y dos mujeres estaban allí.

—¿Vas a mirar?— le dijo uno de los muchachos con el balón, lanzándoselo a Morgan.

—Por supuesto, es más emocionante ver el juego en ruedas— bufó devolviéndole la pelota —me quedaré por aquí—

—Jugará— intervino Jack redirigiéndole la silla hacia la cancha, recibiendo una mirada asesina de su amigo a lo cual, sólo devolvió una sonrisa.

Sin que pudiera hacer nada más, se sumó al equipo en que lo pusieron y comenzó a jugar de mala gana, pero mientras el partido iba sucediéndose y apenas empezaron a ganar, su actitud fue cambiando. Se estaba divirtiendo y por ese tiempo, había olvidado que estaba en una silla de ruedas, se había olvidado de su pierna y había disfrutado de algo desde que había ingresado al hospital.

Jack veía todo desde su lugar y sonrió al notar a su amigo feliz. Sabía que meterlo en algo que le gustara haría que se despejara un momento, aunque aún debían preocuparse por su salida. Morgan no hablaba de su familia y hasta donde sabía, estaba solo. Nadie había ido a verlo tampoco, así que suponía que o no estaban al tanto o no había relación cercana para él, por lo que su amigo había tomado la decisión de apoyarlo y quedarse el tiempo que hiciera falta con él.




Terminaron el partido con Morgan regodeándose de su victoria con una de las mujeres que además, era una de las doctoras encargadas de la rehabilitación y del grupo de apoyo. El equipo de Morgan había ganado y como era de esperarse de él, alardeaba de su victoria hasta el cansancio.

—¿Lo ves? Puedes divertirte incluso estando así—

—Pero yo no quiero estar así— respondió Morgan un poco más serio.

—Nadie lo quiere, pero deben aprender a aceptarlo. La silla de ruedas no es tan mala después de todo— añadió ella y le sonrió —¿Vamos a la cafetería?— le preguntó a todos y lo miró a él quién no había dicho nada hasta ese momento.

—Yo volveré a caminar. No sé qué mal te aqueje pero tengo la posibilidad de ponerme de pie, no me iré a lo cómodo y me quedaré en esta postura por siempre. Quizás haya dejado el ejército por esto, pero no mi vida ¿no se supone que debes motivarnos?—

—Pero tú no quieres motivación—

—¡Claro que no! Quiero volver a caminar, pero si no lo quisiera, me habría quedado en esta hermosa silla por seguir sus consejos— respondió un tanto molesto. Lo que había conseguido antes se había esfumado con un simple comentario. Y es que si quería usar psicología inversa con él, iba por mal camino. 

Así, se adelantó y Jack terminó por llevarlo a su habitación luego.

Con eso, estuvo completamente decidido a que saldría de allí y recuperaría su vida como fuera. Aun no sabía qué haría, pero tenía dinero ahorrado y aun cobraría por su aporte al país. Se sentó en la cama y se cubrió con la frazada y una sonrisa ladina cubrió sus labios, acariciándose el mentón: tenía una idea.

—¿Te apetece un viaje?

—¿A dónde?— preguntó su compañero sentándose al lado de su cama.

—Adonde sea. Trae un mapa, una moneda y nos iremos en cuanto salga.

Tiempo tenían, dinero también y nada en el horizonte que pudiera movilizarlos, así que habría que buscar un nuevo camino que seguir y uno al azar era una buena idea para empezar.



¡Y hasta aquí llegó! Me demoré en hacerlo pero es que Morgan no se decidía a hacer nada hasta ahora XD Espero les haya gustado <3

¡Se cuidan!

Bye!



2 comentarios:

  1. Adoro a Morgan, pero ésta faceta tierna de Jack me ha llegado a la patata... awww que dilema.
    Me ha encantado, si si, me ha encantado. Espero leer más de los dos :D
    cuídate

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    Respuestas
    1. Jack es un amor <3 Para el próximo elemento, tengo otra historia de ellos dos, así que tendrás para entretenerte.

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Eliminar

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